לְעוֹלָם רַבִּי יְהוּדָה, וַאֲפִילּוּ לְכַתְּחִילָּה. וְלָא קַשְׁיָא: הָא דִּידֵיהּ, הָא דְּרַבֵּיהּ.
La Guemará responde: En realidad, ciertamente se puede decir que la baraita acerca de la terumá fue enseñada de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, y que Rabí Yehuda permite que una persona sorda lea incluso a priori, mientras que Rabí Yosei descalifica a una persona sorda incluso después del hecho. Y la baraita que enseña que uno no debe recitar la Bendición después de las Comidas en su corazón, pero que si lo hizo ha cumplido con su obligación, no es difícil, ya que esa baraita también fue enseñada por Rabí Yehuda. La explicación de esto es que en estabaraita, acerca de la terumá, él estaba enseñando su opinión propia, que está permitido incluso a priori, mientras que en aquellabaraita, con respecto a la Bendición después de las Comidas, estaba enseñando la opinión de su maestro, Rabí Elazar ben Azarya, de que uno está obligado a oír lo que está diciendo cuando recita bendiciones.
דְּתַנְיָא, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר מִשּׁוּם רַבִּי אֶלְעָזָר בֶּן עֲזַרְיָה: הַקּוֹרֵא אֶת שְׁמַע צָרִיךְ שֶׁיַּשְׁמִיעַ לְאׇזְנוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״שְׁמַע יִשְׂרָאֵל ה׳ אֱלֹהֵינוּ ה׳ אֶחָד״ — הַשְׁמַע לְאָזְנֶיךָ מַה שֶּׁאַתָּה מוֹצִיא מִפִּיךָ. רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: ״אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוְּךָ הַיּוֹם עַל לְבָבֶךָ״ — אַחַר כַּוּוֹנַת הַלֵּב הֵן הֵן הַדְּבָרִים.
Como se enseña en una baraita: Rabí Yehuda dijo en nombre de Rabí Elazar ben Azarya: Quien recita el Shemá debe hacerlo audible a sus oídos, como está dicho: “Oye, Israel, el Señor nuestro Dios; el Señor es Uno” (Deuteronomio 6:4), la palabra “oye” indica que debes permitir que tus oídos oigan las palabras que expresas con tu boca. Rabí Meir discrepa y dice: Esto no es necesario, pues allí también está dicho: “Y estas palabras, que yo te ordeno hoy, estarán sobre tu corazón” (Deuteronomio 6:6), lo que indica que estas “palabras”, las palabras del Shemá, dependen de la intención del corazón, ya que no es necesario pronunciarlas en voz alta. Vemos que, según Rabí Elazar ben Azarya, tal como lo cita Rabí Yehuda, las palabras deben ser audibles para los propios oídos ab initio.
הַשְׁתָּא דְּאָתֵית לְהָכִי — אֲפִילּוּ תֵּימָא רַבִּי יְהוּדָה כְּרַבֵּיהּ סְבִירָא לֵיהּ, וְהָא דְּתָנֵי יְהוּדָה בְּרֵיהּ דְּרַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן פַּזִּי — רַבִּי מֵאִיר הִיא.
La Guemará propone una segunda solución: Ahora que has llegado a este punto y has citado esta baraita, tú puedes incluso decir que Rabí Yehuda sostiene de acuerdo con su maestro, Rabí Elazar ben Azarya, que una persona sorda queda descalificada a priori, y que solo a posteriori su lectura es válida. Y en cuanto a aquella baraitaque enseñó Rabí Yehuda, hijo de Rabí Shimon ben Pazi, que establece que una persona sorda puede separar terumá incluso a priori, esto fue enseñado de acuerdo con la otra opinión citada en la baraita, es decir, la de Rabí Meir, quien sostiene que todo depende de la intención del corazón, y que no es necesario pronunciar las palabras en voz audible, incluso a priori.
רַבִּי יְהוּדָה מַכְשִׁיר בְּקָטָן. (דְּתַנְיָא) אָמַר רַבִּי יְהוּדָה: קָטָן הָיִיתִי, וּקְרִיתִיהָ לְמַעְלָה מֵרַבִּי טַרְפוֹן וּזְקֵנִים בְּלוֹד. אָמְרוּ לוֹ: אֵין מְבִיאִין רְאָיָה מִן הַקָּטָן.
§ Se enseñó en la mishná: Rabí Yehuda dice que un menor es apto para leer la Meguilá. Se enseña en una baraita: Rabí Yehuda dijo: Puedo aportar prueba para mi opinión, pues cuando yo era menor, yo mismo leí la Meguilá ante Rabí Tarfón y los otros Ancianos en Lod. Le dijeron en respuesta: No se puede aportar prueba del testimonio de un menor. Puesto que en el momento del supuesto incidente eras menor, no estás calificado ahora para testificar sobre ello.
