הִלְכְתָא גִּיבָּרָתָא אִיכָּא לְמִשְׁמַע מִמִּנְהֲגָא דְהַלֵּילָא. הוּא אוֹמֵר: ״הַלְלוּיָהּ״, וְהֵן אוֹמְרִים: ״הַלְלוּיָהּ״ — מִכָּאן שֶׁמִּצְוָה לַעֲנוֹת ״הַלְלוּיָהּ״.
Muchas halakhot significativas pueden aprenderse de la costumbre del hallel, basándose en la manera en que era recitado. En la recitación del hallel hay alusiones a varios asuntos halájicos y costumbres que los Sabios instituyeron debido a las circunstancias existentes en ese tiempo. Aunque, debido al aumento de la alfabetización y la familiaridad con la liturgia del hallel, las razones ya no se aplican, estas costumbres permanecen en práctica. El líder de la oración recita: “Halleluya” (Salmos 113:1), y la congregación recita: Halleluya, en respuesta. De aquí proviene la fuente de que hay una mitzvá de responder: Halleluya.
הוּא אוֹמֵר: ״הַלָּלוּ עַבְדֵי ה׳״, וְהֵן אוֹמְרִין: ״הַלְלוּיָהּ״ — מִכָּאן שֶׁאִם הָיָה גָּדוֹל מַקְרֶא אוֹתוֹ, עוֹנֶה אַחֲרָיו ״הַלְלוּיָהּ״. הוּא אוֹמֵר: ״הוֹדוּ לַה׳״, וְהֵן אוֹמְרִים: ״הוֹדוּ לַה׳״ — מִכָּאן שֶׁמִּצְוָה לַעֲנוֹת רָאשֵׁי פְרָקִים. אִתְּמַר נָמֵי, אָמַר רַב חָנָן בַּר רָבָא: מִצְוָה לַעֲנוֹת רָאשֵׁי פְרָקִים.
Asimismo, el líder de la oración recita: “Alabad, siervos del Señor” (Salmos 113:1), y la congregación recita: Halleluya, en respuesta. De aquí proviene la fuente de la halakha citada en la mishná de que si un varón adulto estaba recitando el hallel en su nombre, él responde: Halleluya. Él recita: “Dad gracias al Señor, porque Él es bueno” (Salmos 118:1), y ellos responden: “Dad gracias al Señor, porque Él es bueno.” De aquí proviene la fuente de que hay una mitzvá de responder recitando los comienzos de los capítulos. También se dijo que Rav Ḥanan bar Rava dijo: Hay una mitzvá de responder recitando los comienzos de los capítulos.
הוּא אוֹמֵר: ״אָנָא ה׳ הוֹשִׁיעָה נָּא״, וְהֵן אוֹמְרִים: ״אָנָּא ה׳ הוֹשִׁיעָה נָּא״, — מִכָּאן שֶׁאִם הָיָה קָטָן מַקְרֶא אוֹתוֹ, עוֹנִין אַחֲרָיו מַה שֶׁהוּא אוֹמֵר.
Rava continuó citando las halakhot significativas aprendidas del hallel. El líder de la oración recita: “Señor, por favor, sálvanos” (Salmos 118:25), y la congregación recita: “Señor, por favor, sálvanos” en respuesta. De aquí proviene la fuente de la halakha citada en la mishná de que si un menor estaba recitando una porción que no es del comienzo de un capítulo en nombre de una persona, él repite después de él precisamente lo que dice.
הוּא אוֹמֵר: ״אָנָא ה׳ הַצְלִיחָה נָּא״ וְהֵן אוֹמְרִים: ״אָנָּא ה׳ הַצְלִיחָה נָּא״, מִכָּאן שֶׁאִם בָּא לִכְפּוֹל — כּוֹפֵל. הוּא אוֹמֵר: ״בָּרוּךְ הַבָּא״, וְהֵן אוֹמְרִים: ״בְּשֵׁם ה׳״ — מִכָּאן לְשׁוֹמֵעַ כְּעוֹנֶה.
El líder de la oración recita: “Señor, por favor, concédenos éxito”, y la congregación recita en respuesta: “Señor, por favor, concédenos éxito” (Salmos 118:25). De aquí proviene la fuente de la halakhade que si alguien llega a repetir un versículo particular en el hallel dos veces, él puede repetirlo. El líder de la oración recita: “Bendito es el que viene” (Salmos 118:26), y la congregación recita el resto del versículo: “En el nombre del Señor” (Salmos 118:26), en respuesta. De aquí proviene la fuente de la halakha de que el estatus halájico de quien oye un pasaje recitado es equivalente al de quien lo recita, ya que la congregación cumple con su obligación aunque no repita el versículo completo.
בְּעוֹ מִינֵּיהּ מֵרַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא: שָׁמַע וְלֹא עָנָה, מַהוּ? אֲמַר לְהוּ: חַכִּימַיָּא וְסָפְרַיָּא וְרֵישֵׁי עַמָּא וְדָרָשַׁיָּא אָמְרוּ: שָׁמַע וְלֹא עָנָה — יָצָא.
A propósito de esta halakha, la Guemará relata que los Sabios plantearon un dilema ante Rabí Ḥiyya bar Abba: Si alguien oyó un pasaje recitado y no lo recitó él mismo, ¿cuál es la halakha? ¿Cumplió con su obligación o no? Él les dijo que los Sabios, y los maestros, y los jefes de la nación, y los intérpretes homiléticos dijeron: Quien oyó un pasaje recitado y no lo recitó él mismo cumplió con su obligación.
אִתְּמַר נָמֵי, אָמַר רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן פַּזִּי אָמַר רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי מִשּׁוּם בַּר קַפָּרָא: מִנַּיִן לְשׁוֹמֵעַ כְּעוֹנֶה — דִּכְתִיב: ״אֶת (הַדְּבָרִים) אֲשֶׁר קָרָא (יֹאשִׁיָּהוּ)״. וְכִי יֹאשִׁיָּהוּ קְרָאָן? וַהֲלֹא שָׁפָן קְרָאָן, דִּכְתִיב: ״וַיִּקְרָאֵהוּ שָׁפָן (אֵת כׇּל הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה) לִפְנֵי הַמֶּלֶךְ״. אֶלָּא, מִכָּאן לְשׁוֹמֵעַ כְּעוֹנֶה.
También se declaró que Rabí Shimon ben Pazi dijo que Rabí Yehoshua ben Levi dijo en nombre de Bar Kappara: ¿De dónde se deriva que el estatus halájico de quien oye un pasaje recitado es equivalente al de quien lo recita? Como está escrito: “Todas las palabras del libro que el rey de Judá ha leído” (II Reyes 22:16). ¿Y acaso el rey Josías las leyó? ¿No fue Shafán quien las leyó, como está escrito: “Y Shafán lo leyó delante del rey” (II Reyes 22:10)? Más bien, de aquí se deriva que el estatus halájico de quien oye un pasaje recitado es equivalente al de quien lo recita, y es como si Josías mismo hubiera leído las palabras.
וְדִילְמָא בָּתַר דִּקְרָאנְהוּ שָׁפָן קְרָא יֹאשִׁיָּהוּ? אָמַר רַב אַחָא בַּר יַעֲקֹב: לָא סָלְקָא דַּעְתָּךְ, דִּכְתִיב: ״יַעַן רַךְ לְבָבְךָ וַתִּכָּנַע לִפְנֵי ה׳ בְּשׇׁמְעֲךָ (אֶת הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה)״ — ״בְּשׇׁמְעֲךָ״ וְלָא ״בְּקׇרְאֲךָ״.
La Guemará pregunta: ¿Y quizá, después de que Shafán los leyó, Josías los leyó de nuevo? Rav Aḥa bar Ya’akov dijo: No se te ocurra decir eso, pues está escrito: “Porque tu corazón se enterneció y te humillaste ante el Señor cuando oíste lo que hablé acerca de este lugar” (II Reyes 22:19). La Guemará infiere: “cuando oíste” está escrito en el versículo, y no: cuando leíste. En otras palabras, inmediatamente al oír a Shafán leer el texto, el rey Josías mandó llamar a Hulda la profetisa, lo que muestra que humilló su corazón. Claramente, el estatus halájico de quien oye recitar un pasaje es equivalente al de quien lo recita.
אָמַר רָבָא: לָא לֵימָא אִינִישׁ ״בָּרוּךְ הַבָּא״ וַהֲדַר ״בְּשֵׁם ה׳״, אֶלָּא ״בָּרוּךְ הַבָּא בְּשֵׁם ה׳״, בַּהֲדָדֵי. (אֲמַר לֵיהּ רַב סָפְרָא:
A propósito del hallel, la Guemará cita halakhot adicionales. Rava dijo: Que una persona no recite: “Bendito es el que viene”, y luego, después de una pausa, recite: “En el nombre del Señor”. Más bien, que lo recite sin pausa: “Bendito es el que viene en el nombre del Señor”. Rav Safra le dijo a Rava: