כִּי מְטוֹ אַגִּישְׁרָא, קָמוּ גַּמְלֵי. אֲמַר לְהוּ הַהוּא טַיָּיעָא: מַאי הַאי? אֲמַרוּ לֵיהּ: רַבָּנַן דְּקָא עָבְדִי יְקָרָא אַהֲדָדֵי. מָר אָמַר: מָר נֵיעוּל בְּרֵישָׁא, וּמָר אָמַר: מָר נֵיעוּל בְּרֵישָׁא. אֲמַר: דִּינָא הוּא דְּרַבָּה בַּר הוּנָא לֵיעוּל בְּרֵישָׁא. חֲלֵיף גַּמְלֵיהּ דְּרַבָּה בַּר הוּנָא, נְתוּר כַּכֵּיהּ וְשִׁנֵּיהּ דְּהָהוּא טַיָּיעָא.
Cuando llegaron a un puente que solo podía cruzarse en fila india, los camellos que llevaban a los dos Sabios se detuvieron en sus lugares y no cruzaron el puente. Cierto árabe [Tayya’a] que presenció lo que estaba ocurriendo les dijo: ¿Qué es esto, este fenómeno de que los camellos se hayan detenido? Le dijeron: Los Sabios fallecidos se están honrando mutuamente. Es como si un Sabio estuviera diciendo: El Maestro debe ir y cruzar el puente primero, mientras que al mismo tiempo el otro Sabio está diciendo: El Maestro debe ir y cruzar primero. El árabe dijo: Según la ley, Rabba bar Huna debe ir primero, ya que es hijo de un gran hombre, y el camello que llevaba a Rabba bar Huna entonces pasó primero. Poco después, las muelas y otros dientes de aquel árabe se le cayeron debido a la falta de respeto que mostró hacia Rav Hamnuna.
פְּתַח עֲלֵיהּ הַהוּא יָנוֹקָא: גֶּזַע יְשִׁישִׁים עָלָה מִבָּבֶל, וְעִמּוֹ סֵפֶר מִלְחָמוֹת, קָאַת וְקִפּוֹד הוּכְפְּלוּ, לִרְאוֹת בְּשׁוֹד וָשֶׁבֶר הַבָּא מִשִּׁנְעָר. קָצַף עַל עוֹלָמוֹ וְחָמַס מִמֶּנּוּ נְפָשׁוֹת, וְשָׂמַח בָּהֶם כְּכַלָּה חֲדָשָׁה. רוֹכֵב עֲרָבוֹת שָׂשׂ וְשָׂמַח, בְּבֹא אֵלָיו נֶפֶשׁ נָקִי וְצַדִּיק.
Cuando llegaron a Tiberíades, cierto niño abrió su elogio fúnebre diciendo lo siguiente: El retoño de un linaje antiguo, es decir, Rabba bar Rav Huna, que descendía de grandes personas, ha ascendido de Babilonia, y con él está el libro de las guerras, es decir, Rav Hamnuna, que era grande en Torah, a la que se hace referencia como el libro de las Guerras del Señor (Números 21:14). Las maldiciones del pelícano y del búho, que son símbolos de la destrucción del Templo (Isaías 34:11), se han duplicado, para ver la ruina y el quebranto que han venido de Sinar, es decir, Babilonia. El Señor se enojó con Su mundo y tomó almas de él, y se regocija por ellas cuando vienen a Él como una novia nueva. Dios, que cabalga sobre las nubes, está gozoso y feliz cuando un alma inocente y justa viene a Él.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרָבִינָא, פְּתַח עֲלֵיהּ הַהוּא סַפְדָנָא: תְּמָרִים הָנִיעוּ רֹאשׁ עַל צַדִּיק כַּתָּמָר, נָשִׂים לֵילוֹת כְּיָמִים עַל מֵשִׂים לֵילוֹת כְּיָמִים.
§ La Guemará continúa relatando otros elogios fúnebres famosos. Cuando Ravina falleció, cierto orador fúnebre abrió su elogio por él con las siguientes palabras: Palmeras datileras, inclinad vuestras cabezas con tristeza por el justo que puede ser comparado con una palmera datilera. Hagamos nuestras noches como días en llanto, por un hombre que hizo sus noches como días estudiando la Torah.
