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מִצְרִי שֵׁנִי בְּמַאי יִטְהַר? דִּלְמָא דְּאִי עֲבַר וּנְסֵיב. ״דְּאִי״ לָא כְּתִיב קְרָא.
¿cómo podría un egipcio de segunda generación converso llegar alguna vez a alcanzar pureza, de modo que se permita a su descendencia, la tercera generación, entrar en la congregación? No puede casarse ni con una judía ni con una conversa egipcia. La Guemará responde: Quizás quiere decir que, si transgredió y se casó con una conversa o con una mujer judía, su descendencia será purificada. La Guemará rechaza esta sugerencia: Un caso de: Que si, no está escrito en el versículo. En otras palabras, la Torah no habla de situaciones que solo pueden surgir mediante la comisión de una transgresión.
הֲרֵי מַמְזֵר ״דְּאִי״, וְכַתְבֵיהּ קְרָא! ״דְּאִי״ לְאִיסּוּרָא — כְּתַב, ״דְּאִי״ לְהֶיתֵּרָא — לָא כְּתַב.
La Guemará pregunta: Pero ¿no existe la halajá de un mamzer, que es un caso de que si, dado que un mamzer es hijo de una unión prohibida, y sin embargo el versículo lo escribe? La Guemará responde: Un caso de que si que resulta en una prohibición, la Torah lo escribe, pero un caso de que si que conduce a una permisión, la Torah no lo escribe. La Torah enseña la halajá de un mamzer, cuya propia existencia es el resultado de que sus padres hayan mantenido relaciones prohibidas, para prohibirle entrar en la congregación. Sin embargo, no enseñaría la halajá de un converso egipcio de segunda generación que transgredió y se casó con una mujer que le estaba prohibida, para permitir que su descendencia entre en la congregación.
הֲרֵי מַחֲזִיר גְּרוּשָׁתוֹ, ״דְּאִי״ לְהֶיתֵּרָא וְכַתְבֵיהּ? הָתָם מִשּׁוּם עִיקַּר אִיסּוּרָא הוּא דְּכַתְבֵיהּ.
La Guemará plantea una objeción: Pero ¿acaso no existe la halakha que rige a quien vuelve a casarse con su divorciada después de que ella se hubiera casado con otro hombre? Este es un caso de que si conduce a una permisión, y sin embargo la Torah lo escribe. Las palabras “Es una abominación ante el Señor” (Deuteronomio 24:4), dichas con respecto a este caso, enseñan que aunque la propia mujer está prohibida para su primer marido, si él, no obstante, vuelve a casarse con ella, sus hijos son aptos para entrar en la congregación. La Guemará responde: Allí, la Torah escribe ese caso debido a la prohibición básica, es decir, que un hombre no puede volver a casarse con su esposa divorciada después de que ella se haya casado con otro hombre, y la permisión con respecto a sus hijos se aprende incidentalmente.
תָּנוּ רַבָּנַן: אִם נֶאֱמַר ״בָּנִים״, לָמָּה נֶאֱמַר ״דּוֹרוֹת״? וְאִם נֶאֱמַר ״דּוֹרוֹת״, לָמָּה נֶאֱמַר ״בָּנִים״? אִם נֶאֱמַר ״בָּנִים״ וְלֹא נֶאֱמַר ״דּוֹרוֹת״, הָיִיתִי אוֹמֵר: בֵּן רִאשׁוֹן וְשֵׁנִי — אָסוּר, שְׁלִישִׁי — מוּתָּר, לְכָךְ נֶאֱמַר ״דּוֹרוֹת״.
Los Sabios enseñaron en una baraita: El versículo declara con respecto a los conversos egipcios y edomitas que “los hijos de la tercera generación que les nazcan podrán entrar para ellos en la congregación del Señor” (Deuteronomio 23:9). Si está dicho “hijos”, ¿por qué también está dicho “generación”, y si está dicho “generación”, por qué también está dicho “hijos”? Uno de estos términos parece superfluo. La baraita explica: Si hubiera dicho solo “hijos” y no hubiera dicho “generación”, yo diría que la prohibición depende del número del hijo, es decir, que el primer y el segundo hijos de un converso egipcio están prohibidos, mientras que el tercero está permitido. Por lo tanto, está dicho “generación” para indicar que la prohibición no depende del número del hijo, sino de su generación.
וְאִם נֶאֱמַר ״דּוֹרוֹת״ וְלֹא נֶאֱמַר ״בָּנִים״, הָיִיתִי אוֹמֵר לְאוֹתָן הָעוֹמְדִים עַל הַר סִינַי, לְכָךְ נֶאֱמַר ״בָּנִים״.
Y, a la inversa, si hubiera declarado solo “generación” y no hubiera declarado “hijos”, yo diría que las generaciones se cuentan desde aquellos que estaban en el Monte Sinaí, de modo que cualquier egipcio nacido después de que hubieran pasado tres generaciones desde el momento de la entrega de la Torah estaría permitido. Por lo tanto, se declara “hijos” para indicar que ciertos hijos están prohibidos también en generaciones posteriores.
״לָהֶם״ — מֵהֶם מְנֵה. ״לָהֶם״ — הַלֵּךְ אַחַר פְּסוּלָן.
El versículo declara: “Los hijos de la tercera generación que les nazcan podrán entrar para ellos en la congregación del Señor”. Los Sabios expusieron cada una de las dos apariciones de las palabras “para ellos”: La primera mención de “para ellos” enseña que de ellos debes contar. El cómputo de las generaciones comienza con los propios conversos, ya que se los considera la primera generación, y por lo tanto sus nietos están permitidos. La segunda mención de “para ellos” enseña que debes seguir su descalificación. Si un converso egipcio varón se casó con una mujer judía, o si una conversa egipcia se casó con un hombre judío, la halakha con respecto a la descendencia nacida de ellos es que, aunque uno de los padres no esté descalificado para contraer matrimonio, el estatus del niño sigue al progenitor no apto, que descalifica a su descendencia hasta la tercera generación.
וְאִיצְטְרִיךְ לְמִיכְתַּב ״לָהֶם״, וְאִיצְטְרִיךְ לְמִיכְתַּב ״אֲשֶׁר יִוָּלְדוּ״. דְּאִי כְּתַב רַחֲמָנָא ״אֲשֶׁר יִוָּלְדוּ״, הֲוָה אָמֵינָא: מִבְּנֵיהֶם מְנֵה, כְּתַב רַחֲמָנָא ״לָהֶם״. וְאִי כְּתַב רַחֲמָנָא ״לָהֶם״, הֲוָה אָמֵינָא: מִצְרִית מְעוּבֶּרֶת שֶׁנִּתְגַּיְּירָה — הִיא וּבְנָהּ חַד, כְּתַב רַחֲמָנָא ״אֲשֶׁר יִוָּלְדוּ״.
La Guemará comenta: Y es necesario escribir “para ellos”, y es también necesario escribir “que nazcan”. Pues, si el Misericordioso hubiera escrito solo “que nazcan”, yo diría que se deben contar las generaciones desde los hijos de los conversos. Por lo tanto, el Misericordioso escribe “para ellos” para enseñar que los propios conversos se cuentan como la primera generación. Y si el Misericordioso hubiera escrito solo “para ellos”, yo diría que en el caso de una egipcia embarazada que se convirtió, ella y su hijo, es decir, el feto, se consideran una sola generación, ya que el feto se considera parte de su madre. Por lo tanto, el Misericordioso escribe “que nazcan”, para indicar que cada nacimiento marca una nueva generación y, en consecuencia, el feto es considerado un converso egipcio de segunda generación.
וְאִיצְטְרִיךְ לְמִיכְתַּב ״לָהֶם״ הָכָא, וְאִיצְטְרִיךְ לְמִיכְתַּב ״לוֹ״ גַּבֵּי מַמְזֵר.
El versículo relativo a un mamzer establece: “Un mamzer no entrará en la congregación del Señor; ni aun hasta la décima generación entrará ninguno de los suyos [lo] en la congregación del Señor” (Deuteronomio 23:3). Y es necesario escribir aquí “a ellos”, con respecto a un converso egipcio, para enseñar que en su caso el estatus del hijo sigue al progenitor descalificado, y es también necesario escribir “a él [lo]” con respecto a un mamzer, para enseñar que una halakha similar se aplica a un mamzer. En la traducción del versículo, lo se traduce como: De los suyos, es decir, de su estirpe. Sin embargo, lo también puede traducirse como: A él.
דְּאִי כְּתַב רַחֲמָנָא הָכָא, מִשּׁוּם דְּבָא מִטִּיפָּה פְּסוּלָה, אֲבָל מַמְזֵר דְּבָא מִטִּיפָּה כְּשֵׁרָה — אֵימָא לָא.
