וְעוֹלָה גּוּפַהּ מְנָלַן? אָמַר קְרָא: ״אֶל יְסוֹד מִזְבַּח הָעוֹלָה״, אַלְמָא עוֹלָה טְעוּנָה יְסוֹד.
La Guemará pregunta: ¿Y de dónde derivamos, con respecto al holocausto mismo, que su sangre debe ser rociada sobre el altar en un lugar donde haya base? La Guemará responde que el versículo dice: “Y derramará toda la sangre del novillo en la base del altar del holocausto, que está a la entrada de la Tienda de Reunión” (Levítico 4:7). Aparentemente, la sangre de un holocausto requiere rociamiento en la base, ya que el versículo vincula específicamente la base del altar con el holocausto.
יָצְתָה כַּת רִאשׁוֹנָה וְכוּ׳. תָּנָא: הִיא נִקְרֵאת כַּת עַצְלָנִית. וְהָא לָא סַגִּי דְּלָאו הָכִי, מַאי הָוֵי לְהוּ לְמִיעְבַּד?
Se afirmó en la siguiente cláusula de la mishná que después de que el primer grupo salió, entrarían el segundo grupo y luego el tercero. Se enseñó en la Tosefta con respecto al tercer grupo: Se le llamaba el grupo perezoso porque era el último de los tres grupos. La Guemará pregunta: Pero no habría sido suficiente sin este tercer grupo, ya que el cordero pascual debe ofrecerse en tres turnos. ¿Qué, entonces, deberían haber hecho los miembros del tercer grupo hacer?
אֲפִילּוּ הָכִי, אִיבְּעִי לְהוּ לְזָרוֹזֵי נַפְשַׁיְיהוּ. כִּדְתַנְיָא, רַבִּי אוֹמֵר: אִי אֶפְשָׁר לְעוֹלָם בְּלֹא בַּסָּם וּבְלֹא בּוּרְסִי. אַשְׁרֵי מִי שֶׁאוּמָּנֻתוֹ בַּסָּם, אוֹי לוֹ מִי שֶׁאוּמָּנֻתוֹ בּוּרְסִי. וְאִי אֶפְשָׁר לְעוֹלָם בְּלֹא זְכָרִים וּבְלֹא נְקֵבוֹת. אַשְׁרֵי מִי שֶׁבָּנָיו זְכָרִים, אוֹי לוֹ מִי שֶׁבָּנָיו נְקֵבוֹת.
La Guemará responde: No obstante, los miembros del tercer grupo deberían haberse apresurado para no estar en el último grupo. Como se enseñó en una baraita que Rabí Yehuda HaNasi dice: El mundo no puede funcionar sin un comerciante de perfumes ni sin un curtidor [bursi], que procesa pieles malolientes. Aunque ambas ocupaciones son necesarias, afortunado es aquel cuya profesión es la de comerciante de perfumes, y ay de aquel cuya profesión es la de curtidor. Del mismo modo, el mundo no puede existir sin varones ni sin mujeres; sin embargo, afortunado es aquel cuyos hijos son varones, y ay de aquel cuyos hijos son mujeres.
כְּמַעֲשֵׂהוּ בַּחוֹל וְכוּ׳. שֶׁלֹּא בִּרְצוֹן מַאן? אָמַר רַב חִסְדָּא: שֶׁלֹּא בִּרְצוֹן רַבִּי אֱלִיעֶזֶר. דְּאִי רַבָּנַן — הָא אָמְרִי שְׁבוּת הוּא, וְאֵין שְׁבוּת בְּמִקְדָּשׁ.
Además, se afirmó en la mishná que de la misma manera que el procedimiento relacionado con el cordero pascual se realizaba durante la semana, así también se realizaba en Shabat, y que incluso en Shabat los sacerdotes enjuagaban la sangre del suelo, en contra de la voluntad de los Sabios. La Guemará pregunta: ¿En contra de la voluntad de quién? ¿Qué Sabio no consintió esta práctica? Rav Ḥisda dijo: Era en contra de la voluntad de Rabí Eliezer, quien sostiene que enjuagar el suelo en Shabat está prohibido por la Torah. Pues, si se acepta la opinión de los Rabinos, que discrepan de él, ¿acaso no dicen ellos que enjuagar el suelo está prohibido debido a un decreto rabínico? Y el principio es que los decretos rabínicos no se aplican en el Templo. En consecuencia, debería estar permitido lavar el suelo en el Templo en Shabat según la opinión de los Rabinos.
מַאי הִיא? דְּתַנְיָא: אֶחָד הַחוֹלֵב וְהַמְחַבֵּץ וְהַמְגַבֵּן — כִּגְרוֹגְרוֹת. הַמְכַבֵּד וְהַמְרַבֵּץ וְהָרוֹדֶה חַלּוֹת דְּבַשׁ בְּשׁוֹגֵג בְּשַׁבָּת — חַיָּיב חַטָּאת, הֵזִיד בְּיוֹם טוֹב — לוֹקֶה אֶת הָאַרְבָּעִים, דִּבְרֵי רַבִּי אֱלִיעֶזֶר.
La Guemará pregunta: ¿Cuál es la fuente de esta disputa? La Guemará responde: Como fue enseñado en la siguiente baraita: Quien ordeña un animal, o pone la leche a cuajar (Arukh), o hace queso, es responsable si realizó la actividad en la medida de un volumen de higo seco; quien barre la casa, o rocía agua sobre el suelo, o retira panales de miel, si lo hizo inadvertidamente en Shabat, es responsable de traer una ofrenda por el pecado, pues ha realizado una labor prohibida por la ley de la Torah en Shabat. Y si lo hizo intencionalmente en un Festival, recibe cuarenta azotes; esta es la declaración de Rabí Eliezer.
וַחֲכָמִים אוֹמְרִים, אֶחָד זֶה וְאֶחָד זֶה אֵינוֹ אֶלָּא מִשּׁוּם שְׁבוּת.
Y los Rabinos dicen con respecto a los casos de barrer, rociar agua sobre el suelo y recolectar panales de miel: Tanto esto, realizar estas acciones en Shabat, como aquello, hacerlo en una Festividad, están prohibidos solo debido a decretos rabínicos. Según el Rabino Eliezer, enjuagar el suelo es lo mismo que barrer el suelo. Por lo tanto, está prohibido en Shabat incluso en el Templo, ya que no hay permiso para realizar un trabajo prohibido por la ley de la Torah que no sea esencial para el sacrificio adecuado de las ofrendas.
רַב אָשֵׁי אָמַר: אֲפִילּוּ תֵּימָא שֶׁלֹּא בִּרְצוֹן חֲכָמִים — וְרַבִּי נָתָן הִיא. דְּתַנְיָא, רַבִּי נָתָן אוֹמֵר: שְׁבוּת צְרִיכָה הִתִּירוּ, שְׁבוּת שֶׁאֵינָהּ צְרִיכָה לֹא הִתִּירוּ.
Rav Ashi dijo: Incluso se puede decir que los sacerdotes enjuagaron el suelo en contra de la opinión de los Rabinos, quienes sostienen que la prohibición se debe a un decreto rabínico, y que la mishná es conforme a la opinión de Rabí Natán. Como fue enseñado en una baraita: Rabí Natán dice que una prohibición rabínica que es absolutamente necesaria transgredir para el rito sacrificial, la permitieron en el Templo. Sin embargo, una prohibición rabínica que no es absolutamente necesaria transgredir para el rito sacrificial, no la permitieron en el Templo. Enjuagar el suelo no es esencial, ya que el rito del Templo puede continuar incluso si el suelo no se lava. Por lo tanto, esta actividad prohibida rabínicamente no fue permitida en el Templo.
רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר כּוֹס הָיָה מְמַלֵּא וְכוּ׳. תַּנְיָא רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: כּוֹס הָיָה מְמַלֵּא מִדַּם הַתַּעֲרוֹבוֹת, שֶׁאִם יִשָּׁפֵךְ דָּמוֹ שֶׁל אֶחָד מֵהֶן — נִמְצָא זֶה מַכְשִׁירוֹ.
La mishná enseña: Rabí Yehuda dice que el sacerdote llenaba una copa con la sangre que estaba mezclada en el suelo y luego la rociaba sobre el altar. Se enseñó en una baraita que Rabí Yehuda dice: Él llenaba una copa con la sangre mezclada, para que si toda la sangre de uno de los sacrificios se derramaba, esta copa contendría una pequeña cantidad de esa sangre, y rociarla sobre el altar haría que el sacrificio fuera válido.
