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כְּלִי עֵץ הֶעָשׂוּי לְנַחַת הוּא, וְכׇל כְּלִי [עֵץ] הֶעָשׂוּי לְנַחַת אֵינוֹ מְקַבֵּל טוּמְאָה, וְחוֹצֵץ בִּפְנֵי טוּמְאָה. אֶלָּא מְלַמֵּד שֶׁמַּגְבִּיהִין אוֹתוֹ לְעוֹלֵי רְגָלִים, וְאוֹמְרִים לָהֶם: רְאוּ חִיבַּתְכֶם לִפְנֵי הַמָּקוֹם, שֶׁסִּילּוּקוֹ כְּסִדּוּרוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״לָשׂוּם לֶחֶם חוֹם בְּיוֹם הִלָּקְחוֹ״.
La Guemará pregunta: ¿Cómo es eso posible? Es un utensilio de madera destinado a permanecer en reposo en un lugar fijo y no a ser movido. Y fue enseñado: Cualquier utensilio de madera destinado a permanecer en reposo en un lugar fijo no es susceptible a la impureza ritual y sirve como barrera ante la impureza, impidiendo su transmisión. Más bien, el hecho de que la mesa sea descrita como pura enseña que los sacerdotes la levantaban para mostrar el pan de la proposición a los peregrinos de las Festividades, y les decían: Miren cuán amados son ante el Omnipresente, pues el pan estaba tan caliente en su retiro en Shabat, después de una semana sobre la mesa, como lo estaba en su colocación, como está dicho: “Poner pan caliente el día en que fue retirado” (I Samuel 21:7). Como la mesa era movida en ocasiones, no se la consideraba un utensilio de madera destinado a permanecer en reposo y por lo tanto era susceptible a la impureza. Al mismo tiempo, está claro que el milagro del pan de la proposición fue un milagro realizado fuera del Santuario, ya que era visible para todos.
וְתוּ לֵיכָּא? וְהָאָמַר רַב אוֹשַׁעְיָא: בְּשָׁעָה שֶׁבָּנָה שְׁלֹמֹה בֵּית הַמִּקְדָּשׁ, נָטַע בּוֹ כׇּל מִינֵי מְגָדִים שֶׁל זָהָב, וְהָיוּ מוֹצִיאִין פֵּירוֹתֵיהֶן בִּזְמַנָּן, וּכְשֶׁהָרוּחַ מְנַשֶּׁבֶת בָּהֶן נוֹשְׁרִין, שֶׁנֶּאֱמַר: ״יִרְעַשׁ כַּלְּבָנוֹן פִּרְיוֹ״. וּכְשֶׁנִּכְנְסוּ גּוֹיִם לַהֵיכָל יָבַשׁ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּפֶרַח לְבָנוֹן אוּמְלָל״, וְעָתִיד הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְהַחֲזִירָן, שֶׁנֶּאֱמַר: ״פָּרוֹחַ תִּפְרַח וְתָגֵל אַף גִּילַת וְרַנֵּן כְּבוֹד הַלְּבָנוֹן נִתַּן לָהּ״.
La Guemará pregunta: ¿Y no hubo más milagros realizados en el Templo? ¿Pero no dijo Rav Oshaya: Cuando Salomón construyó el Templo, plantó allí toda clase de preciosos frutos de oro, y estos daban su fruto en su debido tiempo como otros árboles, y cuando el viento soplaba sobre ellos el fruto caía, como está dicho: “Que sus frutos resuenen como el Líbano” (Salmos 72:16). Esto indica que crecían frutos en el Líbano, lo cual los Sabios interpretaron como una referencia al Templo, que fue construido con cedros del Líbano. Y cuando los gentiles entraron en el Santuario el árbol de oro se marchitó, como está dicho: “Y la flor del Líbano se marchita” (Nahúm 1:4). Y el Santo, Bendito sea, restaurará los árboles milagrosos a Israel en el futuro, como está dicho: “Florecerá abundantemente, también se regocijará y cantará; la gloria del Líbano le será dada” (Isaías 35:2). Aparentemente, hubo milagros adicionales en el Templo.
נִיסֵּי דִּקְבִיעִי לָא קָא חָשֵׁיב. הַשְׁתָּא דְּאָתֵית לְהָכִי: אָרוֹן וּכְרוּבִים נָמֵי, נִיסֵּי דִּקְבִיעִי נִינְהוּ.
La Guemará responde: El tanna no cuenta los milagros perpetuos en la lista. La Guemará comenta: Ahora que has llegado a esta solución, también puede resolver una dificultad anterior: El Arca y los querubines tampoco se cuentan, ya que ellos también eran milagros perpetuos.
אָמַר מָר: וַעֲשַׁן הַמַּעֲרָכָה. וּמִי הֲוָה עָשָׁן בְּמַעֲרָכָה? וְהָתַנְיָא: חֲמִשָּׁה דְּבָרִים נֶאֶמְרוּ בָּאֵשׁ שֶׁל מַעֲרָכָה: רְבוּצָה כַּאֲרִי, וּבָרָה כַּחַמָּה, וְיֵשׁ בָּהּ מַמָּשׁ, וְאוֹכֶלֶת לַחִין כִּיבֵשִׁין, וְאֵינָהּ מַעֲלָה עָשָׁן!
§ El Maestro dijo, al enumerar los milagros, que incluso los vientos fuertes no podían desplazar el humo de la disposición de la leña. La Guemará pregunta: ¿Y acaso humo subía de la disposición de la leña sobre el altar? ¿Pero no fue enseñado en una baraita: Había cinco cosas dichas con respecto al fuego de la disposición de la leña: Se agazapaba sobre la leña como un león; y era tan claro como la luz del sol; y tenía sustancia hasta el punto de poder sentirse; era lo bastante poderoso para consumir madera húmeda como seca; y no levantaba humo.
כִּי קָא אָמְרִינַן — בִּדְהֶדְיוֹט. דְּתַנְיָא: ״וְנָתְנוּ בְּנֵי אַהֲרֹן הַכֹּהֵן אֵשׁ עַל הַמִּזְבֵּחַ״, אַף עַל פִּי שֶׁאֵשׁ יוֹרֶדֶת מִן הַשָּׁמַיִם, מִצְוָה לְהָבִיא מִן הַהֶדְיוֹט.
La Guemará responde: Cuando dijimos que el humo no se dispersaba, indicando que la leña producía humo, eso se refería al fuego traído por una persona, como fue enseñado en una baraita: “Y los hijos de Aarón el sacerdote pondrán fuego sobre el altar” (Levítico 1:7), lo que indica que, aunque el fuego desciende de los cielos, aun así existe una mitzvá especial de traer fuego por una persona. El fuego que trajeron los sacerdotes producía humo, y el milagro estaba relacionado con ese humo.
רְבוּצָה כַּאֲרִי. וְהַתַּנְיָא, אָמַר רַבִּי חֲנִינָא סְגַן הַכֹּהֲנִים: אֲנִי רְאִיתִיהָ, וּרְבוּצָה כְּכֶלֶב! לָא קַשְׁיָא: כָּאן — בְּמִקְדָּשׁ רִאשׁוֹן, כָּאן — בְּמִקְדָּשׁ שֵׁנִי.
La Guemará pregunta: ¿Y acaso el fuego del altar estaba agazapado como un león? ¿Pero no fue enseñado en una baraita: Rabí Ḥanina, el suplente del sumo sacerdote, dijo: Yo vi el fuego en el Templo y estaba agazapado como un perro y no como un león? La Guemará responde: Esto no es difícil. Aquí, donde la baraita afirmó que el fuego se asemejaba a un león, se refiere al fuego en el Primer Templo; allí, donde Rabí Ḥanina, el suplente del sumo sacerdote, dijo que el fuego se asemejaba a un perro, se refiere al fuego en el Segundo Templo.
וּבְמִקְדָּשׁ שֵׁנִי מִי הֲוַאי? וְהָאָמַר רַב שְׁמוּאֵל בַּר אִינְיָא: מַאי דִּכְתִיב: ״וְאֶרְצֶה בּוֹ וְאֶכָּבֵד״, וְקָרֵינַן ״וְאֶכָּבְדָה״. מַאי שְׁנָא דִּמְחוּסַּר הֵ״א — אֵלּוּ חֲמִשָּׁה דְּבָרִים שֶׁהָיוּ בֵּין מִקְדָּשׁ רִאשׁוֹן לְמִקְדָּשׁ שֵׁנִי, וְאֵלּוּ הֵן: אָרוֹן וְכַפּוֹרֶת וּכְרוּבִים, אֵשׁ, וּשְׁכִינָה, וְרוּחַ הַקּוֹדֶשׁ, וְאוּרִים וְתוּמִּים. אָמְרִי: אִין, מִיהְוָה הֲוָה, סַיּוֹעֵי לָא מְסַיְּיעָא.
La Guemará pregunta: ¿Y había fuego que descendía de los cielos en el Segundo Templo? ¿Acaso Rav Shmuel bar Inya no dijo: Cuál es el significado de aquello que está escrito con respecto al Segundo Templo: “Subid a los montes, traed madera y edificad la Casa; y la miraré con favor y seré glorificado [ve’ekkaved], dijo el Señor” (Hageo 1:8)? Aunque está escrito ve’ekkaved, lo leemos ve’ikkavda, con una letra heh añadida. La Guemará explica: ¿Qué tiene de diferente que a la palabra le falte la letra heh? Esto representa cinco, el valor numerológico de heh, fenómenos que constituían la diferencia entre el Primer Templo y el Segundo Templo, en que no estaban en el Segundo Templo. Y estos son: El Arca del Pacto, y la cubierta del Arca sobre ella, y los querubines que estaban sobre la cubierta del Arca; fuego; y la Presencia Divina; y el Espíritu Divino; y el Urim VeTummim. Aparentemente, no había fuego del cielo en el Segundo Templo. Los Sabios dicen en respuesta: Sí, había fuego del cielo en el Segundo Templo; sin embargo, no ayudaba a quemar las ofrendas, sino que simplemente era visible sobre la madera.
תָּנוּ רַבָּנַן, שֵׁשׁ אִשּׁוֹת הֵן: יֵשׁ אוֹכֶלֶת וְאֵינָהּ שׁוֹתָה, וְיֵשׁ שׁוֹתָה וְאֵינָהּ אוֹכֶלֶת, וְיֵשׁ אוֹכֶלֶת וְשׁוֹתָה, וְיֵשׁ אוֹכֶלֶת לַחִין כִּיבֵשִׁין, וְיֵשׁ אֵשׁ דּוֹחָה אֵשׁ, וְיֵשׁ אֵשׁ אוֹכֶלֶת אֵשׁ.
A propósito del fuego sobre el altar, la Guemará cita una baraita relacionada. Los Sabios enseñaron que hay seis tipos de fuego: Hay fuego que consume sólidos y no consume líquidos; y hay fuego que consume líquidos y no consume sólidos; y hay fuego que consume sólidos y consume líquidos; y hay fuego que consume objetos húmedos como secos; y hay fuego que repele otro fuego; y hay fuego que consume otro fuego.
יֵשׁ אֵשׁ אוֹכֶלֶת וְאֵינָהּ שׁוֹתָה — הָא דִּידַן. שׁוֹתָה וְאֵינָהּ אוֹכֶלֶת — דְּחוֹלִין. אוֹכֶלֶת וְשׁוֹתָה — דְּאֵלִיָּהוּ, דִּכְתִיב: ״וְאֶת הַמַּיִם אֲשֶׁר בַּתְּעָלָה לִחֵכָה״. אוֹכֶלֶת לַחִין כִּיבֵשִׁין — דְּמַעֲרָכָה. יֵשׁ אֵשׁ דּוֹחָה אֵשׁ — דְּגַבְרִיאֵל, וְיֵשׁ אֵשׁ אוֹכֶלֶת אֵשׁ — דִּשְׁכִינָה, דְּאָמַר מָר: הוֹשִׁיט אֶצְבָּעוֹ בֵּינֵיהֶם וּשְׂרָפָן.
