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לְאַתְרוֹיֵי בֵּיהּ.
cómo advertirle que no mantenga relaciones sexuales con ella, ya que eso neutralizaría la eficacia del examen de las aguas.
אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר רַב: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא בָּעִיר, אֲבָל בַּדֶּרֶךְ – עַד שֶׁיִּהְיוּ שְׁלֹשָׁה, שֶׁמָּא יִצְטָרֵךְ אֶחָד מֵהֶם לְהַשְׁתִּין, וְנִמְצָא אֶחָד מִתְיַיחֵד עִם הָעֶרְוָה. נֵימָא מְסַיַּיע לֵיהּ: מוֹסְרִים לוֹ שְׁנֵי תַּלְמִידֵי חֲכָמִים שֶׁמָּא יָבֹא עָלֶיהָ בַּדֶּרֶךְ. תְּרֵי וְאִיהוּ, הָא תְּלָתָא! הָתָם כִּי הֵיכִי דְּנִיהְווֹ עֲלֵיהּ סָהֲדִי.
Rav Yehuda dice que Rav dice: Los Sabios enseñaron que dos hombres pueden recluirse con una mujer solo en una ciudad, donde hay otras personas presentes, pero en el camino no está permitido a menos que haya tres. ¿Por qué dos hombres no son suficientes en el camino? Quizás uno de ellos necesite orinar y se aleje, y resultará que una persona quedará recluida con una mujer que le está prohibida. La Guemará sugiere: ¿Diremos que la mishná citada arriba lo apoya: Le proporcionan dos eruditos de Torah para acompañarlos no sea que tenga relaciones sexuales con ella en el camino? Él y dos eruditos de Torah son tres, lo que indica que hay un requisito de tres hombres cuando viajan. La Guemará responde: Eso no es prueba, pues allí, en el caso de la sota, se requiere a dos hombres adicionales para que sean testigos acerca de él, para testificar si tuvo o no relaciones con ella en el camino.
רַב וְרַב יְהוּדָה הֲווֹ קָאָזְלִי בְּאוֹרְחָא, הֲוָה קָאָזְלָא הַהִיא אִתְּתָא קַמַּיְיהוּ. אֲמַר לֵיהּ רַב לְרַב יְהוּדָה: דַּל כַּרְעָיךְ מִקַּמֵּי גֵיהִנָּם. אֲמַר לֵיהּ: וְהָא מָר הוּא דְּאָמַר בִּכְשֵׁרִים שַׁפִּיר דָּמֵי! אֲמַר לֵיהּ: מִי יֵימַר דְּבִכְשֵׁרִים כְּגוֹן אֲנָא וְאַתְּ? אֶלָּא כְּגוֹן מַאי? כְּגוֹן רַבִּי חֲנִינָא בַּר פַּפֵּי וַחֲבֵירָיו.
La Guemará relata: Rav y Rav Yehuda iban caminando por el camino, y cierta mujer caminaba delante de ellos. Rav dijo a Rav Yehuda: Apresura tus pasos y camina rápidamente lejos del Guehinom para que no permanezcamos a solas con ella. Rav Yehuda le dijo: ¿Pero no fuiste tú, Maestro, quien dijo que está permitido en el caso de hombres de moral recta? Rav le dijo: ¿Quién dice que me refería a hombres de moral recta como tú y yo? Rav Yehuda respondió: Entonces, ¿como quiénes? Rav respondió: Como Rabí Ḥanina bar Pappi y sus colegas, quienes han demostrado que pueden resistir la tentación (véase 39b). No se confía en todas las demás personas en este asunto.
אָמַר רַב: מַלְקִין עַל יִיחוּד, וְאֵין אוֹסְרִין עַל הַיִּיחוּד. אָמַר רַב אָשֵׁי: לָא אֲמַרַן אֶלָּא בְּיִיחוּד פְּנוּיָה, אֲבָל בְּיִיחוּד דְּאֵשֶׁת אִישׁ – לָא, שֶׁלֹּא תְּהֵא מוֹצִיא לַעַז עַל בָּנֶיהָ.
Rav dice: El tribunal azota a un hombre debido a que estuvo recluido con una mujer. Pero una esposa no queda prohibida para su marido, y una mujer soltera no queda impedida de casarse con un sacerdote debido a haber estado recluida, ya que no puede afirmarse de manera definitiva que la pareja recluida haya mantenido relaciones sexuales. Rav Ashi dice: Establecimos la halakha de que uno es azotado debido a estar recluido solo con una mujer soltera, pero por estar recluido con una mujer casada, uno no es azotado. ¿Por qué no? Para que no se difundan rumores acerca de sus hijos. Si la pareja recluida es azotada, todos supondrán que mantuvieron relaciones sexuales, y la gente considerará a sus hijos mamzerim, cuando en realidad fueron azotados solo por haber estado recluidos.
