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מֵאֵימָתַי (מ)חַיָּיבִין עֲלֵיהֶם – מִשֶּׁיִּרְאוּ פְּנֵי הַבַּיִת. כְּמַאן – כִּי הַאי תַּנָּא, דְּתַנְיָא, רַבִּי אֱלִיעֶזֶר אוֹמֵר: בִּכּוּרִים מִקְצָתָן בַּחוּץ וּמִקְצָתָן בִּפְנִים, שֶׁבַּחוּץ – הֲרֵי הֵן כְּחוּלִּין לְכׇל דִּבְרֵיהֶם, שֶׁבִּפְנִים – הֲרֵי הֵן כְּהֶקְדֵּשׁ לְכׇל דִּבְרֵיהֶם.
¿Desde cuándo un no sacerdote que come primicias es responsable de recibir muerte a manos del Cielo por su consumo? Uno es responsable desde que los frutos entran dentro del Templo. La Guemará señala: ¿De acuerdo con la opinión de quién se declara esta halakha? Es de acuerdo con la opinión de este tanna, como se enseña en una baraita que Rabí Eliezer dice: Con respecto a las primicias, algunas de las cuales están afuera y algunas de las cuales están adentro del Templo, el estatus halájico de aquellas que están afuera del Templo es como el de productos no consagrados para todos los asuntos que les conciernen, y el estatus halájico de aquellas que están adentro del Templo es como el de productos consagrados para todos los asuntos que les conciernen.
אָמַר רַב שֵׁשֶׁת: בִּכּוּרִים, הַנָּחָה – מְעַכֶּבֶת בָּהֶן, קְרִיָּיה – אֵין מְעַכֶּבֶת בָּהֶן.
§ Rav Sheshet dice: Con respecto a las primicias, la falta de colocación junto al altar las invalida; mientras que la falta de recitación de los versículos correspondientes de la Torah no las invalida.
כְּמַאן – כִּי הַאי תַּנָּא, דְּתַנְיָא: רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר שְׁלֹשָׁה דְּבָרִים מִשּׁוּם שְׁלֹשָׁה זְקֵנִים, רַבִּי יִשְׁמָעֵאל אוֹמֵר: יָכוֹל יַעֲלֶה אָדָם מַעֲשֵׂר שֵׁנִי בִּזְמַן הַזֶּה בִּירוּשָׁלַיִם, וְיֹאכְלֶנּוּ? וְדִין הוּא: בְּכוֹר טָעוּן הֲבָאַת מָקוֹם, וּמַעֲשֵׂר שֵׁנִי טָעוּן הֲבָאַת מָקוֹם, מָה בְּכוֹר אֵינוֹ אֶלָּא בִּפְנֵי הַבַּיִת – אַף מַעֲשֵׂר אֵינוֹ אֶלָּא בִּפְנֵי הַבַּיִת.
La Guemará señala: ¿De acuerdo con la opinión de quién se enuncia esta halakha? Es de acuerdo con la opinión de este tanna, Rabí Yishmael, como se enseña en una baraita que Rabí Yosei dice tres declaraciones en nombre de tres ancianos, y una de esas declaraciones es la que dice Rabí Yishmael: Uno podría haber pensado que una persona traería el producto del segundo diezmo a Jerusalén en el presente, después de la destrucción del Templo, y lo comería. Y, ostensiblemente, esto podría derivarse por medio de una inferencia lógica de que no se puede hacerlo: Una ofrenda primogénita requiere llevarla al lugar, a Jerusalén, y comerla allí, y el producto del segundo diezmo requiere llevarlo al lugar; así como la ofrenda primogénita puede comerse allí solo en presencia del Templo, así también, el producto del segundo diezmo puede comerse allí solo en presencia del Templo.
מָה לִבְכוֹר שֶׁכֵּן טָעוּן מַתַּן דָּמִים וְאֵימוּרִין לְגַבֵּי מִזְבֵּחַ! בִּכּוּרִים יוֹכִיחוּ. מָה לְבִכּוּרִים, שֶׁכֵּן טְעוּנִים הַנָּחָה!
