וְלֵית הִלְכְתָא כְּווֹתֵיהּ.
Sin embargo, la Guemará afirma: Y la halajá no está de acuerdo con esa opinión. Más bien, la halajá está de acuerdo con la opinión de Shmuel.
עוּלָּא אִיקְּלַע לְפוּמְבְּדִיתָא, אֲמַר לֵיהּ רַב יְהוּדָה לְרַב יִצְחָק בְּרֵיהּ: זִיל אַמְטִי לֵיהּ כַּלְכַּלָּה דְפֵירֵי, וַחֲזִי הֵיכִי אַבְדֵּיל. לָא אֲזַל, שַׁדַּר לֵיהּ לְאַבָּיֵי. כִּי אֲתָא אַבָּיֵי, אֲמַר לֵיהּ: הֵיכִי אָמַר? אֲמַר לֵיהּ: ״בָּרוּךְ הַמַּבְדִּיל בֵּין קוֹדֶשׁ לְחוֹל״ אָמַר, וְתוּ לָא.
La Guemará relata: Ulla acertó a llegar a Pumbedita. Rav Yehuda le dijo a su hijo, Rav Yitzḥak: Ve y llévale una cesta de frutas como regalo, y, mientras estés allí, observa cómo recita la havdalá. El propio Rav Yitzḥak no fue. En su lugar, envió a Abaye, que en ese momento era un joven estudiante. Cuando Abaye regresó, Rav Yitzḥak le dijo: ¿Cómo Ulla recitó la bendición de la havdalá? Abaye le dijo que Ulla dijo: Bendito es Aquel que distingue entre lo sagrado y lo profano, pero no dijo nada más.
אֲתָא לְקַמֵּיהּ דַּאֲבוּהּ, אֲמַר לֵיהּ: הֵיכִי אָמַר? אֲמַר לֵיהּ: אֲנָא לָא אֲזַלִי, אֲנָא שַׁדְּרִיתֵיהּ לְאַבָּיֵי, וַאֲמַר לִי ״הַמַּבְדִּיל בֵּין קוֹדֶשׁ לְחוֹל״. אֲמַר לֵיהּ: רַבְרְבָנוּתֵיהּ דְּמָר, וּסְרָרוּתֵיהּ דְּמָר, גְּרַמָא לֵיהּ לְמָר דְּלָא תֵּימָא שְׁמַעְתֵּיהּ מִפּוּמֵּיהּ.
Rav Yitzḥak vino ante su padre, Rav Yehuda, quien le dijo: ¿Cómo Ulla recitóhavdalá? Él le dijo: Yo mismo no fui. En cambio, envié a Abaye, quien me dijo que Ulla recitó: Quien distingue entre lo sagrado y lo profano. Rav Yehuda se enojó y le dijo: La altivez del Maestro y el orgullo del Maestro hicieron que el Maestro actuara de una manera que aseguró que la halakha no será dicha en su nombre. En otras palabras, si hubieras ido tú mismo, esta halakha te habría sido atribuida, pero debido a tu altivez y orgullo, será transmitida en nombre de Abaye.
מֵיתִיבִי: כׇּל הַבְּרָכוֹת כּוּלָּן פּוֹתֵחַ בְּבָרוּךְ וְחוֹתֵם בָּהֶן בְּבָרוּךְ, חוּץ מִבִּרְכַּת מִצְוֹת וּבִרְכַּת הַפֵּירוֹת וּבְרָכָה הַסְּמוּכָה לַחֲבֶירְתָּהּ וּבְרָכָה אַחֲרוֹנָה שֶׁבִּקְרִיַּת שְׁמַע,
La Guemará plantea una objeción a la práctica de Ulla a partir de una baraita: Con respecto a todas las bendiciones, uno comienza su recitación con: Bendito, y concluye recitándo-las con: Bendito, excepto las bendiciones sobre mitzvot, las bendiciones sobre frutos, una bendición que está yuxtapuesta a otra bendición en el orden de la oración, por ejemplo, durante la oración de la Amidá, y la bendición final después del Shemá.
שֶׁיֵּשׁ מֵהֶן פּוֹתֵחַ (בָּהֶן) בְּבָרוּךְ וְאֵין חוֹתֵם בְּבָרוּךְ, וְיֵשׁ מֵהֶן שֶׁחוֹתֵם בְּבָרוּךְ וְאֵין פּוֹתֵחַ בְּבָרוּךְ. וְ״הַטּוֹב וְהַמֵּטִיב״ פּוֹתֵחַ בְּבָרוּךְ וְאֵינוֹ חוֹתֵם בְּבָרוּךְ.
La baraita explica: Estas bendiciones son diferentes, pues algunas de ellas comienzan con: Bendito, y no concluyen con: Bendito, por ejemplo, las bendiciones sobre mitzvot y antes de comer, y algunas de ellas concluyen con: Bendito, y no comienzan con: Bendito, como una bendición que está yuxtapuesta a otra bendición. Y la bendición: Él que es bueno y hace el bien, es excepcional, pues es una bendición que está yuxtapuesta a otra bendición, y aun así comienza con: Bendito, y no concluye con: Bendito.