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לֹא תְּהֵא פְּחוּתָה מִשּׁוֹחֵט בַּחוּץ וּמַעֲלֶה בַּחוּץ.
No obstante, la halakha con respecto a quien sacrifica un animal por la noche no debe ser menos estricta que la de quien sacrifica un animal fuera del Templo y lo ofrece afuera. Con respecto a ese caso, la mishná (106a) establece que tal persona es responsable, aunque un animal sacrificado fuera del Templo no es apto para ser ofrecido sobre el altar dentro del Templo y debe descender del altar incluso si ha ascendido.
מֵתִיב רַב חִיָּיא בַּר אָבִין: הַשּׁוֹחֵט עוֹף בִּפְנִים וּמַעֲלֶה בַּחוּץ – פָּטוּר. שֹׁחֵט בַּחוּץ וּמַעֲלֶה בַּחוּץ – חַיָּיב. נֵימָא: לֹא תְּהֵא פְּחוּתָה מִשּׁוֹחֵט וּמַעֲלֶה בַּחוּץ!
Rav Ḥiyya bar Avin plantea una objeción a la declaración de Rabbi Yoḥanan a partir de una mishná (111a): Quien sacrifica un ave dentro del atrio del Templo y luego la ofrece fuera del Templo está exento, ya que una ofrenda de ave debe ser pellizcada en la nuca y no sacrificada con cuchillo. Pero si sacrificó el ave fuera del atrio del Templo y la ofreció fuera del atrio del Templo, es responsable de recibir karet. Según Rabbi Yoḥanan, digamos que la halakha con respecto a quien sacrifica un animal dentro del Templo no debería ser menos estricta que la de quien sacrifica un animal y lo ofrece fuera del Templo. ¿Por qué, entonces, tal persona está exenta?
תְּיוּבְתָּא. אִיבָּעֵית אֵימָא: שְׁחִיטַת הָעוֹף בִּפְנִים – מִיקְטָל קַטְלֵיהּ.
La Guemará responde: Esta es, en efecto, una refutación concluyente, y la declaración de Rabí Yoḥanan es rechazada. La Guemará añade una posible explicación: Si lo deseas, di que no se puede derivar la halakha de un ave sacrificada dentro del Templo de la de un ave sacrificada fuera de él, porque en el caso de la matanza de un ave dentro del Templo, se considera como si la hubiera matado. En cambio, en el caso de un animal sacrificado de noche dentro del Templo, aunque queda descalificado, sigue considerándose un animal sacrificado, y por lo tanto su estatus puede derivarse del de un animal que es sacrificado fuera del Templo.
אָמַר עוּלָּא: אֵימוּרֵי קָדָשִׁים קַלִּים שֶׁהֶעֱלָן לִפְנֵי זְרִיקַת דָּמָן – לֹא יֵרְדוּ, נַעֲשׂוּ לַחְמוֹ שֶׁל מִזְבֵּחַ.
§ Con respecto a los elementos que fueron colocados inapropiadamente sobre el altar, Ulla dice: Las porciones sacrificiales de ofrendas de menor santidad que alguien ofreció sobre el altar antes de la aspersión de su sangre, que es el acto que santifica tales porciones para el altar, no deben descender, pues se han convertido en el pan del altar.
אָמַר רַבִּי זֵירָא, אַף אֲנַן נָמֵי תְּנֵינָא: שֶׁנִּשְׁפַּךְ דָּמָהּ, וְשֶׁיָּצָא דָּמָהּ חוּץ לַקְּלָעִים. וּמָה הָתָם – דְּאִם בָּא לִזְרוֹק אֵין לוֹ לִזְרוֹק, אָמַרְתָּ: אִם עָלוּ לֹא יֵרְדוּ; הָכָא דְּאִם בָּא לִזְרוֹק זוֹרֵק – לֹא כׇּל שֶׁכֵּן?!
Rabí Zeira dijo en apoyo de Ulla: Aprendemos en la mishná también: Las porciones sacrificiales de una ofrenda cuya sangre fue derramada, o cuya sangre salió fuera de las cortinas, no deben descender si ascendieron. De esto se puede inferir: Y si allí, donde la sangre fue derramada, si él viene a rociar la sangre, no puede rociarla, pues no hay sangre con la cual hacerlo, y tú dijiste que si ascendieron al altar no deben descender, entonces aquí, donde la sangre está intacta de tal manera que si él viene a rociarla, la rocía, lo que hace que las porciones sacrificiales queden permitidas para el sacrificio sobre el altar, ¿acaso no es tanto más cierto que si ascendieron no deben descender?
תַּרְגְּמַהּ אַקׇּדְשֵׁי קָדָשִׁים.
La Guemará rechaza la inferencia de Rabí Zeira: Interpreta la mishná como refiriéndose específicamente a las ofrendas del orden más sagrado, cuyas porciones sacrificiales son santificadas para el altar antes de que su sangre sea presentada. Por lo tanto, tales porciones sacrificiales se consideran aptas para el altar y no deben descender si ascendieron. Puede ser que las porciones sacrificiales de las ofrendas de menor santidad sean totalmente no aptas para el altar antes de la presentación de su sangre.
הֲרֵי פֶּסַח – דְּקָדָשִׁים קַלִּים הוּא! תַּרְגְּמַהּ בְּשֶׁלֹּא לִשְׁמָן.
La Guemará objeta: Pero hay una ofrenda de Pésaj, que es una ofrenda de menor santidad, y se menciona en la misma lista de elementos que no deben descender si ascendieron. La Guemará explica: Interpreta el caso de una ofrenda de Pésaj como refiriéndose a cuando fue sacrificada no por su propio propósito, pero no a cuando su sangre fue derramada o salió fuera de las cortinas.
תְּנַן: וְכוּלָּן שֶׁעָלוּ חַיִּין לְגַבֵּי מִזְבֵּחַ – יֵרְדוּ. הָא שְׁחוּטִין – לֹא יֵרְדוּ; מַאי, לָאו לָא שְׁנָא קׇדְשֵׁי קָדָשִׁים לָא שְׁנָא קָדָשִׁים קַלִּים?
Aprendimos en la mishná: Y todos aquellos que, si ascienden, no descienden; si ascendieron al tope del altar vivos, descienden. Pero puede inferirse de aquí que los animales sacrificados no deben descender, incluso si su sangre no fue presentada. ¿Qué, acaso no es que esta inferencia se aplica a todas las ofrendas, y la halakha no es diferente con respecto a las ofrendas de la santidad más sagrada, y no es diferente con respecto a las ofrendas de menor santidad?
לָא; הָא שְׁחוּטִין – מֵהֶן יֵרְדוּ מֵהֶן לֹא יֵרְדוּ. וְהָא ״כּוּלָּן״ קָתָנֵי! ״כּוּלָּם״ אַחַיִּין.
La Guemará responde: No, es posible inferir lo siguiente: Pero con respecto a los animales sacrificados, algunos de ellos descenderán y algunos de ellos no descenderán. La Guemará objeta: Pero la mishná enseña que todos ellos descenderán si ascendieron vivos, en cuyo caso debe inferirse con respecto a todos ellos que, si fueron sacrificados, no descenderán. La Guemará explica: Cuando la mishná dice: Todos ellos descenderán, se refiere solo a animales que ascendieron al altar estando aún vivos, para enfatizar que todos los animales aptos que ascendieron estando aún vivos descenderán y no son sacrificados sobre el altar. La mishná no pretendía enseñar la halajá con respecto a todos los animales sacrificados.
פְּשִׁיטָא! לְעוֹלָם אַחַיִּין – וּבְדוּקִּין שֶׁבָּעַיִן; וְאַלִּיבָּא דְּרַבִּי עֲקִיבָא, דְּאָמַר: אִם עָלוּ לֹא יֵרְדוּ.
La Guemará pregunta: ¿Acaso no es obvio que los animales vivos que subieron al altar deben bajar? La Guemará responde: En realidad, la mishná pretende enseñar la halajácon respecto a animales vivos, pero se refiere específicamente a animales con un defecto en la córnea del ojo, y está de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva, quien dice que en el caso de un defecto tan pequeño, si subieron al altar no deben bajar. La frase: Todos ellos deben bajar, enseña que incluso Rabí Akiva está de acuerdo en que tales animales que subieron mientras aún estaban vivos deben bajar.
בְּמַאי אוֹקֵימְתַּהּ – בִּפְסוּלִין? אֵימָא סֵיפָא: וְכֵן עוֹלָה שֶׁעָלְתָה חַיָּה לְרֹאשׁ הַמִּזְבֵּחַ – תֵּרֵד, שְׁחָטָהּ בְּרֹאשׁ הַמִּזְבֵּחַ – יַפְשִׁיט וִינַתֵּחַ בִּמְקוֹמָהּ. וְאִי פְּסוּלָה – בַּת הֶפְשֵׁט וְנִתּוּחַ הִיא?! ״וְנִתַּח אוֹתָהּ״ אָמַר רַחֲמָנָא, ״אוֹתָהּ״ – כְּשֵׁרָה וְלָא פְּסוּלָה!
La Guemará pregunta: ¿A qué caso interpretaste que se refiere esta halajá en la mishná? La interpretaste como refiriéndose a ofrendas descalificadas. Di la cláusula final: Y asimismo, un holocausto que ascendió a la parte superior del altar vivo deberá descender. Pero si uno degolló al animal en la parte superior del altar, debe desollarlo y cortarlo en pedazos en su lugar, y no se lo retira del altar. Y si la mishná se refiere a una ofrenda descalificada, hay que preguntar: ¿Una ofrenda descalificada es apta para desollar y cortar? El Misericordioso declara: “Y desollará el holocausto, y lo cortará en sus pedazos” (Levítico 1:6), y la palabra “lo” indica una exclusión: Solo las ofrendas aptas se desuellan y se cortan, y no las que están descalificadas.
סֵיפָא אֲתָאן לִכְשֵׁרָה. וּמַאי קָמַשְׁמַע לַן? דְּיֵשׁ הֶפְשֵׁט וְנִתּוּחַ בְּרֹאשׁ הַמִּזְבֵּחַ.
La Guemará responde: En la cláusula final llegamos a referirnos a una ofrenda apta. La Guemará pregunta: ¿Y qué nos enseña esto? La Guemará responde: Enseña que hay desuello y corte en la parte superior del altar, y esto no se considera degradante para el altar.
וּלְמַאן דְּאָמַר אֵין הֶפְשֵׁט וְנִתּוּחַ בְּרֹאשׁ הַמִּזְבֵּחַ, מַאי אִיכָּא לְמֵימַר? הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – כְּגוֹן שֶׁהָיְתָה לוֹ שְׁעַת הַכּוֹשֶׁר וְנִפְסְלָה; וְרַבִּי אֶלְעָזָר בְּרַבִּי שִׁמְעוֹן הִיא, דְּאָמַר: כֵּיוָן שֶׁנִּזְרַק הַדָּם וְהוּרְצָה בָּשָׂר שָׁעָה אַחַת – יַפְשִׁיטֶנָּה, וְעוֹרָהּ לַכֹּהֲנִים.
La Guemará pregunta: Pero según quien dice que no hay desuello ni corte en la parte superior del altar, ¿qué se puede decir? La Guemará responde: Según esa opinión, ¿de qué estamos tratando aquí? Estamos tratando un caso en el que el animal que ascendió mientras aún estaba vivo tuvo un momento de aptitud, durante el cual fue sacrificado sobre el altar y su sangre fue presentada, y después quedó descalificado. Y la última cláusula de la mishná es conforme a la opinión de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimón, quien dice: Puesto que la sangre fue rociada, efectuando así la aceptación de la carne de la ofrenda por un momento, incluso si luego la ofrenda quedó descalificada, él la desollará y su piel será dada a los sacerdotes, y su carne será quemada.
וְאֶלָּא דְּקָתָנֵי: כֵּיצַד עוֹשֶׂה – מוֹרִיד אֶת הַקְּרָבַיִם לְמַטָּה וּמַדִּיחָן; לְמָה לִי?
La Guemará pregunta: Pero si la mishná se refiere a una ofrenda que quedó descalificada, entonces, con respecto a lo que se enseña en una baraita acerca de la mishná: ¿Qué deberá él hacer con tal ofrenda? Baja las entrañas del altar, colocándolas debajo de él, y después las enjuaga, por qué necesito yo hacer eso? Puesto que las entrañas de una ofrenda descalificada no pueden devolverse al altar una vez que han sido retiradas de él, ¿por qué habrían de retirarse del altar?
הֵיכִי נַעֲבֵיד? נַקְרְבִינְהוּ בְּפִרְתַּיְיהוּ?! ״הַקְרִיבֵהוּ נָא לְפֶחָתֶךָ הֲיִרְצְךָ אוֹ הֲיִשָּׂא פָנֶיךָ״!
La Guemará responde: Más bien, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos ofrecerlos con su estiércol? ¿Acaso no dice el versículo: “Preséntalo ahora a tu gobernador; ¿se agradará de ti? ¿O aceptará tu persona?” (Malaquías 1:8), y no se deriva de este versículo que los elementos considerados repulsivos por la gente no son aptos para ser usados como ofrenda al Altísimo?
אֲנַן הָכִי קָאָמְרִינַן: מַדִּיחָן לְמָה לִי? דְּאִי מִיתְרְמֵי כֹּהֵן אַחֲרִינָא וְלָא יָדַע – נַסְּקִינְהוּ.
La Guemará aclara: Esto es lo que estamos diciendo: Dado que se retiran las entrañas de una ofrenda descalificada de sobre el altar y no pueden devolverse, ¿por qué he de enjuagarlas? La Guemará responde: La preocupación es que otro sacerdote se encuentre por casualidad con estas entrañas y no sepa que están descalificadas para el altar, y las ofrezca sobre el altar con su estiércol.

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