בִּשְׁנֵי חִילּוּלִין הַכָּתוּב מְדַבֵּר; אֶחָד פְּסוּל נוֹתָר, וְאֶחָד פְּסוּל טוּמְאָה.
El versículo está hablando aquí de dos profanaciones; una es la descalificación de notar y la otra es la descalificación por impureza ritual. Esto enseña que, al igual que la impureza, notar se aplica incluso a un elemento que no tiene un factor permisivo.
חוּץ מִן הַדָּם כּוּ׳. מְנָא הָנֵי מִילֵּי? אָמַר עוּלָּא, אָמַר קְרָא: ״וַאֲנִי נְתַתִּיו לָכֶם״ – שֶׁלָּכֶם יְהֵא.
§ La mishná enseña: Incluso con respecto a los elementos por cuya ingestión uno no es responsable debido a la violación de la prohibición de piggul, no obstante, sí es responsable por comerlos debido a la violación de la prohibición de notar, y debido a la violación de la prohibición de comer alimento consagrado estando ritualmente impuro, excepto la sangre. La Guemará pregunta: ¿De dónde se derivan estas cuestiones? Antes de responder a esta pregunta, la Guemará cita otra discusión sobre por qué la halakha del uso indebido de propiedad consagrada no se aplica a la sangre. Ulla dice: El versículo declara con respecto a la sangre: “Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas” (Levítico 17:11). “A vosotros” indica que será vuestra; no es propiedad del Templo, por lo que no está sujeta a la prohibición del uso indebido de propiedad consagrada.
דְּבֵי רַבִּי יִשְׁמָעֵאל תָּנָא, אָמַר קְרָא: ״לְכַפֵּר״ – לְכַפָּרָה נְתַתִּיו, וְלֹא לִמְעִילָה.
De manera similar, la escuela del rabino Yishmael enseñó: El versículo dice: “Para hacer expiación,” enseñando que Dios está diciendo: Yo lo di para expiación, y no para la prohibición del uso indebido de propiedad consagrada.
רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר, אָמַר קְרָא: ״הוּא״ – הוּא לִפְנֵי כַּפָּרָה כִּלְאַחַר כַּפָּרָה; מָה אַחַר כַּפָּרָה אֵין בּוֹ מְעִילָה, אַף לִפְנֵי כַּפָּרָה אֵין בּוֹ מְעִילָה.
Rabí Yoḥanan dice que esta halajá se deriva de la última parte del versículo, que dice: “Porque es la sangre la que hace expiación por el alma” (Levítico 17:11). El término “es” enseña que el estatus de la sangre permanece tal como es, es decir, es antes de la expiación como lo es después de la expiación. Como dirá la Guemará, existe un principio según el cual, una vez que se ha realizado la mitzvá relacionada con un objeto consagrado, el objeto ya no está sujeto a la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada. En consecuencia, el término “es” enseña que, así como después de la expiación, es decir, después de que la sangre ha sido presentada sobre el altar, no está sujeta a la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada, ya que la mitzvá ya se ha realizado, del mismo modo, antes de la expiación, es decir, antes de que la sangre haya sido presentada sobre el altar, no está sujeta a la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada.
אֵימָא לְאַחַר כַּפָּרָה כְּלִפְנֵי כַּפָּרָה – מָה לִפְנֵי כַּפָּרָה יֵשׁ בּוֹ מְעִילָה, אַף לְאַחַר כַּפָּרָה יֵשׁ בּוֹ מְעִילָה! אֵין לְךָ דָּבָר שֶׁנַּעֲשֵׂית מִצְוָתוֹ וּמוֹעֲלִין בּוֹ.
La Guemará pregunta: Pero si el término “es” enseña que el estatus de la sangre permanece igual antes y después de la expiación, se puede decir justamente lo contrario: Es después de la expiación como es antes de la expiación. Así como antes de la expiación la sangre está sujeta a la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada, así también después de la expiación está sujeta a la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada. La Guemará rechaza esto: Esto no puede ser, pues hay un principio: No hay objeto cuya mitzvá haya sido cumplida que siga sujeto a la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada.
וְלָא?! וַהֲרֵי תְּרוּמַת הַדֶּשֶׁן!
