לְעוּבָּרָה גּוּפֵיהּ, אֲבָל הָכָא דְּאַקְדְּשַׁיהּ לְאִימֵּיהּ — הָא בִּכְלַל אִימֵּיהּ לָא קָדוֹשׁ.
el propio feto. Pero aquí, cuando consagró a su madre embarazada, y no al propio feto, se podría pensar que este feto no está consagrado junto con su madre.
וְאִי אַשְׁמְעִינַן בָּתְרָיְיתָא — הָתָם הוּא דְּאַקְדֵּישׁ לַהּ, וְכֹל דְּאִית בַּהּ, אֲבָל הָכָא דְּאַקְדְּשֵׁיהּ לֵיהּ — כֵּיוָן דְּלֵיתֵיהּ אַבָּרַאי, לָא קָדֵישׁ. צְרִיכָא.
Y si el rabino Yoḥanan nos hubiera enseñado solo este último caso, el de quien consagra un animal preñado, yo podría haber dicho que es solo allí donde su feto es sagrado, pues consagró al animal y todo lo que está dentro de él, incluido el feto. Pero aquí, donde consagró el feto mismo, dado que el objeto de la consagración no está fuera de su madre, ya que aún no ha nacido, se podría decir que no está consagrado. Por lo tanto, fue necesario que el rabino Yoḥanan expusiera ambas halakhot.
לִישָּׁנָא אַחֲרִינָא, מַאי קָא מַשְׁמַע לַן? אִם שִׁיְּירוֹ — מְשׁוּיָּיר, וְעוּבָּר לָאו יֶרֶךְ אִמּוֹ הוּא, וְתַרְתֵּי לְמָה לִי?
§ La Guemará cita otra versión de la discusión: ¿Qué nos enseña Rabí Yoḥanan cuando dice arriba que uno puede expiarse ya sea con la madre o con la cría? Evidentemente, está diciendo que si él excluyó explícitamente al feto de su consagración, queda excluido, y solo la madre queda consagrada. Y la razón es que un feto no es considerado el muslo de su madre, sino una entidad separada que puede poseer un estatus diferente. Pero si es así, ¿por qué necesito yo dos halakhot para enseñarme esto, tanto con respecto a quien consagra un animal preñado como con respecto a quien consagra solo al feto?
צְרִיכָא, דְּאִי אִתְּמַר בְּהָא — מִשּׁוּם דְּאִימֵּיהּ חַזְיָא לְגוּפֵיהּ, מִגּוֹ דְּנָחֲתָא קְדוּשָּׁה לַהּ נָחֲתָא נָמֵי לְוָלָד, אֲבָל אִידַּךְ — לָא. קָא מַשְׁמַע לַן הָדָא.
La Guemará responde: Ambas halakhot son necesarias, pues, si esto se hubiera declarado solo con respecto a aquel caso de quien consagra un animal preñado, yo diría que el feto está consagrado porque su madre es apta para ser consagrada ella misma, y puesto que la santidad se aplica a ella, también se aplica a la cría. Pero en el otro caso de quien consagra solo un feto, quizá no esté consagrado. Por lo tanto, Rabí Yoḥanan nos enseña también este caso.
וְאִי אִתְּמַר בְּהָא, מִשּׁוּם דְּקָא מְפָרֵשׁ קְדוּשָּׁה עַל (הָאֵם) הַוָּלָד, אֲבָל הָהִיא לָא צְרִיכָא.
Y si se hubiera declarado solo con respecto a este caso de quien consagra un feto, se podría decir que el feto queda santificado porque él declara expresamente que la santidad debe aplicarse a la cría. Pero con respecto a aquel caso de quien consagra un animal preñado, donde no menciona explícitamente al feto, quizá no quede consagrado. Por lo tanto, ambas declaraciones son necesarias.
יָתֵיב רַבִּי זֵירָא וְקָאָמַר לְהָא שְׁמַעְתָּא, אֵיתִיבֵיהּ רַבִּי יִרְמְיָה לְרַבִּי זֵירָא: כֵּיצַד מַעֲרִימִין עַל הַבְּכוֹר? הַמְבַכֶּרֶת שֶׁהָיְתָה מְעוּבֶּרֶת, אוֹמֵר: ״מָה שֶׁבְּמֵעֶיהָ שֶׁל זוֹ עוֹלָה״, יָלְדָה זָכָר — הֲרֵי זוֹ עוֹלָה, אַלְמָא קָדוֹשׁ עוּבָּר!
§ Rabí Zeira se sentó y expuso esta halajá de la disputa entre bar Padda y Rabí Yoḥanan con respecto a la consagración de fetos. Rabí Yirmeya objetó a Rabí Zeira basándose en una mishná (24b): ¿Cómo puede uno valerse de un artificio para eludir la obligación de dar el primogénito al sacerdote y usar el animal en su lugar para cumplir otra obligación? Puede acercarse a un animal que va a dar a luz a su primogénito pero que todavía está preñado, y decir: Aquello que está en el vientre de este animal, si es macho, queda designado como holocausto. Si lo hizo, y el animal dio a luz un macho, este será sacrificado como holocausto, y no queda consagrado como primogénito. Evidentemente, un feto puede ser consagrado, en contra de la opinión de bar Padda.
אֲמַר לֵיהּ: כִּי מִתַּנְיָא הָהִיא בִּקְדוּשַּׁת דָּמִים, מִי אַלִּימָא קְדוּשַּׁת דָּמִים דְּקָא מַפְקְעָא לֵיהּ מִן הַבְּכוֹרָה?
Rabí Zeira le dijo a Rabí Yirmeya: Bar Padda puede responder que, cuando esa mishná se enseña, se refiere a alguien que consagra el feto para la santidad que reside en su valor, es decir, que la cría debe venderse y que se traiga un holocausto con lo recaudado. Esta forma de santidad sí se aplica a un feto, pero la santidad inherente que lo obliga a ser sacrificado él mismo no se aplica. Rabí Yirmeya volvió a preguntar a Rabí Zeira: ¿La santidad que reside en el valor del animal es tan fuerte que elimina el estatus de primogénito de un animal?
אֲמַר לֵיהּ: אִין, וְהָתְנַן: כֹּל קָדָשִׁים שֶׁקָּדַם מוּם קָבוּעַ לְהֶקְדֵּישָׁן וְנִפְדּוּ — חַיָּיבִין בַּבְּכוֹרָה וּבַמַּתָּנוֹת. טַעְמָא דִּלְאַחַר שֶׁנִּפְדּוּ דְּחַיָּיבִין, אֲבָל קוֹדֶם שֶׁנִּפְדּוּ — פְּטוּרִין, [אַלְמָא] דְּאַלִּימָא קְדוּשַּׁת דָּמִים דְּמַפְקַע לֵיהּ מִבְּכוֹרָה.
Rabí Zeira le dijo: Sí, y así aprendimos en una mishná del tratado Bekhorot (14a): Todos los animales sacrificiales en los que un defecto permanente precedió su consagración no adquieren santidad inherente, sino santidad de valor, y, una vez que son redimidos, están obligados, es decir, sujetos a, considerar a su descendencia como primogénito, y existe la obligación de dar los dones de la pata delantera, la quijada y el cuajar a un sacerdote, como con cualquier animal no sagrado sacrificado. Se puede inferir de la mishná que la razón por la que estos animales están obligados es que ya han sido redimidos. Pero antes de ser redimidos, están exentos de la obligación del primogénito y de los dones, a pesar del hecho de que solo su valor es sagrado. Evidentemente, la santidad que reside en el valor del animal es lo bastante fuerte como para quitar el estatus de primogénito a un animal.
אֵיתִיבֵיהּ: הָאוֹמֵר ״מָה שֶׁבְּמֵעֶיהָ שֶׁל זוֹ עוֹלָה״ — מוּתֶּרֶת בְּגִיזָּה וַאֲסוּרָה בַּעֲבוֹדָה, מִשּׁוּם כִּחוּשׁ עוּבָּר שֶׁבָּהּ! אֲמַר לֵיהּ: הָא נָמֵי קְדוּשַּׁת דָּמִים.
Rabí Yirmeya planteó otra objeción a la opinión de bar Padda a partir de una baraita: Si alguien dice: Lo que está en el vientre de este animal es una ofrenda quemada, está permitido esquilar a la madre pero está prohibido usarla para trabajo, debido al inevitable debilitamiento y la consiguiente reducción del valor del feto que está dentro de ella. Esto indica que los fetos están imbuidos de santidad, en contra de la opinión de bar Padda. Rabí Zeira le dijo a Rabí Yirmeya: Esta baraita también se refiere a alguien que consagra el feto para la santidad inherente a su valor, y bar Padda concede que esta santidad se aplica al feto.
וּמִי אַלִּימָא קְדוּשַּׁת דָּמִים, דְּאָסְירָא לֵיהּ בַּעֲבוֹדָה? אֲמַר לֵיהּ: אִין, וְהָתְנַן: יוֹצְאִין לְחוּלִּין, לִיגָּזֵז וְלֵיעָבֵד. טַעְמָא מִשּׁוּם דְּנִפְדּוּ, הָא קוֹדֶם שֶׁנִּפְדּוּ אֲסוּרִין בָּעֲבוֹדָה, אַלְמָא קְדוּשַּׁת דָּמִים אָסְורִין לֵיהּ בַּעֲבוֹדָה.
Rabí Yirmeya objetó: ¿Pero es la santidad que reside en el valor del animal tan fuerte que hace que la madre esté prohibida para el trabajo? Rabí Zeira le dijo a Rabí Yirmeya: Sí, y así aprendimos en la mishná citada anteriormente, que los animales con defecto que fueron consagrados por su valor y redimidos salen de su estado sagrado y asumen un estado completamente no sagrado, y pueden ser esquilados y usados para el trabajo. Aparentemente, la razón por la que pueden usarse para el trabajo es que fueron redimidos. Se puede inferir que antes de ser redimidos, están prohibidos para el trabajo. Evidentemente, la santidad que reside en el valor del animal hace que la madre del feto esté prohibida para el trabajo.
אֵיתִיבֵיהּ: אֵין מְמִירִין לֹא אֵבָרִין בְּעוּבָּרִין, וְלֹא עוּבָּרִין בְּאֵבָרִין. אֵימוּרֵי הוּא דְּלָא מֵימַר, הָא מִיקְדָּשׁ — קָדְשִׁי!
Rabí Yirmeya planteó otra objeción a la opinión de bar Padda a partir de la mishná: No se sustituyen miembros no consagrados por fetos consagrados, y del mismo modo no se sustituyen fetos no consagrados por miembros consagrados, ni miembros o fetos no consagrados por animales consagrados enteros, ni animales enteros no consagrados por miembros o fetos consagrados. Se puede inferir de la mishná que es una sustitución de fetos lo que no se puede efectuar, ya que la Torah declara con respecto a la sustitución: “Y si sustituye un animal por otro animal” (Levítico 27:10), y un feto no está clasificado como animal. Pero si alguien consagra fetos directamente, no a modo de sustitución, quedan consagrados, en contra de la opinión de bar Padda.
אֲמַר לֵיהּ: בְּוַלְדֵי קָדָשִׁים הוּא דְּקַדִּישִׁי וְקָיְימִי.
Rabí Zeira le dijo: La mishná se refiere a la descendencia de animales sacrificiales que quedaron preñados después de haber sido consagrados. Ese caso es diferente, pues ya están consagrados por medio de sus madres. Esto no indica que se pueda consagrar directamente un feto.
אִי וְלַד קָדָשִׁים, בִּמְעֵי אִמָּן הוּא דְּלָא עָבְדִין, הָא אַבָּרַאי — עָבְדִין, וְהָא תַּנְיָא: אֵין הַוָּלָד עוֹשֶׂה תְּמוּרָה!
Rabí Yirmeya objetó: Si la mishná se refiere a la descendencia de animales sacrificiales, y enseña que no se hace sustitución con ellos porque los fetos no son considerados animales, se puede inferir que es solo cuando están en el vientre de su madre que no se puede efectuar sustitución con ellos. Pero una vez que están fuera del vientre de su madre, es decir, una vez que nacen, se puede efectuar sustitución con ellos. Pero este no es el caso, pues ¿acaso no se enseña en la siguiente mishná (12a) que la descendencia nacida de un animal consagrado que no fue consagrada por sí misma no convierte en sustituto a un animal no sagrado intercambiado por ella ?
הָא מַנִּי? רַבִּי יְהוּדָה הִיא, דְּאָמַר: הַוָּלָד עוֹשֶׂה תְּמוּרָה.
Rabí Zeira respondió: ¿De acuerdo con la opinión de quién es esta primera mishná? Es de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, quien discrepó de ese dictamen en la mishná siguiente y dijo que la cría convierte en sustituto a un animal no sagrado intercambiado por ella.
אִי רַבִּי יְהוּדָה, תְּמוּרָה הוּא דְּלָא עָבְדִי, הָא מִקְדָּשׁ — קָדְשִׁי, הָאָמַר רַבִּי יְהוּדָה: אֵבָרִין לָא קָדְשִׁי! אֲמַר [לֵיהּ]: הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן — בְּאֵיבָר שֶׁהַנְּשָׁמָה תְּלוּיָה בּוֹ.
Rabí Yirmeya objetó: Si esta mishná está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, surge otra dificultad. La mishná indica que es la sustitución lo que no se puede realizar con miembros consagrados, ya que la santidad de la sustitución no se extiende a todo el animal. En consecuencia, si alguien consagra miembros directamente, quedan consagrados y la santidad se extiende a todo el animal. Pero ¿acaso no dice Rabí Yehuda que los miembros no quedan consagrados de esta manera, de modo que la santidad se extienda a todo el animal? Rabí Zeira le dijo: ¿De qué estamos tratando aquí? De un miembro del cual depende la vida del animal. El dictamen de Rabí Yehuda de que los miembros no pueden ser consagrados se aplica solo a órganos no vitales, por ejemplo, las patas. Él concede que los órganos vitales sí quedan consagrados y que la consagración se extiende a todo el animal.
אֵיתִיבֵיהּ: מַקְדִּישִׁין אֵבָרִין וְעוּבָּרִין, אֲבָל לֹא מְמִירִין! הָכָא נָמֵי בְּוַלְדֵי קָדָשִׁים.
El rabino Yirmeya planteó otra objeción a la opinión de bar Padda: Una mishná posterior (16b) enumera rigurosidades que se aplican a los animales sacrificiales, pero no a los sustitutos: Se consagran los miembros y fetos de un animal en el útero, pero no se sustituyen por ellos animales no sagrados. Esto contradice la opinión de bar Padda de que no se pueden consagrar fetos. El rabino Zeira respondió: También aquí, la mishná se refiere a la descendencia de animales sacrificiales que quedaron preñados después de haber sido consagrados.
אִי בְּוַלְדֵי קָדָשִׁים, מַאי ״מַקְדִּישִׁין״? הָא קַדִּישִׁי וְקָיְימִי!
Rabí Yirmeya objetó: Si la mishná se refiere a la descendencia de animales sacrificiales, ¿cuál es el significado del término: Consagra? Después de todo, esa descendencia ya está consagrada por medio de sus madres.