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וְאֵלּוּ קְרָעִין שֶׁאֵין מִתְאַחִין: הַקּוֹרֵעַ עַל אָבִיו וְעַל אִמּוֹ, וְעַל רַבּוֹ שֶׁלִּימְּדוֹ תּוֹרָה, וְעַל נָשִׂיא וְעַל אָב בֵּית דִּין, וְעַל שְׁמוּעוֹת הָרָעוֹת, וְעַל בִּרְכַּת הַשֵּׁם, וְעַל סֵפֶר תּוֹרָה שֶׁנִּשְׂרַף, וְעַל עָרֵי יְהוּדָה וְעַל הַמִּקְדָּשׁ וְעַל יְרוּשָׁלַיִם. וְקוֹרֵעַ עַל מִקְדָּשׁ, וּמוֹסִיף עַל יְרוּשָׁלַיִם.
Y estos son los desgarros de duelo que nunca pueden ser debidamente remendados: Aquel que desgarra sus vestiduras por la muerte de su padre, o de su madre, o de su maestro que le enseñó Torah, o por el Nasi, o por el presidente del tribunal; o al oír malas noticias; o al oír el nombre de Dios siendo bendecido, que es un eufemismo para oír el nombre de Dios siendo maldecido; o cuando un rollo de la Torah ha sido quemado; o al ver las ciudades de Judea que fueron destruidas o el Templo destruido o Jerusalén en ruinas. Así es como uno se conduce al acercarse a Jerusalén cuando yace en ruinas: Él primero desgarra sus vestiduras por el Templo y luego extiende el desgarro por Jerusalén.
אָבִיו וְאִמּוֹ וְרַבּוֹ שֶׁלִּימְּדוֹ תּוֹרָה מְנָלַן — דִּכְתִיב: ״וֶאֱלִישָׁע רֹאֶה וְהוּא מְצַעֵק אָבִי אָבִי רֶכֶב יִשְׂרָאֵל וּפָרָשָׁיו״. ״אָבִי אָבִי״ — זֶה אָבִיו וְאִמּוֹ, ״רֶכֶב יִשְׂרָאֵל וּפָרָשָׁיו״ — זֶה רַבּוֹ שֶׁלִּימְּדוֹ תּוֹרָה.
La Guemará desarrolla las halakhot mencionadas en esta baraita: ¿De dónde derivamos que uno debe rasgar sus vestiduras por su padre, su madre y su maestro que le enseñó Torah? Como está escrito con respecto al profeta Elías, cuando ascendió al Cielo en una tempestad: “Y Eliseo lo vio, y clamó: Padre mío, padre mío, los carros de Israel y su gente de a caballo” (II Reyes 2:12). La Guemará interpreta este versículo de la siguiente manera: “Padre mío, padre mío”; esto viene a enseñar que uno debe rasgar sus vestiduras por la muerte de su padre o su madre. “Los carros de Israel y su gente de a caballo”; esto viene a incluir también al maestro que le enseñó Torah.
מַאי מַשְׁמַע? כְּדִמְתַרְגֵּם רַב יוֹסֵף: רַבִּי רַבִּי דְּטָב לְהוֹן לְיִשְׂרָאֵל בִּצְלוֹתֵיהּ מֵרְתִיכִּין וּפָרָשִׁין.
La Guemará pregunta: ¿De dónde puede inferirse que esto se refiere al maestro de una persona? La Guemará explica: Como el versículo fue traducido por Rav Yosef: Maestro mío, maestro mío, que era mejor para la protección del pueblo judío con sus oraciones que un ejército con carros y jinetes.
וְלֹא מִתְאַחִין מְנָלַן — דִּכְתִיב: ״וַיַּחֲזֵק בִּבְגָדָיו וַיִּקְרָעֵם לִשְׁנַיִם קְרָעִים״, מִמַּשְׁמַע שֶׁנֶּאֱמַר ״וַיִּקְרָעֵם״ אֵינִי יוֹדֵעַ שֶׁלִּשְׁנַיִם? אֶלָּא מְלַמֵּד שֶׁקְּרוּעִים וְעוֹמְדִים לִשְׁנַיִם לְעוֹלָם.
¿Y de dónde derivamos que estos desgarros nunca deben ser debidamente remendados? Como está escrito: “Y él tomó sus propias vestiduras y las rasgó en dos pedazos” (II Reyes 2:12). Del hecho de que se dice: “y las rasgó”, ¿acaso no sé ya que las rasgó en dos pedazos? Más bien, cuando el versículo añade que fueron rasgadas en dos pedazos, enseña que deben permanecer rasgadas en dos pedazos para siempre. En consecuencia, este desgarro nunca debe ser debidamente remendado.
אֲמַר לֵיהּ רֵישׁ לָקִישׁ לְרַבִּי יוֹחָנָן: אֵלִיָּהוּ חַי הוּא? אֲמַר לֵיהּ, כֵּיוָן דִּכְתִיב: ״וְלֹא רָאָהוּ עוֹד״, לְגַבֵּי דִידֵיהּ כְּמֵת דָּמֵי.
Reish Lakish le dijo a Rabí Yoḥanan: Pero, ¿acaso Elías sigue vivo? Entonces, ¿por qué Eliseo rasgó sus vestiduras por él? Él le dijo: Puesto que está escrito: “Y no lo vio más” (II Reyes 2:12), Elías fue considerado muerto desde la perspectiva de Eliseo, y por eso Eliseo rasgó sus vestiduras por él.
נָשִׂיא וְאַב בֵּית דִּין וּשְׁמוּעוֹת הָרָעוֹת מְנָלַן — דִּכְתִיב: ״וַיַּחֲזֵק דָּוִד בִּבְגָדָיו וַיִּקְרָעֵם וְגַם כׇּל הָאֲנָשִׁים אֲשֶׁר אִתּוֹ. וַיִּסְפְּדוּ וַיִּבְכּוּ וַיָּצוּמוּ עַד הָעָרֶב עַל שָׁאוּל וְעַל יְהוֹנָתָן בְּנוֹ וְעַל עַם ה׳ וְעַל בֵּית יִשְׂרָאֵל כִּי נָפְלוּ בֶּחָרֶב״.
§ ¿De dónde derivamos que uno debe rasgar sus vestiduras por la muerte del Nasi o del presidente del tribunal y al oír malas noticias? Como está escrito, cuando David oyó acerca de la derrota de Israel y la muerte de Saúl y sus hijos: “Entonces David asió sus vestidos y los rasgó; y asimismo todos los hombres que estaban con él. Y lamentaron, lloraron y ayunaron hasta la tarde, por Saúl y por Jonatán su hijo, y por el pueblo del Señor, y por la casa de Israel; porque habían caído a espada” (II Samuel 1:11–12).
״שָׁאוּל״ — זֶה נָשִׂיא, ״יְהוֹנָתָן״ — זֶה אַב בֵּית דִּין, ״עַל עַם ה׳ וְעַל בֵּית יִשְׂרָאֵל״ — אֵלּוּ שְׁמוּעוֹת הָרָעוֹת.
La Guemará explica cómo las halakhot mencionadas anteriormente se derivan del versículo: “Saúl”; esto es una referencia al Nasi, ya que Saúl era rey de Israel. “Jonatán”; esto es una referencia al presidente del tribunal. “Por el pueblo del Señor, y por la casa de Israel”; esto es una referencia a malas noticias.
אֲמַר לֵיהּ רַב בַּר שַׁבָּא לְרַב כָּהֲנָא: וְאֵימָא עַד דְּהָווּ כּוּלְּהוּ! אָמַר לֵיהּ: ״עַל״ ״עַל״ הִפְסִיק הָעִנְיָן.
Rav bar Shaba dijo a Rav Kahana: Pero quizá se pueda decir que no es necesario rasgar las vestiduras hasta que todas estas calamidades ocurran juntas, y que rasgar las vestiduras se realiza solo por una tragedia de tal magnitud. Él le dijo: La repetición de la palabra “por”: “Por Saúl”, “por Jonatán” y “por el pueblo del Señor” divide el asunto y enseña que cada desgracia individual es causa suficiente para rasgar las vestiduras.
וּמִי קָרְעִינַן אַשְּׁמוּעוֹת הָרָעוֹת? וְהָא אֲמַרוּ לֵיהּ לִשְׁמוּאֵל: קְטַל שַׁבּוּר מַלְכָּא תְּרֵיסַר אַלְפֵי יְהוּדָאֵי בִּמְזִיגַת קֵסָרִי, וְלָא קְרַע! לֹא אָמְרוּ אֶלָּא בְּרוֹב צִבּוּר וּכְמַעֲשֶׂה שֶׁהָיָה.
La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso nosotros realmente rasgamos nuestras vestiduras al oír malas noticias? ¿Pero no le dijeron a Shmuel: El rey Shapur mató a doce mil judíos en Mezigat Caesarea, y Shmuel no rasgó sus vestiduras? La Guemará responde: Ellos dijeron que uno debe rasgar sus vestiduras al oír malas noticias solo en un caso en que la calamidad afectó a la mayoría de la comunidad de Israel y se asemeja al incidente que ocurrió cuando Saúl fue muerto y toda la nación de Israel sufrió una derrota.
וּמִי קְטַל שַׁבּוּר מַלְכָּא יְהוּדָאֵי? וְהָא אֲמַר לֵיהּ שַׁבּוּר מַלְכָּא לִשְׁמוּאֵל: תֵּיתֵי לִי דְּלָא קְטַלִי יְהוּדִי מֵעוֹלָם! הָתָם אִינְהוּ גָּרְמִי לְנַפְשַׁיְיהוּ, דְּאָמַר רַבִּי אַמֵּי: לְקָל יְתֵירֵי דִּמְזִיגַת קֵסָרִי, פְּקַע שׁוּרָא דְלוּדְקִיָּא.
La Guemará pregunta de manera tangencial: ¿Realmente el rey Shapur mató judíos? ¿Pero no dijo el rey Shapur a Shmuel: Tengo una bendición que me corresponde, pues nunca he matado a un judío? La Guemará responde: el rey Shapur nunca instigó la matanza de judíos; allí, sin embargo, ellos se lo buscaron, como dijo el rabino Ami de manera exagerada: Debido al sonido de las cuerdas del arpa de Mezigat de Cesarea, los muros de Laodicea fueron derribados, pues los habitantes de la ciudad celebraron cuando se rebelaron contra el rey Shapur. Como se rebelaron contra él y amenazaron su gobierno, se vio obligado a matarlos.
עַל בִּרְכַּת הַשֵּׁם מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״וַיָּבֹא אֶלְיָקִים בֶּן חִלְקִיָּה אֲשֶׁר עַל הַבַּיִת וְשֶׁבְנָא הַסּוֹפֵר וְיוֹאָח בֶּן אָסָף הַמַּזְכִּיר אֶל חִזְקִיָּהוּ קְרוּעֵי בְגָדִים״.
§ La Guemará continúa su análisis de la baraita: ¿De dónde derivamos que uno debe rasgar sus vestiduras al oír que el Nombre es bendecido, es decir, maldecido? Como está escrito con respecto a las palabras blasfemas dichas por Rabsaces: “Entonces vinieron Eliaquim hijo de Hilcías, que estaba sobre la casa, y Sebna el escriba, y Joa hijo de Asaf, el cronista, a Ezequías con sus vestidos rasgados” (II Reyes 18:37).
תָּנוּ רַבָּנַן: אֶחָד הַשּׁוֹמֵעַ וְאֶחָד הַשּׁוֹמֵעַ מִפִּי הַשּׁוֹמֵעַ — חַיָּיב לִקְרוֹעַ. וְהָעֵדִים אֵינָן חַיָּיבִין לִקְרוֹעַ, שֶׁכְּבָר קָרְעוּ בְּשָׁעָה שֶׁשָּׁמְעוּ.
Los Sabios enseñaron una baraita con respecto a este asunto: Tanto quien realmente oye la maldición como quien oye de boca de aquel que oyó la maldición están obligados a rasgar sus vestiduras. Pero los testigos que testifican contra la persona que profirió la blasfemia no están obligados a rasgar sus ropas cuando testifican sobre lo que oyeron, porque ya rasgaron sus ropas cuando oyeron la maldición por primera vez.
בְּשָׁעָה שֶׁשָּׁמְעוּ מַאי הָוֵי? הָא קָא שָׁמְעִי הַשְׁתָּא! לָא סָלְקָא דַּעְתָּךְ, דִּכְתִיב: ״וַיְהִי כִּשְׁמוֹעַ הַמֶּלֶךְ חִזְקִיָּהוּ וַיִּקְרַע אֶת בְּגָדָיו״, הַמֶּלֶךְ קָרַע וְהֵם לֹא קָרְעוּ.
La Guemará pregunta: ¿Qué diferencia hay en que rasguen sus vestiduras cuando oyeron la maldición por primera vez? ¿Acaso no la oyeron de nuevo ahora? La Guemará rechaza este argumento: Esto no debe venir a tu mente, como está escrito: “Y sucedió que, cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestiduras” (II Reyes 19:1). Esto indica que el rey rasgó sus vestiduras, pero quienes le informaron de la blasfemia no rasgaron las suyas, pues ya habían rasgado sus vestiduras la primera vez.
וְלֹא מִתְאַחִין מְנָלַן — אָתְיָא ״קְרִיעָה״ ״קְרִיעָה״.
¿Y de dónde derivamos que estos desgarros no pueden ser debidamente remendados? Esto se deriva por medio de una analogía verbal entre el verbo rasgar usado aquí con respecto a Ezequías y el verbo rasgar usado en el caso de Elías y Eliseo.
סֵפֶר תּוֹרָה שֶׁנִּשְׂרַף מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״וַיְהִי כִּקְרֹא יְהוּדִי שָׁלֹשׁ דְּלָתוֹת וְאַרְבָּעָה וְיִקְרָעֶהָ בְּתַעַר הַסּוֹפֵר וְהַשְׁלֵךְ אֶל הָאֵשׁ אֲשֶׁר אֶל הָאָח וְגוֹ׳״. מַאי שָׁלֹשׁ דְּלָתוֹת וְאַרְבָּעָה?
§ ¿De dónde derivamos que uno debe rasgar sus vestiduras cuando un rollo de la Torah ha sido quemado? Como está escrito: “Y sucedió que, cuando Jehudí había leído tres o cuatro hojas, él lo cortaba con una navaja de escriba y lo arrojaba al fuego que estaba en el brasero” (Jeremías 36:23). Con respecto al versículo mismo, la Guemará pregunta: ¿Qué significa “tres o cuatro hojas”, y por qué cortó el libro solo en ese punto?
אֲמַרוּ לֵיהּ לִיהוֹיָקִים: כָּתַב יִרְמְיָה סֵפֶר קִינוֹת. אֲמַר לְהוּ: מָה כְּתִיב בֵּיהּ? ״אֵיכָה יָשְׁבָה בָּדָד״. אֲמַר לְהוּ: אֲנָא מַלְכָּא. אֲמַר לֵיהּ: ״בָּכֹה תִבְכֶּה בַּלַּיְלָה״. אֲנָא מַלְכָּא. ״גָּלְתָה יְהוּדָה מֵעוֹנִי״. אֲנָא מַלְכָּא. ״דַּרְכֵי צִיּוֹן אֲבֵלוֹת״. אֲנָא מַלְכָּא.
La Guemará explica: Le dijeron a Joacim: Jeremías ha escrito un libro de Lamentaciones sobre la futura caída y destrucción de Jerusalén. Él les dijo: ¿Qué está escrito en él? Le leyeron el primer versículo: “Cómo se sienta solitaria la ciudad” (Lamentaciones 1:1). Él les dijo: Yo soy rey, y esto no se aplica a mí. Le leyeron el segundo versículo: “Ella llora amargamente en la noche” (Lamentaciones 1:2). Él les dijo: Yo soy rey, y esto no se aplica a mí. Le leyeron el tercer versículo: “Judá ha ido al exilio debido a la aflicción” (Lamentaciones 1:3). Él les dijo: Yo soy rey. Le leyeron: “Los caminos de Sión están de duelo” (Lamentaciones 1:4). Él les dijo: Yo soy rey. Estas son las cuatro hojas, o versículos, que leyó primero.
״הָיוּ צָרֶיהָ לְרֹאשׁ״. אֲמַר לְהוּ: מַאן אַמְרַהּ? ״כִּי ה׳ הוֹגָהּ עַל רוֹב פְּשָׁעֶיהָ״. מִיָּד קָדַר כׇּל אַזְכָּרוֹת שֶׁבָּהּ, וּשְׂרָפָן בָּאֵשׁ. וְהַיְינוּ דִּכְתִיב: ״וְלֹא פָחֲדוּ וְלֹא קָרְעוּ אֶת בִּגְדֵיהֶם״, מִכְּלַל דִּבְעוֹ לְמִיקְרַע.
Le leyeron un versículo adicional: “Sus adversarios se han vuelto los principales” (Lamentaciones 1:5), es decir, el rey reinante será removido del poder. Cuando oyó esto, les dijo: ¿Quién dijo esto? Le dijeron: Esta es la continuación del versículo: “Porque el Señor la ha afligido por la multitud de sus transgresiones” (Lamentaciones 1:5). Inmediatamente, cortó todos los nombres de Dios del libro y los quemó en el fuego. Como está escrito: “Sin embargo, no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos, ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras” (Jeremías 36:24). Por inferencia, esto muestra que ellos estaban obligados a rasgar sus vestidos cuando vieron esto.
אֲמַר לֵיהּ רַב פָּפָּא לְאַבָּיֵי: אֵימַר מִשּׁוּם שְׁמוּעוֹת הָרָעוֹת. אֲמַר לֵיהּ: שְׁמוּעוֹת רָעוֹת בְּהָהִיא שַׁעְתָּא מִי הֲווֹ?!
Rav Pappa le dijo a Abaye: Quizás se pueda decir que ellos deberían haber rasgado sus vestiduras debido a las malas noticias contenidas en el rollo y no por la destrucción del libro. Abaye le dijo: ¿Acaso eran malas noticias en ese momento? Esto era una profecía y no un relato de acontecimientos actuales.
אָמַר רַבִּי חֶלְבּוֹ אָמַר רַב הוּנָא: הָרוֹאֶה סֵפֶר תּוֹרָה שֶׁנִּקְרַע — חַיָּיב לִקְרוֹעַ שְׁתֵּי קְרִיעוֹת: אֶחָד עַל הַגְּוִיל וְאֶחָד עַל הַכְּתָב, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אַחֲרֵי שְׂרוֹף הַמֶּלֶךְ אֶת הַמְּגִלָּה וְאֶת הַדְּבָרִים״.
Rabí Ḥelbo dijo que Rav Huna dijo: Quien ve un rollo de la Torah que fue rasgado está obligado a hacer dos rasgaduras, una por el pergamino que fue dañado y una por la escritura, como está dicho: “Entonces la palabra del Señor vino a Jeremías, después que el rey había quemado el rollo y las palabras” (Jeremías 36:27). Esto implica que debe hacerse una rasgadura separada por cada uno de ellos, tanto por el pergamino como por la escritura.
רַבִּי אַבָּא וְרַב הוּנָא בַּר חִיָּיא הָווּ יָתְבִי קַמֵּיהּ דְּרַבִּי אַבָּא. בְּעָא לְאִפַּנּוֹיֵי, שַׁקְלֵיהּ לְטוֹטֶפְתֵּיהּ אַחֲתֵיהּ אַבֵּי סַדְיָא. אֲתַאי בַּת נַעָמִיתָא בְּעַא לְמִיבְלְעֵיהּ.
Se relató que Rabí Abba y Rav Huna bar Ḥiyya estaban sentados ante Rabí Abba. Rabí Abba necesitaba hacer sus necesidades. Se quitó sus filacterias de la cabeza y las colocó sobre el cojín en el que estaba sentado. Un avestruz vino y quiso tragarse las filacterias.
אֲמַר: הַשְׁתָּא כִּי חַיְּיבַן לִי שְׁתֵּי קְרִיעוֹת. אֲמַר לֵיהּ: מְנָא לָךְ הָא? וְהָא בְּדִידִי הֲוָה עוֹבָדָא, וַאֲתַאי לְקַמֵּיהּ דְּרַב מַתְנָה וְלָא הֲוָה בִּידֵיהּ. אֲתַאי לְקַמֵּיהּ דְּרַב יְהוּדָה, וַאֲמַר לִי, הָכִי אָמַר שְׁמוּאֵל: לֹא אָמְרוּ אֶלָּא בִּזְרוֹעַ, וּכְמַעֲשֶׂה שֶׁהָיָה.
Él dijo: Ahora, si hubiera logrado tragárselo, yo habría estado obligado a hacer dos rasgaduras. Él le dijo: ¿De dónde deduces esto? Hubo un incidente en el que yo estuve involucrado y fui ante Rav Mattana preguntando qué hacer, pero él no tenía una respuesta preparada. Yo entonces fui ante Rav Yehuda, y él me dijo: Shmuel dijo lo siguiente: Dijeron que uno está obligado a rasgar sus vestiduras solo cuando un rollo de la Torah u otro libro sagrado es rasgado por la fuerza, y se asemeja al incidente que ocurrió con Joacim.
עָרֵי יְהוּדָה מְנָלַן — דִּכְתִיב: ״וַיָּבֹאוּ אֲנָשִׁים מִשְּׁכֶם מִשִּׁילוֹ וּמִשֹּׁמְרוֹן שְׁמוֹנִים אִישׁ מְגוּלְּחֵי זָקָן וּקְרוּעֵי בְגָדִים וּמִתְגּוֹדְדִים וּמִנְחָה וּלְבוֹנָה בְּיָדָם לְהָבִיא בֵּית ה׳ וְגוֹ׳״.
§ ¿De dónde derivamos que uno debe rasgar sus vestiduras al ver las ciudades de Judea en ruinas? Como está escrito: “Vinieron ciertos hombres de Siquem, de Silo y de Samaria, ochenta hombres, con las barbas afeitadas, y sus ropas rasgadas, y habiéndose hecho cortes, con ofrendas e incienso en la mano, para llevarlos a la casa del Señor” (Jeremías 41:5). Esto indica que rasgaron sus vestiduras al ver la destrucción.
אָמַר רַבִּי חֶלְבּוֹ אָמַר עוּלָּא בִּירָאָה אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: הָרוֹאֶה עָרֵי יְהוּדָה בְּחוּרְבָּנָן, אוֹמֵר: ״עָרֵי קׇדְשְׁךָ הָיוּ מִדְבָּר״, וְקוֹרֵעַ. יְרוּשָׁלַיִם בְּחוּרְבָּנָהּ, אוֹמֵר: ״צִיּוֹן מִדְבָּר הָיָתָה יְרוּשָׁלִַם שְׁמָמָה״, וְקוֹרֵעַ. בֵּית הַמִּקְדָּשׁ בְּחוּרְבָּנוֹ, אוֹמֵר: ״בֵּית קׇדְשֵׁנוּ וְתִפְאַרְתֵּנוּ אֲשֶׁר הִלְלוּךָ אֲבוֹתֵינוּ הָיָה לִשְׂרֵיפַת אֵשׁ וְכׇל מַחֲמַדֵּינוּ הָיָה לְחׇרְבָּה״, וְקוֹרֵעַ.
Rabí Ḥelbo dijo que Ulla Bira’a dijo que Rabí Elazar dijo: Quien ve las ciudades de Judea en su desolación dice: “Tus ciudades santas se han convertido en un desierto” (Isaías 64:9), y luego rasga sus vestiduras. Quien ve Jerusalén en su desolación dice: “Sion es un desierto, Jerusalén una desolación” (Isaías 64:9), y luego rasga sus vestiduras. Quien ve el Templo en su desolación dice: “Nuestra casa santa y hermosa, donde nuestros padres Te alabaron, ha sido quemada por el fuego; y todas nuestras cosas preciadas han sido devastadas” (Isaías 64:10), y luego rasga sus vestiduras.
קוֹרֵעַ עַל מִקְדָּשׁ, וּמוֹסִיף עַל יְרוּשָׁלַיִם. וּרְמִינְהוּ: אֶחָד הַשּׁוֹמֵעַ וְאֶחָד הָרוֹאֶה, כֵּיוָן שֶׁהִגִּיעַ לְצוֹפִים — קוֹרֵעַ, וְקוֹרֵעַ עַל מִקְדָּשׁ בִּפְנֵי עַצְמוֹ וְעַל יְרוּשָׁלַיִם בִּפְנֵי עַצְמָהּ!
Se enseñó en la baraita: Él primero rasga sus vestiduras por el Templo y luego extiende el desgarrón por Jerusalén. Y plantean una contradicción de otra baraita que dice: Tanto quien oye que Jerusalén está en ruinas como quien ve la destrucción, una vez que llega al monte Scopus [Tzofim], rasga sus vestiduras. Y rasga sus vestiduras por el Templo por separado y por Jerusalén por separado.
לָא קַשְׁיָא: הָא דְּפָגַע בַּמִּקְדָּשׁ בְּרֵישָׁא. הָא דְּפָגַע בִּירוּשָׁלַיִם בְּרֵישָׁא.
La Guemará responde: Esto no es difícil. Estabaraita, que establece que, en lugar de hacer un desgarro separado por Jerusalén, se puede extender el primer desgarro que había hecho por el Templo, se refiere al caso en que uno llegó primero al Templo, antes de ver el resto de Jerusalén, y lo vio en ruinas. Aquellabaraita, que establece que se deben hacer desgarros separados por Jerusalén y por el Templo, se refiere al caso en que uno llegó primero a Jerusalén, y solo después al Templo.
תָּנוּ רַבָּנַן: וְכוּלָּן רַשָּׁאִין לְשׁוֹלְלָן וּלְמוֹלְלָן וּלְלוֹקְטָן וְלַעֲשׂוֹתָן כְּמִין סוּלָּמוֹת, אֲבָל לֹא לְאַחוֹתָן.
§ Los Sabios enseñaron la siguiente baraita: Y todos estos desgarros, se pueden hilvanar juntos con puntadas flojas, y hacerles el dobladillo, y fruncirlos, y arreglarlos con puntadas imprecisas semejantes a una escalera. Pero no se pueden remendar con puntadas precisas.
אָמַר רַב חִסְדָּא:
Rav Ḥisda dijo:

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