יְמֵי לֵידָה שֶׁאֵינָהּ רוֹאָה בָּהֶן מַהוּ שֶׁיַּעֲלוּ לִסְפִירַת זִיבָתָהּ?
¿Cuál es la halakha en el caso de una mujer que dio a luz cuando era una zava? Hay siete días de impureza después del nacimiento de un hijo y catorce días de impureza después del nacimiento de una hija, durante los cuales la madre es impura incluso si no experimentó sangrado. Con respecto a aquellos días de este período en los que no ve sangre, ¿se cuentan en el cómputo de sus siete días limpios requeridos para purificarse del estado de ziva?
אָמַר רַב כָּהֲנָא: תָּא שְׁמַע, רָאֲתָה שְׁנַיִם, וְלַשְּׁלִישִׁי הִפִּילָה, וְאֵינָהּ יוֹדַעַת מָה הִפִּילָה —
Rav Kahana dice: Ven y escucha una baraita: Una mujer vio sangre durante dos días consecutivos en el período de ziva, y en el tercero día sufrió un aborto espontáneo, pero no sabe qué abortó, es decir, si era un feto humano mortinato por el cual una mujer contrae la impureza del parto, o si expulsó una masa amorfa de tejido. Además, no sabe si expulsó sangre durante el aborto espontáneo.
הֲרֵי זוֹ סְפֵק זִיבָה, סְפֵק לֵידָה.
En tal caso, es incierto si ella tiene el estatus de alguien que experimentó zivá o si tiene el estatus de una mujer que dio a luz. Si dio a luz a un feto y no expulsó sangre, es una mujer después del parto, pero no una zavá. Si la secreción era un trozo amorfo de tejido y vio sangre, es una zavá. Si era un feto humano y vio sangre, es una mujer que da a luz como zavá. Finalmente, si no expulsó sangre y fue una secreción de un trozo amorfo de tejido, no está obligada a traer una ofrenda en absoluto.
מְבִיאָה קׇרְבָּן, וְאֵינוֹ נֶאֱכָל, וִימֵי לֵידָתָהּ שֶׁאֵין רוֹאָה בָּהֶן — עוֹלִין לָהּ לִסְפִירַת זִיבָתָהּ.
En consecuencia, ella trae una ofrenda, pero no es comida por los sacerdotes, ya que es incierto si es una ofrenda de ziva o una ofrenda por su parto, o si no es sagrada. Y los días de impureza posteriores a este parto incierto, en los que ella no ve sangre, se cuentan en el cómputo de sus siete días limpios requeridos para purificarse del estado de ziva. Esto resuelve el dilema planteado por los Sabios.
אָמַר רַב פָּפָּא: שָׁאנֵי הָתָם, כֵּיוָן דְּאִיכָּא לְמֵימַר יוֹלֶדֶת זָכָר הִיא, וְכֹל הָנֵי שִׁבְעָה יַתִּירֵי דְּקָיָהֲבִינַן לַהּ סָלְקִי לַהּ לִסְפִירַת זִיבָתָהּ.
Rav Pappa dice que esto no resuelve el dilema, pues allí es diferente, ya que puede decirse que ella es una mujer que dio a luz a un varón, y es solo por esa razón que todos estos siete días adicionales que le damos debido a la preocupación de que pudiera haber dado a luz a una niña, lo que la haría impura durante catorce días, se cuentan en el cómputo de sus siete días limpios de ziva. Pero si fuera seguro que dio a luz a una niña, esos días posteriores al parto no contarían para su período de ziva.
אֲמַר לֵיהּ רַב הוּנָא בְּרֵיהּ דְּרַב יְהוֹשֻׁעַ לְרַב פָּפָּא: בְּיוֹלֶדֶת זָכָר אִיכָּא לְסַפּוֹקֵי, בְּיוֹלֶדֶת נְקֵבָה לֵיכָּא לְסַפּוֹקֵי? אֶלָּא לָאו שְׁמַע מִינַּהּ עוֹלִין, שְׁמַע מִינַּהּ.
Rav Huna, hijo de Rav Yehoshua, dijo a Rav Pappa: ¿hay duda de que quizá ella sea una mujer que dio a luz a un varón, pero no hay duda de que pudiera ser una mujer que dio a luz a una mujer? En realidad, deben tomarse en cuenta ambas posibilidades. Y aun así, a pesar del hecho de que podría haber dado a luz a una mujer, estos siete días están incluidos en el cómputo de sus siete días limpios. Más bien, ¿no es correcto concluir de ello que tales días se cuentan en el cómputo? La Guemará comenta: En efecto, concluye de la baraita que estos días sí cuentan.
