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מִשּׁוּם כִּיסּוּפָא. הֲוָה לַהּ הָךְ שִׁיבָבְתָא בִּישְׁתָּא, אֲמַרָה: מִכְּדֵי יָדַעְנָא דְּלֵית לְהוּ וְלָא מִידֵּי, מַאי כּוּלֵּי הַאי? אֲזַלָא וּטְרַפָא אַבָּבָא, אִיכַּסְפָא וַעֲיַילָא לְאִינְדְּרוֹנָא,
debido a la vergüenza, para hacer parecer que ella estaba horneando, a pesar de que no había pan en su casa. Tenía una vecina malvada que se dijo a sí misma: Ahora sé que no tienen nada. ¿Qué, entonces, es todo este humo? Fue y llamó a la puerta para averiguar qué había en el horno. La esposa de Rabí Ḥanina ben Dosa estaba avergonzada, y subió a una habitación interior [inderona].
אִיתְעֲבִיד לַהּ נִסָּא דְּחָזְיָא לְתַנּוּרָא מְלֵא לַחְמָא וְאַגָּנָא מְלֵא לֵישָׁא, אֲמַרָה לַהּ: פְּלָנִיתָא, פְּלָנִיתָא! אַיְיתַי מָסָא, דְּקָא חֲרִיךְ לַחְמִיךְ. אֲמַרָה לָהּ: אַף אֲנָא לְהָכִי עֲיַילִי. תָּנָא: אַף הִיא לְהָבִיא מַרְדֶּה נִכְנְסָה, מִפְּנֵי שֶׁמְּלוּמֶּדֶת בְּנִסִּים.
Se realizó un milagro para la esposa de Rabí Ḥanina ben Dosa, cuando su vecina vio el horno lleno de pan y la artesa llena de masa. Ella le dijo a la esposa de Rabí Ḥanina, llamándola por su nombre: Fulana, fulana, trae una pala, porque tu pan se está quemando. Ella le dijo a su vecina: Yo también entré por eso mismo. Un tanna enseñó: Ella también había entrado en la habitación interior para traer una pala, porque estaba acostumbrada a los milagros y anticipó que ocurriría uno para evitarle la vergüenza.
אֲמַרָה לֵיהּ דְּבֵיתְהוּ: עַד אֵימַת נֵיזִיל וְנִצְטַעַר כּוּלֵּי הַאי? אֲמַר לַהּ: מַאי נַעֲבֵיד? בְּעִי רַחֲמֵי דְּנִיתְּבוּ לָךְ מִידֵּי. בְּעָא רַחֲמֵי, יָצְתָה כְּמִין פִּיסַּת יָד וִיהַבוּ לֵיהּ חַד כַּרְעָא דְּפָתוּרָא דְּדַהֲבָא. חָזְיָא בְּחֶלְמָא, עֲתִידִי צַדִּיקֵי דְּאָכְלִי אַפָּתוּרָא דְּדַהֲבָא דְּאִית לֵיהּ תְּלָת כַּרְעֵי, וְאִיהוּ — אַפָּתוּרָא דִּתְרֵי כַּרְעֵי.
La Guemará continúa relatando: la esposa de Rabí Ḥanina le dijo: ¿Hasta cuándo seguiremos sufriendo esta pobreza? Él le dijo: ¿Qué podemos hacer? Ella respondió: Ora por misericordia para que se te dé algo del Cielo. Él oró por misericordia y algo como la palma de una mano emergió y le dio una pata de una mesa de oro. Esa noche, su esposa vio en un sueño que, en el futuro, es decir, en el Mundo Venidero, los justos comerán en una mesa de oro que tiene tres patas, pero ella estará comiendo en una mesa que tiene dos patas.
אֲמַר לַהּ: נִיחָא לָךְ דְּמֵיכָל אָכְלִי כּוּלֵּי עָלְמָא אַפָּתוּרָא דְּמַשְׁלַם וַאֲנַן אַפָּתוּרָא דִּמְחַסַּר. אֲמַרָה לֵיהּ: וּמַאי נַעֲבֵיד? בְּעִי רַחֲמֵי דְּנִשְׁקְלִינְהוּ מִינָּךְ. בָּעֵי רַחֲמֵי וְשַׁקְלוּהוּ. תָּנָא: גָּדוֹל הָיָה נֵס אַחֲרוֹן יוֹתֵר מִן הָרִאשׁוֹן. דִּגְמִירִי, דְּמֵיהָב יָהֲבִי מִישְׁקָל לָא שָׁקְלִי.