אֲמַר לֵיהּ רַב אָשֵׁי לְבַר קִיפּוֹק: הָהוּא יוֹמָא מַאי אָמְרַתְּ? אֲמַר לֵיהּ, אָמֵינָא: אִם בַּאֲרָזִים נָפְלָה שַׁלְהֶבֶת, מָה יַעֲשׂוּ אֵיזוֹבֵי קִיר. לִוְיָתָן בְּחַכָּה הוֹעֲלָה, מָה יַעֲשׂוּ דְּגֵי רְקָק. בְּנַחַל שׁוֹטֵף נָפְלָה חַכָּה, מָה יַעֲשׂוּ מֵי גֵבִים.
La Guemará relata que antes de la muerte de Ravina, Rav Ashi le dijo a bar Kippok, que era un famoso elogista fúnebre: En ese día en que Ravina muera, ¿qué dirás? Él le dijo: Yo comenzaré mi elogio fúnebre y diré lo siguiente: Si los cedros subieron en llamas, ¿qué hará el hisopo de la pared? Si el leviatán fue levantado con un anzuelo, qué harán los pequeños peces del pantano? Si la sequedad alcanzó un río caudaloso, ¿qué pueden hacer las aguas de los charcos?
אֲמַר לֵיהּ בַּר אָבִין: חַס וְשָׁלוֹם דְּחַכָּה וְשַׁלְהֶבֶת בְּצַדִּיקֵי אָמֵינָא. וּמַאי אָמְרַתְּ? אָמֵינָא: בְּכוּ לָאֲבֵלִים וְלֹא לָאֲבֵידָה, שֶׁהִיא לִמְנוּחָה וְאָנוּ לַאֲנָחָה.
Bar Avin, que también era un elogista fúnebre, le dijo: Dios no lo permita que las palabras gancho y llama sean dichas con respecto a los justos, pues estas no son expresiones de honor. Rav Ashi le preguntó: ¿Y qué dirás? Él le dijo: Diré: Llorad por los dolientes y no por aquello que se perdió, pues aquello que se perdió, es decir, el alma de Ravina, ha ido a su descanso eterno, mientras que nosotros, los dolientes, nos quedamos con nuestros suspiros.
חֲלַשׁ דַּעְתֵּיהּ עֲלַיְיהוּ, וְאִתְהֲפוּךְ כַּרְעַיְיהוּ. הַהוּא יוֹמָא לָא אֲתוֹ לְאַסְפּוֹדֵיהּ. וְהַיְינוּ דְּאָמַר רַב אָשֵׁי: לָא בַּר קִיפּוֹק חָלֵיץ, וְלָא בַּר אָבִין חָלֵיץ.
Rav Ashi se sintió ofendido por ellos, ya que sus palabras de alabanza para Ravina могли haberse entendido como una muestra de falta de respeto hacia Rav Ashi, puesto que compararon a Ravina con un cedro y a los demás Sabios, incluido Rav Ashi, con hisopos del muro. Debido a la ira de Rav Ashi, sus pies se torcieron hacia adentro y quedaron deformes. Ese día en que Ravina realmente murió, ninguno de ellos vino a elogiarlo fúnebremente. Esto es lo que dijo Rav Ashi usando una metáfora para describir este incidente: Ni bar Kippok puede realizar jalitzá, ni bar Avin puede realizar jalitzá, porque sus pies están torcidos y por eso sus zapatos no pueden quitarse de sus pies de la manera adecuada.
רָבָא, כִּי הֲוָה אֲתָא לְדִגְלַת, אֲמַר לֵיהּ לְבַר אָבִין: קוּם אֵימָא מִילְּתָא. קָאֵי וְאָמַר: בָּאוּ רוֹב שְׁלִישִׁית בְּמַיִם, זְכוֹר וְרַחֵם. תָּעִינוּ מֵאַחֲרֶיךָ כְּאִשָּׁה מִבַּעְלָהּ, אַל תַּזְנִיחֵנוּ כְּאוֹת מֵי מָרָה.
Cuando Rava una vez llegó al río Tigris, y le preocupaba que pudiera ser arrastrado por el agua, le dijo a bar Avin: Levántate y di una oración por nosotros. Él se levantó y dijo: La mayor parte del tercero, una referencia poética al pueblo judío (Isaías 19:24), ha venido en el agua, implicando que Rava era igual en importancia a la mayoría del pueblo judío. Recuerda entonces y ten misericordia de nosotros. Aunque nos hemos desviado de ti como una mujer infiel se aparta de su marido, no nos abandones ni nos castigues como la señal del agua amarga, con la que se pone a prueba a una mujer sospechosa de adulterio. Es decir, no nos castigues con agua.
(חָנִין, יוֹחָנָן, זֵירָא, אַבָּא, יַעֲקֹב, יוֹסֵי, שְׁמוּאֵל, חִיָּיא, מְנַחֵם סִימָן).
A propósito de las elegías por hombres justos, la Guemará presenta los nombres: Ḥanin, Yoḥanan, Zeira, Abba, Ya’akov, Yosei, Shmuel, Ḥiyya, y Menaḥem; esto es un recurso mnemotécnico para las historias que siguen.
רַבִּי חָנִין, חַתְנֵיהּ דְּבֵי נְשִׂיאָה הֲוָה. לָא (קָא) הֲווֹ לֵיהּ בְּנֵי, בְּעָא רַחֲמֵי וַהֲווֹ לֵיהּ. הָהוּא יוֹמָא דַּהֲוָה לֵיהּ, נָח נַפְשֵׁיהּ, פְּתַח עֲלֵיהּ הַהוּא סַפְדָנָא: שִׂמְחָה לְתוּגָה נֶהְפָּכָה, שָׂשׂוֹן וְיָגוֹן נִדְבָּקוּ, בְּעֵת שִׂמְחָתוֹ נֶאֱנַח, בְּעֵת חֲנִינָתוֹ אָבַד חֲנִינוֹ. אַסִּיקוּ לֵיהּ חָנִן עַל שְׁמֵיהּ.
Se relató que Rabí Ḥanin era yerno en la casa del Nasi. Al principio no tenía hijos, pero rezó para que Dios tuviera misericordia de él, y entonces tuvo un hijo. En el mismo día en que un hijo le nació, él mismo falleció. Cierto elogista abrió su elogio por él con las siguientes palabras: La felicidad se ha convertido en tristeza; la alegría y el sufrimiento se han unido. En el momento de su felicidad exhaló su último aliento. En el momento en que fue agraciado con un hijo, su propia gracia se perdió. Y llamaron al niño Ḥanan en honor a su padre.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי יוֹחָנָן, פְּתַח עֲלֵיהּ רַבִּי יִצְחָק בֶּן אֶלְעָזָר: קָשֶׁה הַיּוֹם לְיִשְׂרָאֵל כְּיוֹם בֹּא הַשֶּׁמֶשׁ בַּצׇּהֳרַיִם, דִּכְתִיב: ״וְהָיָה בַּיּוֹם הַהוּא וְהֵבֵאתִי הַשֶּׁמֶשׁ בַּצׇּהֳרַיִם״. וְאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: זֶה יוֹמוֹ שֶׁל יֹאשִׁיָּהוּ.
Cuando Rabí Yoḥanan falleció, Rabí Yitzḥak ben Elazar comenzó su elogio fúnebre por él de la siguiente manera: Hoy es tan difícil para el pueblo judío como el día en que el sol se puso al mediodía, como está escrito: “Y acontecerá en aquel día, dice el Señor Dios, que haré que el sol se ponga al mediodía, y oscureceré la tierra en pleno día. Y convertiré vuestras fiestas en duelo, y todos vuestros cantos en lamentación; y pondré cilicio sobre todos los lomos, y calvicie sobre toda cabeza; y lo haré como el duelo por un hijo único, y su final como un día amargo” (Amós 8:9–10). Y Rabí Yoḥanan dijo: Este fue el día en que el rey Josías fue asesinado (véase II Crónicas 35:20–24). Esto demuestra que la persona más justa de la generación es descrita como el sol.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי יוֹחָנָן, יָתֵיב רַבִּי אַמֵּי שִׁבְעָה וּשְׁלֹשִׁים. אָמַר רַבִּי אַבָּא בְּרֵיהּ דְּרַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא: רַבִּי אַמֵּי דַּעֲבַד — לְגַרְמֵיהּ הוּא דַּעֲבַד, דְּהָכִי אָמַר רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: אֲפִילּוּ רַבּוֹ שֶׁלִּימְּדוֹ חׇכְמָה — אֵינוֹ יוֹשֵׁב עָלָיו אֶלָּא יוֹם אֶחָד.
Además, se relató que cuando el rabino Yoḥanan falleció, el rabino Ami se sentó de duelo por él durante siete días y durante treinta días como si hubiera perdido a un pariente cercano. El rabino Abba, hijo del rabino Ḥiyya bar Abba, dijo: Lo que hizo el rabino Ami, lo hizo por su cuenta, pero esta práctica no refleja la halakha. Pues el rabino Ḥiyya bar Abba dijo que el rabino Yoḥanan dijo lo siguiente: Incluso por la muerte de su maestro que le enseñó sabiduría, uno se sienta de duelo solo por un día y no más.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי זֵירָא, פְּתַח עֲלֵיהּ הַהוּא סַפְדָנָא: אֶרֶץ שִׁנְעָר הָרָה וְיָלְדָה, אֶרֶץ צְבִי גִּידְּלָה שַׁעֲשׁוּעֶיהָ. אוֹי נָא לָהּ אָמְרָה רַקַּת, כִּי אִבְּדָה כְּלִי חֶמְדָּתָהּ.
La Guemará relata otro incidente acerca de un elogio fúnebre: Cuando Rabí Zeira murió, cierto orador fúnebre comenzó su elogio por él diciendo: La tierra de Sinar concibió y dio a luz a él, pues originalmente era babilonio, pero la tierra de la belleza, es decir, Eretz Yisrael, crió al amado de Babilonia, ya que más tarde se trasladó a Eretz Yisrael y creció allí. ¡Ay de ella!, dijo Rakkath, un nombre poético para Tiberíades, pues su vasija más preciada se ha perdido.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי אֲבָהוּ, אַחִיתוּ עַמּוּדֵי דְקֵסָרִי מַיָּא. דְּרַבִּי יוֹסֵי, שְׁפַעוּ מַרְזְבֵי דְצִיפּוֹרִי דְּמָא. דְּרַבִּי יַעֲקֹב, אִתְחֲמִיאוּ כּוֹכְבֵי בִּימָמָא. דְּרַבִּי אַסִּי, אִיעֲקַרוּ כׇּל אִילָנַיָּא. דְּרַבִּי חִיָּיא, נְחִיתוּ כֵּיפֵי דְנוּרָא מֵרְקִיעָא. דְּרַבִּי מְנַחֵם בְּרַבִּי יוֹסֵי, אִישְׁתַּעוֹ צַלְמָנַיָּיא וַהֲווֹ (לְמַחְלְצַיָּיא).
La Guemará continúa analizando la muerte de los justos: Cuando Rabí Abbahu falleció, los pilares de Cesarea, su ciudad, corrieron con agua como si estuvieran derramando lágrimas por él. Cuando Rabí Yosei falleció, los canales de Tzippori, su ciudad, fluyeron con sangre. Cuando Rabí Ya’akov falleció, las estrellas fueron visibles durante el día. Cuando Rabí Asi falleció, todos los árboles fueron arrancados en una tormenta. Cuando Rabí Ḥiyya falleció, piedras de fuego cayeron del cielo. Cuando Rabí Menaḥem, hijo de Rabí Yosei, falleció, los rostros de las estatuas se volvieron lisos como si hubieran sido alisados con una llana de yesero [meḥlatzaya].
דְּרַבִּי תַּנְחוּם בַּר חִיָּיא, אִיתְקַצַּצוּ כֹּל אַנְדְּרָטַיָּא. דְּרַבִּי אֶלְיָשִׁיב, אִיחֲתַרוּ שִׁבְעִין מַחְתַּרְתָּא בִּנְהַרְדְּעָא. דְּרַב הַמְנוּנָא, נְחִיתוּ כֵּיפֵי דְבַרְדָּא מֵרְקִיעָא. דְּרַבָּה וְרַב יוֹסֵף, נְשׁוּק כֵּיפֵי דִפְרָת אַהֲדָדֵי. דְּאַבָּיֵי וְרָבָא, נְשׁוּק כֵּיפֵי דְּדִגְלַת אַהֲדָדֵי. כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי מְשַׁרְשְׁיָא, טְעוּן דִּיקְלֵי שִׁיצֵי.
Cuando Rabí Tanḥum bar Ḥiyya falleció, toda estatua [andartaya] del rey fue mutilada. Cuando Rabí Elyashiv falleció, setenta túneles de ladrones fueron cavados en Neharde’a, porque mientras él vivía no había ladrones en la ciudad debido a su mérito. Cuando Rav Hamnuna falleció, cayeron piedras de granizo del cielo. Cuando Rabba y Rav Yosef fallecieron, las partes superiores de los puentes del Éufrates se derrumbaron y se tocaron entre sí. Cuando Abaye y Rava fallecieron, las partes superiores de los puentes del Tigris se derrumbaron y se tocaron entre sí. Cuando Rabí Mesharshiyya falleció, las palmeras quedaron cargadas de espinas [shitzei].
תָּנוּ רַבָּנַן:
§ La Guemará vuelve al tema de rasgar las vestiduras en duelo: Los Sabios enseñaron la siguiente baraita: