אֲמַר לְהוּ: מִי אָכְלִי אִינָשֵׁי נַהֲמָא דְּדַהֲבָא? אֲמַרוּ לֵיהּ: אֶלָּא אִי נַהֲמָא בָּעֵית, לָא הֲוָה לָךְ בְּאַתְרָךְ נַהֲמָא לְמֵיכַל, דִּשְׁקַלְתְּ וַאֲתֵית לְהָכָא? כִּי נָפֵיק וְאָתֵי, כְּתַב אַבָּבָא דְּמָחוֹזָא: אֲנָא אֲלֶכְּסַנְדְּרוֹס מוֹקְדוֹן, הֲוֵיתִי שָׁטְיָיא עַד דַּאֲתֵיתִי לִמְדִינָת אַפְרִיקֵי דִּנְשַׁיָּא, וִילֵיפִית עֵצָה מִן נְשַׁיָּא.
Alejandro dijo a las mujeres: ¿Acaso la gente come pan de oro? Ellas le dijeron: Pero si todo lo que querías era pan de verdad, ¿no tenías pan para comer en tu propio lugar? No fue por pan que emprendiste una campaña y te afanaste y viniste aquí. Debiste haber venido para aumentar tu riqueza. Cuando Alejandro se fue y volvió a su tierra, escribió sobre la puerta de la ciudad: Yo, Alejandro de Macedonia, fui un necio hasta que llegué al país africano de las mujeres, y aprendí sensatez de las mujeres.
כִּי שָׁקֵיל וְאָתֵי, יָתֵיב אַהָהוּא מַעְיָינָא, קָא אָכֵיל נַהֲמָא. הֲווֹ בִּידֵיהּ גִּלְדָּנֵי דְּמִלְחָא, בַּהֲדֵי דִּמְחַוְּורִי לְהוּ – נְפַל בְּהוּ רֵיחָא. אֲמַר: שְׁמַע מִינַּהּ הַאי עֵינָא מִגַּן עֵדֶן אָתֵי.
§ Con respecto a Alejandro, la Guemará relata: Cuando se levantó y se fue por su camino, se sentó junto a cierto manantial y estaba comiendo pan. Tenía pescado salado [guldenei] en las manos, y, mientras lo limpiaba de su exceso de sal, una fragancia particularmente agradable emanó de él. Alejandro dijo para sí: Puedo concluir de este hecho que este manantial proviene del Jardín del Edén.
אִיכָּא דְּאָמְרִי: שְׁקַל מֵהָנְהוּ מַיָּא, טְרָא בְּאַפֵּיהּ. אִיכָּא דְאָמְרִי: אִידַּלִּי כּוּלֵּיהּ עַד דִּמְטָא לְפִתְחָא דְּגַן עֵדֶן, רְמָא קָלָא: פִּתְחוּ לִי בָּבָא! אֲמַרוּ לֵיהּ ״זֶה הַשַּׁעַר לַה׳ וְגוֹ׳״. אֲמַר לְהוֹן: אֲנָא נָמֵי מַלְכָּא אֲנָא, מִיחְשָׁב חֲשִׁיבְנָא, הַבוּ לִי מִידֵּי. יְהַבוּ לֵיהּ גּוּלְגֻּלְתָּא חֲדָא, אַתְיַיהּ תַּקְלֵיהּ לְכוּלֵּיהּ דַּהֲבָא וְכַסְפָּא דִּידֵיהּ בַּהֲדַיהּ, לָא הֲוָה (מַתְקָלֵיהּ).
Hay quienes dicen: Él tomó de aquellas aguas y lavó su rostro. Y hay quienes dicen: Él ascendió a lo largo de todo el manantial hasta que llegó a la entrada del Jardín del Edén. Alzó una voz fuerte, clamando: ¡Ábranme la puerta! El guardián del Jardín del Edén le dijo: “Esta es la puerta del Señor; por ella entrarán los justos” (Salmos 118:20). Como no eres justo, no puedes entrar. Él les dijo: Yo también soy digno, pues soy rey; soy muy importante. Si no se me admite, al menos denme algo de adentro. Le dieron un globo ocular. Él lo llevó y pesó contra él todo el oro y la plata que tenía, y aun así las riquezas no se equilibraron con el mayor peso del globo ocular.
