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מַאי, לָאו אַפַּלְגֵיהּ דְּמִזְבֵּחַ – כִּדְאָמְרִי אִינָשֵׁי: ״טְהַר טִיהֲרָא דְּיוֹמָא״? אָמַר רָבָא בַּר שֵׁילָא: לָא, אַגִּילּוּיֵיהּ; דִּכְתִיב: ״וּכְעֶצֶם הַשָּׁמַיִם לָטֹהַר״.
¿Acaso no se refiere al medio del costado del altar, como suele decir la gente: mediodía claro [tihara], es decir, la mitad del día? En consecuencia, la raíz tet, heh, reish denota el medio; en un caso, la mitad del día, y en el otro caso, la mitad de la altura del altar. Ahora bien, puesto que la sangre era rociada sobre el altar siete veces, inevitablemente parte de la sangre caía por encima del punto medio y parte de ella caía por debajo del punto medio. Rava bar Sheila dijo: No, ese no es el significado de tohoro. Más bien, tohoro significa sobre la parte revelada, es decir, la parte superior, del altar, como está escrito: “Como el cielo mismo en su claridad [latohar]” (Éxodo 24:10). Tohoro se refiere a la parte superior del altar cuando ha quedado al descubierto, después de que se retiran las cenizas del incienso y el oro puro queda visible.
וְהָאִיכָּא שִׁירַיִם! שִׁירַיִם לָא מְעַכְּבִי.
La Guemará pregunta de nuevo: ¿No hay acaso un caso en el que parte de la sangre se presenta por encima de la línea roja y parte de ella se presenta por debajo? Pero sí lo hay: el remanente de la sangre, que se derrama sobre la base del altar incluso en el caso de una ofrenda por el pecado, cuya sangre principal se coloca en la parte superior del altar. La Guemará responde: El derramamiento del remanente de la sangre sobre la base del altar no es indispensable para la expiación. La sangre que es indispensable para la expiación no se presenta en ningún caso mitad por encima de la línea roja y mitad por debajo de ella.
וְהָאִיכָּא שִׁירַיִם הַפְּנִימִים, דְּאִיכָּא דְּמַאן דְּאָמַר מְעַכְּבִי! בְּחַד מָקוֹם קָאָמְרִינַן.
La Guemará continúa esta línea de cuestionamiento: Pero está el remanente de la sangre de las ofrendas por el pecado internas, cuya sangre principal es rociada sobre el altar interior. El remanente de la sangre de estas ofrendas se derrama sobre la base del altar exterior, y hay quien dice que este derramamiento de la sangre es indispensable para la expiación. La Guemará explica: Cuando dijimos que no hay sangre, la mitad de la cual se presenta arriba y la mitad abajo, lo dijimos con respecto a un solo lugar, es decir, el mismo altar. La sangre de las ofrendas por el pecado internas es rociada sobre el altar interior, mientras que el remanente de esa sangre se derrama sobre la base del altar exterior. No hay caso de sangre, la mitad de la cual se presenta arriba y la mitad de la cual se presenta abajo en el mismo altar.
תַּנְיָא: רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בֶּן יַעֲקֹב אוֹמֵר, בֵּית שַׁמַּאי אוֹמְרִים: שְׁתֵּי מַתָּנוֹת שֶׁבַּחַטָּאת, וְאַחַת שֶׁבְּכׇל הַזְּבָחִים – מַתִּירוֹת וּמְפַגְּלוֹת.
§ La mishná enseña que, según la opinión de Beit Shammai, en el caso de una ofrenda por el pecado dos aplicaciones efectúan la expiación, mientras que con respecto a otras ofrendas una sola aplicación es suficiente. Beit Hillel discrepan y dicen que incluso en el caso de una ofrenda por el pecado una aplicación basta a posteriori. Con respecto a esta cuestión, se enseña en una baraita que Rabí Eliezer ben Ya’akov dice: Beit Shammai dicen que dos aplicaciones en el caso de una ofrenda por el pecado, y una aplicación en el caso de otras ofrendas, la hacen permitida para comer, ya que estas acciones efectúan expiación a posteriori, a pesar de que la sangre no fue colocada en las cuatro esquinas del altar. Y de igual manera la hacen pigul. Es decir, si el sacerdote hizo dos aplicaciones de la sangre de una ofrenda por el pecado o una aplicación de la sangre de cualquier otra ofrenda, con la intención de comer o quemar la ofrenda más allá de su tiempo designado, la ofrenda es pigul.
בֵּית הִלֵּל אוֹמְרִים: אַחַת שֶׁבַּחַטָּאת וְאַחַת שֶׁבְּכׇל הַזְּבָחִים – מַתֶּרֶת וּמְפַגֶּלֶת.
Beit Hillel dicen: Una aplicación en el caso de una ofrenda por el pecado, y asimismo una aplicación en el caso de todas las demás ofrendas, si se hace con la intención adecuada, hace que la ofrenda sea permitida para comer y, si se hace con intención inadecuada, convierte la ofrenda en piggul.
