מַתְנִי' יוֹצֵא דּוֹפֶן — אֵין יוֹשְׁבִין עָלָיו יְמֵי טוּמְאָה וִימֵי טׇהֳרָה, וְאֵין חַיָּיבִין עָלָיו קׇרְבָּן. רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר: הֲרֵי זֶה כְּיָלוּד.
MISHNÁ: Después del nacimiento de una criatura por cesárea, la madre no observa siete o catorce días de impureza y treinta y tres o sesenta y seis días de pureza para varón y mujer, respectivamente, y no está obligada a traer por ello la ofrenda que trae una mujer después del parto. Rabí Shimon dice: El estatus halájico de esa criatura es como el de una criatura nacida en un parto normal.
כׇּל הַנָּשִׁים מְטַמְּאוֹת בַּבַּיִת הַחִיצוֹן, שֶׁנֶּאֱמַר: ״דָּם יִהְיֶה זוֹבָהּ בִּבְשָׂרָהּ״, אֲבָל הַזָּב וּבַעַל קֶרִי אֵינָן מְטַמְּאִין, עַד שֶׁתֵּצֵא טוּמְאָתָן לַחוּץ.
Todas las mujeres se vuelven ritualmente impuras con el flujo de sangre del útero hacia la cámara exterior, es decir, la vagina, aunque no haya salido del cuerpo de la mujer, como está dicho: “Y su flujo en su carne será sangre, estará en su menstruación siete días” (Levítico 15:19), lo que indica que incluso si su sangre menstrual permanece en su carne, ella se vuelve impura. Pero quien experimenta una secreción similar a la gonorrea [zav] y quien experimenta una emisión seminal no se vuelven ritualmente impuros hasta que su emisión de impureza salga fuera del cuerpo.
הָיָה אוֹכֵל בִּתְרוּמָה, וְהִרְגִּישׁ שֶׁנִּזְדַּעְזְעוּ אֵבָרָיו — אוֹחֵז בָּאַמָּה וּבוֹלֵעַ אֶת הַתְּרוּמָה, וּמְטַמְּאִין בְּכֹל שֶׁהוּא, אֲפִילּוּ כְּעֵין הַחַרְדָּל, וּבְפָחוֹת מִכֵּן.
Si un sacerdote estaba comiendo terumá, la porción del producto designada para el sacerdote, y sintió un temblor en sus miembros que indicaba que una emisión seminal era inminente, debe sujetar firmemente su pene para impedir que la emisión salga de su cuerpo, y tragar la terumá mientras permanezca ritualmente puro. Y la emisión de un zav y una emisión seminal imparten impureza en cualquier cantidad, incluso como el tamaño de un grano de mostaza o incluso menor que eso.
גְּמָ' אָמַר רַבִּי מָנִי בַּר פַּטִּישׁ: מַאי טַעְמַיְיהוּ דְּרַבָּנַן? אָמַר קְרָא ״אִשָּׁה כִּי תַזְרִיעַ וְיָלְדָה זָכָר״ — עַד שֶׁתֵּלֵד בִּמְקוֹם שֶׁהִיא מַזְרַעַת.
GUEMARÁ: La mishná cita una disputa sobre si un nacimiento por cesárea se considera o no un nacimiento con respecto a las halakhot relativas al parto. Rabí Mani bar Patish dijo: ¿Cuál es la razón de la opinión de los Rabinos, que dicen que no se considera un nacimiento? Es porque el versículo dice: “Si una mujer emite simiente y da a luz un varón, entonces será impura siete días… Y cuando se cumplan los días de su purificación, por un hijo o por una hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un pichón o una tórtola para ofrenda por el pecado” (Levítico 12:2–6). De aquí se deriva que las halakhot mencionadas en ese pasaje no se aplican a menos que ella dé a luz por el lugar por donde emite simiente.
וְרַבִּי שִׁמְעוֹן? הָהִיא — דַּאֲפִילּוּ לֹא יָלְדָה אֶלָּא כְּעֵין שֶׁהִזְרִיעָה, אִמּוֹ טְמֵאָה לֵידָה.
La Guemará pregunta: Y ¿cómo interpreta Rabí Shimón el término «semilla emitida»? La Guemará responde: Esa palabra viene a enseñar que incluso si ella dio a luz solo un fluido que se asemeja a la semilla que emitió, es decir, el feto murió y se descompuso y disolvió por completo antes de salir, su madre es ritualmente impura debido al parto.
וְרַבִּי שִׁמְעוֹן, מַאי טַעְמֵיהּ? אָמַר רֵישׁ לָקִישׁ: אָמַר קְרָא ״תֵּלֵד״ — לְרַבּוֹת יוֹצֵא דּוֹפֶן.
La Guemará pregunta además: Y Rabí Shimon, ¿cuál es la razón de su opinión de que las halakhot del parto se aplican en el caso de una cesárea? Reish Lakish dijo que es porque el versículo dice: “Pero si da a luz una niña” (Levítico 12:5). La expresión “da a luz” es superflua en el contexto del pasaje, ya que fue mencionada previamente, y por lo tanto viene a incluir el nacimiento de una criatura por cesárea.
וְרַבָּנַן? הַאי מִבְּעֵי לֵיהּ לְרַבּוֹת טוּמְטוּם וְאַנְדְּרוֹגִינוֹס, דְּסָלְקָא דַעְתָּךְ אָמֵינָא: ״זָכָר״ וּ״נְקֵבָה״ כְּתִיב — זָכָר וַדַּאי, נְקֵבָה וַדָּאִית, וְלֹא טוּמְטוּם וְאַנְדְּרוֹגִינוֹס, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará pregunta: ¿Y qué derivan los Rabinos de esta expresión superflua? La Guemará responde: En su opinión, esa expresión es necesaria para incluir el nacimiento de un niño cuyos órganos sexuales son indeterminados [tumtum] o de un hermafrodita. Pues podría pasársete por la mente decir que, dado que las palabras “varón” (Levítico 12:2) y “mujer” (Levítico 12:5) están escritas en el pasaje, estas halakhot se aplican solo a un varón definido y una mujer definida, pero no a un tumtum o un hermafrodita. Por lo tanto, la expresión “da a luz” nos enseña que lo que importa es el nacimiento mismo, y no el sexo de la criatura.
וְרַבִּי שִׁמְעוֹן? נָפְקָא לֵיהּ מִדְּתָנֵי בַּר לֵיוַאי, דְּתָנֵי בַּר לֵיוַאי: ״לְבֵן״ — לְבֵן מִכׇּל מָקוֹם, ״לְבַת״ — לְבַת מִכׇּל מָקוֹם.
La Guemará pregunta: ¿Y de dónde Rabí Shimón deriva que estas halakhot se aplican a un tumtum y a un hermafrodita? La Guemará responde: Lo deriva de aquello que enseña bar Livai, pues bar Livai enseña una baraita que analiza el versículo: “Y cuando se cumplan los días de su pureza, por un hijo o por una hija” (Levítico 12:6). Dado que el versículo usa los términos “hijo” e “hija”, en lugar de varón y mujer, se deriva del término “por un hijo” que estas halakhot se aplican a un hijo en cualquier caso, incluso si su masculinidad no es definida. Del mismo modo, el término “por una hija” enseña que estas halakhot se aplican a una hija en cualquier caso, incluso si su feminidad no es definida.
וְרַבָּנַן? הַאי מִבְּעֵי לֵיהּ לְחַיֵּיב עַל כׇּל בֵּן וּבֵן, וּלְחַיֵּיב עַל כׇּל בַּת וּבַת.
La Guemará pregunta: Y ¿qué derivan los Rabinos de los términos «por un hijo» y «por una hija»? La Guemará responde: En su opinión, ese término es necesario para obligar a la madre a traer una ofrenda por cada hijo que da a luz, en lugar de una sola ofrenda después de haber dado a luz a varios hijos; y asimismo para obligarla a traer una ofrenda por cada hija que da a luz.
וְרַבִּי שִׁמְעוֹן? נָפְקָא לֵיהּ מִדְּתָנֵי תַּנָּא קַמֵּיהּ דְּרַב שֵׁשֶׁת: ״זֹאת תּוֹרַת הַיּוֹלֶדֶת״, מְלַמֵּד שֶׁמְּבִיאָה קׇרְבָּן אֶחָד עַל וְלָדוֹת הַרְבֵּה. יָכוֹל תָּבִיא עַל לֵידָה וְעַל זִיבָה כְּאֶחָת?
La Guemará pregunta: ¿Y de dónde Rabí Shimón deriva esta halajá? La Guemará responde que la deriva de una baraita que un tanna enseñó ante Rav Sheshet: El versículo dice: “Esta es la Torah para la que da a luz, sea varón o mujer” (Levítico 12:7). Esto enseña que una mujer trae una sola ofrenda por muchos descendientes nacidos en un corto período de tiempo, por ejemplo, después de un parto múltiple. Se podría haber pensado que ella puede traer una ofrenda por su parto y una ofrenda por un flujo irregular de sangre del útero [ziva], en un caso en que está obligada a traer una, como una sola, es decir, que puede cumplir sus dos obligaciones con una sola ofrenda.
אֶלָּא, יוֹלֶדֶת דְּאָכְלָה דָּם וְיוֹלֶדֶת דְּאָכְלָה חֵלֶב, בְּחַד קׇרְבָּן תִּסְגֵּי לַהּ?
