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הוֹשַׁעְנָא! מֵעִיקָּרָא, נָמֵי לְאַסָּא ״הוֹשַׁעְנָא״ קָרוּ לֵיהּ.
se llama hoshana, que es un término usado para describir las cuatro especies. La Guemará responde: Esto no es un cambio de nombre completo, ya que ocasionalmente también sucede que inicialmente se refieren a una rama de mirto como hoshana mientras está unida al árbol.
תָּנוּ רַבָּנַן: סוּכָּה גְּזוּלָה, וְהַמְסַכֵּךְ בִּרְשׁוּת הָרַבִּים — רַבִּי אֱלִיעֶזֶר פּוֹסֵל, וַחֲכָמִים מַכְשִׁירִין.
§ Los Sabios enseñaron: Con respecto a una sukka robada y con respecto a quien techa una sukka en el dominio público, lo cual equivale a robar tierra del público, Rabí Eliezer considera estas sukkot no aptas para su uso en el cumplimiento de la mitzvá, y los Rabinos las consideran aptas.
אָמַר רַב נַחְמָן: מַחְלוֹקֶת בְּשֶׁתּוֹקֵף אֶת חֲבֵירוֹ וְהוֹצִיאוֹ מִסּוּכָּתוֹ. וְרַבִּי אֱלִיעֶזֶר לְטַעְמֵיהּ דְּאָמַר: אֵין אָדָם יוֹצֵא יְדֵי חוֹבָתוֹ בְּסוּכָּתוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ. אִי קַרְקַע נִגְזֶלֶת — סוּכָּה גְּזוּלָה הִיא. וְאִי נָמֵי קַרְקַע אֵינָהּ נִגְזֶלֶת — סוּכָּה שְׁאוּלָה הִיא.
Rav Naḥman dijo: Esta disputa está limitada a un caso en que uno agrede a otro y lo expulsa por la fuerza de su sucá, y toma su lugar en la sucá. En ese caso, Rabí Eliezer considera la sucá no apta. Y Rabí Eliezer concuerda con su propio razonamiento, como dijo: Una persona no cumple su obligación con la sucá de otro. Por lo tanto, en cualquier caso, no cumple su obligación con ella. Si la tierra puede ser robada y adquirida por el ladrón, la sucá de la que expulsó al propietario es una sucá robada. Y si en verdad la tierra no puede ser robada, aun así, el ladrón no cumple su obligación según Rabí Eliezer, pues es una sucá prestada.
וְרַבָּנַן לְטַעְמַיְיהוּ, דְּאָמְרִי: אָדָם יוֹצֵא יְדֵי חוֹבָתוֹ בְּסוּכָּתוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, וְקַרְקַע אֵינָהּ נִגְזֶלֶת, וְסוּכָּה שְׁאוּלָה הִיא.
Y los Rabinos se ajustan a su razonamiento, como dijeron: Una persona cumple su obligación con la sukka de otro. Y dado que la tierra no puede ser robada y la sukkaes meramente una sukka prestada y no robada, el ladrón cumple su obligación, a pesar del hecho de que cometió un acto reprensible.
אֲבָל גָּזַל עֵצִים וְסִיכֵּךְ בָּהֶן — דִּבְרֵי הַכֹּל אֵין לוֹ אֶלָּא דְּמֵי עֵצִים.
Sin embargo, si alguien robó madera y techó una sucá con ella, todos están de acuerdo, como concede Rabí Eliezer, en que el propietario original de la madera tiene derecho solo al valor monetario de la madera. La madera misma pertenece al ladrón, por lo que no es una sucá robada.
מִמַּאי?
La Guemará pregunta: ¿De dónde deduce Rav Naḥman que la disputa es con respecto a una sucá robada y no con respecto a una sucá construida con materiales de construcción robados?
מִדְּקָתָנֵי: דּוּמְיָא דִּרְשׁוּת הָרַבִּים. מָה רְשׁוּת הָרַבִּים — קַרְקַע לָאו דִּידֵיהּ הוּא, סוּכָּה נָמֵי — לָאו קַרְקַע דִּידֵיהּ הוּא.
La Guemará responde: Del hecho de que la halakha de una sukka robada está yuxtapuesta en la baraita a la halakha de una sukka establecida en el dominio público, la baraita enseña que el estatus legal de la sukka robada es similar al estatus legal de una sukka establecida en el dominio público. Así como uno no cumple con su obligación con una sukka en el dominio público porque la tierra no es suya, también con respecto a la sukka robada, uno no cumple con su obligación porque la tierra no es suya, y no porque los materiales de construcción fueron robados.
