מָנֶה אֵין כָּאן – מַשְׁכּוֹן אֵין כָּאן. אֵיתִיבֵיהּ רָבָא לְרַב נַחְמָן: קִידְּשָׁה בְּמַשְׁכּוֹן מְקוּדֶּשֶׁת! הָתָם בְּמַשְׁכּוֹן דַּאֲחֵרִים וְכִדְרַבִּי יִצְחָק.
No hay aquí cien dinares, pues él todavía no le ha dado cien dinares, y no hay aquí prenda, ya que esta prenda no es un regalo sino solo una garantía. Por lo tanto, no le ha dado nada. Rava planteó una objeción a Rav Naḥman a partir de la siguiente baraita: Si la desposó con una prenda, ella queda desposada. La Guemará responde: Allí, se refiere a una prenda perteneciente a otras personas, que estaba en posesión del hombre que la desposó, y esto es de acuerdo con la opinión de Rabí Yitzḥak.
דְּאָמַר רַבִּי יִצְחָק: מִנַּיִן לְבַעַל חוֹב שֶׁקּוֹנֶה מַשְׁכּוֹן – שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּלְךָ תִּהְיֶה צְדָקָה״ – אִם אֵינוֹ קוֹנֶה, צְדָקָה מִנַּיִן? מִכָּאן לְבַעַל חוֹב שֶׁקּוֹנֶה מַשְׁכּוֹן.
Como dice el rabino Yitzḥak: ¿De dónde se deriva que un acreedor adquiere una garantía, es decir, que la persona en posesión de la garantía tiene derechos reales sobre ella? Como está escrito: “Ciertamente le devolverás la prenda cuando se ponga el sol, para que duerma en su vestido y te bendiga; y te será contado como justicia” (Deuteronomio 24:13). Si el acreedor no adquiere la prenda o garantía, ¿de dónde surge que considerar la devolución de la garantía como justicia? El acreedor no está dando un objeto que le pertenece; ¿por qué se considera esto un acto justo? Más bien, de aquí se deriva que un acreedor adquiere la garantía en cierta medida.
בְּנֵי רַב הוּנָא בַּר אָבִין זְבוּן הָהִיא אַמְתָּא בִּפְרִיטֵי, לָא הֲווֹ בַּהֲדַיְיהוּ, אוֹתִיבוּ נְסָכָא עֲלֵיהּ. לְסוֹף אִיַּיקַּר אַמְתָּא. אֲתוֹ לְקַמֵּיהּ דְּרַבִּי אַמֵּי, אֲמַר לְהוּ: פְּרִיטֵי אֵין כָּאן, נְסָכָא אֵין כָּאן.
La Guemará relata: Los hijos de Rav Huna bar Avin compraron una cierta sierva con la condición de que pagarían con perutot de cobre. No tenían el dinero en ese momento, y por lo tanto dieron una pieza de plata [naskha] por ella como garantía. Finalmente, el precio de la sierva aumentó y los vendedores quisieron cancelar la venta. Ellos comparecieron ante Rabbi Ami para su dictamen, y él les dijo: No hay perutot aquí, y tampoco hay pieza de plata aquí. No hubo en absoluto un acto válido de adquisición, porque en realidad no entregaron el dinero, y la garantía no transfiere la propiedad.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״הִתְקַדְּשִׁי לִי בְּמָנֶה״, נְטָלַתּוּ וּזְרָקַתּוּ לַיָּם אוֹ לָאוּר אוֹ לְכׇל דָּבָר הָאָבֵד – אֵינָהּ מְקוּדֶּשֶׁת. הָא שְׁדֵיתִינְהוּ קַמֵּיהּ – הָווּ קִידּוּשִׁין? הָא קָאָמְרָה לֵיהּ: שְׁקֵיל, לָא בָּעֵינָא!
§ Los Sabios enseñaron en una baraita (Tosefta 2:9): Si un hombre dijo a una mujer: Queda desposada conmigo con cien dinares, y ella los tomó de su mano y los arrojó al mar, o al fuego, o a cualquier cosa que destruye, ella no queda desposada. La Guemará expresa sorpresa ante esta resolución: La baraita indica que ella no queda desposada solo si los cien dinares son destruidos, pero si arrojó las monedas delante de él pero no las destruyó, eso es un desposorio. ¿Por qué habría de ser así? Al arrojarle las monedas, ella está efectivamente diciéndole: Toma esto; no quiero tu desposorio.
לָא מִיבַּעְיָא קָא אָמַר: לָא מִיבַּעְיָא שְׁדֵיתִינְהוּ קַמֵּיהּ דְּלָא הָווּ קִידּוּשִׁין, אֲבָל זְרָקַתּוּ לַיָּם אוֹ לָאוּר אֵימָא כֵּיוָן דְּמִיחַיְּיבָא בְּהוּ, קַדּוֹשֵׁי קַדִּישׁ נַפְשָׁהּ, וְהָא דְּקָא עָבְדָא הָכִי, סָבְרָא: אֶיבְדְּקֵיהּ לְהַאי גַּבְרָא אִי רַתְחָנָא הוּא אוֹ לָא, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará responde: El tanna de la baraitaestá hablando con el estilo de: No es necesario, de la siguiente manera: No es necesario afirmar en un caso en que ella arroja el dinero delante de él que no es un desposorio, ya que su acción indica que no quiere desposarse. Pero cuando ella lo arroja al mar o al fuego, se podría decir que, puesto que ella está obligada a pagar por el dinero que él le dio, quizá ella se desposó con el dinero que recibió. Y en cuanto a la razón por la que ella hizo esto, pensó: Probaré a este hombre para ver si es una persona de temperamento iracundo o no. Por lo tanto, el tannanos enseña que incluso en ese caso no es un desposorio.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״הִתְקַדְּשִׁי לִי בְּמָנֶה״ – ״תְּנֵם, לְאַבָּא וּלְאָבִיךָ״ – אֵינָהּ ״מְקוּדֶּשֶׁת. ״עַל מְנָת שֶׁיְּקַבְּלוּם לִי״ – מְקוּדֶּשֶׁת.
Los Sabios enseñaron en una baraita (Tosefta 2:9): Si un hombre dijo a una mujer: Queda desposada conmigo con cien dinares, y ella le dijo: Da el dinero a mi padre, o: Da el dinero a tu padre, no queda desposada. Si ella dijo: Da el dinero a mi padre, o Da el dinero a tu padre con la condición de que él los acepte por mí, queda desposada.
תְּנָא אַבָּא לְהוֹדִיעֲךָ כֹּחַ דְּרֵישָׁא, תְּנָא אָבִיךָ לְהוֹדִיעֲךָ כֹּחַ דְּסֵיפָא.
La Guemará comenta: La baraitaenseñó el caso en que ella dijo: Da el dinero a mi padre, para transmitir el alcance amplio de la halajá de la primera cláusula. Si simplemente hubiera dicho que él debía dar el dinero a cualquier otra persona, incluso a su propio padre, de quien puede suponerse que ella desea beneficiar, aun así no queda desposada. Y la baraitaenseñó el caso en que ella dijo: Da el dinero a tu padre, para transmitir el alcance amplio de la halajá de la cláusula final. Si ella dijo que otra persona debía recibir el dinero en su nombre, es un desposorio válido incluso si dijo que el dinero debía darse a su padre.
״הִתְקַדְּשִׁי לִי בְּמָנֶה״ – ״תְּנֵם לִפְלוֹנִי״ – אֵינָהּ מְקוּדֶּשֶׁת. ״עַל מְנָת שֶׁיְּקַבְּלֵם לִי״ – מְקוּדֶּשֶׁת. וּצְרִיכָא,
La Guemará cita un caso similar. Si él le dijo: Despósate conmigo con cien dinares, y ella le dijo: Dáselos a fulano, ella no está desposada. Pero si ella le dijo: Con la condición de que él los acepte por mí, ella está desposada. La Guemará comenta: Es necesario emitir esta decisión, a pesar de que aparentemente es idéntica a la halakha anterior.
דְּאִי אַשְׁמְעִינַן ״אַבָּא וְאָבִיךְ״, הָתָם הוּא דְּכִי אָמְרָה ״עַל מְנָת שֶׁיְּקַבְּלוּם לִי״ – הָווּ קִידּוּשִׁין, דְּסָמְכָה דַּעְתַּהּ עִילָּ[וַ]יְהוּ, סָבְרָה: עָבְדִין לִי שְׁלִיחוּתַאי. אֲבָל פְּלוֹנִי – לָא,
La Guemará explica: Esto es porque si el tanna nos hubiera enseñado solo el caso en que ella dijo: Da el dinero a mi padre, o: Da el dinero a tu padre, se podría decir que es en ese caso allí, cuando ella dijo: Con la condición de que uno de estos parientes lo acepte por mí, que es un desposorio, pues ella confía en ellos y piensa: Ellos harán mi voluntad por mí y retendrán este dinero en mi nombre. Pero si ella dice: Dáselo a fulano, alguien que no está emparentado con ninguno de los dos, no, el desposorio no es válido.
וְאִי אַשְׁמְעִינַן פְּלוֹנִי, הָכָא הוּא דְּכִי אַמְרַהּ ״תְּנֵם לִפְלוֹנִי״ – לָא הָווּ קִידּוּשֵׁי, דְּלָא מְקָרְבָא דַּעְתַּהּ לְגַבֵּיהּ לְמִיתְּבֵהּ לֵיהּ בְּמַתָּנָה, אֲבָל ״אַבָּא וְאָבִיךְ״, דִּמְקָרְבָא דַּעְתַּהּ לְגַבַּיְיהוּ, אֵימָא בְּמַתָּנָה יַהֲבִיתֵיהּ נִיהֲלַיְיהוּ, צְרִיכָא.
Y, a la inversa, si el tanna nos hubiera enseñado solo el caso de fulano, se podría decir: Es aquí, cuando ella dijo: Dáselo a fulano, que no es un desposorio, ya que ella no es cercana a él y no está interesada en darle este dinero como regalo. Pero si ella dijera: Da el dinero a mi padre, o: Da el dinero a tu padre, a quien ella es cercana, se podría decir que ella se lo dio a ellos como regalo, es decir, aceptó la suma como su dinero de desposorio y decidió darla como regalo. Si es así, ella debería quedar desposada. Fue, por lo tanto, necesario que el tanna emitiera ambos dictámenes y aclarara que ella no queda desposada en ninguno de los dos casos.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״הִתְקַדְּשִׁי לִי בְּמָנֶה״ – ״תְּנֵם עַל גַּבֵּי סֶלַע״ – אֵינָהּ מְקוּדֶּשֶׁת. וְאִם הָיָה סֶלַע שֶׁלָּהּ – מְקוּדֶּשֶׁת. בָּעֵי רַב בִּיבִי: סֶלַע שֶׁל שְׁנֵיהֶם, מַהוּ? תֵּיקוּ.
Los Sabios enseñaron: Si un hombre dijo a una mujer: Queda desposada conmigo con cien dinares, y ella le dijo: Colócalos sobre una roca, ella no está desposada. Y si la roca era de ella, ella está desposada. Rav Beivai plantea un dilema: Si la roca era propiedad de ambos, ¿cuál es la halakha? No se encontró respuesta, y la Guemará afirma que el dilema quedará sin resolver.
״הִתְקַדְּשִׁי לִי בְּכִכָּר״ – ״תְּנֵהוּ לְכֶלֶב״ – אֵינָהּ מְקוּדֶּשֶׁת. וְאִם הָיָה כֶּלֶב שֶׁלָּהּ – מְקוּדֶּשֶׁת. בָּעֵי רַב מָרִי: כֶּלֶב רָץ אַחֲרֶיהָ, מַהוּ?
La Guemará analiza un caso similar. Si un hombre le dijo a una mujer: Queda desposada conmigo con un pan, y ella le dijo: Dáselo a un perro, ella no está desposada. Y si este perro era suyo, ella está desposada. Rav Mari plantea un dilema: Si un perro la estaba persiguiendo para morderla, y ella le dijo: Dale el pan al perro, ¿cuál es la halakha?
בְּהָהוּא הֲנָאָה דְּקָא מַצְּלָה נַפְשָׁהּ מִינֵּיהּ גָּמְרָה וּמַקְנְיָא לֵיהּ נַפְשָׁהּ, אוֹ דִלְמָא מָצֵי אָמְרָה לֵיהּ: ״מִדְּאוֹרָיְיתָא חַיּוֹבֵי מְחַיְּיבַתְּ לַאֲצוּלַן״? תֵּיקוּ.
La Guemará presenta los dos lados del dilema: ¿Se dice que ella se compromete al desposorio y se entrega a él por medio de este beneficio que recibe al ser rescatada del perro? ¿O quizá ella puede decirle: Según la ley de la Torah estás obligado a rescatarme, debido al mandato: “No te quedarás impasible ante la sangre de tu prójimo” (Levítico 19:16), y por lo tanto no queda desposada con el pan, porque no le debe nada. Este problema también queda sin respuesta, y la Guemará vuelve a afirmar que el dilema quedará sin resolver.
״הִתְקַדְּשִׁי לִי בְּכִכָּר״ – ״תְּנֵהוּ לְעָנִי״ – אֵינָהּ מְקוּדֶּשֶׁת, אֲפִילּוּ עָנִי הַסָּמוּךְ עָלֶיהָ. מַאי טַעְמָא? אָמְרָה לֵיהּ: כִּי הֵיכִי דִּמְחַיַּיבְנָא בֵּיהּ אֲנָא, הָכִי מְחַיְּיבַתְּ בֵּיהּ אַתְּ.
Si un hombre dijo a una mujer: Despósate conmigo con un pan, y ella dijo: Dáselo a un pobre, ella no está desposada, incluso si era un pobre que depende de ella, es decir, un pobre que recibe regularmente alimento de esa mujer. ¿Cuál es la razón de esto? Ella podría decirle: Así como yo estoy obligada a dar caridad a él, así también tú estás obligado a dar caridad a él. Por lo tanto, esta donación no indica que ella haya aceptado el desposorio.
הָהוּא גַּבְרָא דַּהֲוָה קָא מְזַבֵּין
La Guemará relata: Había cierto hombre que estaba vendiendo