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אַחַר שֶׁרִיבָּה הַכָּתוּב וּמִיעֵט, אָמַרְתָּ: מְרַבֶּה אֲנִי אֶת אֵלּוּ שֶׁהָיָה פְּסוּלָן בַּקֹּדֶשׁ, וּמוֹצִיא אֲנִי אֶת אֵלּוּ שֶׁלֹּא הָיָה פְּסוּלָן בַּקֹּדֶשׁ.
Rabí Shimon explica: Después de que el versículo tanto incluyó algunas ofrendas descalificadas en este principio como excluyó otras, debes decir: Yo incluyo entre los elementos que no deben bajarse si fueron colocados sobre el altar a aquellos cuya descalificación ocurrió en lo sagrado, es decir, en el patio del Templo, en el curso del servicio sacrificial, por ejemplo, una ofrenda que fue sacrificada de noche, o cuya sangre se derramó antes de la aspersión. Y excluyo a aquellos cuya descalificación no fue en lo sagrado, como un animal que copuló con una persona, pues estos animales fueron descalificados antes de que comenzara su proceso sacrificial. Esto concluye la baraita.
קָתָנֵי מִיהַת יוֹצֵא דּוֹפֶן דְּלָא, מַאי לַָאו יוֹצֵא דּוֹפֶן דְּקָדָשִׁים? אָמַר רַב הוּנָא בְּרֵיהּ דְּרַב נָתָן: לָא, יוֹצֵא דּוֹפֶן דִּבְכוֹר.
La Guemará explica cómo esta baraita respalda la opinión de Rabí Yoḥanan. La baraitaenseña, en cualquier caso, que un animal nacido por cesárea no es apto para el sacrificio. ¿Acaso no se está refiriendo a quien consagra un animal nacido por cesárea y lo convierte en un animal sacrificial? Evidentemente, aunque Rabí Shimon sostiene que un nacimiento humano por cesárea tiene el estatus halájico de un nacimiento regular, concede que los animales nacidos de esta manera no son aptos para el sacrificio. Rav Huna, hijo de Rav Natán, dijo: No, la baraita está tratando de un primogénito animal nacido por cesárea, y es este animal el que queda descalificado como ofrenda. Un animal primogénito es sagrado solo si salió del vientre.
בְּכוֹר — מִ״פֶּטֶר רֶחֶם״ נָפְקָא!
La Guemará objeta esta interpretación de la baraita: ¿Cómo puede estar refiriéndose a un animal primogénito? La halajá de que el estatus de primogénito no se aplica a un animal nacido por cesárea se deriva de la expresión “abre la matriz”, que enseña que solo los animales nacidos de manera natural están dotados de la santidad de los animales primogénitos y pueden ser sacrificados sobre el altar. Dado que un animal nacido por cesárea no es sagrado en absoluto, y está claro que un animal no sagrado no puede ser sacrificado sobre el altar, es obvio que el animal debe ser retirado si fue colocado allí por error.
אֶלָּא מַאי, דְּקָדָשִׁים? מֵ״אִמּוֹ״ ״אִמּוֹ״ נָפְקָא!
La Guemará responde a esta objeción: Más bien, ¿qué dirías? ¿Dirías que la baraita se refiere a un animal ordinario, no a un primogénito, que había sido consagrado como un animal de sacrificio? Pero este animal tampoco es sagrado, según se deriva de la analogía verbal del término “su madre” dicho con respecto al primogénito y el término “su madre” dicho en conexión con los animales consagrados, como enseñó antes Rabí Yoḥanan. Si alguien busca consagrar como ofrenda un animal que nació por cesárea, no adquiere santidad en absoluto. En consecuencia, se aplica el mismo razonamiento que antes: Es evidente que un animal no sagrado no puede ser colocado sobre el altar, y debe ser retirado si fue colocado allí por error.
הַאי מַאי? אִי אָמְרַתְּ בִּשְׁלָמָא דְּקָדָשִׁים — הַיְינוּ דְּאִצְטְרִיכִי תְּרֵי קְרָאֵי; חַד לְבֶהֱמַת חוּלִּין דְּאוֹלִיד דֶּרֶךְ דּוֹפֶן וְאַקְדְּשַׁהּ,
La Guemará rechaza esta respuesta: ¿Qué es esta comparación entre animales primogénitos y animales consagrados? Concedido, si dices que la baraita se refiere a animales que están consagrados para ser ofrendas, esa es la razón por la que son necesarios dos versículos: Uno de los versículos, la analogía verbal entre animales consagrados y animales primogénitos, enseña que un animal no sagrado cuya madre dio a luz a él por cesárea y cuyo dueño posteriormente lo consagró como ofrenda no es sagrado en absoluto, y por lo tanto debe ser retirado del altar si fue colocado allí por error.
וְחַד לְבֶהֱמַת קָדָשִׁים דְּאוֹלִיד דֶּרֶךְ דּוֹפֶן, וְקָסָבַר וַלְדוֹת קָדָשִׁים בַּהֲוָיָיתָן הֵן קְדוֹשִׁים. אֶלָּא אִי אָמְרַתְּ דִּבְכוֹר — מִ״פֶּטֶר רֶחֶם״ נָפְקָא!
Y un versículo: “Esta es la ley del holocausto; este es el holocausto que sube sobre la pira, sobre el altar” (Levítico 6:2), enseña, con respecto a un animal sacrificial que dio a luz por cesárea, que, aunque la cría es sagrada en virtud de la santidad de su madre, no puede ser sacrificada y debe ser retirada del altar si fue colocada allí por error. Y el tanna de esta baraitasostiene que las crías de animales sacrificiales son automáticamente sagradas al emerger del vientre. Pero si dices que la baraita se refiere a un primogénito animal que nació por cesárea, la halakha de que este animal no es sagrado se deriva de la expresión “abre la matriz”.
הָכִי נָמֵי מִסְתַּבְּרָא, מִדְּקָתָנֵי: ״הָרוֹבֵעַ וְהַנִּרְבָּע וְהַמּוּקְצֶה וְהַנֶּעֱבָד וְהַכִּלְאַיִם״.
La Guemará añade: Asimismo, es razonable interpretar la baraita de esta manera, que se refiere a una cría nacida de un animal sacrificial por cesárea, del hecho de que la baraitaenseña que un animal que copuló con una persona, y un animal que fue objeto de bestialidad, y un animal que fue apartado para la idolatría, y un animal que fue adorado como una deidad, y un animal que es cría de especies diversas, todos deben ser retirados del altar si fueron colocados allí por error.
הָנֵי מֵהָכָא נָפְקָא? מֵהָתָם נָפְקָא! ״מִן הַבְּהֵמָה״ — לְהוֹצִיא הָרוֹבֵעַ וְהַנִּרְבָּע, ״מִן הַבָּקָר״ — לְהוֹצִיא אֶת הַנֶּעֱבָד, ״מִן הַצֹּאן״ — לְהוֹצִיא אֶת הַמּוּקְצֶה, ״וּמִן הַצֹּאן״ — לְהוֹצִיא אֶת הַנּוֹגֵחַ.
La Guemará explica: Ahora bien, ¿estas descalificaciones se derivan de aquí, del versículo citado por la baraita? No, sino que se derivan de otra parte, como se enseñó en una baraita: El versículo dice: “Traeréis vuestra ofrenda del ganado, ya sea de la vacada o del rebaño” (Levítico 1:2). La expresión “del ganado” sirve para excluir de la elegibilidad como ofrenda a un animal que copuló con una persona y a un animal que fue objeto de bestialidad. La expresión “de la vacada” sirve para excluir a un animal que fue adorado como deidad. “Del rebaño” sirve para excluir a un animal apartado para la idolatría. La palabra “o” en la expresión “o del rebaño” sirve para excluir a un animal que corneó a una persona, matándola. En todos estos casos el animal no puede ser consagrado en absoluto, y por lo tanto no es necesario que la Torah enseñe que deben ser retirados del altar si fueron colocados allí por error.
וְתוּ, כִּלְאַיִם מֵהָכָא נָפְקָא? מֵהָתָם נָפְקָא: ״שׁוֹר אוֹ כֶשֶׂב אוֹ עֵז״ — ״שׁוֹר״ פְּרָט לְכִלְאַיִם, ״אוֹ עֵז״ פְּרָט לְנִדְמֶה!
Y además, ¿la descalificación de un animal nacido de una mezcla de especies diversas se deriva de aquí? No, se deriva de otra parte, como se enseñó en una baraita: El versículo dice: “Cuando un toro, o una oveja, o una cabra nazca, estará siete días debajo de su madre; pero desde el octavo día en adelante podrá ser aceptado como ofrenda” (Levítico 22:27). El término “un toro” viene a excluir a una cría de especies diversas de ser usada como ofrenda, y la frase “o una cabra” viene a excluir a un animal que se asemeja a otro, es decir, una oveja que es cría de ovejas pero que parece una cabra, o viceversa. Una vez más, como estos animales no pueden ser consagrados en absoluto, no es necesario que la Torah enseñe que deben ser retirados del altar si fueron colocados allí por error.
אֶלָּא, אִצְטְרִיכוּ תְּרֵי קְרָאֵי: חַד לְבֶהֱמַת חוּלִּין, וְחַד לְבֶהֱמַת קָדָשִׁים. הָכָא נָמֵי: אִיצְטְרִיךְ תְּרֵי קְרָאֵי.
Más bien, debe ser que dos versículos son necesarios para cada uno de estos casos: Uno para enseñar que un animal no sagrado que está sujeto a cualquiera de estas descalificaciones no puede ser consagrado, y el otro para enseñar que con respecto a un animal sacrificial que nació con este estatus en virtud de la santidad de su madre, si está sujeto a una de estas descalificaciones no puede ser sacrificado y debe ser retirado del altar si fue colocado allí por error. En consecuencia, es lógico que aquí también, en el caso de un animal nacido por cesárea, dos versículos sean necesarios por la misma razón: uno para un animal no sagrado, para enseñar que no puede ser consagrado, y otro para la cría de un animal sacrificial.
תָּנוּ רַבָּנַן: הַמְקַשָּׁה שְׁלֹשָׁה יָמִים, וְיָצָא וָלָד דֶּרֶךְ דּוֹפֶן — הֲרֵי זוֹ יוֹלֶדֶת בְּזוֹב, וְרַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר: אֵין זוֹ יוֹלֶדֶת בְּזוֹב, וְדָם הַיּוֹצֵא מִשָּׁם טָמֵא, וְרַבִּי שִׁמְעוֹן מְטַהֵר.
§ Los Sabios enseñaron en una baraita: Aunque una mujer que experimenta una descarga de sangre uterina después de su período menstrual se convierte en zava y debe contar siete días limpios antes de sumergirse y purificarse, si una mujer embarazada experimenta dolores de parto acompañados de sangrado durante tres días después de su período menstrual, al final de los cuales da a luz, no se convierte en zava, ya que el sangrado se atribuye al parto. Y si la cría salió por cesárea, ella es considerada como alguien que dio a luz durante un período de ziva. Pero Rabí Shimon dice: Ella no es considerada como alguien que dio a luz durante un período de ziva. Y la sangre que sale de allí es ritualmente impura, pero Rabí Shimon la considera pura.
בִּשְׁלָמָא רֵישָׁא — רַבִּי שִׁמְעוֹן לְטַעְמֵיהּ וְרַבָּנַן לְטַעְמַיְיהוּ, אֶלָּא סֵיפָא בְּמַאי פְּלִיגִי? אָמַר רָבִינָא: כְּגוֹן שֶׁיָּצָא וָלָד דֶּרֶךְ דּוֹפֶן
La Guemará analiza la baraita: Concedido, la primera cláusula de la baraita es clara: Rabí Shimon concuerda con su línea de razonamiento, citada en la mishná, de que el nacimiento por cesárea tiene el estatus halájico de parto; y los Rabinos, es decir, el primer tanna, concuerdan con su línea de razonamiento, de que el nacimiento por cesárea no tiene el estatus halájico de parto. Pero en la cláusula final, con respecto a qué asunto discrepan? Ravina dijo: La cláusula final se refiere a un caso en el que la descendencia emergió por cesárea,

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