מָר זוּטְרָא מַלְקֵי וּמַכְרֵיז. אֲמַר לֵיהּ רַב נַחְמָן מִפַּרְהַטְיָא לְרַב אָשֵׁי: מָר נָמֵי לַילְקֵי וְלַכְרֵיז! אֲמַר לֵיהּ: אִיכָּא דְּשָׁמַע בְּהָא וְלָא שָׁמַע בְּהָא.
La Guemará relata: Mar Zutra incluso azotaba a quien se recluía con una mujer casada, y proclamaba la razón del castigo. Rav Naḥman de Parhatya dijo a Rav Ashi: Que el Maestro también azote y proclame la razón. Rav Ashi le dijo: Dudo en hacerlo, no sea que haya quienes oigan sobre esto, es decir, los azotes, y no oigan sobre aquello, es decir, la razón de los azotes.
אָמַר רַב: מַלְקִין עַל לֹא טוֹבָה הַשְּׁמוּעָה, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אַל בָּנָי כִּי לוֹא טוֹבָה הַשְּׁמֻעָה״. מָר זוּטְרָא מוֹתֵיב לֵהּ אַפְסֵירָה עַל כַּתְפֵּיהּ וּמַקְרֵי לֵיהּ: ״אַל בָּנָי״
Rav dice: El tribunal azota a una persona debido a que es objeto de un mal rumor, lo que significa que no solo se azota a una persona cuando los hechos han sido esclarecidos, sino que incluso cuando solo se ha informado que cometió transgresiones, puede ser azotada. Como está dicho: “No, hijos míos, pues no es buen rumor” (I Samuel 2:24). Cuando Mar Zutra azotaba a una persona por ser objeto de un mal rumor, colocaba el freno de un burro sobre los hombros de la persona y recitaba ante ella al administrar los azotes: “No, hijos míos, pues no es buen rumor”, para que la gente supiera por qué estaba siendo azotada.
אָמַר רַבָּה: בַּעְלָהּ בָּעִיר – אֵין חוֹשְׁשִׁין מִשּׁוּם יִיחוּד. אָמַר רַב יוֹסֵף: פֶּתַח פָּתוּחַ לִרְשׁוּת הָרַבִּים – אֵין חוֹשְׁשִׁין מִשּׁוּם יִיחוּד. רַב בִּיבִי אִיקְּלַע לְבֵי רַב יוֹסֵף. בָּתַר דִּכְרַךְ רִיפְתָּא אֲמַר לְהוּ: שְׁקוּלוּ דַּרְגָּא מִתּוּתֵי בִּיבִי. וְהָא אָמַר רַבָּה: בַּעְלָהּ בָּעִיר – אֵין חוֹשְׁשִׁין מִשּׁוּם יִיחוּד! שָׁאנֵי רַב בִּיבִי דְּשׁוֹשְׁבִינְתֵּיהּ הֲוַאי וְגָיְיסָא בֵּיהּ.
Rabba dice: Si el marido de una mujer está en la ciudad, no hay preocupación debido a que ella esté aislada con un hombre. La gente teme pecar con ella, ya que no puede estar segura de cuándo regresará su marido. Rav Yosef dice: Si hay una entrada abierta al dominio público, no hay preocupación debido a estar aislados. La Guemará relata: Rav Beivai llegó a la casa de Rav Yosef. Después de envolver su pan, es decir, de comer su comida, dijo a los miembros de la casa: Quiten la escalera de debajo de Beivai, que iba a dormir en el piso superior, para que no pudiera bajar, debido a la prohibición de estar aislado con la esposa de Rav Yosef. La Guemará pregunta: ¿Pero acaso Rabba no dice: Si su marido está en la ciudad, no hay preocupación debido a que ella esté aislada con un hombre? La Guemará responde: El caso de Rav Beivai es diferente, ya que la esposa de Rav Yosef era su amiga y estaba familiarizada con él, y por lo tanto había mayor motivo de preocupación.
אָמַר רַב כָּהֲנָא: אֲנָשִׁים מִבַּחוּץ וְנָשִׁים מִבִּפְנִים – אֵין חוֹשְׁשִׁין מִשּׁוּם יִיחוּד. אֲנָשִׁים מִבִּפְנִים וְנָשִׁים מִבַּחוּץ – חוֹשְׁשִׁין מִשּׁוּם יִיחוּד.
Rav Kahana dice: Si los hombres están ubicados afuera, es decir, en la habitación exterior, y las mujeres adentro, es decir, en la habitación interior, no hay preocupación por estar en reclusión. Incluso si uno de los hombres entrara en la habitación interior, sería visto por los otros hombres. En cambio, si hubiera hombres adentro y mujeres afuera, hay preocupación por estar en reclusión, ya que uno de los hombres puede afirmar que se va y en realidad unirse a las mujeres.
בְּמַתְנִיתָא תָּנָא אִיפְּכָא. אָמַר אַבָּיֵי: הַשְׁתָּא דְּאָמַר רַב כָּהֲנָא הָכִי וְתָנָא מַתְנִיתָא אִיפְּכָא, אֲנָא נַעֲבֵיד לְחוּמְרָא.
La Guemará comenta: Lo contrario fue enseñado en una baraita, que si los hombres están afuera y las mujeres están adentro hay preocupación por reclusión, ya que uno de los hombres podría entrar sin ser notado; pero si los hombres están adentro y las mujeres están afuera, él sabe que uno de los otros hombres podría salir por los aposentos de las mujeres en cualquier momento y, por lo tanto, no hay preocupación por reclusión. Abaye dijo: Ahora que Rav Kahana ha dicho la halakha de esta manera y una baraita enseña lo contrario, actuaremos con rigor en ambos casos.
אַבָּיֵי דָּיַיר גּוּלְפֵי. רָבָא דָּיַיר קְנֵה. אָמַר אָבִין: סְקָבָא דְשַׁתָּא רִיגְלָא.
Abaye disponía filas de jarras entre los hombres y las mujeres, para que no pudieran pasar de un área a la otra sin hacer ruido. Rava disponía filas de cañas para impedir el paso. Avin dijo: La herida [sakva], es decir, el punto vulnerable, del año es la Fiesta, ya que hombres y mujeres se reunían en estas ocasiones alegres, y esto llevaría al pecado.
הָנָךְ שְׁבוּיָיתָא דַּאֲתַאי לִנְהַרְדְּעָא. אַסְּקִינְהוּ לְבֵי רַב עַמְרָם חֲסִידָא, אַשְׁקוּלוּ דַּרְגָּא מִקַּמַּיְיהוּ. בַּהֲדֵי דְּקָא חָלְפָה חֲדָא מִנַּיְיהוּ נְפַל נְהוֹרָא בְּאִיפּוּמָּא. שַׁקְלֵיהּ רַב עַמְרָם לְדַרְגָּא דְּלָא הֲווֹ יָכְלִין בֵּי עַשְׂרָה לְמִדְלְיֵיהּ, דַּלְיֵיהּ לְחוֹדֵיהּ, סָלֵיק וְאָזֵיל.
§ La Guemará relata: Aquellas mujeres cautivas que fueron llevadas a Neharde’a, donde fueron rescatadas, fueron llevadas a la casa de Rav Amram el Piadoso. Quitaron la escalera de delante de ellas para impedir que los hombres subieran tras ellas al ático donde iban a dormir. Cuando una de ellas pasó junto a la entrada de la cámara superior, fue como si una luz brillara en la abertura debido a su gran belleza. Impulsado por su deseo por ella, Rav Amram agarró una escalera que diez hombres juntos no podían levantar, la levantó él solo y comenzó a subir.
כִּי מְטָא לְפַלְגָא [דְּ]דַרְגָּא אִיפְּשַׁח, רְמָא קָלָא: נוּרָא בֵּי עַמְרָם! אֲתוֹ רַבָּנַן, אֲמַרוּ לֵיהּ: כַּסֵּיפְתִּינַן. אֲמַר לְהוּ: מוּטָב תִּיכַּסְפוּ בֵּי עַמְרָם בְּעָלְמָא הָדֵין וְלָא תִּיכַּסְפוּ מִינֵּיהּ לְעָלְמָא דְּאָתֵי. אַשְׁבְּעֵיהּ דְּיִנְפַּק מִינֵּיהּ, נְפַק מִינֵּיהּ כִּי עַמּוּדָא דְנוּרָא. אֲמַר לֵיהּ: חֲזִי, דְּאַתְּ נוּרָא וַאֲנָא בִּישְׂרָא, וַאֲנָא עֲדִיפְנָא מִינָּךְ.
Cuando estaba a mitad de subir la escalera, afirmó sus piernas contra los lados de la escalera para impedirse seguir subiendo, alzando la voz, gritó: Hay un fuego en la casa de Amram. Al oír esto, los Sabios vinieron y lo encontraron en esa posición. Le dijeron: Nos has avergonzado, pues todos ven lo que habías intentado hacer. Rav Amram les dijo: Es mejor que se avergüencen en la casa de Amram en este mundo, y no se avergüencen de él en el Mundo Venidero. Hizo un juramento para que su mala inclinación saliera de él, y una aparición semejante a una columna de fuego salió de él. Le dijo a su mala inclinación: Mira, aunque tú eres fuego y yo soy mera carne, y aun así, yo sigo siendo superior a ti, pues fui capaz de vencerte.
רַבִּי מֵאִיר הֲוָה מִתְלוֹצֵץ בְּעוֹבְרֵי עֲבֵירָה. יוֹמָא חַד אִידְּמִי לֵיהּ שָׂטָן כְּאִיתְּתָא בְּהָךְ גִּיסָא דְנַהֲרָא, לָא הֲוָה מַבָּרָא – נְקַט מִצְרָא וְקָא עָבַר. כִּי מְטָא פַּלְגָא מִצְרָא שַׁבְקֵיהּ, אָמַר: אִי לָאו דְּקָא מַכְרְזִי בִּרְקִיעָא ״הִזָּהֲרוּ בְּרַבִּי מֵאִיר וְתוֹרָתוֹ״ שַׁוֵּיתֵיהּ לִדְמָךְ תַּרְתֵּי מָעֵי.
La Guemará relata: Rabí Meir se burlaba de los transgresores diciendo que era fácil evitar la tentación. Un día, Satanás se le apareció como una mujer que estaba al otro lado del río. Como no había transbordador para cruzar el río, se aferró a un puente de cuerda y cruzó el río. Cuando llegó a la mitad del camino sobre el puente de cuerda, la inclinación al mal lo dejó y le dijo: De no ser por el hecho de que proclaman acerca de ti en el cielo: Tened cuidado con respecto a Rabí Meir y su Torah, habría hecho que tu sangre valiera como dos ma’a, es decir, completamente sin valor, ya que habrías caído por completo de tu nivel espiritual.
רַבִּי עֲקִיבָא הֲוָה מִתְלוֹצֵץ בְּעוֹבְרֵי עֲבֵירָה. יוֹמָא חַד אִידְּמִי לֵיהּ שָׂטָן כְּאִיתְּתָא בְּרֵישׁ דִּיקְלָא. נַקְטֵיהּ לְדִיקְלָא וְקָסָלֵיק וְאָזֵיל. כִּי מְטָא לְפַלְגֵיהּ דְּדִיקְלָא שַׁבְקֵיהּ, אָמַר: אִי לָאו דְּמַכְרְזִי בִּרְקִיעָא ״הִזָּהֲרוּ בְּרַבִּי עֲקִיבָא וְתוֹרָתוֹ״ שַׁוֵּיתֵיהּ לִדְמָךְ תַּרְתֵּי מָעֵי.
Rabí Akiva también se burlaba de los transgresores. Un día, Satanás se le apareció como una mujer en la cima de una palmera. Rabí Akiva se aferró a la palmera y comenzó a trepar. Cuando estaba a mitad de camino en la palmera, la inclinación al mal lo dejó y le dijo: De no ser por el hecho de que proclaman sobre ti en el cielo: Tened cuidado con Rabí Akiva y su Torah, habría hecho que tu sangre valiera dos ma’a.
פְּלֵימוֹ הֲוָה רְגִיל לְמֵימַר כׇּל יוֹמָא ״גִּירָא בְּעֵינֵיהּ דְּשָׂטָן״. יוֹמָא חַד מַעֲלֵי יוֹמָא דְכִיפּוּרֵי הֲוָה. אִידְּמִי לֵיהּ כְּעַנְיָא. אֲתָא קְרָא אַבָּבָא, אַפִּיקוּ לֵיהּ רִיפְתָּא. אֲמַר לֵיהּ: יוֹמָא כִּי הָאִידָּנָא כּוּלֵּי עָלְמָא גַּוַּאי וַאֲנָא אַבָּרַאי? עַיְּילֵיהּ וְקָרִיבוּ לֵיהּ רִיפְתָּא. אֲמַר לֵיהּ: יוֹמָא כִּי הָאִידָּנָא כּוּלֵּי עָלְמָא אַתַּכָּא וַאֲנָא לְחוֹדַאי? אַתְיוּהּ אוֹתְבוּהּ אַתַּכָּא. הֲוָה יָתֵיב מְלָא נַפְשֵׁיהּ שִׁיחְנָא וְכִיבֵי (עֲלֵיהּ) וַהֲוָה קָעָבֵיד בֵּיהּ מִילֵּי דִּמְאִיס. אֲמַר לֵיהּ:
El sabio Peleimu tenía la costumbre de decir todos los días: Una flecha en el ojo de Satanás, burlándose de las tentaciones de la inclinación al mal. Un día, era la víspera de Yom Kippur, y Satanás se le apareció como un mendigo que vino y llamó a su puerta, pidiendo limosna. Peleimu le sacó pan. Satanás le dijo: En un día como hoy, todos están adentro comiendo, y he de yo quedarme afuera y comer? Peleimu lo hizo entrar y le dio pan. Le dijo: En un día como hoy, todos están sentados a la mesa, y he de yo sentarme solo? Lo hicieron entrar y lo sentaron a la mesa. Estaba sentado y tenía el cuerpo cubierto de llagas y pus, y hacía cosas repulsivas en la mesa. Peleimu le dijo al mendigo:

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