תִּשְׁעִים רִיס, שִׁבְעָה וּמֶחֱצָה לְכׇל מִיל. עַל כׇּל סוּכָּה וְסוּכָּה אוֹמְרִין לוֹ: הֲרֵי מָזוֹן, וַהֲרֵי מַיִם. וּמְלַוִּין אוֹתוֹ מִסּוּכָּה לְסוּכָּה, חוּץ מֵאַחֲרוֹן שֶׁבָּהֶן, שֶׁאֵינוֹ מַגִּיעַ עִמּוֹ לַצּוּק, אֶלָּא עוֹמֵד מֵרָחוֹק וְרוֹאֶה אֶת מַעֲשָׂיו.
con una distancia de noventa ris entre ellas. Como hay siete y medio ris por cada mil, la distancia total era de doce mil. En cada una de las casetas, la gente allí le dice: Aquí hay comida; aquí hay agua, si lo necesitas. Y lo acompañan de caseta en caseta, excepto la última persona en la última caseta, que no llega al precipicio con él. Más bien, se queda a cierta distancia y observa sus acciones para asegurarse de que cumpla la mitzvá correctamente.
מֶה הָיָה עוֹשֶׂה? חוֹלֵק לָשׁוֹן שֶׁל זְהוֹרִית חֶצְיוֹ קָשׁוּר בַּסֶּלַע, וְחֶצְיוֹ קָשׁוּר בֵּין שְׁנֵי קַרְנָיו. וּדְחָפוֹ לַאֲחוֹרָיו, וְהוּא מִתְגַּלְגֵּל וְיוֹרֵד. וְלֹא הָיָה מַגִּיעַ לַחֲצִי הָהָר עַד שֶׁנַּעֲשֶׂה אֵבָרִים אֵבָרִים. בָּא וְיָשַׁב לוֹ תַּחַת סוּכָּה אַחֲרוֹנָה עַד שֶׁתֶּחְשַׁךְ. וּמֵאֵימָתַי מְטַמֵּא בְּגָדִים — מִשֶּׁיֵּצֵא חוּץ לְחוֹמַת יְרוּשָׁלַיִם, רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר: מִשְּׁעַת דְּחִיָּיתוֹ לַצּוּק.
¿Qué hizo el designado para despachar al macho cabrío allí? Dividió una tira de carmesí en dos partes, la mitad de la tira la ató a la roca, y la otra mitad la ató entre los dos cuernos del macho cabrío. Y empujó al macho cabrío hacia atrás, y este rueda y desciende. Y no llegaría a la mitad de la montaña hasta que quedara despedazado miembro por miembro. El designado para despachar al macho cabrío vino y se sentó bajo el techo de la última cabaña hasta que oscureció y solo entonces fue a su casa. ¿Y desde qué punto las vestiduras del hombre quedan impuras, como está dicho que él es impuro y su ropa requiere inmersión? Desde el momento en que sale fuera del muro de Jerusalén. Rabí Shimon dice: Su ropa queda impura solo desde el momento en que empuja al macho cabrío desde el precipicio.
גְּמָ׳ תָּנוּ רַבָּנַן: עֶשֶׂר סוּכּוֹת, וּשְׁנֵים עָשָׂר מִילִין הָיוּ, דִּבְרֵי רַבִּי מֵאִיר. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: תֵּשַׁע סוּכּוֹת, וַעֲשָׂרָה מִילִין. רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר: חָמֵשׁ סוּכּוֹת, וַעֲשָׂרָה מִילִין הָיוּ. וְכוּלָּן עַל יְדֵי עֵירוּב.
GEMARA:Los Sabios enseñaron: Había diez casetas, y la distancia entre Jerusalén y el precipicio era de doce mil; esta es la opinión de Rabí Meir. Rabí Yehuda dice: Había nueve casetas y la distancia era de diez mil. Rabí Yosei dice: Había cinco casetas y la distancia era de diez mil, y todos ellos podían acompañar al que conducía el macho cabrío mediante el establecimiento de un eiruv de límites [eiruv teḥumin] antes de Yom Kipur, permitiendo que los de cada caseta caminaran hasta la caseta siguiente.
אָמַר רַבִּי יוֹסֵי: סָח לִי אֶלְעָזָר בְּנִי: אִם עַל יְדֵי עֵירוּב — יָכוֹלְנִי לַעֲשׂוֹת אֲפִילּוּ שְׁתֵּי סוּכּוֹת וַעֲשָׂרָה מִילִין.