Rabí Yishmael continúa y objeta: ¿Qué tiene de notable un primogénito? Llevar el primogénito a Jerusalén se exige solo en presencia del Templo, porque es notable en que requiere la colocación de su sangre y sus porciones sacrificiales sobre el altar; ¿dirás lo mismo con respecto a los productos del segundo diezmo, que solo requieren ser consumidos en Jerusalén? Luego sugiere: Las primicias demostrarán que la colocación de sangre sobre el altar no es un factor, pues no requieren colocación de sangre sobre el altar y, sin embargo, se llevan a Jerusalén solo en presencia del Templo. Rabí Yishmael objeta: ¿Qué tiene de notable las primicias? Son notables en que requieren colocación junto al altar. Quizás, dado que los productos del segundo diezmo no requieren colocación alguna, incluso en el presente uno debe llevarlos a Jerusalén y comerlos allí.
תַּלְמוּד לוֹמַר: ״וְאָכַלְתָּ [שָּׁם] לִפְנֵי ה׳ אֱלֹהֶיךָ וְגוֹ׳״ – מַקִּישׁ מַעֲשֵׂר לִבְכוֹר, מָה בְּכוֹר אֵינוֹ אֶלָּא לִפְנֵי הַבַּיִת – אַף מַעֲשֵׂר אֵינוֹ אֶלָּא לִפְנֵי הַבַּיִת. וְאִם אִיתָא, לִיפְרוֹךְ: מָה לְבִכּוּרִים – שֶׁכֵּן טְעוּנִין קְרִיָּיה וְהַנָּחָה!
Rabí Yishmael concluye: Por lo tanto, el versículo declara: “Y comerás delante del Señor tu Dios… el diezmo de tu grano… y los primogénitos de tu ganado y de tu rebaño” (Deuteronomio 14:23); la Torah yuxtapone los productos del segundo diezmo a los primogénitos. Así como el primogénito puede comerse allí solo en presencia del Templo, así también los productos del segundo diezmo pueden comerse allí solo en presencia del Templo. La Guemará explica: la prueba de la opinión de Rav Sheshet a partir de la baraita es: Y si es así que la falta de recitación de los versículos de la Torah invalida el ritual de las primicias, que la baraitarefute la derivación diciendo: ¿Qué tiene de notable las primicias? Son notables en que requieren recitación de los versículos de la Torah y colocación junto al altar.
אָמַר רַב אָשֵׁי: נְהִי דְּעִיכּוּבָא לֵיכָּא, מִצְוָה מִי לֵיכָּא? וְלֵימָא מִצְוָה וְלִיפְרוֹךְ! אֶלָּא אָמַר רַב אָשֵׁי: כֵּיוָן דְּאִיכָּא בִּכּוּרֵי הַגֵּר, דְּבָעֵי לְמֵימַר אֲשֶׁר נִשְׁבַּע [ה׳] לַאֲבֹתֵינוּ״, וְלָא מָצֵי אָמַר – לָא פְּסִיקָא לֵיהּ.
Rav Ashi dijo: No hay prueba del hecho de que no se mencione la recitación. Aunque la falta de recitación no invalida las primicias, ¿acaso no hay mitzvá? Todos están de acuerdo en que hay una mitzvá de recitar los versículos de la Torah. Y, por lo tanto, que el tannadiga que hay una mitzvá de recitar la porción; y refute la prueba de las primicias de esa manera, ya que en el caso del segundo diezmo no hay mitzvá de recitar versículos de la Torah. Más bien, Rav Ashi dijo que hay una razón diferente por la que la recitación fue omitida de la refutación: Es que existe el caso de las primicias de un converso, que necesita recitar: “He venido a la tierra que el Señor juró a nuestros padres” (Deuteronomio 26:3), y, dado que no puede decirlo, pues el Señor no juró dar la tierra a los antepasados del converso, trae las primicias pero no lee la porción. Por lo tanto, la obligación de recitar los versículos de la Torah no es inequívoca para el tanna, y no la mencionó.
וְלִיהְדַּר דִּינָא וְתֵיתֵי בַּ״מָּה הַצַּד״! מִשּׁוּם דְּאִיכָּא לְמִיפְרַךְ: מָה לְהַצַּד הַשָּׁוֶה שֶׁבָּהֶן, שֶׁכֵּן יֵשׁ בָּהֶן צַד מִזְבֵּחַ.
La Guemará pregunta: ¿Por qué fue necesario que el tanna derivara que el producto del segundo diezmo no se lleva a Jerusalén en la actualidad a partir de la yuxtaposición en el versículo? Y que la derivación vuelva a su punto de partida y derive la halakha mediante una analogía derivada del factor común de las primicias y el primogénito. Cada una de las fuentes neutraliza la importancia del factor notable de la otra, dejando el factor común: hay que llevarlos a Jerusalén. De ahí puede derivarse que el producto del segundo diezmo, que también debe llevarse a Jerusalén, no necesita llevarse allí cuando el Templo no está en pie. La Guemará responde: La yuxtaposición es necesaria debido a que esta analogía puede ser refutada: ¿Qué tiene de notable el factor común que es cierto de tanto las primicias como el primogénito? Es notable en que tienen un aspecto relacionado con el altar, lo cual no es así en el caso del segundo diezmo.
וּמַאי קָסָבַר? אִי קָסָבַר קְדוּשָּׁה רִאשׁוֹנָה קִדְּשָׁה לִשְׁעָתָהּ וְקִדְּשָׁה לֶעָתִיד לָבֹא – בְּכוֹר נָמֵי, אִי קָסָבַר קְדוּשָּׁה רִאשׁוֹנָה קִדְּשָׁה לִשְׁעָתָהּ וְלֹא קִדְּשָׁה לֶעָתִיד לָבֹא – אֲפִילּוּ בְּכוֹר נָמֵי תִּבְּעֵי!
La Guemará pregunta: ¿Y qué opinión sostiene Rabí Yishmael que lo llevó a su suposición inicial de que uno está obligado a llevar un animal primogénito a Jerusalén solo cuando el Templo está en pie? Si él sostiene en general que la consagración inicial del Templo santificó Jerusalén para su tiempo y santificó Jerusalén para siempre, y el lugar del Templo permanece sagrado incluso después de que el Templo fue destruido, entonces uno debería también estar obligado a llevar un primogénito al lugar del Templo, sacrificarlo sobre un altar y comerlo. Si sostiene que la consagración inicial del Templo santificó Jerusalén para su tiempo pero no santificó Jerusalén para siempre, entonces debería plantear una duda incluso con respecto a un primogénito, si puede comerse en Jerusalén.
אָמַר רָבִינָא: לְעוֹלָם קָסָבַר קִדְּשָׁה לִשְׁעָתָהּ וְלֹא קִדְּשָׁה לֶעָתִיד לָבֹא, וְהָכָא בִּבְכוֹר שֶׁנִּזְרַק דָּמוֹ קוֹדֶם חוּרְבַּן הַבַּיִת, וְחָרַב הַבַּיִת וַעֲדַיִין בְּשָׂרוֹ קַיָּים. וּמַקְּשִׁינַן בְּשָׂרוֹ לְדָמוֹ, מָה דָּמוֹ בַּמִּזְבֵּחַ – אַף בְּשָׂרוֹ בַּמִּזְבֵּחַ. וּמַקִּישׁ מַעֲשֵׂר לִבְכוֹר.
Ravina dijo: En realidad, Rabí Yishmael sostiene que la consagración inicial del Templo santificó Jerusalén para su tiempo, pero no santificó Jerusalén para siempre; y ¿por qué le resulta obvio que el primogénito no se come? Porque aquí, él está exponiendo la halakhacon respecto a el caso de un primogénito cuya sangre fue rociada antes de la destrucción del Templo, y el Templo fue luego destruido, y su carne aún permanece intacta. Y basándose en una yuxtaposición: “Rociarás su sangre sobre el altar... y su carne será para ti” (Números 18:17–18), comparamos el estatus de su carne con el estatus de su sangre; así como su sangre debe ser rociada en un momento en que el altar está en pie, así también su carne puede comerse solo en un momento en que el altar está en pie. Y él compara el estatus de los productos del segundo diezmo con el estatus de una ofrenda de primogénito, y deriva que uno puede participar de los productos del segundo diezmo en Jerusalén solo cuando el Templo está en pie.
וְכִי דָּבָר הַלָּמֵד בְּהֶקֵּשׁ חוֹזֵר וּמְלַמֵּד בְּהֶקֵּשׁ? מַעְשַׂר דָּגָן חוּלִּין הוּא.
La Guemará pregunta: ¿Y acaso un asunto derivado por yuxtaposición enseña entonces otro asunto por yuxtaposición? El principio con respecto a las halakhot de asuntos consagrados es que una halakha derivada por uno de los principios hermenéuticos no puede servir como base para derivar otra halakha; cada halakha requiere su propia fuente. La Guemará responde: El segundo diezmo del grano no es sagrado, y las halakhot de asuntos no sagrados derivadas mediante principios hermenéuticos pueden servir como base para derivar otras halakhot usando principios hermenéuticos.

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