אָמְרוּ לוֹ לְרַבִּי יְהוּדָה: וַהֲלֹא לֹא נִתְקַבֵּל בִּכְלִי? מְנָא יָדְעִי?! אֶלָּא הָכִי קָאָמְרִי לֵיהּ: שֶׁמָּא לֹא נִתְקַבֵּל בִּכְלִי? אָמַר לָהֶן: אַף אֲנִי לֹא אָמַרְתִּי אֶלָּא בְּנִתְקַבֵּל בִּכְלִי.
Los Rabinos dijeron a Rabí Yehuda: Pero esta sangre que se derramó de la garganta del animal al suelo no fue recibida en un recipiente y, por lo tanto, no es apta para ser rociada sobre el altar. La Guemará expresa sorpresa: ¿Cómo saben ellos con certeza que esta sangre no fue recibida en un recipiente? Más bien, esto es lo que los Rabinos dijeron a Rabí Yehuda: Quizás esta sangre no fue recibida en un recipiente y, por lo tanto, no es apta para ser rociada sobre el altar. Rabí Yehuda les dijo: Yo también hablé solo de sangre que había sido recibida en un recipiente.
מְנָא יָדַע? כֹּהֲנִים זְרִיזִין הֵן. אִי זְרִיזִין — אַמַּאי מִשְׁתְּפִיךְ? אַגַּב זְרִיזוּתַיְיהוּ דְּעָבְדִי, מִשְׁתְּפִיךְ.
La Guemará expresa sorpresa en la dirección opuesta: ¿Cómo sabe Rabí Yehuda que la sangre recogida del suelo efectivamente había sido recibida en un recipiente? La Guemará responde: Los sacerdotes son vigilantes, y por eso ciertamente tuvieron cuidado de recibir toda la sangre en un recipiente. La Guemará pregunta: Pero si son tan vigilantes, ¿por qué la sangre se derramó? La Guemará responde: Debido a la rapidez con que trabajaban, la sangre se derramó. Por lo tanto, es necesario llenar una copa con una mezcla de la sangre encontrada en el suelo y rociarla sobre el altar.
וַהֲלֹא דַּם הַתַּמְצִית מְעוֹרָב בּוֹ! רַבִּי יְהוּדָה לְטַעְמֵיהּ, דְּאָמַר: דַּם הַתַּמְצִית — דָּם מְעַלְּיָא הוּא. דְּתַנְיָא: דַּם הַתַּמְצִית בְּאַזְהָרָה, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: בְּהִיכָּרֵת.
La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso no hay sangre exprimida del animal después de que terminó el chorro inicial mezclada con ella? Parte de la sangre en el suelo es sangre que siguió drenando del animal después de los chorros iniciales de sangre que siguieron al sacrificio ritual, y esa sangre no es apta para el altar. La Guemará responde: Rabí Yehuda concuerda con su línea habitual de razonamiento, pues él dice que la sangre exprimida del animal después de que terminó el chorro inicial es sangre apta en todos los sentidos. Como fue enseñado en una baraita: Quien consume sangre exprimida del animal después de que terminó el chorro inicial viola una advertencia, es decir, una prohibición de la Torah cuyo castigo por su transgresión es la flagelación. Esto no es tan grave como consumir sangre vital regular, la sangre que brota del animal mientras está siendo sacrificado ritualmente, por la cual uno es pasible de recibir karet. Rabí Yehuda dice: Quien consume sangre exprimida del animal después de que terminó el chorro inicial es pasible de recibir karet, ya que esta sangre es tratada como sangre apta.
וְהָאָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: מוֹדֶה רַבִּי יְהוּדָה לְעִנְיַן כַּפָּרָה שֶׁאֵינוֹ מְכַפֵּר, שֶׁנֶּאֱמַר: ״כִּי הַדָּם הוּא בַּנֶּפֶשׁ יְכַפֵּר״,
La Guemará cuestiona esta respuesta: ¿Acaso no dijo Rabí Elazar que incluso Rabí Yehuda concede con respecto a la expiación que rociar sobre el altar sangre exprimida del animal después de que concluyó el chorro inicial no logra expiación? Como está escrito: “Porque la vida de la carne está en la sangre; y Yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre la que hace expiación en virtud de la vida” (Levítico 17:11).