No está escrito tanto con respecto al egipcio como al mamzer, pues, si el Misericordioso hubiera escrito esto solo aquí, con respecto a un egipcio, se podría haber dicho que solo en este caso el estatus del hijo sigue al progenitor descalificado, porque el egipcio proviene de una gota no apta de semen, la de un gentil. Pero, en cuanto a un mamzer, que proviene de una gota apta de semen, ya que sus padres eran judíos apropiados a pesar de su grave pecado, se podría decir que no hay lugar para tal severidad. Por lo tanto, la Torah enseña que la misma halakha se aplica a un mamzer.
וְאִי כְּתַב רַחֲמָנָא גַּבֵּי מַמְזֵר, מִשּׁוּם דְּאֵין רָאוּי לָבֹא בַּקָּהָל לְעוֹלָם, אֲבָל הָכָא — אֵימָא לָא, צְרִיכָא.
Y, a la inversa, si el Misericordioso hubiera escrito esta halajá estricta solo con respecto a un mamzer, se podría haber dicho que esto es porque él es para siempre no apto para entrar en la congregación, pero aquí, con respecto a un converso egipcio, yo podría decir que este no es el caso. Por lo tanto, ambos versículos son necesarios.
אָמַר רַבָּה בַּר בַּר חָנָה אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מִצְרִי שֵׁנִי שֶׁנָּשָׂא מִצְרִית רִאשׁוֹנָה — בְּנָהּ שְׁלִישִׁי הָאוֵי. אַלְמָא קָסָבַר בָּתַר דִּידֵיהּ שָׁדֵינַן לֵיהּ,
Rabba bar bar Ḥana dijo que Rabbi Yoḥanan dijo: Si un egipcio converso varón de segunda generación se casó con una egipcia conversa de primera generación, su hijo es considerado un converso de tercera generación a quien se le permite entrar en la congregación. La Guemará comenta: Aparentemente, Rabbi Yoḥanan sostiene que asignamos al niño a él, al padre, y no a la madre.
מֵתִיב רַב יוֹסֵף, רַבִּי טַרְפוֹן אוֹמֵר: יְכוֹלִין מַמְזֵרִים לִיטָּהֵר. כֵּיצַד? מַמְזֵר נָשָׂא שִׁפְחָה — הַוָּלָד עֶבֶד. שִׁחְרְרוֹ — נִמְצָא בֶּן חוֹרִין. אַלְמָא בָּתַר דִּידַהּ שָׁדֵינַן לֵיהּ! שָׁאנֵי הָתָם, דְּאָמַר קְרָא: ״הָאִשָּׁה וִילָדֶיהָ תִּהְיֶה לַאדוֹנֶיהָ״.
Rav Yosef planteó una objeción de la siguiente mishná (Kiddushin 69a): Rabí Tarfon dice: los mamzerim pueden purificarse a lo largo de las generaciones. ¿Cómo es eso? Si un mamzer se casó con su sierva no judía, el hijo nacido de ellos es un esclavo. Si el amo del esclavo, el mamzer que posee a la sierva, posteriormente liberó al niño, él se convierte en un hombre libre y es apto para entrar en la congregación. Aparentemente, atribuimos al niño a ella, a la madre, y no al padre, ya que el niño es considerado esclavo y no un mamzer. La Guemará responde: Allí es diferente, en el caso del esclavo, pues el versículo dice: “La mujer y sus hijos serán de su señor” (Éxodo 21:4). Las palabras “sus hijos” indican que los hijos nacidos de una sierva no judía se atribuyen a ella.
מֵתִיב רָבָא, אָמַר רַבִּי יְהוּדָה: מִנְיָמִין גֵּר מִצְרִי הָיָה לִי חָבֵר מִתַּלְמִידֵי רַבִּי עֲקִיבָא, וְאָמַר: אֲנִי מִצְרִי רִאשׁוֹן, וְנָשָׂאתִי מִצְרִית רִאשׁוֹנָה, אַשִּׂיא לִבְנֵי מִצְרִית שְׁנִיָּה, כְּדֵי שֶׁיְּהֵא בֶּן בְּנִי רָאוּי לָבֹא בַּקָּהָל. וְאִי סָלְקָא דַעְתָּךְ בָּתְרֵיהּ דִּידֵיהּ שָׁדֵינַן לֵיהּ — אֲפִילּוּ רִאשׁוֹנָה נָמֵי! הָא אֲמַר לֵיהּ רַבִּי יוֹחָנָן לְתַנָּא: תְּנִי רִאשׁוֹנָה.
Rava planteó una objeción a partir de una baraita mencionada anteriormente: Rabí Yehuda dijo: Minyamin, un converso egipcio, era amigo mío de entre los alumnos de Rabí Akiva, y dijo: Después de mi conversión, yo era un converso egipcio de primera generación, y por eso me casé con otra conversa egipcia de primera generación. Casaré a mi hijo, que es un converso egipcio de segunda generación, con otra conversa egipcia de segunda generación, para que mi nieto sea apto para entrar en la congregación. Ahora bien, si se te ocurre decir que asignamos al niño al padre, incluso si casa a su hijo con una conversa egipcia de primera generación, su nieto debería estar permitido. La Guemará responde: ¿Acaso Rabí Yoḥanan no le dijo al tanna que recitaba la baraita: Debes enseñar que Minyamin procuró casar a su hijo con una conversa egipcia de primera generación?
כִּי אֲתָא רַב דִּימִי, אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מִצְרִי שֵׁנִי שֶׁנָּשָׂא מִצְרִית רִאשׁוֹנָה — בְּנָהּ שֵׁנִי הָוֵי. אַלְמָא בָּתַר אִימֵּיהּ שָׁדֵינַן לֵיהּ.
Cuando Rav Dimi llegó de Eretz Yisrael a Babilonia, dijo que Rabí Yoḥanan dijo exactamente lo contrario: Si un egipcio converso de segunda generación se casó con una egipcia conversa de primera generación, su hijo es considerado un converso de segunda generación al que se le prohíbe entrar en la congregación. Aparentemente, Rabí Yoḥanan sostiene que asignamos al niño a la madre y no al padre.
אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: אֶלָּא הָא דְּאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: הִפְרִישׁ חַטָּאת מְעוּבֶּרֶת וְיָלְדָה — רָצָה מִתְכַּפֵּר בָּהּ, רָצָה מִתְכַּפֵּר בִּוְלָדָהּ.
Abaye le dijo: Pero ¿qué, entonces, dirás acerca de lo que dijo el rabino Yoḥanan: Si alguien apartó un animal preñado como ofrenda por el pecado, y luego el animal dio a luz una hembra, si él desea, puede obtener expiación con la propia madre, en cuyo caso la cría se deja pastar hasta que desarrolle un defecto que la haga no apta para el sacrificio, tras lo cual se vende y el producto se usa para una ofrenda voluntaria; y si él desea, puede obtener expiación con la cría del animal, y la madre se deja pastar hasta que desarrolle un defecto.
אִי אָמְרַתְּ בִּשְׁלָמָא עוּבָּר לָאו יֶרֶךְ אִמּוֹ הוּא — הָוֵה לֵיהּ כְּמַפְרִישׁ שְׁתֵּי חַטָּאוֹת לְאַחְרָיוּת, וְאָמַר רַב אוֹשַׁעְיָא: הִפְרִישׁ שְׁתֵּי חַטָּאוֹת לְאַחְרָיוּת — מִתְכַּפֵּר בְּאַחַת מֵהֶן, וְהַשְּׁנִיָּה תִּרְעֶה.
Concedido, si dices que un feto no es considerado el muslo, es decir, una parte, de su madre sino más bien una criatura separada, a pesar del hecho de que todavía está unido a ella, entonces un individuo en esta situación es como alguien que aparta dos ofrendas por el pecado como garantía, es decir, alguien que, debido a su preocupación de que su ofrenda por el pecado pueda perderse, aparta dos animales desde el principio con la intención de usar cualquiera de los dos que elija. Y Rav Oshaya dijo con respecto a tal caso: Si alguien apartó dos ofrendas por el pecado como garantía, de modo que si una se pierde pueda obtener expiación con la otra, obtiene expiación con una de ellas, y la segunda se deja a pastar hasta que desarrolle un defecto y pueda ser rescatada.
אֶלָּא אִי אָמְרַתְּ עוּבָּר יֶרֶךְ אִמּוֹ הוּא, הָוֵה לֵיהּ וְלַד חַטָּאת, וּוְלַד חַטָּאת לְמִיתָה אָזֵיל?
Pero si dices que un feto es considerado el muslo de su madre y es visto como parte de ella, entonces es la cría de una ofrenda por el pecado, y la cría de una ofrenda por el pecado va a la muerte. A un animal así no se le deja pastar. Más bien, se lo pone en aislamiento y se hace que muera, ya que ha sido santificado como ofrenda por el pecado por medio de su madre, pero no puede ser sacrificado sobre el altar ni utilizado para obtener expiación. En resumen, parecería que el propio Rabí Yoḥanan sostiene que un feto no se considera parte de su madre. ¿Por qué, entonces, en el caso del converso egipcio, el niño es asignado a la madre y no al padre?
אִישְׁתִּיק. אֲמַר לֵיהּ: דִּלְמָא שָׁאנֵי הָתָם, דִּכְתִיב: ״אֲשֶׁר יִוָּלְדוּ״, הַכָּתוּב תְּלָאוֹ בְּלֵידָה. אֲמַר לֵיהּ: קַרְקַפְנָא, חֲזֵיתֵיהּ לְרֵישָׁךְ בֵּינֵי עַמּוּדֵי כִּי אֲמַר רַבִּי יוֹחָנָן לְהָא שְׁמַעְתָּא.
Rav Dimi guardó silencio, momentáneamente incapaz de encontrar una respuesta. Abaye le dijo: Quizás allí sea diferente, con respecto a los conversos egipcios, como está escrito acerca de ellos: “Los hijos de la tercera generación que les nazcan podrán entrar con ellos en la congregación del Señor” (Deuteronomio 23:9), lo que indica que el versículo hizo que su prohibición dependiera del nacimiento, y por lo tanto el hijo de conversos egipcios se asigna a la madre. Rav Dimi le dijo: Hombre de gran cráneo, es decir, hombre distinguido, vi tu cabeza entre las columnas de la casa de estudio cuando el rabino Yoḥanan enseñó esta halakha. En otras palabras, captaste el significado como si realmente hubieras estado presente en la casa de estudio y hubieras oído la declaración del propio rabino Yoḥanan.
טַעְמָא דִּכְתִיב ״אֲשֶׁר יִוָּלְדוּ״, הָא בְּעָלְמָא — בָּתַר אֲבוּהּ שָׁדֵינַן לֵיהּ. אֶלָּא הָא דְּאָמַר רָבָא: גּוֹיָה מְעוּבֶּרֶת שֶׁנִּתְגַּיְּירָה — בְּנָהּ אֵין צָרִיךְ טְבִילָה, אַמַּאי אֵין צָרִיךְ טְבִילָה?
La Guemará infiere: La razón por la que el niño es asignado a su madre egipcia es que está escrito: “Que nazcan de ellos.” Pero en general, con respecto a otros para quienes está prohibido entrar en la congregación, asignamos al niño al padre. La Guemará pregunta: Pero ¿qué hay de lo que dijo Rava: Si una gentil embarazada se convirtió, entonces su hijo, que era un feto en el momento de la conversión, no requiere inmersión después de nacer. Pero si el niño no es asignado a su madre, ¿por qué no habría de requerir inmersión?
וְכִי תֵּימָא מִשּׁוּם דְּרַבִּי יִצְחָק, דְּאָמַר רַבִּי יִצְחָק: דְּבַר תּוֹרָה, רוּבּוֹ וּמַקְפִּיד עָלָיו — חוֹצֵץ, רוּבּוֹ שֶׁאֵינוֹ מַקְפִּיד עָלָיו — אֵינוֹ חוֹצֵץ.
Y si dijeras que esto es por una declaración de Rabí Yitzḥak, todavía hay una dificultad. Pues Rabí Yitzḥak dijo: Según la ley de la Torah, si se encuentra alguna sustancia en el cuerpo de una persona durante la inmersión, y cubre la mayor parte de su cuerpo, y él es particular y quiere que se quite la sustancia, solo entonces se la considera una interposición que invalida la inmersión en un baño ritual. Sin embargo, si la sustancia cubre la mayor parte de su cuerpo, pero él no es particular respecto de esa sustancia, no se la considera una interposición. En consecuencia, puede sostenerse que aunque el feto está cubierto por su madre, dado que no es particular respecto de esta cobertura necesaria, se considera que el propio feto ha pasado por una inmersión válida.

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