לְמֵיעַל לְהֶדְיָא. וְרַבִּי יוֹסֵי אָמַר לָךְ: חֲבִיבִין יִשְׂרָאֵל שֶׁלֹּא הִצְרִיכָן הַכָּתוּב לְשָׁלִיחַ.
entrar directamente, ya que es más apropiado que el Sumo Sacerdote se acerque al Santo de los Santos de una manera algo indirecta. Y en respuesta a esto, Rabí Yosei podría haberte dicho: El pueblo judío es amado por Dios, pues la Torah no les exigió hacer uso de un agente, por ejemplo, un ángel, para interceder en su favor. En cambio, Dios escucha directamente las plegarias de la nación. En consecuencia, el Sumo Sacerdote, que representa al pueblo en Yom Kippur, no necesita acercarse de manera indirecta.
וְרַבִּי יְהוּדָה נָמֵי, נֵיעוּל בֵּין מְנוֹרָה לְכוֹתֶל! מַשְׁחֲרִי מָאנֵיהּ.
La Guemará pregunta: Pero si un enfoque indirecto es una señal de respeto, de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, también que el Sumo Sacerdote entre indirectamente entre el candelabro y la pared. La Guemará responde: Si el Sumo Sacerdote camina por esa ruta, podría ennegrecer sus vestiduras con el hollín dejado en la pared por el candelabro.
אָמַר רַבִּי נָתָן: אַמָּה טְרַקְסִין, לֹא הִכְרִיעוּ בּוֹ חֲכָמִים אִי כְּלִפְנִים אִי כְּלַחוּץ.
Rabí Natán dijo: Con respecto a la partición de un codo, los Sabios no determinaron su estatus, si era parte del interior del Santo de los Santos o parte del exterior del área del Santuario.
מַתְקֵיף לַהּ רָבִינָא: מַאי טַעְמָא? אִילֵּימָא מִשּׁוּם דִּכְתִיב: ״וְהַבַּיִת אֲשֶׁר בָּנָה הַמֶּלֶךְ שְׁלֹמֹה לַה׳ שִׁשִּׁים אַמָּה אׇרְכּוֹ וְעֶשְׂרִים רׇחְבּוֹ וּשְׁלֹשִׁים אַמָּה קוֹמָתוֹ״, וּכְתִיב: ״וְאַרְבָּעִים בָּאַמָּה הָיָה הַבָּיִת הוּא הַהֵיכָל לִפְנָי״, וּכְתִיב: ״וְלִפְנֵי הַדְּבִיר עֶשְׂרִים אַמָּה אוֹרֶךְ וְעֶשְׂרִים אַמָּה רוֹחַב וְעֶשְׂרִים אַמָּה קוֹמָתוֹ״, וְלָא יָדְעִינַן אַמָּה טְרַקְסִין אִי מֵהָנֵי עֶשְׂרִים, וְאִי מֵהָנֵי אַרְבָּעִים.
Ravina objeta enérgicamente a esta opinión: ¿Cuál es la razón de esta incertidumbre? Si decimos que es porque está escrito: “Y la Casa que el rey Salomón edificó para el Señor tenía sesenta codos de largo, veinte codos de ancho y treinta codos de alto” (I Reyes 6:2), y está escrito: “Y la Casa, es decir, el Santuario, tenía cuarenta codos de largo” (I Reyes 6:17), y está escrito: “Y delante de la partición, veinte codos de largo, veinte codos de ancho y veinte codos de alto” (I Reyes 6:20), y por lo tanto no sabemos si la partición de un codo formaba parte de estos veinte codos del Santo de los Santos o parte de estos cuarenta codos del Santuario, entonces este problema puede resolverse.
וְדִילְמָא לָא מֵהָנֵי עֶשְׂרִין וְלָא מֵהָנֵי אַרְבְּעִין, וַחֲלָלָא קָא חָשֵׁיב, כְּותָלִים לָא קָא חָשֵׁיב. תִּדַּע, דְּכֹל הֵיכָא דְּקָא חָשֵׁיב כְּותָלִים — חָשֵׁיב לֵיהּ לְדִידֵיהּ,
Ravina explica la resolución del problema: Pero quizá eso no formaba parte de estos veinte codos ni parte de estos cuarenta codos, pues al establecer las medidas el versículo cuenta el espacio pero no cuenta las paredes mismas, es decir, el codo de la pared no está incluido en ninguna de las dos medidas. Sabe que así es, pues en todo lugar donde el versículo cuenta el área de las paredes además de los espacios que contienen, también cuenta la partición de un codo.
דִּתְנַן: הַהֵיכָל מֵאָה עַל מֵאָה בְּרוּם מֵאָה. כּוֹתֶל אוּלָם חָמֵשׁ, וְהָאוּלָם אַחַת עֶשְׂרֵה, כּוֹתֶל הַהֵיכָל שֵׁשׁ, וְאׇרְכּוֹ אַרְבָּעִים אַמָּה, וְאַמָּה טְרַקְסִין, וְעֶשְׂרִים אַמָּה בֵּית קׇדְשֵׁי הַקֳּדָשִׁים, כּוֹתֶל הַהֵיכָל שֵׁשׁ, וְהַתָּא שֵׁשׁ, וְכוֹתֶל הַתָּא חָמֵשׁ.
Ravina cita una prueba de la afirmación anterior. Como aprendimos en una mishná: El Santuario medía cien codos por cien codos, con una altura de cien codos. De este a oeste, los cien codos se dividían de la siguiente manera: La pared del Vestíbulo medía cinco codos; y el Vestíbulo mismo medía once codos; la pared del Santuario medía seis codos; la longitud del Santuario mismo era de cuarenta codos; y había la partición de un codo; el Salón del Santo de los Santos medía otros veinte codos; la pared exterior del Santuario medía seis codos; y la cámara detrás de ella medía seis codos; y la pared de la cámara medía cinco codos. Esta mishná demuestra que, cuando las paredes se cuentan además de los espacios, la partición de un codo está incluida en el cálculo.
אֶלָּא קְדוּשְּׁתֵיהּ אִי כְּלִפְנִים אִי כְּלַחוּץ.
Más bien, la incertidumbre no se refiere a la ubicación de la partición de un codo, que ciertamente estaba situada entre el Santuario y el Santo de los Santos. Más bien, la cuestión es su santidad, si se consideraba como el interior del Santo de los Santos o como el exterior del área del Santuario. Dado que no existía tal muro en el Segundo Templo, los Sabios dudaban con respecto al estatus del codo adicional.
וְהַיְינוּ דְּאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן, בָּעֵי יוֹסֵף אִישׁ הוּצָל: ״וּדְבִיר בְּתוֹךְ הַבַּיִת מִפְּנִימָה הֵכִין לְתִתֵּן שָׁם אֶת אֲרוֹן בְּרִית ה׳״. אִיבַּעְיָא לְהוּ: הֵיכִי קָאָמַר קְרָא:
§ Y esto es lo que dijo el rabino Yoḥanan: Yosef de Hutzal planteó un dilema con respecto al versículo: “Y preparó una partición en medio de la Casa, por dentro, para poner allí el Arca del Pacto del Señor” (I Reyes 6:19). Este era su dilema, que fue planteado ante los Sabios: ¿Con respecto a qué caso está hablando el versículo ?
״וּדְבִיר בְּתוֹךְ הַבַּיִת מִפְּנִימָה הֵכִין לְתִתֵּן שָׁם״, אוֹ דִילְמָא הָכִי קָאָמַר: ״וּדְבִיר בְּתוֹךְ הַבַּיִת מִפְּנִימָה״?
La Guemará explica el dilema. ¿Debe leerse así: Y Salomón preparó una partición en medio de la Casa, por dentro, para poner allí, lo que significa que colocó la partición dentro del Templo y detrás de ella preparó un espacio para colocar el Arca, y la partición misma no poseía la santidad del Santo de los Santos? ¿O quizá esto es lo que el versículo declara: Una partición en medio de la Casa, por dentro, es decir, el versículo termina allí, mientras que el resto del texto forma un nuevo versículo. Según esta interpretación, el lugar de la partición misma era parte del Santo de los Santos, y allí fue donde Salomón preparó un lugar para el Arca.
וּמִי מְסַפְּקָא לֵיהּ? וְהַתַּנְיָא, אִיסִי בֶּן יְהוּדָה אוֹמֵר: חָמֵשׁ מִקְרָאוֹת בַּתּוֹרָה אֵין לָהֶן הֶכְרֵעַ:
La Guemará se sorprende de esta explicación: ¿Y acaso estaba Yosef de Hutzal realmente incierto sobre cómo puntuar este versículo? ¿Pero no fue enseñado en una baraita que Isi ben Yehuda dice: Hay cinco versículos en la Torah cuyo significado no puede decidirse, es decir, no está claro en el texto cómo deben leerse estos versículos.