La Guemará interrumpe la baraita para plantear una dificultad: Pero ¿cómo podría siquiera pasar por tu mente que una mujer puede traer una ofrenda por dos obligaciones? En el caso de una mujer después del parto que consumió sangre, o una mujer después del parto que comió grasa prohibida, ¿es suficiente una sola ofrenda para ella? Quien come sangre o grasa prohibida está obligado a traer una ofrenda por el pecado para expiación (véase Levítico 7:25–27). No hay razón para pensar que una mujer después del parto, que debe traer una ofrenda por el pecado por una razón distinta de su parto, pueda traer una sola ofrenda por ambas obligaciones. Del mismo modo, no hay fundamento para sugerir que una sola ofrenda pueda bastar tanto para el parto como para ziva.
אֶלָּא, יָכוֹל תָּבִיא עַל לֵידָה שֶׁלִּפְנֵי מְלֹאת וְעַל לֵידָה שֶׁלְּאַחַר מְלֹאת כְּאַחַת? תַּלְמוּד לוֹמַר ״זֹאת״. וְרַבָּנַן, אַף עַל גַּב דִּכְתִיב ״זֹאת״, אִיצְטְרִיךְ ״לְבֵן אוֹ לְבַת״.
Más bien, la declaración de la baraita debe revisarse de la siguiente manera: Se podría haber pensado que una mujer puede traer una ofrenda por un parto que ocurrió antes de la finalización de su período de pureza posparto, y por un segundo parto que ocurrió después de la finalización de ese período, como una sola, es decir, puede cumplir sus dos obligaciones con una sola ofrenda. Por lo tanto, el versículo dice: “Esta es la ley de la que da a luz” (Levítico 12:7), lo que indica que cada parto, a menos que haya ocurrido dentro del período de pureza posterior a otro parto, requiere su propia ofrenda. La Guemará pregunta: ¿Y cómo responden los Rabinos a esta derivación? La Guemará responde que, en su opinión, aunque está escrito: “Esta es la ley”, aun así era necesario que el versículo dijera: “Para un hijo o para una hija.”
סָלְקָא דַעְתָּךְ אָמֵינָא: בִּתְרֵי עִיבּוּרֵי (דְּחַד הָוֵי נֵפֶל), אֲבָל בְּחַד עִבּוּרָא, כְּגוֹן יְהוּדָה וְחִזְקִיָּה בְּנֵי רַבִּי חִיָּיא, אֵימַר בְּחַד קׇרְבָּן סַגִּי לַהּ — קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará explica: Si la Torah hubiera declarado solo el versículo: “Esta es la ley”, podría venir a tu mente decir que una ofrenda no basta para dos nacimientos que ocurrieron como resultado de dos embarazos, ya que el segundo fue un aborto espontáneo cuya concepción ocurrió durante el período de pureza de la mujer después del primer nacimiento. Pero si ambos nacimientos ocurrieron como resultado de un solo embarazo, como en el caso de Yehuda y Ḥizkiyya, los hijos gemelos de Rabí Ḥiyya, que nacieron con tres meses de diferencia (véase 27a), yo diría que una ofrenda para ambos nacimientos es suficiente para ella. Por lo tanto, el versículo “por un hijo o por una hija” nos enseña lo contrario.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: וּמוֹדֶה רַבִּי שִׁמְעוֹן בְּקָדָשִׁים שֶׁאֵינוֹ קָדוֹשׁ. מַאי טַעְמָא? גָּמַר ״לֵידָה״ ״לֵידָה״ מִבְּכוֹר — מָה הָתָם ״פֶּטֶר רֶחֶם״, אַף כָּאן ״פֶּטֶר רֶחֶם״.
§ Rabí Yoḥanan dice: Y Rabí Shimon, quien sostiene que el parto por cesárea tiene el estatus halájico de un parto regular, concede en el caso de animales consagrados que, si alguien intenta consagrar un animal nacido por cesárea, este no queda consagrado. ¿Cuál es la razón de esta opinión? Él lo deriva por medio de una analogía verbal de la palabra nacimiento que está escrita con respecto a los animales consagrados (véase Levítico 22:27), y la palabra nacimiento que está escrita en conexión con un animal primogénito (véase Deuteronomio 15:19). Así como allí, en el caso del primogénito, las halakhot se aplican específicamente a quien "abre la matriz" (Éxodo 13:15), así también aquí, en el caso de los animales consagrados, las halakhot se aplican solo a quien abre la matriz.
וְלִגְמַר ״לֵידָה״ ״לֵידָה״ מֵאָדָם — מָה הָתָם יוֹצֵא דּוֹפֶן, אַף כָּאן יוֹצֵא דּוֹפֶן!
La Guemará objeta: Y que Rabí Shimon derive una conclusión diferente por medio de una analogía verbal similar, ya que la palabra nacimiento está escrita con respecto a los animales consagrados, y la palabra nacimiento también está escrita con respecto a una persona, es decir, una mujer que da a luz (véase Levítico 12:2): Así como allí, en el caso de los seres humanos, el parto por cesárea tiene el estatus de parto según Rabí Shimon, así también aquí, en el caso de los animales consagrados, un animal nacido por cesárea se considera igual que un animal nacido mediante un parto natural.
מִסְתַּבְּרָא מִבְּכוֹר הֲוָה לֵיהּ לְמֵילַף, שֶׁכֵּן אִמּוֹ מֵ״אִמּוֹ״, אַדְּרַבָּה, מֵאָדָם הֲוָה לֵיהּ לְמֵילַף, שֶׁכֵּן פָּשׁוּט מִפָּשׁוּט!
La Guemará responde: Es más razonable que Rabí Shimón derive la halajá de un animal consagrado de un animal primogénito, en lugar de la halajá del parto, ya que está escrito con respecto a un animal consagrado: “Su madre” (Levítico 22:27), y del mismo modo está escrito con respecto a un animal primogénito: “Su madre” (Éxodo 22:29). La Guemará objeta: Por el contrario, debería derivarlo de los nacimientos humanos, ya que eso sería una derivación de la halajá relativa a animales consagrados que son ordinarios, es decir, no primogénitos, de la halajá relativa a nacimientos humanos de niños que son ordinarios, y no primogénitos.
אֶלָּא, מִבְּכוֹר הֲוָה לֵיהּ לְמֵילַף, שֶׁכֵּן אִם בֶּהֱמַת קָדָשִׁים, פִּגּוּל, נוֹתָר, וְטָמֵא.
La Guemará adopta una línea de razonamiento diferente: Más bien, Rabí Shimon debería derivarlo de un primogénito animal, ya que ambos comparten las siguientes cinco características: En ambos casos está escrito: “su madre”; ambos son casos de un animal sacrificial; ambos están sujetos a pigul, la descalificación de una ofrenda por intención impropia durante sus ritos sacrificiales; ambos están sujetos a notar, la descalificación de la carne sacrificial después de un tiempo prescrito; y, por último, ambos están sujetos a descalificación al volverse ritualmente impuros. En cambio, los seres humanos no comparten ninguna de estas características.
אַדְּרַבָּה, מֵאָדָם הֲוָה לֵיהּ לְמֵילַף, שֶׁכֵּן פָּשׁוּט, זָכָר, קָדוֹשׁ, בְּמַתָּנָה! הָנָךְ נְפִישָׁן.
La Guemará objeta: Por el contrario, debería derivarlo de los nacimientos humanos, ya que ambos casos comparten las siguientes cuatro características: ambos son casos de descendencia ordinaria, no primogénita; ambos se aplican a la descendencia de cualquiera de los dos sexos, y no exclusivamente a los machos; ambos tratan de descendencia que no es automáticamente sagrada al nacer; y ambos se aplican a descendencia que no es un regalo para un sacerdote, sino que pertenece a un individuo no sacerdote. En cambio, los animales primogénitos no comparten ninguna de estas características. La Guemará responde que la comparación con los animales primogénitos es preferible a la comparación con el parto humano porque estas características compartidas son más numerosas. La comparación con animales consagrados incluye cinco características compartidas, mientras que la comparación con nacimientos humanos implica solo cuatro.
אָמַר רַב חִיָּיא בְּרֵיהּ דְּרַב הוּנָא מִשְּׁמֵיהּ דְּרָבָא: תַּנְיָא דִּמְסַיַּיע לֵיהּ לְרַבִּי יוֹחָנָן, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: ״זֹאת תּוֹרַת הָעוֹלָה הִיא הָעוֹלָה״ — הֲרֵי אֵלּוּ שְׁלֹשָׁה מִיעוּטִין,
Rav Ḥiyya, hijo de Rav Huna, dijo en nombre de Rava: Una baraita se enseña en apoyo de la declaración de Rabí Yoḥanan: Rabí Yehuda dice: “Esta es la ley de la ofrenda quemada; esa es la ofrenda quemada que sube sobre la pira en el altar” (Levítico 6:2). De este versículo se deriva que la halakha es que, si una parte de una ofrenda descalificada es subida al altar, debe quemarse allí, en lugar de bajarla, a pesar de su estado no apto. Hay tres expresiones que indican exclusión en este versículo: el término “esta es”, que indica esta y no otra; el término “esa es”, que indica esa y no otra; y el término “la ofrenda quemada” en lugar de “una ofrenda quemada”.