כֵּיוָן דְּהָךְ גְּזוּר בְּרֵישָׁא, הָא תּוּ לְמָה לִי? אֶלָּא הָךְ גְּזוּר בְּרֵישָׁא, וַהֲדַר גְּזוּר בְּכוּלְּהוּ יָדַיִם.
una vez que decretaron eso primero, ¿por qué necesito también ese decreto de impureza sobre las manos que tocan un rollo sagrado también? Una vez que los Sabios decretaron impureza sobre las manos en general, ya no hay necesidad de decretar impureza sobre las manos que tocaron un rollo de la Torah, pues las manos son impuras en cualquier caso. Más bien, ciertamente los Sabios decretaron impureza sobre esto, las manos que tocaron un rollo de la Torah, primero. Y luego decretaron impureza sobre todas las manos.
וּטְבוּל יוֹם — טְבוּל יוֹם דְּאוֹרָיְיתָא הוּא, דִּכְתִיב: ״וּבָא הַשֶּׁמֶשׁ וְטָהֵר״! סְמִי מִכָּאן טְבוּל יוֹם.
Entre los decretos enumerados en la mishná, está el decreto de que el contacto con quien se sumergió durante el día descalifica la terumá. La Guemará pregunta: Quien se sumergió durante el día transmite impureza por la ley de la Torá, como está escrito: “Quien lo toque permanecerá impuro hasta la noche. No comerá de las cosas consagradas y lavará su carne con agua. Y se pone el sol y queda purificado. Después, podrá comer de la terumá, porque es su pan” (Levítico 22:6–7). En consecuencia, hasta la puesta del sol le está prohibido por la ley de la Torá tocar cosas consagradas, y lo mismo es cierto para la terumá. La Guemará responde: Elimina de aquí, de la lista de decretos en la mishná, a quien se sumergió durante el día.
וְהָאוֹכָלִין שֶׁנִּטְמְאוּ בְּמַשְׁקִין — בְּמַשְׁקִין דְּמַאי? אִילֵימָא בְּמַשְׁקִין הַבָּאִין מֵחֲמַת שֶׁרֶץ — דְּאוֹרָיְיתָא נִינְהוּ, דִּכְתִיב: ״וְכׇל מַשְׁקֶה אֲשֶׁר יִשָּׁתֶה״. אֶלָּא בְּמַשְׁקִין הַבָּאִין מֵחֲמַת יָדַיִם, וּגְזֵירָה מִשּׁוּם מַשְׁקִין הַבָּאִין מֵחֲמַת שֶׁרֶץ.
Y entre los decretos que fueron enumerados, también está el decreto relativo a la impureza de los alimentos que se volvieron impuros por contacto con líquidos. La Guemará pregunta: ¿Con líquidos que se volvieron impuros debido al contacto con qué fuente de impureza? Si dices que la mishná se refiere a líquidos que llegan a ser impuros debido al contacto con un animal rastrero, ellos son impuros por ley de la Torah, como está escrito con respecto a la impureza de los animales rastreros: "Y toda bebida que se bebe" en cualquier recipiente será impura (Levítico 11:34). Más bien, la mishná se refiere a líquidos que llegan a ser impuros debido al contacto con manos impuras. Los Sabios emitieron este decreto debido a líquidos que llegan a ser impuros por contacto con un animal rastrero.
וְהַכֵּלִים שֶׁנִּטְמְאוּ בְּמַשְׁקִין — כֵּלִים דְּאִיטַּמְּאוּ בְּמַשְׁקִין דְּמַאי? אִילֵימָא בְּמַשְׁקִין דְּזָב — דְּאוֹרָיְיתָא נִינְהוּ! דִּכְתִיב: ״וְכִי יָרוֹק הַזָּב בַּטָּהוֹר״ — מַה שֶּׁבְּיַד טָהוֹר טִמֵּאתִי לָךְ. אֶלָּא בְּמַשְׁקִין הַבָּאִין מֵחֲמַת שֶׁרֶץ, וּגְזֵירָה מִשּׁוּם מַשְׁקִין דְּזָב.
Y entre los decretos que fueron enumerados, también está el decreto acerca de los recipientes que se volvieron impuros por contacto con líquidos. La Guemará pregunta: Recipientes que se volvieron impuros debido al contacto con líquidos que se volvieron impuros debido al contacto con qué fuente de impureza? Si dices que se vuelven impuros debido al contacto con líquidos segregados por un zav, por ejemplo, saliva, orina, etc., son impuros por ley de la Torah, como está escrito: “Y si un zav escupe sobre una persona pura y ella lava sus ropas y se lava con agua, será impura hasta la noche” (Levítico 15:8). Los Sabios interpretaron homiléticamente: Todo lo que está en la mano de la persona pura lo hice impuro para ti. No solo la persona que entró en contacto con los líquidos del zav se volvió impura, sino también los objetos en su mano. Más bien, aquí se refiere a líquidos que llegan a ser impuros debido al contacto con un animal rastrero, que por ley de la Torah no transmiten impureza a los recipientes. Y los Sabios emitieron un decreto con respecto a esos líquidos debido a su similitud con los líquidos de un zav.
וְיָדַיִם תַּלְמִידֵי שַׁמַּאי וְהִלֵּל גְּזוּר? שַׁמַּאי וְהִלֵּל גְּזוּר! דְּתַנְיָא: יוֹסֵי בֶּן יוֹעֶזֶר אִישׁ צְרֵידָה וְיוֹסֵי בֶּן יוֹחָנָן אִישׁ יְרוּשָׁלַיִם גְּזַרוּ טוּמְאָה עַל אֶרֶץ הָעַמִּים וְעַל כְּלֵי זְכוּכִית. שִׁמְעוֹן בֶּן שָׁטַח תִּיקֵּן כְּתוּבָּה לָאִשָּׁה, וְגָזַר טוּמְאָה עַל כְּלֵי מַתָּכוֹת. שַׁמַּאי וְהִלֵּל גָּזְרוּ טוּמְאָה עַל הַיָּדַיִם!
Entre los elementos enumerados en la mishná respecto de los cuales los discípulos de Shammai y Hillel instituyeron decretos, estaban las manos de cualquier persona que no se hubiera purificado por causa de la pureza de la teruma. Si entraba en contacto con teruma, los Sabios decretaron que era impura. La Guemará pregunta: Y con respecto a las manos, ¿fueron los discípulos de Shammai y Hillel quienes emitieron el decreto de impureza? Shammai y Hillel mismos emitieron el decreto. Como fue enseñado en una baraita: Yosei ben Yo’ezer de Tzereida y Yosei ben Yoḥanan de Jerusalén decretaron impureza sobre la tierra de las naciones, es decir, que la tierra fuera de Eretz Yisrael transmite impureza; y decretaron impureza sobre los utensilios de vidrio, aunque el vidrio no figura en la Torah entre los utensilios que pueden volverse impuros. Shimon ben Shataḥ instituyó la fórmula del contrato matrimonial de una mujer y también decretó una impureza especial sobre los utensilios de metal. Shammai y Hillel decretaron impureza sobre las manos.
וְכִי תֵּימָא שַׁמַּאי וְסִיעָתוֹ וְהִלֵּל וְסִיעָתוֹ, וְהָאָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: שְׁמֹנָה עָשָׂר דָּבָר גָּזְרוּ, וּבִשְׁמֹנָה עָשָׂר נֶחְלְקוּ. וְאִילּוּ הִלֵּל וְשַׁמַּאי לֹא נֶחְלְקוּ אֶלָּא בִּשְׁלֹשָׁה מְקוֹמוֹת, דְּאָמַר רַב הוּנָא: בִּשְׁלֹשָׁה מְקוֹמוֹת נֶחְלְקוּ וְתוּ לָא. וְכִי תֵימָא: אֲתוֹ אִינְהוּ גְּזוּר לִתְלוֹת, וַאֲתוֹ תַּלְמִידַיְיהוּ וּגְזַרוּ לִשְׂרוֹף. וְהָאָמַר אִילְפָא: יָדַיִם תְּחִלַּת גְּזֵירָתָן לִשְׂרֵיפָה! אֶלָּא אֲתוֹ אִינְהוּ גְּזוּר וְלָא קַבִּלוּ מִינַּיְיהוּ, וַאֲתוֹ תַּלְמִידַיְיהוּ גְּזַרוּ וְקַבִּלוּ מִינַּיְיהוּ.
Y si dices que la baraita se refiere a Shammai y su facción y Hillel y su facción, ¿acaso no dijo Rav Yehuda que Shmuel dijo: Con respecto a dieciocho asuntos decretaron ese día, y con respecto a esos dieciocho asuntos discreparon antes de eso? Las dieciocho disputas fueron solo entre los discípulos de Shammai y Hillel, mientras que Hillel y Shammai mismos discutieron solo en tres lugares. Claramente, ellos no fueron parte ni de las disputas ni de los decretos. Como dijo Rav Huna: Shammai y Hillel discreparon en solo tres lugares y no más. Y si dices que Hillel y Shammai vinieron y decretaron que la teruma que entró en contacto con manos quedaría en suspenso, y sus discípulos vinieron y decretaron quemar la teruma que entró en contacto con manos, entonces surge la siguiente dificultad. ¿Acaso Ilfa, uno de los Sabios, no dijo: Con respecto a las manos, desde el principio su decreto fue que la teruma que entra en contacto con ellas debe ser quemada? Según Ilfa, no hay incertidumbre. La teruma que entró en contacto con impureza definida se quema. La teruma que está en suspenso no puede ser destruida. Hay que esperar hasta que se vuelva definitivamente impura o se descomponga por sí sola. Más bien, la explicación es que ellos vinieron y emitieron un decreto y el pueblo no aceptó el decreto de ellos, y sus discípulos vinieron y emitieron un decreto y lo aceptaron de ellos.
וְאַכַּתִּי, שְׁלֹמֹה גְּזַר! דְּאָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: בְּשָׁעָה שֶׁתִּיקֵּן שְׁלֹמֹה עֵירוּבִין וּנְטִילַת יָדַיִם, יָצְתָה בַּת קוֹל וְאָמְרָה: ״בְּנִי אִם חָכַם לִבֶּךָ יִשְׂמַח לִבִּי גַם אָנִי״, ״חֲכַם בְּנִי וְשַׂמַּח לִבִּי וְאָשִׁיבָה חוֹרְפִי דָבָר״! — אֲתָא
La Guemará pregunta además: Aun así, el asunto no está claro, pues el decreto de las manos fue promulgado por el rey Salomón. Como dijo Rav Yehuda que Shmuel dijo: En el momento en que Salomón instituyó las ordenanzas de eiruv y de lavado de manos para purificarlas de su impureza, salió una Voz Divina y dijo en su alabanza: “Hijo mío, si tu corazón es sabio, mi corazón se alegrará, aun el mío” (Proverbios 23:15), y también: “Hijo mío, sé sabio y alegra mi corazón, para que yo pueda responder a quienes me insultan” (Proverbios 27:11). La Guemará responde: Vino