La Guemará pregunta: ¿Y no existe tal caso? Pero sí existe la mitzvá de la remoción de las cenizas de las ofrendas quemadas sobre el altar. Cualquier beneficio obtenido de ellas entre su remoción y su entierro obligatorio constituye uso indebido de propiedad consagrada, a pesar de que su mitzvá ya ha sido cumplida.
מִשּׁוּם דְּהָוֵי תְּרוּמַת הַדֶּשֶׁן וּבִגְדֵי כְהוּנָּה שְׁנֵי כְּתוּבִין הַבָּאִין כְּאֶחָד, וְכׇל שְׁנֵי כְתוּבִים הַבָּאִין כְּאֶחָד אֵין מְלַמְּדִין.
La Guemará responde: El principio no se aplica en ese caso, porque el asunto de la remoción de las cenizas y el asunto de las vestiduras sacerdotales, las cuatro prendas blancas usadas por el Sumo Sacerdote en Yom Kipur, ambos están sujetos a la halakha de que el uso indebido de propiedad consagrada se aplica a ellos incluso después de que su mitzvá haya sido realizada. En consecuencia, son dos versículos que vienen como uno, es decir, comparten una halakha única que no se encuentra en otro lugar. Y hay un principio: Cualesquiera dos versículos que vienen como uno no enseñan que su elemento común se aplique a otros casos. Más bien, se consideran casos excepcionales que no pueden servir como modelo para otros casos.
הָנִיחָא לְרַבָּנַן דְּאָמְרִי ״וְהִנִּיחָם שָׁם״ – מְלַמֵּד שֶׁטְּעוּנִין גְּנִיזָה.
La Guemará plantea una dificultad adicional: Esto encaja bien según la opinión de los Rabinos, que dicen que el versículo: “Y se quitará las vestiduras de lino, que vistió cuando entró en el Santuario, y las dejará allí” (Levítico 16:23), enseña que las cuatro vestiduras blancas usadas por el Sumo Sacerdote en Yom Kipur no son aptas para un uso posterior, y requieren entierro.
אֶלָּא לְרַבִּי דּוֹסָא, דְּאָמַר: מוּתָּרוֹת הֵן לְכֹהֵן הֶדְיוֹט, וּבִלְבַד שֶׁלֹּא יִשְׁתַּמֵּשׁ בָּהֶן לְיוֹם הַכִּפּוּרִים אַחֵר – מַאי אִיכָּא לְמֵימַר?
Pero según la opinión de Rabí Dosa, quien dice que estas vestiduras sacerdotales son aptas para un sacerdote común y no requieren entierro, siempre que un Sumo Sacerdote no las use en Yom Kippur en un año diferente, no se incurre en uso indebido de propiedad consagrada al usarlas después de que su mitzvá ha sido cumplida, y por lo tanto ¿qué hay que decir? En su opinión, la halakha del uso indebido de propiedad consagrada después del cumplimiento de una mitzvá se aplica solo a la remoción de las cenizas del altar, y no a las vestiduras sacerdotales, lo que significa que se declara solo en un único caso. ¿Por qué, entonces, este caso no sirve como paradigma para otros casos en la Torah?
מִשּׁוּם דְּהָוֵי תְּרוּמַת הַדֶּשֶׁן וְעֶגְלָה עֲרוּפָה שְׁנֵי כְּתוּבִין הַבָּאִין כְּאֶחָד, וְכׇל שְׁנֵי כְּתוּבִין הַבָּאִין כְּאֶחָד אֵין מְלַמְּדִין.
La Guemará responde: Es porque los casos de la remoción de las cenizas y la halakha de la novilla de cerviz quebrada son dos versículos que vienen como uno, ya que está prohibido obtener beneficio de cualquiera de ellos incluso después de que su mitzvá se haya completado, y cualesquiera dos versículos que vienen como uno no enseñan que su elemento común se aplique a otros casos.
הָנִיחָא לְמַאן דְּאָמַר אֵין מְלַמְּדִין, אֶלָּא לְמַאן דְּאָמַר מְלַמְּדִין מַאי אִיכָּא לְמֵימַר?
La Guemará cuestiona esto desde otro ángulo: Esto encaja bien según quien dice que dos versículos que vienen como uno no enseñan su elemento común para aplicarlo a otros casos, pero según quien dice que dos versículos que vienen como uno sí enseñan su elemento común para aplicarlo a otros casos, ¿qué hay que decir?
תְּרֵי מִיעוּטֵי כְּתִיבִי; הָכָא כְּתִיב: ״הָעֲרוּפָה״, וְהָתָם כְּתִיב: ״וְשָׂמוֹ״.
La Guemará responde: Dos exclusiones están escritas en estos dos casos, lo que indica que esta halakha se aplica únicamente a ellos. Aquí, con respecto a la novilla a la que se le rompe la cerviz, está escrito: “cuya cerviz fue quebrada” (Deuteronomio 21:6), y esta descripción superflua enseña que esta halakha, que la prohibición del uso indebido de propiedad consagrada sigue vigente incluso después del cumplimiento de una mitzvá, se aplica solo a este caso y no debe extenderse a otros. Y allí, con respecto a la remoción de las cenizas, está escrito: “y él lo pondrá” (Levítico 6:3), lo que indica que esta halakha se aplica a “ello”, y a nada más.
וּתְלָתָא קְרָאֵי בְּדָם לְמָה לִי?
La Guemará pregunta: ¿Y por qué necesito yo estos tres versículos expuestos con respecto a la sangre, de los cuales se deriva que la prohibición del uso indebido de propiedad consagrada no se aplica a la sangre? La referencia es a los tres términos especificados anteriormente, en las exposiciones de Ulla, la escuela de Rabí Yishmael y Rabí Yoḥanan, a partir del versículo: “Porque yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas, pues es la sangre la que hace expiación por el alma” (Levítico 17:11).
לְמַעוֹטֵי מִמְּעִילָה, מִנּוֹתָר וּמִטּוּמְאָה.
La Guemará responde: Uno de esos términos sirve para excluir la sangre de la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada. Otra frase sirve para excluir la sangre de la prohibición de notar. Si alguien consumió sangre sobrante, no es responsable por consumir notar. Más bien, es responsable únicamente por violar la prohibición de consumir sangre. Y la última frase sirve para excluirla de la prohibición de impureza ritual. Si alguien consumió esta sangre en estado de impureza ritual, es responsable solo por consumir sangre, pero no por consumir alimento consagrado mientras estaba ritualmente impuro.
אֲבָל פִּיגּוּל לָא צְרִיךְ קְרָא, דִּתְנַן: כֹּל שֶׁיֵּשׁ לוֹ מַתִּירִין, בֵּין לָאָדָם בֵּין לַמִּזְבֵּחַ – חַיָּיבִין עָלָיו מִשּׁוּם פִּיגּוּל. וְדָם גּוּפֵיהּ מַתִּיר הוּא.
Pero no se requiere ningún versículo para excluir esta sangre de la halakha de piggul, porque esto ya se deriva de otra fuente, como aprendimos en la mishná (43a): Con respecto a cualquier elemento que tenga factores permisivos, ya sea para el consumo por una persona o para la quema sobre el altar, uno es responsable por comerlo debido a la violación de la prohibición de piggul. El propio factor permisivo no está sujeto a piggul. Y, en consecuencia, piggul no se aplica a la sangre misma, ya que esta hace que la ofrenda sea permitida para el consumo humano o para el altar.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: שְׁלֹשָׁה כָּרֵיתוֹת בִּשְׁלָמִים לָמָּה?
§ Rabí Yoḥanan dice: ¿Por qué necesito tres menciones de karet con respecto a quien come ofrendas de paz en estado de impureza ritual? Los tres versículos son: “Pero el alma que coma de la carne del sacrificio de las ofrendas de paz, que pertenecen al Señor, teniendo su impureza sobre sí, esa alma será cortada [venikhreta] de su pueblo” (Levítico 7:20); “Y cuando alguien toque cualquier cosa impura, ya sea la impureza del hombre, o un animal impuro, o cualquier cosa detestable e impura, y coma de la carne del sacrificio de las ofrendas de paz, que pertenecen al Señor, esa alma será cortada de su pueblo” (Levítico 7:21); y: “Cualquiera que sea de toda tu descendencia por vuestras generaciones que se acerque a las cosas sagradas, que los hijos de Israel consagran al Señor, teniendo su impureza sobre sí, esa alma será cortada de delante de Mí; Yo soy el Señor” (Levítico 22:3).