מַתְקֵיף לַהּ רַב אוֹשַׁעְיָא: אִם כֵּן, לִיתְנְיַיהּ גַּבֵּי קוּלֵּי בֵּית שַׁמַּאי וְחוּמְרֵי בֵּית הִלֵּל!
Rav Oshaya objeta a esto: Si es así, que esta halakha sea enseñada en el cuarto capítulo del tratado Eduyyot, junto a los otros casos raros de las flexibilidades de Beit Shammai y las rigurosidades de Beit Hillel. Según Beit Hillel, una ofrenda por el pecado es piggul incluso si el sacerdote tuvo la intención de participar de ella más allá de su tiempo designado aun mientras realizaba una sola aplicación, mientras que Beit Shammai sostienen que la ofrenda es piggul solo si tuvo esta intención impropia durante dos aplicaciones.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא: כִּי אִיתְּשִׁיל – לְהֶתֵּירָא אִיתְּשִׁיל; דְּהָווּ לְהוּ בֵּית שַׁמַּאי לְחוּמְרָא.
Rava dijo a Rav Oshaya: Cuando esta cuestión fue inicialmente planteada, y los Sabios expresaron sus opiniones sobre el asunto, fue planteada con respecto al permiso de participar de la ofrenda por el pecado. En otras palabras, la disputa surgió como resultado de una indagación sobre la otra halakha pertinente, es decir, si los sacerdotes pueden participar de una ofrenda por el pecado cuya sangre fue aplicada solo una vez. En este caso, Beit Shammai son más estrictos, ya que permiten la carne de una ofrenda por el pecado solo después de que se hayan hecho dos aplicaciones. Por esta razón, este caso no fue incluido entre las otras lenidades de Beit Shammai y las estrictitudes de Beit Hillel.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: שָׁלֹשׁ מַתָּנוֹת שֶׁבַּחַטָּאוֹת – אֵינָן בָּאוֹת בַּלַּיְלָה, וּבָאוֹת לְאַחַר מִיתָה, וְהַמַּעֲלֶה מֵהֶן בַּחוּץ חַיָּיב.
§ Rabí Yoḥanan dice: A pesar del hecho de que, según la opinión de Beit Hillel, las últimas tres aplicaciones en el caso de una ofrenda por el pecado no son indispensables para la expiación, no pueden realizarse de noche, porque la sangre queda invalidada al atardecer. Y estas tres aplicaciones pueden realizarse después de la muerte del propietario. Si el propietario de la ofrenda murió antes de que se colocara algo de la sangre sobre el altar, la sangre no puede colocarse, y la ofrenda se quema como una ofrenda descalificada. Pero si murió después de una aplicación, el sacerdote puede realizar las otras tres aplicaciones, pues ya ha facilitado la expiación por medio de la primera aplicación. Y, como es una mitzvá realizar estas tres aplicaciones sobre el altar, quien ofrece esta sangre sobre un altar fuera del Templo es responsable de recibir karet, el castigo que recibe quien ofrece un sacrificio fuera del Templo.
אָמַר רַב פָּפָּא: יֵשׁ מֵהֶן כִּתְחִלָּתוֹ וְיֵשׁ מֵהֶן כְּסוֹפוֹ;
Rav Pappa dice: Hay algunos aspectos en los que la sangre de las últimas tres aplicaciones de una ofrenda por el pecado se trata como la sangre presentada al comienzo, es decir, como la sangre de la primera aplicación, y hay algunos aspectos en los que la sangre de las últimas tres aplicaciones se trata como la sangre presentada al final, es decir, como el resto de la sangre de una ofrenda por el pecado.
חוּץ, וְלַיְלָה, זָרוּת, וּכְלֵי שָׁרֵת, קֶרֶן, וְאֶצְבַּע, כִּיבּוּס, וְשִׁירַיִם – כִּתְחִלָּתָן;
Rav Pappa explica: Con respecto a la responsabilidad por presentar sangre fuera del Templo, y en cuanto a la prohibición de presentar sangre de noche, y con respecto a la descalificación de un no sacerdote para presentar sangre y su responsabilidad de muerte a manos del Cielo si presenta sangre en el Templo, y con respecto al requisito de que la sangre que ha de presentarse primero debe colocarse en un recipiente de servicio, y que la sangre debe colocarse sobre la esquina del altar, y que la colocación debe realizarse con el dedo del sacerdote, y en cuanto a la obligación de lavar una prenda sobre la cual salpicó sangre de una ofrenda por el pecado, y finalmente con respecto al requisito de derramar el remanente de la sangre sobre la base del altar, las últimas tres colocaciones se tratan como sangre presentada al comienzo, es decir, como la primera colocación.
וּבָאוֹת לְאַחַר מִיתָה, לָא שָׁרְיָא, וְלָא מְפַגְּלָא, וְלָא עָיְילָא לְגַוַּאי – כְּסוֹפָן.
Pero estas últimas tres aplicaciones pueden realizarse después de la muerte del dueño; y no hacen que la ofrenda quede permitida para comer, pues eso ya se logró por medio de la primera aplicación; ni hacen que la ofrenda sea piggul si durante estas aplicaciones el sacerdote tuvo la intención de comer o quemar la ofrenda después de su tiempo designado; y, de manera similar, no se rigen por la halakha de que, si la sangre entra adentro del Santuario, la ofrenda por el pecado queda descalificada. Con respecto a todos estos asuntos, la sangre de las últimas tres aplicaciones se considera como la sangre presentada al final, es decir, como el remanente de la sangre de una ofrenda por el pecado.
אָמַר רַב פָּפָּא: מְנָא אָמֵינָא לַהּ? דִּתְנַן: נִיתַּז מִן הַצַּוָּאר עַל הַבֶּגֶד – אֵינוֹ טָעוּן כִּיבּוּס. מִן הַקֶּרֶן וּמִן הַיְסוֹד – אֵינוֹ טָעוּן כִּיבּוּס. הָא מִן הָרָאוּי לְקֶרֶן – טָעוּן כִּיבּוּס.
Con respecto a la obligación de lavar una prenda sobre la cual salpicó sangre de una ofrenda por el pecado, Rav Pappa dijo: ¿De dónde digo yo que esta halakha se aplica incluso a la sangre de las últimas tres aplicaciones? Como aprendimos en una mishná (93a): Si la sangre de una ofrenda por el pecado salpicó directamente del cuello del animal sobre una prenda, esa prenda no requiere lavado, ya que la sangre nunca fue recibida en un recipiente. Del mismo modo, si la sangre salpicó sobre la prenda desde el cuerno del altar después de haber sido colocada allí, o desde la base del altar después de que el remanente fue derramado allí, la prenda no requiere lavado. De aquí puede inferirse que la sangre que salpicó desde el cuerno del altar no requiere lavado. Pero la sangre que es apta para ser colocada en el cuerno, ya que aún no ha sido colocada, requiere lavado, y la sangre de las últimas tres aplicaciones ciertamente es apta para ser colocada en el cuerno del altar.
וְלִיטַעְמָיךְ, מִן הַיְסוֹד אֵינוֹ טָעוּן כִּיבּוּס – הָא מִן הָרָאוּי לַיְסוֹד טָעוּן כִּיבּוּס?! ״אֲשֶׁר יִזֶּה״ כְּתִיב – פְּרָט לָזֶה שֶׁכְּבָר הוּזָּה!
La Guemará rechaza esta prueba: Pero según tu razonamiento, se puede afirmar de la misma manera que solo la sangre que fue salpicada desde la base del altar no requiere lavado; pero la sangre apta para la base del altar, es decir, lo que queda de la sangre después de haber sido puesta sobre las esquinas, requiere lavado. Esto es difícil, pues está escrito: “Y cuando sea rociada [yizze] parte de su sangre sobre cualquier vestidura” (Levítico 6:20). La forma futura de la palabra yizze sirve para excluir esta sangre salpicada sobre la vestidura desde la esquina del altar, ya que ya ha sido rociada.
הָא מַנִּי – רַבִּי נְחֶמְיָה; דִּתְנַן, רַבִּי נְחֶמְיָה אוֹמֵר: שְׁיָרֵי הַדָּם שֶׁהִקְרִיבָן בַּחוּץ – חַיָּיב.
La Guemará explica: ¿De acuerdo con la opinión de quién es este dictamen? Es de acuerdo con la opinión de Rabí Neḥemya, como aprendimos en una mishná (110b), que Rabí Neḥemya dice: Con respecto al remanente de la sangre de una ofrenda, que debía derramarse en la base del altar, si alguien la presentó fuera del Templo, es responsable. Dado que Rabí Neḥemya trata el remanente de la sangre como sangre con respecto a la responsabilidad por un servicio realizado fuera del Templo, también trata el remanente de la sangre de una ofrenda por el pecado como sangre con respecto al lavado. En consecuencia, la inferencia de Rav Pappa de la mishná citada anteriormente es válida solo según Rabí Neḥemya, pero no según la opinión mayoritaria de los Rabinos, que discrepan de él.
אֵימַר דְּשָׁמְעַתְּ לֵיהּ לְרַבִּי נְחֶמְיָה – לְעִנְיַן הַעֲלָאָה, מִידֵּי דְּהָוֵי אַאֵיבָרִים וּפְדָרִים; לְעִנְיַן כִּיבּוּס – מִי שָׁמְעַתְּ לֵיהּ?! אִין;
La Guemará cuestiona la prueba incluso según la opinión de Rabí Neḥemya: Di que oíste que Rabí Neḥemya dictaminó de esta manera con respecto al ofrecimiento del resto de la sangre fuera del Templo, tal como es el caso con respecto a miembros y grasas. Aunque el ofrecimiento de los miembros y las grasas no es indispensable para la expiación, quien los ofrece fuera del Templo es responsable. Pero ¿también lo oíste decir esto con respecto al lavado, que se debe lavar una prenda salpicada con el resto de la sangre de una ofrenda por el pecado? La Guemará responde: Sí, también oímos a Rabí Neḥemya dictaminar de esta manera con respecto al lavado.

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