אֲמַר לְהוֹן לְרַבָּנַן: מַאי הַאי? אָמְרִי גּוּלְגֻּלְתָּא דְּעֵינָא דְּבִישְׂרָא וּדְמָא [הוּא], דְּלָא קָא שָׂבַע. אֲמַר לְהוּ: מִמַּאי דְּהָכִי הוּא? שָׁקְלִי קַלִּיל עַפְרָא וְכַסְּיוּהּ, לְאַלְתַּר תְּקַלָא, דִּכְתִיב: ״שְׁאוֹל וַאֲבַדּוֹן לֹא תִשְׂבַּעְנָה וְגוֹ׳״.
Él dijo a los Sabios: ¿Qué es esto? ¿Por qué este globo ocular pesa más que todo? Ellos dijeron: Es el globo ocular de una persona mortal de carne y hueso, que nunca se satisface. Él les dijo: ¿De dónde saben que esta es la razón de la balanza desequilibrada? Los Sabios le respondieron: Toma una pequeña cantidad de tierra y cubre el ojo. Él lo hizo, y quedó inmediatamente equilibrado por su contrapeso adecuado. El ojo nunca se satisface mientras puede ver, como está escrito: “El Seol y la destrucción nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca se sacian” (Proverbios 27:20).
תָּנָא דְּבֵי אֵלִיָּהוּ: גֵּיהִנָּם לְמַעְלָה מִן הָרָקִיעַ, וְיֵשׁ אוֹמְרִים לַאֲחוֹרֵי הָרֵי חשֶׁךְ.
La Guemará cita una declaración relacionada con su relato anterior del viaje de Alejandro. La escuela de Eliyahu enseñó: el Guehinom está por encima de los cielos, y algunos dicen que está más allá de las Montañas de la Oscuridad.
תָּנָא רַבִּי חִיָּיא: כׇּל הָעוֹסֵק בַּתּוֹרָה בַּלַּיְלָה – שְׁכִינָה כְּנֶגְדּוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״קוּמִי רוֹנִּי בַלַּיְלָה לְרֹאשׁ אַשְׁמוּרוֹת שִׁפְכִי כַמַּיִם לִבֵּךְ נֹכַח פְּנֵי ה׳ (וְגוֹ׳)״. אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר בֶּן עֲזַרְיָה: תַּלְמִידֵי חֲכָמִים מַרְבִּים שָׁלוֹם בָּעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְכׇל בָּנַיִךְ לִמּוּדֵי ה׳ וְרַב שְׁלוֹם בָּנָיִךְ״.
El capítulo, así como la porción talmúdica del tratado, concluye con palabras de alabanza para quienes estudian Torah. Rabí Ḥiyya enseñó: Con respecto a cualquiera que se ocupa de la Torah por la noche, la Presencia Divina está frente a él, como está dicho: “Levántate, clama en la noche, al comienzo de las vigilias; derrama tu corazón como agua ante la presencia del Señor, alza tus manos hacia Él” (Lamentaciones 2:19). Rabí Elazar ben Azarya dijo: Los sabios de la Torah aumentan la paz en el mundo, como está dicho: “Y todos tus hijos [banayikh] serán enseñados por el Señor, y grande será la paz de tus hijos” (Isaías 54:13). Esto puede leerse como bonayikh, tus constructores; es decir, los sabios construyen y aumentan la paz para el mundo entero.
הֲדַרַן עֲלָךְ לֹא הָיוּ כּוֹפְתִין
א אָמַר לָהֶם הַמְמוּנֶּה: בָּרְכוּ בְּרָכָה אַחַת! וְהֵם בֵּרְכוּ. קָרְאוּ עֲשֶׂרֶת הַדִּבְּרוֹת, ״שְׁמַע״, ״וְהָיָה אִם שָׁמוֹעַ״, ״וַיֹּאמֶר״.
MISHNA: 5:1 Después de que los sacerdotes terminaron de colocar las partes de la ofrenda diaria sobre la rampa, fueron a la Cámara de Piedra Tallada para recitar el Shema. El sacerdote designado que supervisaba los sorteos en el Templo dijo a los sacerdotes: Reciten una sola bendición de las bendiciones que acompañan al Shema. Y los miembros de la guardia sacerdotal recitaron una bendición, y luego recitaron los Diez Mandamientos, el Shema (véase Deuteronomio 6:4–9), VeHaya im Shamoa (véase Deuteronomio 11:13–21), y VaYomer (véase Números 15:37–41), la fórmula estándar del Shema.
בֵּרְכוּ אֶת הָעָם שָׁלֹשׁ בְּרָכוֹת: ״אֱמֶת וְיַצִּיב״, וַעֲבוֹדָה וּבִרְכַּת כֹּהֲנִים. וּבַשַּׁבָּת מוֹסִיפִין בְּרָכָה אַחַת לַמִּשְׁמָר הַיּוֹצֵא.
Además, bendijeron al pueblo con tres bendiciones. Estas bendiciones eran: Verdadera y Firme, la bendición de la redención recitada después del Shemá; y la bendición del servicio del Templo, que también es una bendición recitada en la oración de la Amidá; y la Bendición Sacerdotal, recitada en forma de oración, sin el levantamiento de manos que suele acompañar esa bendición (Tosafot). Y en Shabat, cuando la nueva guardia sacerdotal comenzaba su servicio, los sacerdotes añadían una bendición recitada por la guardia sacerdotal saliente, para que existieran amor, fraternidad, paz y amistad entre los sacerdotes de la guardia entrante.
ב אָמַר לָהֶם: חֲדָשִׁים לִקְטֹרֶת בּוֹאוּ וְהָפִיסוּ. זָכָה מִי שֶׁזָּכָה, אָמַר לָהֶם: חֲדָשִׁים עִם יְשָׁנִים, בּוֹאוּ וְהָפִיסוּ מִי מַעֲלֶה אֵבָרִים מִן הַכֶּבֶשׁ לַמִּזְבֵּחַ. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בֶּן יַעֲקֹב אוֹמֵר: הַמַּעֲלֶה אֵבָרִים לַכֶּבֶשׁ, הוּא מַעֲלֶה אוֹתָן עַל גַּבֵּי הַמִּזְבֵּחַ.
MISHNÁ 5:2 El sacerdote encargado les dijo: Que solo aquellos sacerdotes que son nuevos en quemar el incienso vengan y participen en el sorteo por el incienso. Quien ganó ese sorteo ganó el privilegio de quemar el incienso. El sacerdote encargado les dijo: Esos sacerdotes nuevos, es decir, aquellos que nunca habían realizado el servicio, junto con aquellos sacerdotes veteranos, es decir, aquellos que ya lo habían realizado, pueden venir y participar en el sorteo para determinar quién lleva los miembros desde la mitad inferior de la rampa, donde habían sido colocados antes, hasta el altar. Rabí Eliezer ben Ya’akov dice: El sacerdote que lleva los miembros hasta la rampa es el que los lleva desde la rampa y los coloca sobre el altar.
ג מְסָרוּם לַחַזָּנִים, הָיוּ מַפְשִׁיטִין אוֹתָם אֶת בִּגְדֵיהֶם, וְלֹא הָיוּ מַנִּיחִין עֲלֵיהֶם אֶלָּא מִכְנָסַיִם בִּלְבַד. וְחַלּוֹנוֹת הָיוּ שָׁם, וְכָתוּב עֲלֵיהֶם תַּשְׁמִישׁ הַכֵּלִים.
MISHNÁ 5:3 Los sacerdotes que no ganaron un sorteo todavía estaban vestidos con las vestiduras sacerdotales que debían ponerse al entrar en el sorteo, para que, si ganaban, estuvieran preparados para el servicio inmediato. El sacerdote encargado entregaba a estos sacerdotes al cuidado de los asistentes [laḥazanim]. Los asistentes desvestían a estos sacerdotes y les quitaban sus vestiduras, y les dejaban solo sus pantalones. Después de que los sacerdotes se ponían sus ropas no sagradas, se quitaban los pantalones sacerdotales y se ponían sus pantalones no sagrados. Y había cuatro compartimentos de almacenamiento allí en el Templo para guardar las vestiduras sacerdotales de cada turno sacerdotal, y en cada uno de ellos estaba escrito el uso de la vestidura almacenada allí: Pantalones, túnica, cinturón y mitra.
ד מִי שֶׁזָּכָה בַּקְּטֹרֶת הָיָה נוֹטֵל אֶת הַכַּף, וְהַכַּף דּוֹמֶה לְתַרְקַב גָּדוֹל שֶׁל זָהָב מַחְזֶקֶת שְׁלֹשָׁה קַבִּין, וְהַבָּזֵךְ הָיָה בְּתוֹכוֹ.
MISHNÁ 5:4 El sacerdote que ganó el sorteo para quemar el incienso tomaba la cuchara usada para llevar el incienso. Y la cuchara era similar a un gran recipiente de oro que contenía tres kav, y el recipiente más pequeño era colocado dentro de la cuchara.