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שֶׁהֲרֵי עָשָׂה בָּהּ סְפֵק זוֹנָה כְּזוֹנָה. תְּרוּמָה נָמֵי לָא תִּיבְּעֵי קְרָא, שֶׁהֲרֵי עָשָׂה בָּהּ סְפֵק זוֹנָה כְּזוֹנָה!
así como la Torah ya consideró un caso incierto de una mujer que ha mantenido relaciones sexuales con un hombre prohibido para ella por la Torah [zona] como si ella fuera ciertamente una zona, ya que una sota está prohibida a su marido después del aislamiento aunque no haya testigos de que cometió adulterio, y por lo tanto debería estarle prohibido casarse con un sacerdote como cualquier zona, entonces, con respecto a su prohibición de participar de teruma, un versículo tampoco debería ser necesario, pues a una zona le está prohibido participar de teruma. Por lo tanto, la Torah considera una zona incierta como una zona cierta.
אֶלָּא לְרַבִּי עֲקִיבָא אַרְבְּעָה קְרָאֵי כְּתִיבִי: חַד לְבַעַל, וְחַד לְבוֹעֵל, וְחַד לִכְהוּנָּה, וְחַד לִתְרוּמָה.
Más bien, debe explicarse que, según Rabí Akiva, el equivalente de cuatro versículos dignos de exposición está escrito con respecto a la impureza de una sota, ya que él sostiene que debe derivarse una halajá adicional del prefijo superfluo vav en el versículo: “Y se contamina [venitma’a]” (Números 5:29). Por lo tanto, un versículo está escrito para prohibirla a su marido, y uno para prohibirla a su amante, y uno para prohibirla casarse con el sacerdocio, y uno para prohibirle participar de la terumá.
וְרַבִּי יִשְׁמָעֵאל תְּלָתָא קְרָאֵי כְּתִיבִי: חַד לְבַעַל, וְחַד לְבוֹעֵל, וְחַד לִתְרוּמָה, וּכְהוּנָּה אָתְיָא בְּקַל וָחוֹמֶר.
Y Rabí Yishmael discrepa de Rabí Akiva, ya que no interpreta la vav superflua, y por lo tanto sostiene que solo tres versículos están escritos: Uno es para prohibirla a su marido, y uno es para prohibirla a su amante, y uno es para prohibirle participar de la teruma. Y el que le esté prohibido casarse con el sacerdocio se deriva mediante una inferencia a fortiori, como se describe en la baraita.
וְרַבִּי יִשְׁמָעֵאל, מִמַּאי דְּאִיצְטְרִיךְ קְרָא לִתְרוּמָה, וּכְהוּנָּה אָתְיָא בְּקַל וָחוֹמֶר? דִּילְמָא כִּי אִצְטְרִיךְ לִכְהוּנָּה, וּתְרוּמָה שַׁרְיָא!
La Guemará pregunta: ¿Y de dónde deriva Rabí Yishmael que el versículo era necesario para enseñar la prohibición de que una sotáparticipe de terumá, y que su prohibición de casarse con el sacerdocio se deriva mediante una inferencia a fortiori? Quizás el versículo era necesario para enseñar que le está prohibido a la mujer casarse con el sacerdocio, pero la terumá le está permitida?
אָמַר לָךְ: מִסְתַּבְּרָא דּוּמְיָא דְּבַעַל וּבוֹעֵל. מָה בַּעַל וּבוֹעֵל מֵחַיִּים — אַף תְּרוּמָה נָמֵי מֵחַיִּים, לְאַפּוֹקֵי כְּהוּנָּה דִּלְאַחַר מִיתָה.
La Guemará responde: Rabí Yishmael podría decirte: Es razonable derivar de este versículo una prohibición que sea similar a las prohibiciones derivadas de los otros versículos, es decir, que ella está prohibida para su marido y su amante. Así como ella está prohibida para su marido y su amante incluso durante la vida de su marido, así también la prohibición de participar de la terumá se aplica también durante la vida de su marido, con exclusión de su prohibición de casarse con el sacerdocio, la cual es relevante solo después de la muerte de su marido. La razón es que si su marido se divorciara de ella, de todos modos le estaría prohibido casarse con un sacerdote.
וְרַבִּי עֲקִיבָא, דּוּמְיָא דְּבַעַל וּבוֹעֵל לֵית לֵיהּ.