תִּשְׁעָה יָמִים טְמֵאִין, וְתִשְׁעָה יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת שְׁמוֹנָה יָמִים מִתּוֹךְ שְׁמוֹנָה עָשָׂר.
La Guemará concluye su cita de la baraita: En el caso de una mujer cuyo patrón establecido es que durante nueve días está impura, es decir, experimenta sangrado, y durante nueve días está pura, ella puede mantener relaciones conyugales con su marido durante ocho días de dieciocho. Los últimos dos días de los nueve con sangre forman parte de su período de zivá, después del cual debe observar un día limpio, dejándole ocho días en los que puede mantener relaciones conyugales antes de que el ciclo comience de nuevo.
עֲשָׂרָה יָמִים טְמֵאִין וַעֲשָׂרָה יָמִים טְהוֹרִים — יְמֵי שִׁמּוּשָׁהּ כִּימֵי זִיבָתָהּ, וְכֵן לְמֵאָה וְכֵן לְאֶלֶף.
En el caso de una mujer cuyo patrón establecido es que diez días está impura y diez días está pura, el número de días en que le está permitido mantener relaciones conyugales con su marido es equivalente al número de días en que ella experimenta el flujo de ziva. En los primeros siete días ella es una mujer menstruante, seguida por tres días de sangre que la convierten en una zava. Debe contar siete de los diez días sin sangre para purificarse de su ziva, lo que le deja tres días en los que puede mantener relaciones conyugales, exactamente los mismos tres días de ziva en los que vio sangre. Y asimismo, lo mismo se aplica en el caso de cien días, ya que experimenta sangrado de ziva durante noventa y tres días, y posteriormente le está permitida a su marido durante noventa y tres días, y asimismo en el caso de mil días.
הֲדַרַן עֲלָךְ בָּא סִימָן.
מַתְנִי' דַּם הַנִּדָּה, וּבְשַׂר הַמֵּת — מְטַמְּאִין לַחִין, וּמְטַמְּאִין יְבֵשִׁין. אֲבָל הַזּוֹב, וְהַנִּיעַ, וְהָרוֹק, וְהַשֶּׁרֶץ, וְהַנְּבֵלָה, (והשכבת) [וְשִׁכְבַת] זֶרַע — מְטַמְּאִין לַחִין, וְאֵין מְטַמְּאִין יְבֵשִׁין. וְאִם יְכוֹלִין לְהִשָּׁרוֹת וְלַחְזוֹר לִכְמוֹת שֶׁהֵן — מְטַמְּאִין לַחִין וּמְטַמְּאִין יְבֵשִׁין.
MISHNA:La sangre de una mujer menstruante y la carne de un cadáver transmiten impureza por contacto y por acarreo cuando están húmedas, y asimismo transmiten impureza cuando están secas. Pero con respecto a la secreción semejante a la gonorrea de un zav [ziva], y el moco y la saliva de un zav, y el cadáver de un animal rastrero, y el cadáver de un animal, y el semen, todos transmiten impureza cuando están húmedos, pero no transmiten impureza cuando están secos. Y si se pudiera remojar esas sustancias secas en agua y con ello restaurarlas a su estado anterior, transmiten impureza cuando están húmedas y transmiten impureza cuando están secas.
וְכַמָּה הִיא שְׁרִיָּיתָן? בְּפוֹשְׁרִין מֵעֵת לְעֵת. רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר: בְּשַׂר הַמֵּת יָבֵשׁ, וְאֵינוֹ יָכוֹל לְהִשָּׁרוֹת וְלַחְזוֹר לִכְמוֹת שֶׁהָיָה — טָהוֹר.
La mishná pregunta: ¿Y cuánto dura el proceso de remojo de estas sustancias que determina si pueden ser restauradas a su estado anterior? Esto se refiere a remojarlas en agua tibia durante un período de veinticuatro horas. Rabí Yosei dice: Con respecto a la carne de un cadáver que está seca y no puede remojarse para restaurarla a su estado anterior, es ritualmente pura, en el sentido de que un volumen de aceituna de la carne no transmite la impureza impartida por un cadáver. Pero un cucharón lleno de la carne transmite la impureza de la carne descompuesta de un cadáver.
גְּמָ' מְנָא הָנֵי מִילֵּי? אָמַר חִזְקִיָּה: דְּאָמַר קְרָא ״וְהַדָּוָה בְּנִדָּתָהּ״ — מַדְוֶהָ כְּמוֹתָהּ, מָה הִיא מְטַמְּאָה, אַף מַדְוֶהָ מְטַמְּאָה.
GUEMARÁ: La mishná enseña que la sangre de una mujer menstruante transmite impureza por contacto y por transporte, tanto cuando está húmeda como cuando está seca. La Guemará pregunta: ¿De dónde se derivan estas cuestiones? Ḥizkiyya dice: Se derivan de un versículo, como dice el versículo con respecto a una mujer menstruante: “Esta es la ley del que tiene flujo… Y de la que experimenta el flujo de su impureza menstrual” (Levítico 15:32–33). El versículo compara el estatus del flujo menstrual con el de la mujer menstruante. Esto enseña que el estatus de el flujo menstrual es como el estatus de la mujer misma: Así como ella transmite impureza por contacto y por transporte, así también el flujo menstrual transmite impureza por contacto y por transporte.
אַשְׁכְּחַן לַח, יָבֵשׁ מְנָלַן? אָמַר רַבִּי יִצְחָק: אָמַר קְרָא ״יִהְיֶה״ — בַּהֲוָיָתוֹ יְהֵא.
La Guemará pregunta: Encontramos una fuente para la impureza de la sangre menstrual cuando está húmeda, ya que se la llama flujo menstrual; ¿de dónde derivamos que la sangre menstrual seca también transmite impureza? Rabí Yitzḥak dice que el versículo declara con respecto a la impureza menstrual: “Y si una mujer tuviere flujo, y su flujo en su carne fuere sangre, permanecerá en su impureza siete días, y cualquiera que la toque será impuro hasta la noche” (Levítico 15:19). El término “fuere” indica que la sangre permanecerá en su estado de impureza incluso una vez que esté seca.
וְאֵימָא: הָנֵי מִילֵּי בְּלַח וְנַעֲשָׂה יָבֵשׁ, יָבֵשׁ מֵעִיקָּרוֹ מְנָלַן? וְתוּ, הָא דִּתְנַן: הַמַּפֶּלֶת כְּמִין קְלִיפָּה, כְּמִין עָפָר, כְּמִין שַׂעֲרָה, כְּמִין יַבְחוּשִׁין אֲדוּמִּים — תָּטִיל לַמַּיִם, אִם נִמּוֹחוּ טָמֵא, מְנָלַן? ״יִהְיֶה״ — רִבּוּיָא הוּא.
La Guemará objeta: Pero se puede decir que esta declaración se aplica solo a la sangre que inicialmente estaba húmeda y posteriormente se secó, ya que conserva su estatus inicial. Con respecto a la sangre que estaba seca desde el principio, ¿de dónde derivamos que también transmite impureza? Y además, esta inferencia no proporciona una fuente para lo que aprendimos en una mishná (21a): En el caso de una mujer que expulsa un objeto cuya forma es similar a un tipo de cáscara, similar a un tipo de tierra, similar a un tipo de pelo, o similar a un tipo de mosquito, si tales objetos son rojos, debe arrojarlos al agua para determinar su naturaleza. Si se disolvieron, es sangre, y la mujer está impura. ¿De dónde derivamos que incluso este tipo de sangre es impura? La Guemará explica: El término “será” es una amplificación, lo que indica que la sangre menstrual en todas estas formas es impura.
אִי מָה הִיא עוֹשָׂה מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב לְטַמֵּא אָדָם וּלְטַמֵּא בְּגָדִים, אַף דָּמָהּ נָמֵי עוֹשֶׂה מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב לְטַמֵּא אָדָם וּלְטַמֵּא בְּגָדִים? אַטּוּ דָּמָה בַּר מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב הוּא?!
La Guemará objeta: Si es así, también se puede inferir lo siguiente: Así como ella, una mujer menstruante, hace impuro un objeto designado para yacer o sentarse hasta el punto de que transmite impureza a una persona y hasta el punto de que esa persona transmite impureza a sus vestiduras, a pesar de que las vestiduras no entraron en contacto con el lecho, así también su sangre hace impuros los objetos designados para yacer o sentarse hasta el punto de que transmiten impureza a una persona y hasta el punto de que él transmite impureza a sus vestiduras, a la manera de una fuente primaria de impureza ritual. La Guemará responde: ¿Quiere eso decir que los conceptos de yacer y sentarse se aplican a su sangre menstrual? Estas categorías de impureza están limitadas a las personas.
וּלְטַעְמָיךְ, אֶבֶן מְנוּגַּעַת בַּת מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב הִיא, דְּאִיצְטְרִיךְ קְרָא לְמַעוֹטֵי? דְּתַנְיָא: יָכוֹל תְּהֵא אֶבֶן מְנוּגַּעַת עוֹשָׂה מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב, לְטַמֵּא אָדָם לְטַמֵּא בְּגָדִים.
La Guemará pregunta: Pero según tu razonamiento, de que esta categoría de impureza está limitada a las personas, ¿se aplican los conceptos de yacer y sentarse a una piedra afligida por lepra, de modo que fue necesario un versículo para excluirla? Como se enseña en una baraita: Se podría haber pensado que una piedra afligida por lepra debería volver impuro un objeto designado para yacer o sentarse hasta el punto de que transmita impureza a una persona y hasta el punto de que esta transmita impureza a sus ropas.
וְדִין הוּא: וּמָה זָב, שֶׁאֵינוֹ מְטַמֵּא בְּבִיאָה, עוֹשֶׂה מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב לְטַמֵּא אָדָם לְטַמֵּא בְּגָדִים. אֶבֶן מְנוּגַּעַת, שֶׁמְּטַמְּאָה בְּבִיאָה, אֵינוֹ דִּין שֶׁמְּטַמְּאָה מִשְׁכָּב וּמוֹשָׁב לְטַמֵּא אָדָם לְטַמֵּא בְּגָדִים!
La baraita explica: Y este dictamen puede derivarse mediante inferencia lógica: Si alguien entra en una casa donde hay una piedra afligida por lepra, se vuelve impuro, pero quien entra en una casa junto con un hombre que experimentó una secreción similar a la gonorrea [zav] no se vuelve impuro. Por lo tanto, puede inferirse lo siguiente: Si un zav, que no transmite impureza al entrar en una casa, aun así vuelve impuro un objeto destinado para recostarse o sentarse hasta el punto de que transmite impureza a una persona y hasta el punto de que esa persona transmite impureza a sus vestiduras, entonces, con respecto a una piedra afligida por lepra, que sí transmite impureza al entrar en una casa, ¿no es lógico que vuelva impuro un objeto destinado para recostarse o sentarse hasta el punto de que transmite impureza a una persona y hasta el punto de que él transmite impureza a las vestiduras que lleva puestas?
תַּלְמוּד לוֹמַר ״הַזָּב״ — ״הַזָּב״ וְלֹא אֶבֶן מְנוּגַּעַת. טַעְמָא דְּמַעֲטַיהּ קְרָא, הָא לָאו הָכִי מְטַמְּאָה.
La baraita concluye: Por lo tanto, el versículo establece: “Toda cama sobre la cual se acueste el zav será impura, y todo objeto sobre el cual se siente será impuro” (Levítico 15:4). El término “el zav” indica que solo el zav, y no una piedra afligida con lepra, vuelve impuros los objetos designados para acostarse o sentarse. La Guemará infiere de la baraita: La razón por la que una piedra afligida con lepra no transmite impureza a objetos designados para acostarse o sentarse es que el versículo la excluyó, pero de no ser así, la piedra transmitiría impureza a objetos designados para acostarse o sentarse, a pesar de que los conceptos de acostarse y sentarse no se aplican a una piedra.
וּמִינַּהּ: לָאו מִי אָמְרַתְּ ״הַזָּב״ — וְלֹא אֶבֶן מְנוּגַּעַת, הָכִי נָמֵי אָמַר קְרָא ״אֲשֶׁר הִיא יוֹשֶׁבֶת עָלָיו״ — הִיא, וְלֹא דָּמָהּ.
La Guemará responde que de esta misma derivación se puede inferir que la sangre menstrual no vuelve impuros los objetos destinados a acostarse o sentarse: ¿No dijiste que el término “el zav” enseña que solo el zav, y no una piedra afligida con lepra, vuelve impuros los objetos destinados a acostarse o sentarse? Asimismo, un versículo excluye la sangre menstrual de esta categoría de impureza, pues el versículo dice: “Y si él está sobre la cama, o sobre cualquier objeto sobre el cual ella se sienta, cuando lo toque, será impuro hasta la tarde” (Levítico 15:23). El término “ella” indica que ella, la mujer menstruante, pero no su sangre, transmite impureza a los objetos destinados a acostarse o sentarse.