Cuando ella le contó esta historia a su marido, él le dijo: ¿Te conformas con que todos coman en una mesa completa y nosotros comamos en una mesa defectuosa? Ella le dijo: Pero ¿qué podemos hacer? Ora por misericordia, para que la pata de la mesa de oro te sea quitada. Él oró por misericordia, y le fue quitada. Un tanna enseñó en una baraita: El último milagro fue mayor que el primero, pues se aprende como tradición que el Cielo da, pero no vuelve a quitar.
חַד בֵּי שִׁמְשֵׁי חַזְיַיהּ לְבַרְתֵּיהּ דַּהֲווֹת עֲצִיבָא, אֲמַר לַהּ: בִּתִּי אַמַּאי עֲצִיבַתְּ? אֲמַרָה לֵיהּ: כְּלִי שֶׁל חוֹמֶץ נִתְחַלֵּף לִי בִּכְלִי שֶׁל שֶׁמֶן וְהִדְלַקְתִּי מִמֶּנּוּ אוּר לְשַׁבָּת. אֲמַר לַהּ: בִּתִּי, מַאי אִכְפַּת לִךְ? מִי שֶׁאָמַר לַשֶּׁמֶן וְיִדְלוֹק, הוּא יֹאמַר לַחוֹמֶץ וְיִדְלוֹק. תָּנָא: הָיָה דּוֹלֵק וְהוֹלֵךְ כׇּל הַיּוֹם כּוּלּוֹ, עַד שֶׁהֵבִיאוּ מִמֶּנּוּ אוּר לְהַבְדָּלָה.
La Guemará relata que una noche de Shabat , Rabí Ḥanina ben Dosa vio que su hija estaba triste. Le dijo: Hija mía, ¿por qué estás triste? Ella le dijo: Confundí una vasija de vinagre con una vasija de aceite y encendí la lámpara de Shabat con vinagre. Pronto la lámpara se apagará y nos quedaremos en la oscuridad. Él le dijo: Hija mía, ¿qué te preocupa? Aquel que le dijo al aceite que debía arder puede decirle al vinagre que debe arder. Un tanna enseñó: Esa lámpara ardió continuamente todo el día, hasta que trajeron de ella luz para la havdalá.
רַבִּי חֲנִינָא בֶּן דּוֹסָא הֲווֹ לֵיהּ הָנָךְ עִיזֵּי, אֲמַרוּ לֵיהּ: קָא מַפְסְדָן. אֲמַר: אִי קָא מַפְסְדָן — נֵיכְלִינְהוּ דּוּבֵּי, וְאִי לָא — כֹּל חֲדָא וַחֲדָא תַּיְתֵי לְאוּרְתָּא דּוּבָּא בְּקַרְנַיְיהוּ. לְאוּרְתָּא אַיְיתַי כֹּל חֲדָא וַחֲדָא דּוּבָּא בְּקַרְנַיְיהוּ.
Rabí Ḥanina ben Dosa tenía algunas cabras. Sus vecinos le dijeron: Tus cabras están dañando nuestra propiedad al comer en nuestros campos. Él les dijo: Si están causando daño, que sean comidas por osos. Pero si no están comiendo su propiedad, que cada una de ellas, esta tarde, traiga un oso empalado entre sus cuernos. Esa tarde, cada una trajo un oso empalado entre sus cuernos.
הֲוָה לֵיהּ הָהִיא שִׁיבָבְתָא דְּקָא בָנְיָא בֵּיתָא וְלָא מְטוֹ כְּשׁוּרֵי. אָתְיָא לְקַמֵּיהּ, אֲמַרָה לֵיהּ: בְּנֵיתִי בֵּיתִי וְלָא קָמָטוּ כְּשׁוּרַאי. אֲמַר לַהּ: מָה שְׁמִךְ? אֲמַרָה לֵיהּ: אֵיכוּ. אָמַר: אֵיכוּ נִימְטוֹ כְּשׁוּרִיךְ.
Rabí Ḥanina ben Dosa tenía una vecina que estaba construyendo una casa, pero las vigas del techo no eran lo bastante largas para alcanzar de una pared a la otra. Ella se presentó ante Rabí Ḥanina ben Dosa y le dijo: Construí mi casa, pero las vigas del techo no llegan a las paredes. Él le dijo: ¿Cómo te llamas? Ella le dijo: Mi nombre es Ikku. Él dijo: Si es así [ikku], que tus vigas alcancen tus paredes.
תָּנָא: הִגִּיעוּ עַד שֶׁיָּצְאוּ אַמָּה לְכָאן וְאַמָּה לְכָאן. וְיֵשׁ אוֹמְרִין: סְנִיפִין עֲשָׂאוּם. תַּנְיָא, פְּלֵימוֹ אוֹמֵר: אֲנִי רָאִיתִי אוֹתוֹ הַבַּיִת, וְהָיוּ קוֹרוֹתָיו יוֹצְאוֹת אַמָּה לְכָאן וְאַמָּה לְכָאן, וְאָמְרוּ לִי: בַּיִת זֶה שֶׁקֵּירָה רַבִּי חֲנִינָא בֶּן דּוֹסָא בִּתְפִלָּתוֹ.
Un tanna enseñó: Las vigas fueron alargadas hasta tal punto que no solo llegaban a las paredes, sino que continuaban hasta sobresalir un codo de este lado y un codo de aquel lado. Y algunos dicen que se extendían con segmentos [senifin], añadiendo nuevas paredes en ambos extremos de las vigas. Se enseña en una baraita que el Sabio Palaimo dice: Vi aquella casa, y sus vigas sobresalían un codo de este lado y un codo de aquel lado. Y me dijeron: Esta es la casa que el rabino Ḥanina ben Dosa techó por medio de su oración.
וְרַבִּי חֲנִינָא בֶּן דּוֹסָא מֵהֵיכָן הֲווֹ לֵיהּ עִזִּים? וְהָא עָנִי הֲוֵי! וְעוֹד, אָמְרוּ חֲכָמִים: אֵין מְגַדְּלִין בְּהֵמָה דַּקָּה בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל? אָמַר רַב פִּנְחָס: מַעֲשֶׂה וְעָבַר אָדָם אֶחָד עַל פֶּתַח בֵּיתוֹ וְהִנִּיחַ שָׁם תַּרְנְגוֹלִין, וּמְצָאָתַן אִשְׁתּוֹ שֶׁל רַבִּי חֲנִינָא בֶּן דּוֹסָא,
La Guemará formula una pregunta sobre uno de los detalles de esta historia. Y Rabí Ḥanina ben Dosa, ¿de dónde tenía cabras? ¿Acaso no era pobre, como se dijo anteriormente? Y además, los Sabios dijeron: No se permite criar animales pequeños domesticados en Eretz Yisrael, ya que destruyen los campos y la propiedad de otros. Entonces, ¿cómo podía Rabí Ḥanina ben Dosa criar cabras? Rav Pineḥas dijo que así fue como ocurrió: Sucedió un incidente en el que cierto hombre pasó por la entrada de la casa de Rabí Ḥanina y dejó allí gallinas. Y la esposa de Rabí Ḥanina ben Dosa las encontró y las cuidó.
וְאָמַר לָהּ: אַל תֹּאכְלִי מִבֵּיצֵיהֶן. וְהִרְבּוּ בֵּיצִים וְתַרְנְגוֹלִין וְהָיוּ מְצַעֲרִין אוֹתָם, וּמְכָרָן וְקָנָה בִּדְמֵיהֶן עִזִּים. פַּעַם אַחַת עָבַר אוֹתוֹ אָדָם שֶׁאָבְדוּ מִמֶּנּוּ הַתַּרְנְגוֹלִין וְאָמַר לַחֲבֵירוֹ: בְּכָאן הִנַּחְתִּי הַתַּרְנְגוֹלִין שֶׁלִּי. שָׁמַע רַבִּי חֲנִינָא, אָמַר לוֹ: יֵשׁ לְךָ בָּהֶן סִימָן? אָמַר לוֹ: הֵן. נָתַן לוֹ סִימָן וְנָטַל אֶת הָעִיזִּין, וְהֵן הֵן עִיזֵּי דְּאַיְיתוֹ דּוּבֵּי בְּקַרְנַיְיהוּ.
Y Rabí Ḥanina le dijo a ella: No comas de sus huevos, pues no son nuestros. Y las gallinas pusieron muchos huevos, y de los huevos nacieron gallinas. Y como el ruido y el desorden de las gallinas los afligían, las vendieron y compraron cabras con lo obtenido. Una vez, ese mismo hombre que había perdido las gallinas pasó por allí y dijo a su compañero: Aquí es donde dejé mis gallinas. Rabí Ḥanina oyó esto y le dijo: ¿Tienes una señal con la cual identificarlas? Él le dijo: Sí. Le dio la señal y tomó las cabras. La Guemará concluye: Y estas son precisamente las cabras que trajeron osos empalados entre sus cuernos.
רַבִּי אֶלְעָזָר בֶּן פְּדָת דְּחִיקָא לֵיהּ מִילְּתָא טוּבָא. עֲבַד מִלְּתָא וְלָא הֲוָה לֵיהּ מִידֵּי לְמִטְעַם, שְׁקַל בְּרָא דְתוּמָא וְשַׁדְיֵיהּ בְּפוּמֵּיהּ, חֲלַשׁ לִבֵּיהּ וְנִים. אֲזוּל רַבָּנַן לְשַׁיּוֹלֵי בֵּיהּ, חַזְיוּהּ דְּקָא בָכֵי וְחָיֵיךְ, וּנְפַק צוּצִיתָא דְנוּרָא מֵאַפּוּתֵיהּ.
§ La Guemará relata más historias de personas justas desesperadamente pobres. Rabí Elazar ben Pedat estaba muy apremiado económicamente. En una ocasión, se le practicó una sangría, pero no tenía nada que probar después. Tomó un diente de ajo y se lo puso en la boca. Su corazón se debilitó y se quedó dormido. Los Sabios vinieron a preguntar por su bienestar. Lo vieron llorando y riendo, y un rayo de luz brillaba desde su frente.
כִּי אִתְּעַר, אֲמַרוּ לֵיהּ: מַאי טַעְמָא קָבָכֵית וְחָיְיכַתְּ? אֲמַר לְהוּ: דַּהֲוָה יָתֵיב עִמִּי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא, וַאֲמַרִי לֵיהּ: עַד מָתַי אֶצְטַעַר בְּהַאי עָלְמָא? וַאֲמַר לִי: אֶלְעָזָר בְּנִי, נִיחָא לָךְ דְּאֵפְכֵיהּ לְעָלְמָא מֵרֵישָׁא, אֶפְשָׁר דְּמִתְיַלְּדַתְּ בְּשַׁעְתָּא דִמְזוֹנֵי.
Cuando despertó, le dijeron: ¿Cuál es la razón por la que te reías y llorabas? Él les dijo: La razón es que en mi sueño el Santo, Bendito sea, estaba sentado conmigo, y yo le dije: ¿Hasta cuándo sufriré tal pobreza en este mundo? Y Él me dijo: Elazar, hijo mío, ¿es más conveniente para ti que Yo devuelva el mundo a su mismo comienzo? Quizá nazcas en una hora de sustento y no seas pobre.
אֲמַרִי לְקַמֵּיהּ: כּוּלֵּי הַאי, וְאֶפְשָׁר? אֲמַרִי לֵיהּ: דַּחֲיַי טְפֵי אוֹ דְחָיֵינָא? אֲמַר לִי: דַּחֲיֵית. אֲמַרִי לְקַמֵּיהּ: אִם כֵּן, לָא בָּעֵינָא.
Le dije a Él: Tú sugieres hacer todo esto, para devolver el mundo a su comienzo, y aun entonces es solo una posibilidad de que las cosas sean diferentes, no una certeza? Le dije: ¿Los años que ya he vivido son más numerosos, o los años que viviré son más numerosos? Él me dijo: Aquellos años que has vivido son mayores. Dije ante Él: Si es así, no quiero que recrees el mundo por causa de unos pocos y breves años.
אֲמַר לִי: בְּהַאי אַגְרָא דַּאֲמַרְתְּ ״לָא בָּעֵינָא״ יָהֵיבְנָא לָךְ לְעָלְמָא דְּאָתֵי תְּלֵיסְרֵי נַהְרָווֹתָא דְמִשְׁחָא אֲפַרְסְמוֹן דָּכַיִין כִּפְרָת וְדִיגְלַת, דְּמִעַנְּגַתְּ בְּהוּ. אֲמַרִי לְקַמֵּיהּ: הַאי וְתוּ לָא? אֲמַר לִי: וּלְחַבְרָךְ מַאי יָהֵיבְנָא? אֲמַרִי לֵיהּ: וַאֲנָא מִגַּבְרָא דְּלֵית לֵיהּ בָּעֵינָא? מַחְיַין בְּאִסְקוּטְלָא אַפּוּתַאי, וַאֲמַר לִי: אֶלְעָזָר בְּרִי, גָּרוֹ בָּךְ גִּירַי.
Él me dijo: Como recompensa por haber dicho: No quiero, te daré en el Mundo Venidero trece ríos de aceite puro de bálsamo, tan grandes como el Éufrates y el Tigris, para que disfrutes de ellos. Yo dije ante Él: ¿Esto y nada más? Él me dijo: Pero si te doy más, ¿qué daré a tus colegas? Yo le dije: ¿Y acaso pido esto de una persona que no tiene suficiente? Tú eres omnipotente. Él chasqueó juguetonamente Su dedo [askutla] sobre mi frente y me dijo: Elazar, hijo mío, Mis flechas arrojo sobre ti, Mis flechas. Este toque hizo que el rayo de luz brillara desde su frente.
רַבִּי חָמָא בַּר חֲנִינָא גְּזַר תַּעֲנִיתָא וְלָא אֲתָא מִיטְרָא. אֲמַרוּ לֵיהּ: וְהָא רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי גָּזַר תַּעֲנִיתָא וְאָתֵי מִיטְרָא! אֲמַר לְהוּ: הָא אֲנָא, הָא בַּר לֵיוַאי. אֲמַרוּ לֵיהּ: דְּנֵיתֵי וְנִיכַוֵּין דַּעְתִּין, אֶפְשָׁר דְּתָבְרִי צִיבּוּרָא לִבַּיְיהוּ דְּאָתֵי מִיטְרָא. בְּעוֹן רַחֲמֵי וְלָא אָתֵי מִיטְרָא.
La Guemará vuelve al tema del ayuno por la lluvia. Rabí Ḥama bar Ḥanina decretó un ayuno, pero la lluvia no llegó. Le dijeron: ¿Acaso Rabí Yehoshua ben Levi no decretó un ayuno y vino la lluvia? Él les dijo: Este soy yo; este es un hijo de un levita, es decir, somos dos personas diferentes de estatura desigual. Le dijeron: Vengamos y concentremos nuestras mentes. Quizás los corazones de los miembros de la comunidad se quebranten y venga la lluvia. Oraron por misericordia, pero la lluvia no llegó.
אֲמַר לְהוּ: נִיחָא לְכוּ שֶׁיָּבֹא מָטָר בִּשְׁבִילֵנוּ? אֲמַרוּ לֵיהּ: הֵן. אָמַר: רָקִיעַ רָקִיעַ כַּסֵּי פָּנֶיךָ! לָא אִיכַּסִּי. אֲמַר: כַּמָּה עַזִּין פְּנֵי רָקִיעַ, אִיכַּסִּי וַאֲתָא מִיטְרָא.
Rabí Ḥama bar Ḥanina les dijo: ¿Están conformes con que la lluvia venga por nuestra causa, y por nuestro mérito? Le dijeron: Sí. Él dijo: Cielos, cielos, cubrid vuestro rostro con nubes. El cielo no se cubrió de nubes. Él dijo en reprensión: ¡Qué insolente es el rostro del cielo, al ignorarme! El cielo quedó cubierto de nubes y vino la lluvia.
לֵוִי גְּזַר תַּעֲנִיתָא וְלָא אֲתָא מִיטְרָא. אָמַר לְפָנָיו: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם! עָלִיתָ וְיָשַׁבְתָּ בַּמָּרוֹם וְאֵין אַתָּה מְרַחֵם עַל בָּנֶיךָ. אֲתָא מִיטְרָא, וְאִיטְּלַע. אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: לְעוֹלָם אַל יָטִיחַ אָדָם דְּבָרִים כְּלַפֵּי מַעְלָה, שֶׁהֲרֵי אָדָם גָּדוֹל הֵטִיחַ דְּבָרִים כְּלַפֵּי מַעְלָה וְאִיטְּלַע, וּמַנּוּ — לֵוִי.
La Guemará relata una historia similar. Leví decretó un ayuno, pero la lluvia no llegó. Dijo ante Dios: Maestro del Universo, Tú has ascendido y Te has sentado en lo alto, y no tienes misericordia de Tus hijos. La lluvia llegó, pero como castigo por su dura declaración hacia Dios, Leví quedó cojo. En consecuencia, Rav Elazar dijo: Una persona nunca debe lanzar declaraciones duras contra Dios en lo Alto, pues una gran persona lanzó declaraciones contra Dios en lo Alto, y quedó cojo. ¿Y quién era ese individuo? Leví.
הָא גְּרַמָא לֵיהּ? וְהָא לֵוִי אַחְוִי קִידָּה קַמֵּיהּ דְּרַבִּי, וְאִיטְּלַע! הָא וְהָא גְּרַמָא לֵיהּ.
La Guemará pregunta: ¿Y fue este comentario de Leví lo que le causó quedar cojo? Pero se afirma que Leví demostró kidda, un tipo particular de reverencia sobre el rostro, realizada por el Sumo Sacerdote, ante Rabí Yehuda HaNasi, y quedó cojo como resultado (véase Megilla 22b). La Guemará explica: tanto esto como aquello causaron su cojera. Como castigo por actuar de manera inapropiada, sufrió una lesión mientras intentaba realizar una difícil proeza física y estaba vulnerable.
רַבִּי חִיָּיא בַּר לוּלְיָינִי שַׁמְעִינְהוּ לְהָנָךְ עֲנָנֵי דְּקָאָמְרִי: נֵיתוֹ וְנִישְׁדֵּי מַיָּא בְּעַמּוֹן וּמוֹאָב. אָמַר לְפָנָיו: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם! כְּשֶׁנָּתַתָּ תּוֹרָה לְעַמְּךָ יִשְׂרָאֵל חִזַּרְתָּ עַל כׇּל אוּמּוֹת הָעוֹלָם וְלֹא קִיבְּלוּהָ, וְעַכְשָׁיו אַתָּה נוֹתֵן לָהֶם מָטָר? שְׁדוֹ הָכָא. שַׁדְיוּהּ אַדּוּכְתַּיְהוּ.
La Guemará relata: Rabí Ḥiyya bar Lulyani oyó a estas nubes decirse unas a otras: vayamos y llevemos agua para Amón y Moab en Transjordania. Él dijo ante Dios: Dueño del Universo, cuando diste Tu Torá a Tu pueblo Israel, Te acercaste a todas las naciones del mundo para ver si aceptarían la Torá, y no la aceptaron. Y sin embargo ahora les estás dando lluvia. Arroja el agua aquí. Las nubes arrojaron la lluvia en su lugar en Eretz Israel.
דָּרֵשׁ רַבִּי חִיָּיא בַּר לוּלְיָינִי, מַאי דִּכְתִיב: ״צַדִּיק כַּתָּמָר יִפְרָח כְּאֶרֶז בַּלְּבָנוֹן יִשְׂגֶּה״, אִם נֶאֱמַר תָּמָר לָמָּה נֶאֱמַר אֶרֶז, וְאִם נֶאֱמַר אֶרֶז לָמָּה נֶאֱמַר תָּמָר? אִילּוּ נֶאֱמַר תָּמָר וְלֹא נֶאֱמַר אֶרֶז, הָיִיתִי אוֹמֵר: מָה תָּמָר
Dado que la Guemará mencionó a Rabí Ḥiyya bar Lulyani, cita una declaración en su nombre. Rabí Ḥiyya bar Lulyani enseñó: ¿Cuál es el significado de aquello que está escrito: “El justo florecerá como la palmera; crecerá como un cedro en el Líbano” (Salmos 92:13)? Si se dice “palmera”, ¿por qué dice “cedro”, y si se dice “cedro”, por qué dice “palmera”? ¿Qué añade esta doble comparación? Él explica: Si se hubiera dicho “palmera” y no se hubiera dicho “cedro”, yo diría que, así como en el caso de una palmera,

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