La Guemará explica: Hay un fuego que consume sólidos y no consume líquidos; ese es nuestro fuego común, que consume elementos secos pero no seca los líquidos.
El fuego que consume líquidos y no consume sólidos es la fiebre del enfermo, que deshidrata el cuerpo pero no consume la carne.
El fuego que consume sólidos y consume líquidos es el fuego de Elías el Profeta, como está escrito: “Y cayó fuego del cielo y consumió la ofrenda y la leña y las piedras y la tierra, y lamió el agua que estaba en la zanja” (I Reyes 18:38).
El fuego que consume objetos húmedos como secos es el fuego de la disposición de la leña.
Hay un fuego que repele otro fuego; ese es el fuego del ángel Gabriel. El libro de Daniel relata que Gabriel era un ángel de fuego que descendió al horno ardiente, repelió el fuego y rescató a Hananías, Misael y Azarías, que habían sido arrojados dentro.
Y hay un fuego que consume otro fuego; ese es el fuego de la Presencia Divina, como dijo el Maestro en otro contexto: El Santo, bendito sea, extendió Su dedo entre los ángeles, que también están hechos de fuego, y los quemó. El fuego de la Presencia Divina consumió el fuego de los ángeles.
וַעֲשַׁן הַמַּעֲרָכָה, אֲפִילּוּ כׇּל הָרוּחוֹת שֶׁבָּעוֹלָם אֵין מְזִיזוֹת אוֹתוֹ מִמְּקוֹמוֹ? וְהָאָמַר רַבִּי יִצְחָק בַּר אַבְדִּימִי: בְּמוֹצָאֵי יוֹם טוֹב הָאַחֲרוֹן שֶׁל חַג הַכֹּל צוֹפִין לַעֲשַׁן הַמַּעֲרָכָה. נוֹטֶה כְּלַפֵּי צָפוֹן — עֲנִיִּים שְׂמֵחִין וּבַעֲלֵי בָתִּים עֲצֵבִין, מִפְּנֵי שֶׁגִּשְׁמֵי שָׁנָה מְרוּבִּין וּפֵירוֹתֵיהֶן מַרְקִיבִין. נָטָה כְּלַפֵּי דָרוֹם — עֲנִיִּים עֲצֵבִין, וּבַעֲלֵי בָתִּים שְׂמֵחִין, מִפְּנֵי שֶׁגִּשְׁמֵי שָׁנָה מוּעָטִין, וּפֵירוֹתֵיהֶן מִשְׁתַּמְּרִין.
§ La Guemará pregunta: Y con respecto al humo del arreglo, ¿es así que aunque todos los vientos del mundo vengan y soplen sobre él, no lo mueven de su lugar y asciende directamente hacia el cielo? ¿Acaso no dijo Rabí Yitzḥak bar Avdimi: Al concluir el último día de la festividad de Sucot, todos miran el humo del arreglo de la leña; si el viento soplaba del sur y el humo tendía hacia el norte, los pobres se alegraban y los propietarios se entristecían. Esto es porque era una señal de que las lluvias del año serían abundantes, produciendo una cosecha abundante por un lado, pero, por otro lado, la fruta se pudriría debido a la humedad, haciendo imposible almacenar la abundante cosecha. Esto obligaba a los terratenientes a vender rápidamente a un precio más bajo. Y si un viento del norte hacía que el humo tendiera hacia el sur, los pobres se entristecían y los propietarios se alegraban, porque era una indicación de que las lluvias del año serían escasas. El rendimiento sería bajo, y sería fácil almacenar la fruta y venderla a un precio más alto.
נָטָה כְּלַפֵּי מִזְרָח — הַכֹּל שְׂמֵחִין. כְּלַפֵּי מַעֲרָב — הַכֹּל עֲצֵבִין! דְּאָזֵיל וְאָתֵי כְּדִיקְלֵי, וְאִבַּדּוֹרֵי לָא הֲוָה מִיבַּדַּר.
Si un viento occidental hacía que el humo tendiera hacia el este, eso era una indicación de que habría suficiente lluvia para asegurar una cosecha abundante y, al mismo tiempo, sería posible almacenar la fruta, y todos se alegraban. Si un viento oriental hacía que el humo tendiera hacia el oeste eso era una indicación de que habría sequía, porque los vientos orientales no traen lluvia, y todos se entristecían. Aparentemente, el viento hace que el humo que sube de la disposición de la madera se mueva. La Guemará responde: El humo va y viene como una palmera, balanceándose con el viento, pero no se dispersaba.
אָמַר מָר: כְּלַפֵּי מִזְרָח — הַכֹּל שְׂמֵחִין, כְּלַפֵּי מַעֲרָב — הַכֹּל עֲצֵבִין. וּרְמִינְהוּ: מִזְרָחִית — לְעוֹלָם יָפָה, מַעֲרָבִית — לְעוֹלָם קָשָׁה, רוּחַ צְפוֹנִית — יָפָה לַחִטִּין בְּשָׁעָה שֶׁהֵבִיאוּ שְׁלִישׁ, וְקָשָׁה לַזֵּיתִים בִּזְמַן שֶׁהֵן חוֹנְטִין, רוּחַ דְּרוֹמִית — קָשָׁה לַחִטִּין בְּשָׁעָה שֶׁהֵבִיאוּ שְׁלִישׁ, וְיָפָה לַזֵּיתִים בִּזְמַן שֶׁהֵן חוֹנְטִין.
El Maestro dijo: Si un viento occidental hacía que la columna de humo se inclinara hacia el este, todos se alegraban; si un viento oriental hacía que el humo se inclinara hacia el oeste, todos se entristecían. Y la Guemará planteó una contradicción, pues los Sabios dijeron: Un viento oriental es siempre bueno; un viento occidental es siempre malo; un viento del norte es bueno para el trigo cuando ha alcanzado un tercio de su crecimiento potencial, y malo para los olivos cuando están madurando; un viento del sur es malo para el trigo cuando ha alcanzado un tercio de su crecimiento potencial, y bueno para los olivos cuando están madurando.
וְאָמַר רַב יוֹסֵף, וְאִיתֵּימָא מָר זוּטְרָא: וְסִימָנָיךְ — שֻׁלְחָן בַּצָּפוֹן, וּמְנוֹרָה בַּדָּרוֹם. הַאי מְרַבֵּה דִּידֵיהּ, וְהַאי מְרַבֵּה דִּידֵיהּ!
Y Rav Yosef dijo, y algunos dicen que fue Mar Zutra quien dijo esto: Y tu mnemónico para saber cuál es bueno para el trigo y cuál para las aceitunas es que en el Templo la mesa estaba en el norte y el candelabro estaba en el sur del Santuario. El pan hecho de trigo se colocaba sobre la mesa, y el aceite hecho de aceitunas se quemaba en el candelabro. El viento que venía de este lado, del norte, aumentaba su propio componente, el trigo; y el viento que venía de este lado, del sur, aumentaba su propio componente, las aceitunas. En cualquier caso, hay opiniones contradictorias con respecto al efecto de los vientos occidentales y orientales.
לָא קַשְׁיָא: הָא — לַן, וְהָא — לְהוּ.
La Guemará responde: Esto no es difícil: Esta opinión de que un viento del este es bueno es para nosotros, en Babilonia. Babilonia es una tierra cuyas aguas son abundantes, y un viento seco del este no dañará en absoluto la cosecha. Esta opinión de que un viento del este es perjudicial es para ellos, en Eretz Yisrael. Esa es una tierra donde el agua es escasa, y el viento seco del este secará la tierra y arruinará los cultivos.


הֲדַרַן עֲלָךְ שִׁבְעַת יָמִים

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