Y ¿cómo respondería Rabí Akiva? La Guemará responde: Él no sostiene la opinión de que sea más razonable derivar una prohibición de la expresión “y está contaminada” que sea similar a las prohibiciones que involucran a su marido y su amante, y por lo tanto requiere dos derivaciones separadas: una para terumá y otra para el sacerdocio.
וְאִי נָמֵי אִית לֵיהּ, מִילְּתָא דְּאָתְיָא בְּקַל וְחוֹמֶר טָרַח וְכָתֵב לַהּ קְרָא.
O alternativamente, quizá él acepta la opinión de que la halakha derivada de “y está contaminada” debe ser similar a las prohibiciones que involucran al marido y al amante, pero aun así, en ciertos casos con respecto a algo que puede derivarse mediante una inferencia a fortiori, el versículo de todos modos se toma la molestia de escribir esto explícitamente. Por lo tanto, aunque innecesarios, se enuncian dos versículos, uno para la teruma y otro para el sacerdocio.
אָמַר רַב גִּידֵּל אָמַר רַב: דָּבָר שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דַּעַת לִישָּׁאֵל וְאֵין בּוֹ דַּעַת לִישָּׁאֵל מֵהַאי קְרָא נָפְקָא: ״וְהַבָּשָׂר אֲשֶׁר יִגַּע בְּכׇל טָמֵא לֹא יֵאָכֵל״; וַדַּאי טָמֵא הוּא דְּלֹא יֵאָכֵל, הָא סָפֵק טָמֵא וְסָפֵק טָהוֹר — יֵאָכֵל.
La Guemará continúa analizando la baraita. Rav Giddel dijo que Rav dijo: La halajá con respecto a una entidad que tiene conciencia para que sea consultada y una entidad que carece de conciencia para que sea consultada en casos de impureza ritual dudosa se deriva de este versículo: “Y la carne que toque cualquier cosa impura no será comida” (Levítico 7:19). Esto parecería indicar que específicamente el alimento que está impuro con certeza es aquello que no será comido, pero el alimento respecto del cual es incierto si está impuro e incierto si está puro puede comerse.
אֵימָא סֵיפָא: ״וְהַבָּשָׂר כׇּל טָהוֹר יֹאכַל בָּשָׂר״; וַדַּאי טָהוֹר הוּא דְּיֹאכַל בָּשָׂר, הָא סָפֵק טָמֵא וְסָפֵק טָהוֹר — לֹא יֹאכַל.
Sin embargo, di la cláusula final del versículo: “Y en cuanto a la carne, todo el que esté puro podrá comer la carne” (Levítico 7:19), lo que parecería indicar que específicamente quien está puro ciertamente es alguien que comerá carne, pero aquel para quien es incierto si está impuro e incierto si está puro no comerá. Las dos cláusulas del versículo parecen contradecirse entre sí con respecto al estado de pureza incierta.
אֶלָּא לָאו שְׁמַע מִינַּהּ: כָּאן שֶׁיֵּשׁ בּוֹ דַּעַת לִישָּׁאֵל, כָּאן שֶׁאֵין בּוֹ דַּעַת לִישָּׁאֵל.
Más bien, ¿no se debe concluir de ello que la Torah distingue entre dos tipos diferentes de incertidumbre? Aquí, la cláusula posterior, que trata de “todo aquel que es puro”, se refiere a una entidad que tiene conciencia para poder ser preguntada, por ejemplo, una persona, que se considera impura si tiene duda de si contrajo impureza ritual. Allí, la cláusula anterior, que trata de carne impura, presenta el principio de una entidad que carece de conciencia para poder ser preguntada, donde un caso dudoso de impureza ritual se considera puro.
וְאִיצְטְרִיךְ דְּרַב גִּידֵּל אָמַר רַב, וְאִיצְטְרִיךְ לְמִיגְמַר מִסּוֹטָה. דְּאִי מִדְּרַב, הֲוָה אָמֵינָא — בֵּין בִּרְשׁוּת הַיָּחִיד וּבֵין בִּרְשׁוּת הָרַבִּים, אִיצְטְרִיךְ לְמִיגְמַר מִסּוֹטָה.
La Guemará explica la necesidad de dos derivaciones separadas con respecto a contracciones inciertas de impureza ritual: Y la derivación que Rav Giddel dijo que Rav dijo que era necesaria, y también era necesario derivar el principio de la impureza ritual incierta de sota; ya que si se derivara solo mediante la derivación de Rav, yo diría que no hay diferencia si la contracción incierta de impureza ocurrió en el dominio privado o si ocurrió en el dominio público. Por lo tanto, era necesario derivar de sota que la impureza incierta se considera impura solo en el dominio privado.
וְאִי מִסּוֹטָה, הֲוָה אָמֵינָא — עַד דְּאִיכָּא דַּעַת נוֹגֵעַ וּמַגִּיעַ, צְרִיכָא.
Y si esto se derivara solo de sota, yo diría que, de manera similar a sota, donde tanto la mujer como el amante tienen conciencia para que se les pueda preguntar si cometieron el acto, así también los objetos con impureza dudosa no deberían considerarse impuros a menos que haya conciencia por parte de ambos, el que toca el objeto impuro y el que hace que lo toque, es decir, tanto el agente de la impureza como el receptor de la impureza son personas competentes. Por lo tanto, la derivación de Rav era necesaria, pues enseña que, en un caso dudoso de impureza en el dominio privado, se considera impura a la persona incluso si solo quien contrae la impureza posee la conciencia necesaria para ser interrogado.
בּוֹ בַּיּוֹם דָּרַשׁ רַבִּי עֲקִיבָא וְכׇל כְּלִי חֶרֶשׂ כּוּ׳.
§ Se afirma en la mishná: En ese mismo día, el rabino Akiva interpretó la expresión «será impuro» en el versículo: «Y toda vasija de barro en la que caiga cualquiera de ellos, todo lo que esté dentro de ella será impuro [yitma], y la quebraréis» (Levítico 11:33), como indicando que un pan que tiene impureza ritual de segundo grado puede volver impuro otro alimento con el que entra en contacto, con impureza de tercer grado. El rabino Yehoshua relató que Rabán Yoḥanan ben Zakkai había predicho que una generación futura purificaría un pan que hubiera contraído impureza de tercer grado, ya que no hay un versículo explícito en la Torah que establezca que este grado de impureza existe.
וּמֵאַחַר דְּאֵין לוֹ, לָמָּה טָמֵא?
La Guemará pregunta: Pero dado que el pan no tiene un versículo explícito que establezca que es impuro, ¿por qué el propio Rabán Yoḥanan ben Zakkai sostuvo que es impuro?
אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר רַב: מִן הַתּוֹרָה אֵין לוֹ, מִדִּין קַל וָחוֹמֶר יֵשׁ לוֹ. וּמָה טְבוּל יוֹם שֶׁמּוּתָּר בְּחוּלִּין — פּוֹסֵל בִּתְרוּמָה, כִּכָּר שֵׁנִי שֶׁפָּסוּל בְּחוּלִּין — אֵינוֹ דִּין שֶׁיַּעֲשֶׂה שְׁלִישִׁי בִּתְרוּמָה?
Rav Yehuda dice que Rav dice: Rabán Yoḥanan ben Zakkai sostenía que, aunque esto no tiene base explícita en un versículo de la Torah, esto tiene prueba de su impureza mediante una inferencia a fortiori: Si incluso quien se sumergió en un baño ritual ese día y quedará completamente purificado al anochecer, quien está por lo tanto permitido a tocar artículos no sagrados, es decir, no les transmite impureza, descalifica la teruma que toca, entonces, con respecto a un pan que tiene impureza de segundo grado como resultado del contacto con un objeto impuro de primer grado, que está descalificado, es decir, queda impuro, incluso si es no sagrado, ¿no es lógico que deba impartir impureza de tercer grado a la teruma?
אִיכָּא לְמִיפְרַךְ: מָה לִטְבוּל יוֹם שֶׁכֵּן אַב הַטּוּמְאָה!
La Guemará objeta: Esta inferencia a fortiori puede ser refutada. ¿Qué tiene de singular alguien que estaba ritualmente impuro y se sumergió ese día y espera la caída de la noche para que el proceso de purificación se complete sino que, antes de su inmersión, era una fuente primaria de impureza? Por lo tanto, conserva su estatus estricto incluso después de la inmersión con respecto a su capacidad de invalidar la terumá. El pan, en cambio, tiene impureza de segundo grado desde el principio y, por lo tanto, debe ser tratado con mayor lenidad.
תֵּיתֵי
La Guemará responde: Deriva esta halajá

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