הָהִיא סָבְתָּא דַּאֲתַאי לְקַמֵּיהּ דְּרַב נַחְמָן, אֲמַרָה לֵיהּ: רֵישׁ גָּלוּתָא וְכוּלְּהוּ רַבָּנַן דְּבֵי רֵישׁ גָּלוּתָא בְּסוּכָּה גְּזוּלָה הֲווֹ יָתְבִי. צָוְוחָה וְלָא אַשְׁגַּח בָּהּ רַב נַחְמָן. אֲמַרָה לֵיהּ: אִיתְּתָא דַּהֲוָה לֵיהּ לַאֲבוּהָא תְּלָת מְאָה וְתַמְנֵי סְרֵי עַבְדֵי צָוְוחָא קַמַּיְיכוּ וְלָא אַשְׁגְּחִיתוּ בַּהּ?! אֲמַר לְהוּ רַב נַחְמָן: פָּעִיתָא הִיא דָּא, וְאֵין לָהּ אֶלָּא דְּמֵי עֵצִים בִּלְבַד.
La Guemará relata: Había cierta anciana que se presentó ante Rav Naḥman. Ella le dijo: El Exilarca y todos los Sabios de su casa han estado sentados en una sukka robada. Ella afirmó que los sirvientes del Exilarca robaron su madera y la usaron para construir la sukka. Ella gritó, pero Rav Naḥman no le prestó atención. Ella le dijo: Una mujer cuyo padre, Abraham, nuestro patriarca, tenía trescientos dieciocho esclavos, grita ante ti, ¿y no le prestas atención? Ella afirmó que debía ser tratada con deferencia debido a su linaje como judía. Rav Naḥman dijo a los Sabios: Esta mujer es una gritona, y tiene derecho solo al valor monetario de la madera. Sin embargo, la sukka misma ya había sido adquirida por el Exilarca.
אָמַר רָבִינָא: הַאי כְּשׁוּרָא דִמְטַלַּלְתָּא דִּגְזוּלָה, עָבְדִי לַיהּ רַבָּנַן תַּקַּנְתָּא, מִשּׁוּם תַּקָּנַת מָרִישׁ.
Ravina dijo: Con respecto a la gran viga robada de una sucá, los Sabios instituyeron una ordenanza según la cual el ladrón no necesita devolverla intacta, debido a la ordenanza general de la viga. Según la letra de la ley, quien robó una viga y la incorporó en la construcción de una casa nueva está obligado a desmantelar la casa y devolver la viga. Los Sabios instituyeron una ordenanza que exige, en cambio, que el ladrón pague el valor monetario de la viga. Instituyeron esta ordenanza para facilitar el arrepentimiento del ladrón, que tendría menos probabilidades de arrepentirse si ello implicara la destrucción de la casa.
פְּשִׁיטָא, מַאי שְׁנָא מֵעֵצִים? מַהוּ דְּתֵימָא עֵצִים שְׁכִיחִי, אֲבָל הַאי לָא שְׁכִיחָא — אֵימָא לָא, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará pregunta: Esto es obvio. ¿En qué sentido la viga es diferente de otra madera utilizada para establecer la sucá? La Guemará responde: No sea que digas: La madera es común, y por lo tanto es más probable que los propietarios desistan de recuperar la madera y se conformen con recibir restitución monetaria y reemplazar la madera, pero, con respecto a esta gran viga, que no es común, digas que no hay desesperanza, y que el ladrón está obligado a devolver la viga real; por lo tanto, Ravina nos enseña que la ordenanza se aplica incluso a esta viga, y que el ladrón está obligado a devolver solo su valor monetario.
הָנֵי מִילֵּי בְּגוֹ שִׁבְעָה, אֲבָל לְבָתַר שִׁבְעָה — הָדַר בְּעֵינֵיהּ. וְאִי חִבְּרוֹ בְּטִינָא, וַאֲפִילּוּ לְאַחַר שִׁבְעָה נָמֵי יָהֵיב לֵיהּ דְּמֵי.
La Guemará señala: Estahalajá según la cual el ladrón no necesita desmontar la sucá y devolver la viga se aplica solo dentro de los siete días de la Fiesta. Sin embargo, después de los siete días, la viga vuelve a su dueño intacta. Y si el ladrón la fijó con argamasa y quedó adherida permanentemente a la sucá, entonces incluso después de los siete días de la Fiesta, la ordenanza sigue en vigor, y el ladrón da al dueño original el valor monetario de la viga.
תָּנָא: יָבֵשׁ — פָּסוּל, רַבִּי יְהוּדָה מַכְשִׁיר. אָמַר רָבָא: מַחֲלוֹקֶת בְּלוּלָב, דְּרַבָּנַן סָבְרִי: מַקְּשִׁינַן לוּלָב לְאֶתְרוֹג, מָה אֶתְרוֹג בָּעֵי ״הָדָר״ — אַף לוּלָב בָּעֵי ״הָדָר״. וְרַבִּי יְהוּדָה סָבַר: לָא מַקְּשִׁינַן לוּלָב לְאֶתְרוֹג. אֲבָל בְּאֶתְרוֹג — דִּבְרֵי הַכֹּל הָדָר בָּעֵינַן.
§ Se enseñó en la Tosefta: Un lulav seco es inválido. Rabí Yehuda lo considera válido. Rava dijo: La disputa es específicamente con respecto a un lulav, pues los Sabios sostienen: Comparamos el lulav con el etrog, basándonos en su yuxtaposición en el versículo. Así como el etrog requiere belleza, también el lulav requiere belleza. Y Rabí Yehuda sostiene: No comparamos el lulav con el etrog. Sin embargo, con respecto a un etrog, todos están de acuerdo en que requerimos belleza [hadar], como dice el versículo: “Fruto de un árbol hermoso” (Levítico 23:40), y un etrog seco no cumple con ese criterio.
וּבְלוּלָב לָא בָּעֵי רַבִּי יְהוּדָה ״הָדָר״? וְהָתְנַן, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: יַאַגְדֶנּוּ מִלְמַעְלָה. מַאי טַעְמָא — לָאו מִשּׁוּם דְּבָעֵי ״הָדָר״?
La Guemará pregunta: Y con respecto a un lulav, ¿Rabí Yehuda realmente no exige belleza? ¿Pero no aprendimos en la mishná que Rabí Yehuda dice: Con respecto a un lulav cuyas hojas se han extendido, se debe atar el lulav por arriba. ¿Cuál es la razón para hacerlo? ¿No es porque él exige belleza en el caso del lulav?
לָא, כִּדְקָתָנֵי טַעְמָא: רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר מִשּׁוּם רַבִּי טַרְפוֹן: ״כַּפּוֹת תְּמָרִים״ — כְּפוֹת, וְאִם הָיָה פָּרוּד יִכְפְּתֶנּוּ.
La Guemará rechaza esto: No, pues la razón se enseña así: Rabí Yehuda dice en nombre de Rabí Tarfon que ese mismo versículo dice: “Ramas [kappot] de una palmera datilera.” Los Sabios interpretan el término en el sentido de atado [kafut], lo que indica que si las hojas del lulav estaban extendidas, se debe atarlo.
וְלָא בָּעֵי ״הָדָר״? וְהָתְנַן: אֵין אוֹגְדִין אֶת הַלּוּלָב אֶלָּא בְּמִינוֹ, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. מַאי טַעְמָא, לָאו מִשּׁוּם דְּבָעֵי ״הָדָר״?
La Guemará pregunta: ¿Y acaso Rabí Yehuda no exige belleza con respecto al lulav? ¿Pero no aprendimos en una mishná: Se ata el lulav solo con su propia especie, esta es la declaración de Rabí Yehuda? ¿Cuál es la razón por la que Rabí Yehuda exige que la atadura sea de su propia especie? ¿No es debido a que él exige belleza con respecto al lulav?
לָא, דְּהָא אָמַר רָבָא: אֲפִילּוּ בְּסִיב, וַאֲפִילּוּ בְּעִיקָּרָא דְּדִיקְלָא. [וְאֶלָּא] מַאי טַעְמָא דְּרַבִּי יְהוּדָה הָתָם? דְּקָא סָבַר לוּלָב צָרִיךְ אֶגֶד, וְאִי מַיְיתֵי מִינָא אַחֲרִינָא — הָוֵה לְהוּ חֲמִשָּׁה מִינִין.
La Guemará responde: No, esa no es la razón, como dijo Rava: Según Rabí Yehuda, se puede atar el lulavincluso con fibra que crece alrededor del tronco de la palmera datilera e incluso con la raíz de la palmera datilera, aunque estas no cumplen con el criterio de belleza. La Guemará pregunta: Más bien, ¿cuál es la razón de la opinión de Rabí Yehuda allí, de que un lulav debe atarse con su propia especie? La Guemará responde: Es porque él sostiene que un lulav requiere atadura, y si alguien trajera otra especie para atarlo, serían cinco especies en lugar de cuatro, violando la prohibición de añadir a las mitzvot de la Torah.
וּבְאֶתְרוֹג מִי בָּעֵי רַבִּי יְהוּדָה הָדָר? וְהָתַנְיָא: אַרְבַּעַת מִינִין שֶׁבַּלּוּלָב, כְּשֵׁם שֶׁאֵין פּוֹחֲתִין מֵהֶן כָּךְ אֵין מוֹסִיפִין עֲלֵיהֶן. לֹא מָצָא אֶתְרוֹג — לֹא יָבִיא לֹא פָּרִישׁ וְלֹא רִמּוֹן וְלֹא דָּבָר אַחֵר. כְּמוּשִׁין — כְּשֵׁרִין, יְבֵשִׁין — פְּסוּלִין. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: אַף יְבֵשִׁין.
La Guemará pregunta: Y con respecto a un etrog, ¿Rabí Yehuda exige belleza? Pero, ¿acaso no se enseña en una baraita: Con respecto a las cuatro especies del lulav, así como no se puede disminuir su número, tampoco se puede añadir a su número. Si uno no encontró un etrog, no debe traer un membrillo, una granada ni ningún otro objeto en su lugar. Si las especies están ligeramente secas, son aptas. Si están completamente secas, son no aptas. Rabí Yehuda dice: Incluso los etrogim secos son aptos.
וְאָמַר רַבִּי יְהוּדָה: מַעֲשֶׂה
Y el rabino Yehuda dijo: Hubo un incidente

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