תַּנְיָא, אָמַר רַבִּי: קָטָן הָיִיתִי, וּקְרִיתִיהָ לְמַעְלָה מֵרַבִּי יְהוּדָה, אָמְרוּ לוֹ: אֵין מְבִיאִין רְאָיָה מִן הַמַּתִּיר.
Se enseña en una baraita diferente: Rabí Yehuda HaNasi dijo: Cuando yo era menor leí la Meguilá delante de Rabí Yehuda. Le dijeron: No se puede aportar una prueba de que un acto está permitido a partir del comportamiento del propio que lo permite. Sabemos que Rabí Yehuda sostiene que un menor es apto para leer la Meguilá, y el hecho de que actuara de acuerdo con su propia opinión no prueba que esta sea la halajá aceptada.
וְלֵימְרוּ לֵיהּ: אֵין מְבִיאִין רְאָיָה מִן הַקָּטָן! חֲדָא וְעוֹד קָאָמְרוּ לֵיהּ. חֲדָא: דְּקָטָן הָיִיתָ, וְעוֹד: אֲפִילּוּ גָּדוֹל הָיִיתָ — אֵין מְבִיאִין רְאָיָה מִן הַמַּתִּיר.
La Guemará pregunta: Y que le digan, como los Sabios le dijeron a Rabí Yehuda en la baraita anterior, que no se puede aportar prueba del testimonio de un menor. La Guemará responde: Le dijeron una cosa y luego otra; es decir, lo rechazaron con un argumento doble: Una objeción es que tú eras menor en ese momento, y por lo tanto tu testimonio queda invalidado. Y además, incluso si hubieras sido adulto en ese momento y hubieras testificado que viste a algún otro menor leer la Meguilá ante Rabí Yehuda, no se puede aportar prueba de que un acto está permitido a partir del comportamiento del propio que lo permite.
מַתְנִי׳ אֵין קוֹרִין אֶת הַמְּגִילָּה, וְלֹא מָלִין, וְלֹא טוֹבְלִין, וְלֹא מַזִּין, וְכֵן שׁוֹמֶרֶת יוֹם כְּנֶגֶד יוֹם — לֹא תִּטְבּוֹל עַד שֶׁתָּנֵץ הַחַמָּה. וְכוּלָּן שֶׁעָשׂוּ מִשֶּׁעָלָה עַמּוּד הַשַּׁחַר — כָּשֵׁר.
MISHNÁ:No se puede leer la Meguilá, ni realizar una circuncisión, ni sumergirse en un baño ritual, ni rociar agua de purificación para purificar a personas y objetos que habían contraído impureza ritual por contacto con un cadáver hasta después de la salida del sol. Y también una mujer que observa un día limpio por cada día en que experimenta una secreción, es decir, una mujer que experimentó uno o dos días de sangrado no menstrual, y que ahora debe esperar hasta que haya pasado un día sin ninguna secreción de sangre antes de recuperar la pureza ritual, ella tampoco puede sumergirse hasta que el sol haya salido. Y con respecto a todas estas actividades que se supone deben realizarse durante el día, si alguien las hizo después del alba, es decir, después de la aparición de la primera luz del sol, incluso antes de la salida del sol, son válidas, ya que en ese momento ya se considera de día.
גְּמָ׳ מְנָלַן? דְּאָמַר קְרָא: ״וְהַיָּמִים הָאֵלֶּה נִזְכָּרִים וְנַעֲשִׂים״ — בַּיּוֹם אִין, בַּלַּיְלָה לָא. לֵימָא תֶּיהְוֵי תְּיוּבְתָּא דְּרַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי, דְּאָמַר רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי: חַיָּיב אָדָם לִקְרוֹת אֶת הַמְּגִילָּה בַּלַּיְלָה וְלִשְׁנוֹתָהּ בַּיּוֹם! כִּי קָתָנֵי — אַדְּיוֹם.
GEMARA: La Guemará pregunta: ¿De dónde derivamos la halajá enseñada en la mishná de que la Meguilá puede leerse solo durante el día? La Guemará responde: Como dice el versículo: “Y que estos días fueran recordados y observados” (Ester 9:28). La palabra “días” indica durante el día, sí, pero por la noche, no. La Guemará pregunta: Digamos que esto es una refutación concluyente de la opinión de Rabí Yehoshua ben Levi, pues Rabí Yehoshua ben Levi dijo: Una persona está obligada a leer la Meguilá por la noche y luego repetirla durante el día. La Guemará rechaza esto: No hay prueba de aquí, ya que cuando la mishná enseña que la Meguilá puede leerse solo durante el día, se refería a la lectura diurna, pero la lectura nocturna no se considera aquí en absoluto.
וְלֹא מָלִין וְכוּ׳. דִּכְתִיב: ״וּבַיּוֹם הַשְּׁמִינִי יִמּוֹל״.
§ La mishná continúa: Y no se puede realizar una circuncisión hasta después del amanecer, como está escrito: “Y en el octavo día será circuncidada la carne de su prepucio” (Levítico 12:3). Esto indica que la circuncisión debe ser durante el día, y no por la noche.
וְלֹא טוֹבְלִין וְלֹא מַזִּין וְכוּ׳. דִּכְתִיב: ״וְהִזָּה הַטָּהוֹר עַל הַטָּמֵא [וְגוֹ׳] בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי״, וְאִיתַּקַּשׁ טְבִילָה לְהַזָּיָה.
§ Además, se enseña en la mishná: Y no se puede sumergir en un baño ritual, ni rociar las aguas de purificación hasta después del amanecer. Esto también se deriva de un versículo, como está escrito: “Y la persona pura rociará sobre la impura en el tercer día y en el séptimo día; y en el séptimo día se purificará, lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará pura al atardecer” (Números 19:19), lo que enseña que la aspersión debe tener lugar durante el día y no por la noche. Y la inmersión se compara con la aspersión, ya que también se menciona en el versículo, “y se bañará en agua”, de modo que todo lo que es inválido con respecto a la aspersión también es inválido con respecto a la inmersión.
וְכֵן שׁוֹמֶרֶת יוֹם כְּנֶגֶד יוֹם לֹא תִּטְבּוֹל עַד שֶׁתָּנֵץ הַחַמָּה וְכוּ׳. פְּשִׁיטָא! מַאי שְׁנָא שׁוֹמֶרֶת יוֹם כְּנֶגֶד יוֹם מִכׇּל חַיָּיבֵי טְבִילוֹת!
§ La mishná establece: Y también una mujer que observa un día por un día no puede sumergirse hasta que haya salido el sol. La Guemará pregunta: Esto es obvio. ¿Qué diferencia hay en una mujer que observa un día por un día, que debe sumergirse en un baño ritual, de todos los demás que están obligados a sumergirse, si ya se enseñó que no se puede sumergir en un baño ritual hasta que sea de día?
אִיצְטְרִיךְ: סָלְקָא דַּעְתָּךְ אָמֵינָא תֶּיהְוֵי כִּרְאִיָּה רִאשׁוֹנָה שֶׁל זָב — וּרְאִיָּה רִאשׁוֹנָה שֶׁל זָב אִיתַּקַּשׁ לְבַעַל קֶרִי, דִּכְתִיב: ״זֹאת תּוֹרַת הַזָּב וַאֲשֶׁר תֵּצֵא מִמֶּנּוּ שִׁכְבַת זָרַע״. מָה בַּעַל קֶרִי טוֹבֵל בַּיּוֹם — הַאי נָמֵי לִיטְבּוֹל בְּיוֹמֵיהּ.
La Guemará responde: No obstante, es necesario mencionar por separado el caso de una mujer que observa un día por un día. Pues podrías pensar que el sangrado de esta mujer debería tratarse como la primera emisión de un zav, un hombre que experimenta una secreción similar a la gonorrea, en el sentido de que, así como un hombre adquiere el estatus de zav pleno una vez que tiene tres emisiones de ese tipo, así también una mujer adquiere el estatus de zava plena una vez que experimenta tres días de sangrado. Y la primera emisión de un zav se equipara a la de quien tuvo una emisión seminal, como está escrito: “Esta es la halakha del que tiene flujo y de aquel de quien sale semen” (Levítico 15:32). De esto se aprende: Así como quien tuvo una emisión seminal se sumerge en el mismo día en que tuvo la emisión, así también aquel, el zav, puede sumergirse en el mismo día en que tuvo la emisión.
וְהָא בִּימָמָא לָא מָצְיָא טָבְלָה, דִּכְתִיב: ״כׇּל יְמֵי זוֹבָהּ כְּמִשְׁכַּב נִדָּתָהּ יִהְיֶה לָּהּ״, בְּלֵילְיָא מִיהַת לֶיעְבֵּיד מִקְצָת שִׁימּוּר, וְתִיטְבּוֹל, קָא מַשְׁמַע לַן כֵּיוָן דְּבָעֲיָא סְפִירָה —
Y aunque esta, es decir, una mujer que observa un día por un día, no puede sumergirse en el mismo día en que experimentó el sangrado, como está escrito: “Todos los días de su flujo serán para ella como el lecho de su menstruación” (Levítico 15:26), lo que enseña que ella permanece todo el día de su flujo en su estado de impureza y debe esperar hasta que el día termine antes de poder sumergirse, sin embargo, se podría haber dicho que al menos durante la noche siguiente al día de su flujo ella debería poder realizar una observación parcial, es decir, verificar que parte de la noche haya transcurrido sin sangrado, y luego sumergirse por la noche, sin esperar hasta la mañana. Por lo tanto, la mishná nos enseña que puesto que ella está obligada a contar un día de pureza después de su día de impureza,