Rabí Yosei dijo: Elazar, mi hijo, me dijo: Si ellos podían caminar hasta la siguiente caseta mediante el establecimiento de un eiruv, incluso podría hacer que dos casetas bastaran para la distancia de diez mil. Con la colocación adecuada de un eiruv, a una persona se le permite caminar una distancia de dos mil, que son cuatro mil codos. En consecuencia, la gente de Jerusalén podía acompañar al que conducía el macho cabrío una distancia de dos mil, y la gente de la primera caseta podía caminar dos mil desde la caseta en dirección a Jerusalén para encontrarse con él y acompañarlo de regreso a su caseta. Otros en esa caseta, que habían establecido su eiruv en dirección a la segunda caseta, podían entonces acompañar al que conducía el macho cabrío dos mil en dirección a la segunda caseta, donde sería recibido por la gente de la segunda caseta, que lo acompañaría los dos mil restantes hasta la caseta. Esta caseta estaría ubicada a solo dos mil del precipicio.
כְּמַאן אָזְלָא הָא דְּתַנְיָא: חוּץ מֵאַחֲרוֹן שֶׁבָּהֶן שֶׁלֹּא הִגִּיעַ עִמּוֹ לַצּוּק אֶלָּא עוֹמֵד מֵרָחוֹק וְרוֹאֶה אֶת מַעֲשָׂיו, כְּמַאן כְּרַבִּי מֵאִיר.
La Guemará comenta: ¿De acuerdo con la opinión de quién es aquello que fue enseñado en la baraita: La gente de todas las casetas acompañaba al que conducía el macho cabrío, excepto la última persona de la última caseta, que no llegaba con él al precipicio; más bien, se quedaba a cierta distancia y observaba sus acciones? ¿De acuerdo con la opinión de quién es esta afirmación? Es de acuerdo con la opinión de Rabí Meir, pues él sostiene que la última caseta estaba demasiado lejos del precipicio como para que la gente de allí acompañara al que conducía el macho cabrío durante todo el camino.
עַל כׇּל סוּכָּה וְסוּכָּה אוֹמְרִים לוֹ: הֲרֵי מָזוֹן וַהֲרֵי מַיִם. תָּנָא: מֵעוֹלָם לֹא הוּצְרַךְ אָדָם לְכָךְ, אֶלָּא שֶׁאֵינוֹ דּוֹמֶה מִי שֶׁיֵּשׁ לוֹ פַּת בְּסַלּוֹ, לְמִי שֶׁאֵין לוֹ פַּת בְּסַלּוֹ.
Fue enseñado en la mishna: En cada una y cada caseta la gente allí le decía: Aquí hay comida; aquí hay agua, si la necesitas. Fue enseñado: Ningún hombre que acompañó al macho cabrío jamás necesitó esta comida y agua. Sin embargo, se la ofrecían de todos modos, porque quien tiene pan en su cesta no es semejante a quien no tiene pan en su cesta. Quien no tiene comida disponible se preocupa de que no podrá encontrar nada si realmente lo necesita, y por lo tanto siente su hambre y su sed con mayor intensidad.
מֶה הָיָה עוֹשֶׂה — חוֹלֵק לָשׁוֹן שֶׁל זְהוֹרִית. וְנִקְטְרֵיהּ כּוּלֵּיהּ בְּסֶלַע? כֵּיוָן דְּמִצְוָה בְּשָׂעִיר, דִּילְמָא קָדֵים וּמַלְבִּין וּמִיַּתְּבָא דַּעְתֵּיהּ.
§ Se enseñó en la mishna: ¿Qué hizo allí la persona designada para despachar al macho cabrío? Dividió una tira de carmesí en dos partes, la mitad de la tira atada a la roca, y la otra mitad atada entre los dos cuernos del macho cabrío. La Guemará pregunta: Que ate toda la tira a la roca. La Guemará responde: Puesto que es una mitzvá empujar al macho cabrío desde el precipicio. Si atara toda la tira a la roca, quizá se volvería blanca rápidamente, y su mente se tranquilizaría al saber que los pecados del pueblo judío habían sido perdonados. Entonces no cumpliría la mitzvá de empujar al macho cabrío por el precipicio. Por lo tanto, ató parte de ella entre los cuernos del macho cabrío y miró para ver si se volvía blanca. Una vez que estaba activamente involucrado con el macho cabrío, recordaría empujarlo por el precipicio.
וְנִקְטְרֵיהּ כּוּלֵּיהּ בֵּין קַרְנָיו? זִמְנִין דְּגָמֵישׁ לֵיהּ לְרֵישֵׁיהּ, וְלָאו אַדַּעְתֵּיהּ.
La Guemará pregunta: Si es así, que ate toda la tira entre los cuernos del macho cabrío. La Guemará responde: A veces el macho cabrío gira la cabeza y él no sabrá si la tira se vuelve blanca o no.
תָּנוּ רַבָּנַן: בָּרִאשׁוֹנָה הָיוּ קוֹשְׁרִין לָשׁוֹן שֶׁל זְהוֹרִית עַל פֶּתַח הָאוּלָם מִבַּחוּץ, הִלְבִּין — הָיוּ שְׂמֵחִין, לֹא הִלְבִּין — הָיוּ עֲצֵבִין וּמִתְבַּיְּישִׁין. הִתְקִינוּ שֶׁיִּהְיוּ קוֹשְׁרִין עַל פֶּתַח אוּלָם מִבִּפְנִים. וַעֲדַיִין הָיוּ מְצִיצִין וְרוֹאִין, הִלְבִּין — הָיוּ שְׂמֵחִין, לֹא הִלְבִּין — הָיוּ עֲצֵבִין. הִתְקִינוּ שֶׁיִּהְיוּ קוֹשְׁרִין אוֹתוֹ חֶצְיוֹ בְּסֶלַע וְחֶצְיוֹ בֵּין קַרְנָיו.
Los Sabios enseñaron: Al principio ataban esta tira carmesí a la entrada del Pórtico del Templo por fuera. Si la tira se volvía blanca, se alegraban, pues esto indicaba que sus pecados habían sido expiados. Si no se volvía blanca, se entristecían y se avergonzaban. Cuando los Sabios vieron que la gente estaba excesivamente angustiada en Yom Kippur, establecieron que debían atar la tira carmesí a la entrada del Pórtico por dentro, ya que solo unos pocos podían realmente entrar para verla. Y aun así se asomaban para ver: Si se volvía blanca, se alegraban, y si no se volvía blanca, se entristecían. Por lo tanto, los Sabios establecieron que debían atar la mitad de la tira a la roca y la otra mitad entre los cuernos del macho cabrío, para que el pueblo no supiera qué había sucedido con la tira hasta después de la conclusión de Yom Kippur.
אָמַר רַבִּי נַחוּם בַּר פָּפָּא מִשּׁוּם רַבִּי אֶלְעָזָר הַקַּפָּר: בָּרִאשׁוֹנָה הָיוּ קוֹשְׁרִין לָשׁוֹן שֶׁל זְהוֹרִית עַל פֶּתַח אוּלָם מִבִּפְנִים, וְכֵיוָן שֶׁהִגִּיעַ שָׂעִיר לַמִּדְבָּר הָיָה מַלְבִּין, וְיָדְעוּ שֶׁנַּעֲשֵׂית מִצְוָתוֹ. שֶׁנֶּאֱמַר: ״אִם יִהְיוּ חֲטָאֵיכֶם כַּשָּׁנִים כַּשֶּׁלֶג יַלְבִּינוּ״.
Rabí Naḥum bar Pappa dijo en nombre de Rabí Elazar HaKappar: Al principio ataban la tira de carmesí a la abertura del Ulam del Templo por dentro, y cuando el macho cabrío llegaba al desierto, la tira de carmesí se volvía blanca, y sabían que la mitzvá se había cumplido. El versículo alude al uso de la tira de carmesí, pues está dicho: “Aunque vuestros pecados sean como la grana, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como el carmesí, serán como la lana” (Isaías 1:18). Este versículo indica que cuando algo escarlata se vuelve blanco, es una señal de expiación y perdón por los pecados del pueblo judío.
לֹא הָיָה מַגִּיעַ לְמַחֲצִית הָהָר. אִיבַּעְיָא לְהוּ: אוֹתָן אֵבָרִים מַה הֵן בַּהֲנָאָה? רַב וּשְׁמוּאֵל. חַד אָמַר: מוּתָּרִין, וְחַד אָמַר: אֲסוּרִין.
§ Se enseñó en la mishná que el macho cabrío no llegaba a la mitad del descenso de la montaña antes de quedar despedazado miembro por miembro. Se planteó un dilema ante los Sabios: ¿cuál es el estatus de aquellos miembros? ¿Está permitido obtener provecho de ellos? Rav y Shmuel discreparon con respecto a esta cuestión. Uno dijo que están permitidos para beneficio, y uno dijo que están prohibidos.
מַאן דְּאָמַר מוּתָּרִין,
La Guemará explica su razonamiento: El que dijo que están permitidos para beneficio