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הֲרֵי זוֹ עוֹשָׂה וְאוֹכֶלֶת. וְהַמּוֹתָר — רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: הֶקְדֵּשׁ, רַבִּי יוֹחָנָן הַסַּנְדְּלָר אוֹמֵר: חוּלִּין. וְאָמַר שְׁמוּאֵל: הֲלָכָה כְּרַבִּי יוֹחָנָן הַסַּנְדְּלָר. אַלְמָא אֵין אָדָם מַקְדִּישׁ דָּבָר שֶׁלֹּא בָּא לְעוֹלָם.
ella puede trabajar y mantenerse a sí misma con sus ganancias, ya que la consagración no es efectiva. Y con respecto al excedente de las ganancias, es decir, si produjo más de lo que necesita para su sustento, Rabí Meir dice que el excedente se vuelve consagrado, mientras que Rabí Yoḥanan HaSandlar dice que es no sagrado. Y Shmuel dijo que la halakha está de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan HaSandlar. Aparentemente, la opinión de Shmuel es que una persona no puede consagrar una entidad que aún no ha venido al mundo, y por lo tanto un hombre no puede consagrar ganancias que su esposa producirá solo en el futuro.
וְכִי תֵּימָא: כִּי קָאָמַר הֲלָכָה כְּרַבִּי יוֹחָנָן בֶּן נוּרִי — עַל הַעֲדָפָה הוּא דְּקָאָמַר.
Y si dijeras que cuando Shmuel está diciendo que la halakha está de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan ben Nuri, él estaba diciendo eso solo que la halakha es así con respecto al excedente, hay una dificultad. Se podría decir que, dado que Rabí Yoḥanan ben Nuri discrepa de Rabí Akiva, aparentemente sostiene que las ganancias excedentes de una mujer pertenecen a su marido, y por lo tanto ella no puede volverlas prohibidas para él mediante un voto, y solo con respecto a este punto Shmuel dijo que la halakha está de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan ben Nuri. Si este es el caso, no hay contradicción entre su dictamen aquí y su dictamen en Ketubot de que la halakha con respecto a quien consagra las ganancias de su esposa está de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan HaSandlar.
לֵימָא: הֲלָכָה כְּרַבִּי יוֹחָנָן בֶּן נוּרִי בְּהַעֲדָפָה. אִי נָמֵי: הֲלָכָה כְּתַנָּא קַמָּא. אִי נָמֵי: (אֵין) הֲלָכָה כְּרַבִּי עֲקִיבָא!
Pero si es así, que Shmuel diga claramente : La halakha está de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan ben Nuri con respecto al excedente. Alternativamente, podría haber dicho que la halakha está de acuerdo con la opinión del primer tanna, quien también sostiene que el excedente pertenece al marido. Alternativamente, podría haber dicho que la halakha no está de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva, quien afirma que el excedente pertenece a la esposa.
אֶלָּא אָמַר רַב יוֹסֵף: שָׁאנֵי קוּנָּמוֹת, הוֹאִיל וְאָדָם אוֹסֵר פֵּירוֹת חֲבֵירוֹ עָלָיו, אוֹסֵר נָמֵי דָּבָר שֶׁלֹּא בָּא לְעוֹלָם עָלָיו.
Más bien, Rav Yosef dijo que la aparente contradicción entre los fallos de Shmuel puede resolverse de la siguiente manera: Aunque uno no puede consagrar una entidad que aún no ha venido al mundo, los konamot son diferentes; dado que una persona puede prohibirse a sí misma el producto de otro por medio de un konam, aunque uno no puede consagrar el producto de otro al Templo, también puede prohibirse a sí misma una entidad que aún no ha venido al mundo. Sin embargo, con respecto a la consagración, una persona no puede dedicar al tesoro del Templo algo que no está actualmente en su posesión, y tampoco puede consagrar una entidad que aún no ha entrado en el mundo.
אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: בִּשְׁלָמָא אָדָם אוֹסֵר פֵּירוֹת חֲבֵירוֹ עָלָיו, שֶׁהֲרֵי אָדָם אוֹסֵר פֵּירוֹתָיו עַל חֲבֵירוֹ. אֶלָּא יֶאֱסוֹר דָּבָר שֶׁלֹּא בָּא לְעוֹלָם עַל חֲבֵירוֹ, שֶׁהֲרֵי אֵין אָדָם אוֹסֵר פֵּירוֹת חֲבֵירוֹ עַל חֲבֵירוֹ!
Abaye le dijo: Esto no es prueba alguna. Concedido, una persona puede prohibirse a sí misma el producto de otro, ya que una persona puede prohibir su propio producto a otro. Pero ¿se sigue de ello que puede también prohibir a otra persona una entidad que aún no ha venido al mundo, dado que una persona no puede prohibir el producto de otro a esa otra persona, ya que no tiene jurisdicción ni sobre el producto ni sobre la persona a quien desea prohibírselo? Sin embargo, en la mishná aquí la mujer prohíbe sus ganancias futuras, que aún no existen, a otra persona, es decir, a su marido.
אֶלָּא אָמַר רַב הוּנָא בְּרֵיהּ דְּרַב יְהוֹשֻׁעַ: בְּאוֹמֶרֶת ״יִקְדְּשׁוּ יָדַי לְעוֹשֵׂיהֶן״, דְּיָדַיִם הָא אִיתַנְהוּ בָּעוֹלָם.
Más bien, Rav Huna, hijo de Rav Yehoshua, dijo: Aquí la mishná está tratando de una mujer que dice: Mis manos están consagradas a Aquel que las hizo. Por lo tanto, el caso no involucra la cuestión de una entidad que todavía no ha venido al mundo, pues sus manos ya están en el mundo.
וְכִי אָמְרָה הָכִי — קָדְשָׁה? וְהָא מְשַׁעְבְּדָן יְדַיהּ לְבַעַל! דְּאָמְרָה: לְכִי מִגָּרְשָׁה. הַשְׁתָּא מִיהַת לָא מִגָּרְשָׁה, וּמִמַּאי דְּכִי אַמְרַהּ הָכִי מַהְנְיָא?
La Guemará cuestiona esta interpretación: Y si ella dijo su voto de esta manera, ¿quedan consagrados y prohibidos? Pero ¿acaso sus manos no están comprometidas con su marido, para hacer el trabajo que ella está obligada a realizar para él? La Guemará responde: la mishná se refiere a una mujer que dijo: El voto surtirá efecto cuando me divorcie. La Guemará plantea una dificultad: Ella no está divorciada ahora en cualquier caso, y de dónde se aprende que cuando ella dice su voto de esta manera, el voto es efectivo? ¿Cómo se aprende que ella puede consagrar algo de tal manera que quede consagrado solo en el futuro?

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