שׁוֹטוֹת נִינְהוּ? טוֹעוֹת נִינְהוּ! אֶלָּא תְּנִי: טוֹעוֹת.
en realidad equivocadas? Puesto que tienen dudas sobre su estatus, ¿no sería más preciso decir que están equivocadas? La Guemará responde: Más bien, así es como se debe enseñar la declaración de Rabí Yehoshua en la mishná: En lugar de establecer disposiciones para remediar las incertidumbres de las equivocadas, ven y remedia las incertidumbres de las mujeres competentes.
דְּתַנְיָא: יוֹם אֶחָד טָמֵא, וְיוֹם אֶחָד טָהוֹר — מְשַׁמֶּשֶׁת שְׁמִינִי וְלֵילוֹ עִמּוֹ.
Como se enseña en una baraita con respecto a estas mujeres competentes: ¿Cuál es la halakha en el caso de una mujer que de manera constante tiene el siguiente patrón por cada par de días: Un día ella está impura, es decir, experimenta sangrado, y un día ella está pura, no experimenta sangrado? ¿De qué manera se le permite mantener relaciones con su marido? Ella puede mantener relaciones con su marido en el octavo día desde la primera vez que experimentó sangrado y su noche correspondiente. En ese momento ella está pura de su menstruación, pues se sumergió y se purificó en la noche del séptimo día. Se le permite mantener relaciones durante el octavo día y la noche siguiente, ya que no experimentará sangrado hasta el noveno día.
וְאַרְבָּעָה לֵילוֹת מִתּוֹךְ שְׁמוֹנָה עָשָׂר יוֹם. וְאִם הָיְתָה רוֹאָה מִבָּעֶרֶב — אֵינָהּ מְשַׁמֶּשֶׁת אֶלָּא שְׁמִינִי בִּלְבַד.
Además, ella puede mantener relaciones sexuales cuatro noches de un ciclo de dieciocho días, que consta de los siete días menstruales y los once días del flujo de la zava. Esta mujer nunca llegará a ser una zava mayor, ya que no emite sangre en días consecutivos. Dado que debe observar un día de pureza durante los once días de ziva cada vez que experimenta sangrado, puede mantener relaciones sexuales con su marido en la noche siguiente a los días décimo, duodécimo, decimocuarto y decimosexto. La noche posterior al decimoctavo día se considera parte del siguiente ciclo de menstruación y ziva. Pero si ella ve sangre por la noche, puede mantener relaciones sexuales con su marido solo en la octava noche y su día. Durante los once días de ziva, o bien experimenta sangrado por la noche o bien está observando un día de pureza por la sangre que había emitido antes.
שְׁנֵי יָמִים טְמֵאִין, וּשְׁנֵי יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת שְׁמִינִי, וּשְׁנֵים עָשָׂר, וְשִׁשָּׁה עָשָׂר, וְעֶשְׂרִים.
Si en cada conjunto de cuatro días, dos días ella está impura, es decir, experimenta sangrado, y dos días ella está pura, puede mantener relaciones conyugales con su marido en el octavo día, de día o de noche, y también en el duodécimo día, después de observar el undécimo como un día de pureza por las observaciones de los días noveno y décimo, y mediante un cálculo similar en el decimosexto día y en el vigésimo día, ya que todavía no ha visto la sangre de la menstruación en este nuevo ciclo.
וּתְשַׁמֵּשׁ נָמֵי בִּתְשַׁסַר! אָמַר רַב שֵׁשֶׁת: זֹאת אוֹמֶרֶת, ״גַּרְגְּרָן״ דִּתְנַן — אָסוּר.
La Guemará objeta: Y que ella también mantenga relaciones con su marido en el día decimonoveno, ya que los once días del flujo de la zavá ya han pasado al final del decimoctavo día, y ya no está obligada a observar un día limpio por cada día en que experimente una secreción. Rav Sheshet dice: Esto quiere decir que, cuando aprendimos en una mishná (72a) que un marido que no podía esperar hasta la conclusión del día después del último día de zivá antes de mantener relaciones es un glotón, significa que en realidad está prohibido que mantengan relaciones.
רַב אָשֵׁי אָמַר: נְהִי דְּחַד עֲשַׂר לָא בָּעֵי שִׁימּוּר, עֲשִׂירִי מִיהָא בָּעֵי שִׁימּוּר.
Rav Ashi dice: En realidad, no está prohibido que una mujer mantenga relaciones con su marido el día después del final de los días del flujo de la zava, ni siquiera por decreto rabínico, ya que ese es ya el comienzo de sus días menstruales, y ya no está obligada a observar un día limpio por cada día en que experimente una secreción. Pero, aunque no hay requisito de observar un día limpio para el undécimo día de ziva, que es el decimoctavo día del ciclo completo, en cualquier caso sí hay un requisito de observar un día limpio para el décimo día, es decir, el decimoséptimo de todo el ciclo. Como ella no observó un día limpio en el decimoctavo día, pues vio sangre también ese día, debe observar el decimonoveno día en pureza.
שְׁלֹשָׁה יָמִים טְמֵאִין וּשְׁלֹשָׁה יָמִים טְהוֹרִין, מְשַׁמֶּשֶׁת שְׁנֵי יָמִים, וְשׁוּב אֵינָהּ מְשַׁמֶּשֶׁת לְעוֹלָם.
Si de cada conjunto de seis días, tres días ella está impura, y tres días ella está pura, ella puede mantener relaciones conyugales con su marido durante dos de los días, y después de eso nunca más podrá mantener relaciones conyugales con él. El octavo y el noveno días, que son los primeros días del flujo de ziva, son el segundo y el tercero de los tres días en los que ella experimenta sangrado. Por lo tanto, puede sumergirse y purificarse en la noche del undécimo día, y mantener relaciones conyugales con su marido en los días undécimo y duodécimo. Estos son los únicos dos días en los que se le permite mantener relaciones conyugales con su marido, ya que después experimentará sangrado durante tres días en los días del flujo de la zava, y por ello queda considerada una zava mayor. En consecuencia, requiere siete días limpios para volver a ser pura, lo que nunca alcanzará, ya que nunca tiene más de tres días limpios.
אַרְבָּעָה יָמִים טְמֵאִים, וְאַרְבָּעָה יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת יוֹם אֶחָד, וְשׁוּב אֵינָהּ מְשַׁמֶּשֶׁת לְעוֹלָם.
Si de cada conjunto de ocho días, cuatro días ella está impura, y cuatro días ella está pura, ella puede mantener relaciones conyugales con su marido durante uno de los días, el octavo, después de su purificación de la menstruación, ya que es el último de su primer conjunto de cuatro días sin sangre, y después de eso ella nunca más podrá mantener relaciones conyugales con él, pues será considerada una zava mayor al experimentar sangrado en los tres días siguientes.
חֲמִשָּׁה יָמִים טְמֵאִים, וַחֲמִשָּׁה יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת שְׁלֹשָׁה יָמִים, וְשׁוּב אֵינָהּ מְשַׁמֶּשֶׁת לְעוֹלָם. שִׁשָּׁה יָמִים טְמֵאִין, וְשִׁשָּׁה יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת חֲמִשָּׁה יָמִים, וְשׁוּב אֵינָהּ מְשַׁמֶּשֶׁת לָעוֹלָם.
Si de cada conjunto de diez días, cinco días ella está impura, y cinco días ella está pura, ella puede mantener relaciones conyugales con su marido durante tres de los días, es decir, el octavo, noveno y décimo, ya que ha completado su período de menstruación y aún no ha emitido la sangre de ziva, y después de eso ella nunca más podrá mantener relaciones conyugales con él. Del mismo modo, si de cada conjunto de doce días, seis días ella está impura, y seis días ella está pura, ella puede mantener relaciones conyugales con su marido durante cinco de los días, es decir, del octavo al duodécimo, y después de eso ella nunca más podrá mantener relaciones conyugales con él.
שִׁבְעָה יָמִים טְמֵאִין, וְשִׁבְעָה יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת רְבִיעַ יָמֶיהָ, מִתּוֹךְ עֶשְׂרִים וּשְׁמוֹנָה יָמִים.
Si de cada conjunto de catorce días, siete días ella está impura, y siete días ella está pura, puede mantener relaciones con su marido durante una cuarta parte de los días de su vida, es decir, siete de cada veintiocho días. En los primeros siete días ella es una mujer menstruante, pero durante los siguientes siete días está pura. En el tercer conjunto de siete días, cuando vuelve a experimentar sangrado, se convierte en una zava, lo que significa que en sus últimos siete días, que son sin sangre, cuenta los días limpios para su ziva, después de lo cual este ciclo de veintiocho días comienza de nuevo.
שְׁמוֹנָה יָמִים טְמֵאִין, וּשְׁמוֹנָה יָמִים טְהוֹרִין — מְשַׁמֶּשֶׁת חֲמִשָּׁה עָשָׂר יוֹם מִתּוֹךְ אַרְבָּעִים וּשְׁמוֹנָה.
Si de cada conjunto de dieciséis días, ocho días ella está impura, y ocho días ella está pura, ella puede mantener relaciones conyugales con su marido quince días de cada cuarenta y ocho días. Los primeros ocho días durante los cuales experimenta sangrado son los siete días de menstruación y un día de ziva, lo que la convierte en una zava menor. Por lo tanto, debe observar un día limpio, después del cual queda pura durante siete días. Los primeros dos días del tercer conjunto de ocho son sus últimos días de ziva, y el sangrado que experimenta la convierte nuevamente en una zava menor, mientras que los seis siguientes caen dentro de sus días de menstruación. Luego comienza su cuarto conjunto de ocho días, que transcurren sin sangre. El primero de ellos completa sus días de menstruación, después de lo cual puede mantener relaciones conyugales durante los siete días siguientes. Durante el quinto conjunto de ocho días experimenta sangrado, lo que la convierte en una zava mayor. Cuenta sus días limpios en el sexto conjunto, quedándole un día de pureza, después del cual el ciclo de cuarenta y ocho días comienza de nuevo.
הָנֵי אַרְבֵּיסַר הָווּ!
La Guemará objeta: Pero los días durante los cuales ella tiene permitido son en realidad solo catorce, y no quince. Esta objeción se basa en la suposición de que una mujer no puede contar sus días limpios para ziva durante días aptos para la menstruación. En consecuencia, los últimos cuatro días del quinto ciclo son en realidad parte de sus días de menstruación, ya que sus once días de ziva terminaron después del cuarto día de ese ciclo. Si es así, el sexto conjunto de ocho días consiste en tres días menstruales seguidos de cinco días de ziva. Aunque ella no es una mujer menstruante en esos tres días, ya que no contó previamente siete días limpios, aun así no cuentan para sus siete días limpios de ziva, puesto que son aptos para ser días menstruales. Ella puede comenzar a contar sus siete días limpios solo en el día cuarenta y cuatro, pero en el día cuarenta y nueve, antes de que terminen los siete días limpios, volverá a experimentar sangrado. Por lo tanto, no debería estar permitido que mantenga relaciones con su marido en la noche del día cuarenta y ocho.
אָמַר רַב אַדָּא בַּר יִצְחָק: זֹאת אוֹמֶרֶת, יְמֵי נִדָּתָהּ שֶׁאֵין רוֹאָה בָּהֶן עוֹלִין לִסְפִירַת זִיבָתָהּ, דְּאִיבַּעְיָא לְהוּ:
Rav Adda bar Yitzḥak dice que esta premisa debe rechazarse: Es decir, que sus días menstruales en los que ella no realmente ve sangre sí cuentan para su conteo de los siete días limpios de ziva. En otras palabras, ella comienza a contar los siete días limpios durante esos días menstruales. Pues se planteó un dilema ante los Sabios con respecto a esta cuestión: