בְּכׇל טָמֵא לֹא יֵאָכֵל״, מִי לָא עָסְקִינַן דְּנָגַע בְּשֵׁנִי. רְבִיעִי מִקַּל וָחוֹמֶר, כִּדְאָמְרִינַן.
“ninguna cosa impura será comida” (Levítico 7:19). ¿No estamos tratando incluso con un caso en que la carne tocó un objeto que estaba ritualmente impuro con impureza ritual de segundo grado? Y, sin embargo, el versículo declara explícitamente que es impura y le asigna el estatus de impureza ritual de tercer grado. No se necesita ninguna otra fuente para enseñar que los objetos consagrados pueden asumir estatus de impureza ritual de tercer grado. Por lo tanto, el estatus de impureza de cuarto grado puede derivarse por medio de la inferencia a fortiori, como afirmamos arriba.
וְאִי סָלְקָא דַעְתָּךְ סָבַר כְּרַבִּי עֲקִיבָא, נִיתְנֵי נָמֵי: רְבִיעִי בַּתְּרוּמָה וַחֲמִישִׁי בַּקּוֹדֶשׁ.
La Guemará vuelve a su punto anterior: Y si se te ocurre que Rabí Yosei sostiene de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva, de que los objetos no sagrados pueden asumir un estado de impureza de tercer grado, que enseñe también la halakha del cuarto grado de impureza con respecto a la teruma, y el quinto grado con respecto a los elementos consagrados, sobre la base de esa misma inferencia a fortiori. El hecho de que no extienda la inferencia a fortiori para incluir estas halakhot demuestra que Rabí Yosei no está de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva sobre esta cuestión.
אֶלָּא רַבִּי עֲקִיבָא לָא סָבַר כְּרַבִּי יוֹסֵי מְנָלַן?
Sin embargo, con respecto al hecho de que Rabí Akiva no sostiene de acuerdo con la opinión de Rabí Yosei, ¿de dónde derivamos esto? Quizás acepta la inferencia a fortiori de Rabí Yosei y sostiene que la teruma asume un estado de impureza de cuarto grado y los artículos consagrados asumen un estado de impureza de quinto grado.
אֲמַר לֵיהּ: דְּלָא לִישְׁתְּמִיט תַּנָּא וְלִיתְנֵי רְבִיעִי בַּתְּרוּמָה וַחֲמִישִׁי בַּקּוֹדֶשׁ, וְנֵימָא רַבִּי עֲקִיבָא הִיא. וַאֲנַן אַהָכִי נֵיקוּם וְנִסְמוֹךְ?!
Rav Kahana le dijo a Rav Ashi que hay una prueba indirecta de que este es el caso. Como no es posible evitar encontrar al menos un tanna que enseñe impureza de cuarto grado con respecto a la terumá e impureza de quinto grado con respecto a artículos consagrados, y diga que esta es la opinión de Rabí Akiva, quien lo derivó de la inferencia a fortiori de Rabí Yosei. En respuesta a esta afirmación, la Guemará pregunta: ¿Y vamos a quedarnos y confiar en esa prueba? ¿Se puede citar prueba de la opinión de Rabí Akiva por el hecho de que no se encontró tal tanna? Quizás haya alguna fuente para esa halajá.
נְפַק רַב אָשֵׁי, וְאִי תֵּימָא רַב כָּהֲנָא, דַּק וְאַשְׁכַּח הָא דִּתְנַן: הַכְּלִי מְצָרֵף אֶת מַה שֶּׁבְּתוֹכוֹ לַקּוֹדֶשׁ, אֲבָל לֹא לַתְּרוּמָה. וְהָרְבִיעִי בַּקּוֹדֶשׁ פָּסוּל, וְהַשְּׁלִישִׁי בַּתְּרוּמָה.
Rav Ashi, y algunos dicen que fue Rav Kahana, salió de la casa de estudio para examinar este asunto. Él analizó la cuestión y encontró una prueba concluyente de que Rabí Akiva no sostiene que haya impureza de quinto grado con respecto a los artículos consagrados. Lo demostró a partir de aquello que aprendimos en una mishná: Un recipiente une lo que está en su interior en una sola unidad. Por ejemplo, si hay frutos en un recipiente entre los cuales no hay contacto y uno de ellos se volvió ritualmente impuro, todos los frutos son impuros, ya que están unidos por el recipiente. Este principio se aplica con respecto a la propiedad consagrada, pero no con respecto a la terumá. Y el cuarto grado de impureza inhabilita los artículos consagrados pero no transmite impureza, mientras que el tercero grado de impureza inhabilita la terumá.
וְאָמַר רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מֵעֵדוּתוֹ שֶׁל רַבִּי עֲקִיבָא נִשְׁנֵית מִשְׁנָה זוֹ. (דְּתַנְיָא:) הוֹסִיף רַבִּי עֲקִיבָא הַסּוֹלֶת וְהַקְּטוֹרֶת וְהַלְּבוֹנָה וְהַגֶּחָלִים, שֶׁאִם נָגַע טְבוּל יוֹם בְּמִקְצָתָן פָּסַל אֶת כּוּלָּן.
Y Rabí Ḥiyya bar Abba dijo que Rabí Yoḥanan dijo: Es del testimonio de Rabí Akiva que esta mishná es enseñada, como fue enseñado en una baraita: Rabí Akiva añadió en su testimonio con respecto a la harina fina, el incienso, el olíbano y las brasas sobre el altar, que no son alimentos y normalmente no se vuelven impuros, que si una persona que se sumergió durante ese día, que descalifica artículos consagrados, toca parte de ellos, descalifica todos ellos, ya que el recipiente los une en una sola unidad.
רְבִיעִי אִין, חֲמִישִׁי לָא. שְׁלִישִׁי אִין, רְבִיעִי לָא.
Esta baraita, que es la opinión de Rabí Akiva, establece que con respecto a la impureza de cuarto grado, sí, los objetos consagrados asumen ese estatus; sin embargo, con respecto a la impureza de quinto grado, no, los objetos consagrados no asumen ese estatus. Con respecto a la impureza de tercer grado, sí, la teruma asume ese estatus; sin embargo, con respecto a la impureza de cuarto grado, no, la teruma no asume ese estatus.
אַלְמָא קָסָבַר: צֵירוּף דְּרַבָּנַן. וּפְלִיגָא דְּרַבִּי חָנִין, דְּאָמַר: צֵירוּף דְּאוֹרָיְיתָא, שֶׁנֶּאֱמַר: ״כַּף אַחַת עֲשָׂרָה זָהָב מְלֵאָה קְטֹרֶת״, הַכָּתוּב עָשָׂה כׇּל מַה שֶּׁבַּכַּף אַחַת.
La Guemará comenta: Aparentemente, Rabí Yoḥanan sostiene que la combinación en un solo recipiente, de incienso aromático, incienso o brasas, es una halakhapor ley rabínica, y no por ley de la Torah, ya que la impureza ritual del incienso aromático y de las brasas es por ley rabínica. Y Rabí Yoḥanan discute esa afirmación de Rabí Ḥanin, quien dijo: La combinación en un recipiente es una halakhapor ley de la Torah, como está dicho: “Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso” (Números 7:20). El versículo convirtió todo lo que está en la cuchara, es decir, todo el incienso, en una sola entidad.
תְּנַן הָתָם: עַל מַחַט שֶׁנִּמְצֵאת בַּבָּשָׂר, שֶׁהַסַּכִּין וְהַיָּדַיִם — טְהוֹרוֹת, וְהַבָּשָׂר טָמֵא. נִמְצֵאת בַּפֶּרֶשׁ — הַכֹּל טָהוֹר. אָמַר רַבִּי עֲקִיבָא: זָכִינוּ שֶׁאֵין טוּמְאַת יָדַיִם בַּמִּקְדָּשׁ.
A propósito de la pureza e impureza ritual en el Templo, la Guemará cita que aprendimos en una mishná allí: Los Sabios testificaron sobre el caso de una aguja que fue hallada en la carne de un animal que fue pasado por agua, que el cuchillo y las manos que tocaron la aguja son ritualmente puros, pero la carne es impura, ya que la aguja pudo haber estado impura. Si la aguja fue hallada en las secreciones del estómago del animal, todo es puro, ya que las secreciones no transfieren impureza a la carne. Rabí Akiva dijo: Tuvimos el privilegio de aprender de aquí una halajá novedosa, que es que no hay impureza de las manos en el Templo, pues en este caso las manos no se volvieron impuras al tocar la aguja.