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״אֱמֹר לַחׇכְמָה אֲחֹתִי אָתְּ וְגוֹ׳״ וְאוֹמֵר: ״קׇשְׁרֵם עַל אֶצְבְּעֹתֶיךָ כׇּתְבֵם עַל לוּחַ לִבֶּךָ״, וְאוֹמֵר: ״כְּחִצִּים בְּיַד גִּבּוֹר כֵּן בְּנֵי הַנְּעוּרִים״, וְאוֹמֵר: ״חִצֵּי גִבּוֹר שְׁנוּנִים״, וְאוֹמֵר: ״חִצֶּיךָ שְׁנוּנִים עַמִּים תַּחְתֶּיךָ יִפְּלוּ״, וְאוֹמֵר: ״אַשְׁרֵי הַגֶּבֶר אֲשֶׁר מִלֵּא אֶת אַשְׁפָּתוֹ מֵהֶם לֹא יֵבֹשׁוּ כִּי יְדַבְּרוּ אֶת אוֹיְבִים בַּשָּׁעַר״.
“Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y llama al entendimiento tu parienta” (Proverbios 7:4), lo que indica que uno debe ser tan conocedor de la Torá como de la identidad de su hermana. Y dice: “Átalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón” (Proverbios 7:3). Y dice: “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos de la juventud” (Salmos 127:4). Y dice: “Saetas agudas del valiente” (Salmos 120:4). Y dice: “Tus saetas son agudas; los pueblos caerán debajo de ti” (Salmos 45:6). Y dice: “Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta” (Salmos 127:5).
מַאי ״אֶת אוֹיְבִים בַּשָּׁעַר״? אָמַר רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא: אֲפִילּוּ הָאָב וּבְנוֹ, הָרַב וְתַלְמִידוֹ שֶׁעוֹסְקִין בַּתּוֹרָה בַּשָּׁעַר אֶחָד – נַעֲשִׂים אוֹיְבִים זֶה אֶת זֶה. וְאֵינָם זָזִים מִשָּׁם עַד שֶׁנַּעֲשִׂים אוֹהֲבִים זֶה אֶת זֶה שֶׁנֶּאֱמַר: ״אֶת וָהֵב בְּסוּפָה״, אַל תִּקְרֵי ״בְּסוּפָה״ אֶלָּא ״בְּסוֹפָהּ״.
La Guemará pregunta: ¿Qué significa la expresión “enemigos en la puerta” con respecto al estudio de la Torah? Rabí Ḥiyya bar Abba dice: Incluso un padre y su hijo, o un rabino y su alumno, que están ocupados en la Torah juntos en una misma puerta se vuelven enemigos entre sí debido a la intensidad de sus estudios. Pero no salen de allí hasta que se aman el uno al otro, como está dicho en el versículo que trata de los lugares donde el pueblo judío libró batalla en el desierto: “Por tanto se dice en el libro de las guerras del Señor, Vahev en Sufá [beSufa], y los valles de Arnón” (Números 21:14). La palabra “vahev” se interpreta como relacionada con la palabra amor, ahava. Además, no leas esto como “en Sufá [beSufa]”; más bien, léelo como “al final [besofa]”, es decir, al concluir su disputa se vuelven amados el uno para el otro.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״וְשַׂמְתֶּם״ – סַם תָּם, נִמְשְׁלָה תּוֹרָה כְּסַם חַיִּים. מָשָׁל לְאָדָם שֶׁהִכָּה אֶת בְּנוֹ מַכָּה גְּדוֹלָה וְהִנִּיחַ לוֹ רְטִיָּה עַל מַכָּתוֹ, וְאָמַר לוֹ: בְּנִי, כׇּל זְמַן שֶׁהָרְטִיָּה זוֹ עַל מַכָּתְךָ אֱכוֹל מַה שֶּׁהֲנָאָתֶךָ, וּשְׁתֵה מַה שֶּׁהֲנָאָתֶךָ, וּרְחוֹץ בֵּין בְּחַמִּין בֵּין בְּצוֹנֵן וְאֵין אַתָּה מִתְיָירֵא. וְאִם אַתָּה מַעֲבִירָהּ הֲרֵי הִיא מַעֲלָה נוֹמֵי.
Los Sabios enseñaron: “Y pondréis [vesamtem] estas palabras Mías sobre vuestros corazones” (Deuteronomio 11:18). Léelo como si dijera sam tam, un elixir perfecto. La Torah es comparada con un elixir de vida. Hay una parábola que ilustra esto: Una persona golpeó a su hijo con un golpe fuerte y puso una venda sobre su herida. Y le dijo: Hijo mío, mientras esta venda esté sobre tu herida y te esté curando, come lo que disfrutes y bebe lo que disfrutes, y báñate ya sea en agua caliente o fría, y no necesitas tener miedo, pues curará tu herida. Pero si te la quitas, la herida se volverá gangrenosa.
כָּךְ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא אָמַר לָהֶם לְיִשְׂרָאֵל: בָּנַי, בָּרָאתִי יֵצֶר הָרָע וּבָרָאתִי לוֹ תּוֹרָה תַּבְלִין. וְאִם אַתֶּם עוֹסְקִים בַּתּוֹרָה – אֵין אַתֶּם נִמְסָרִים בְּיָדוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הֲלוֹא אִם תֵּיטִיב שְׂאֵת״,
Así también el Santo, Bendito sea, dijo a Israel: Hijos Míos, Yo creé la inclinación al mal, que es la herida, y creé la Torah como su antídoto. Si ustedes se dedican al estudio de la Torah, no serán entregados en manos de la inclinación al mal, como está dicho: “Si obras bien, ¿no serás enaltecido?” (Génesis 4:7). Quien se dedica al estudio de la Torah se eleva por encima de la inclinación al mal.
וְאִם אֵין אַתֶּם עוֹסְקִין בַּתּוֹרָה – אַתֶּם נִמְסָרִים בְּיָדוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״לַפֶּתַח חַטָּאת רֹבֵץ״, וְלֹא עוֹד אֶלָּא שֶׁכׇּל מַשָּׂאוֹ וּמַתָּנוֹ בְּךָ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְאֵלֶיךָ תְּשׁוּקָתוֹ״. וְאִם אַתָּה רוֹצֶה אַתָּה מוֹשֵׁל בּוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְאַתָּה תִּמְשׇׁל בּוֹ״.
Y si no te dedicas al estudio de la Torah, eres entregado a su poder, como está dicho: “El pecado acecha a la puerta” (Génesis 4:7). Además, todas las deliberaciones de la inclinación al mal serán acerca de ti, como está dicho en el mismo versículo: “Y hacia ti será su deseo.” Y si lo deseas, lo dominarás, como está dicho en la conclusión del versículo: “Pero tú puedes dominarlo” (Génesis 4:7).
תָּנוּ רַבָּנַן: קָשֶׁה יֵצֶר הָרָע, שֶׁאֲפִילּוּ יוֹצְרוֹ קְרָאוֹ רַע, שֶׁנֶּאֱמַר: ״כִּי יֵצֶר לֵב הָאָדָם רַע מִנְּעֻרָיו״. אָמַר רַב יִצְחָק: יִצְרוֹ שֶׁל אָדָם מִתְחַדֵּשׁ עָלָיו בְּכׇל יוֹם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״רַק רַע כׇּל הַיּוֹם״.
Los Sabios enseñaron: Tan difícil es la inclinación al mal que incluso su Creador la llama mala, como está dicho: “Porque la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21). Rav Yitzḥak dice: La inclinación al mal de una persona se renueva contra ella cada día, como está dicho: “Y toda inclinación de los pensamientos de su corazón era solamente mala todo el día [kol hayyom]” (Génesis 6:5). “Kol hayyom” también puede entenderse como: Cada día.
וְאָמַר רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן לֵוִי: יִצְרוֹ שֶׁל אָדָם מִתְגַּבֵּר עָלָיו בְּכׇל יוֹם וּמְבַקֵּשׁ הֲמִיתוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״צוֹפֶה רָשָׁע לַצַּדִּיק וּמְבַקֵּשׁ לַהֲמִיתוֹ״, וְאִלְמָלֵא הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עוֹזְרוֹ אֵין יָכוֹל לוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אֱלֹהִים לֹא יַעַזְבֶנּוּ בְיָדוֹ״.
Y Rabí Shimon ben Levi dice: La inclinación de una persona la domina cada día y busca matarla, como está dicho: “El malvado observa al justo y procura matarlo” (Salmos 37:32). Y de no ser por el hecho de que el Santo, bendito sea Él, ayuda a cada persona en su lucha contra su mala inclinación, no podría vencerla, como está dicho: “El Señor no lo dejará en su mano” (Salmos 37:33).
תָּנָא דְּבֵי רַבִּי יִשְׁמָעֵאל: בְּנִי אִם פָּגַע בְּךָ מְנֻוּוֹל זֶה – מׇשְׁכֵהוּ לְבֵית הַמִּדְרָשׁ. אִם אֶבֶן הוּא – נִימּוֹחַ, וְאִם בַּרְזֶל הוּא – מִתְפּוֹצֵץ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הֲלוֹא כֹה דְבָרִי כָּאֵשׁ נְאֻם ה׳ וּכְפַטִּישׁ יְפֹצֵץ סָלַע״. אִם אֶבֶן הוּא – נִימּוֹחַ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הוֹי כׇּל צָמֵא לְכוּ לַמַּיִם״ וְאוֹמֵר: ״אֲבָנִים שָׁחֲקוּ מַיִם״.
Un Sabio de la escuela de Rabí Yishmael enseñó: Hijo mío, si este miserable, la inclinación al mal, te encuentra, arrástralo a la casa de estudio, es decir, ve y estudia Torah. Si es una piedra, se derretirá, y si es hierro, se romperá, como está dicho con respecto a la Torah: “¿No es Mi palabra como fuego, dice el Señor, y como un martillo que despedaza la roca?” (Jeremías 23:29). Así como una piedra se hace añicos con un martillo, también uno puede vencer su inclinación al mal, que es fuerte como el hierro, mediante el estudio de la Torah. Con respecto a la segunda parte de la afirmación: Si es una piedra, se derretirá, esto es como está dicho con respecto a la Torah: “¡Eh, todos los sedientos, venid por agua!” (Isaías 55:1), y dice: “El agua desgasta las piedras” (Job 14:19), lo que indica que el agua es más fuerte que la piedra.
לְהַשִּׂיאוֹ אִשָּׁה. מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״קְחוּ נָשִׁים וְהוֹלִידוּ בָּנִים וּבָנוֹת וּקְחוּ לִבְנֵיכֶם נָשִׁים וְאֶת בְּנוֹתֵיכֶם תְּנוּ לַאֲנָשִׁים״.
§ La baraita (29a) enseña que a un padre se le ordena casar a su hijo con una mujer. La Guemará pregunta: ¿De dónde derivamos este asunto? Como está escrito: “Tomad esposas y engendrad hijos e hijas, y tomad esposas para vuestros hijos y dad vuestras hijas a hombres” (Jeremías 29:6).
בִּשְׁלָמָא בְּנוֹ – בְּיָדוֹ, אֶלָּא בִּתּוֹ – בְּיָדוֹ הִיא? הָכִי קָאָמַר לְהוּ: נִיתֵּן לַהּ מִידֵּי וְ[נַ]לְבְּשַׁיהּ וּנְכַסְּיַיהּ כִּי הֵיכִי דִּ[לְ]קִפְצוּ עֲלַהּ אִינָשֵׁי.
La Guemará analiza este versículo: Concedido con respecto a su hijo, esto está en su poder, es decir, puede instruirle que se case con una mujer, ya que el hombre es el agente activo en un matrimonio. Pero con respecto a su hija, ¿está esto en su poder? Ella debe esperar a que un hombre se case con ella. La Guemará responde: Esto es lo que Jeremías les estaba diciendo en el versículo antes mencionado: Su padre debe darle algo para su dote, y debe vestirla y cubrirla con ropa adecuada para que los hombres se lancen a casarse con ella.
לְלַמְּדוֹ אוּמָּנוּת. מְנָלַן? אָמַר חִזְקִיָּה: דְּאָמַר קְרָא: ״רְאֵה חַיִּים עִם אִשָּׁה אֲשֶׁר אָהַבְתָּ״. אִם ״אִשָּׁה״ מַמָּשׁ הִיא: כְּשֵׁם שֶׁחַיָּיב לְהַשִּׂיאוֹ אִשָּׁה – כָּךְ חַיָּיב לְלַמְּדוֹ אוּמָּנוּת. אִם תּוֹרָה הִיא: כְּשֵׁם שֶׁחַיָּיב לְלַמְּדוֹ תּוֹרָה – כָּךְ חַיָּיב לְלַמְּדוֹ אוּמָּנוּת.
§ La baraita además afirma que un padre está obligado a enseñar a su hijo un oficio. La Guemará pregunta: ¿De dónde derivamos esto? Dijo Ḥizkiyya: Como afirma el versículo: “Disfruta la vida con la mujer que amas” (Eclesiastés 9:9). Si este versículo se interpreta literalmente, y este se refiere a una mujer real, entonces puede derivarse lo siguiente: Así como un padre está obligado a casar a su hijo con una mujer, también está obligado a enseñarle un oficio, como lo indica el término: vida. Y si la mujer mencionada en este versículo es alegórica, y es la Torah, entonces debe explicarse el versículo de la siguiente manera: Así como está obligado a enseñarle Torah, también está obligado a enseñarle un oficio.
וְיֵשׁ אוֹמְרִים אַף לַהֲשִׁיטוֹ בַּנָּהָר. מַאי טַעְמָא? חַיּוּתֵיהּ הוּא.
§ La baraita añade: Y algunos dicen que un padre también está obligado a enseñar a su hijo a nadar en un río. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón de esto? Es necesario para su vida, es decir, se trata potencialmente de una habilidad que salva vidas.
רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: כֹּל שֶׁאֵינוֹ מְלַמְּדוֹ אוּמָּנוּת – מְלַמְּדוֹ לִיסְטוּת. לִיסְטוּת סָלְקָא דַּעְתָּךְ! אֶלָּא, כְּאִילּוּ מְלַמְּדוֹ לִיסְטוּת.
§ La baraita además enseña que Rabí Yehuda dice: Todo padre que no enseña a su hijo un oficio le enseña bandolerismo. La Guemará pregunta: ¿Puede entrar en tu mente que realmente le enseña bandolerismo? Más bien, la baraita quiere decir que es como si le hubiera enseñado bandolerismo.
מַאי בֵּינַיְיהוּ? אִיכָּא בֵּינַיְיהוּ דְּאַגְמְרֵיהּ עִיסְקָא.
La Guemará pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre la opinión del primer tanna y la de Rabí Yehuda? Ambos afirman que un padre debe enseñar a su hijo un oficio. La Guemará responde: Hay una diferencia entre ellos en un caso en el que el padre le enseña a dedicarse a los negocios. Según el primer tanna, esto es suficiente, mientras que Rabí Yehuda sostiene que debe enseñarle un oficio real.
כׇּל מִצְוֹת הָאָב עַל הַבֵּן וְכוּ׳. מַאי כׇּל מִצְוֹת הָאָב עַל הַבֵּן? אִילֵּימָא כֹּל מִצְוָתָא דְּמִיחַיַּיב אַבָּא לְמִיעְבַּד לִבְרֵיהּ נָשִׁים חַיָּיבוֹת – וְהָתַנְיָא: הָאָב חַיָּיב בִּבְנוֹ לְמוּלוֹ וְלִפְדוֹתוֹ. אָבִיו – אֵין, אִמּוֹ – לֹא!
§ La mishná enseña: Con respecto a todas las mitzvot de un padre con respecto a su hijo, tanto los hombres como las mujeres están obligados a cumplirlas. La Guemará pregunta: ¿Cuál es el significado de la expresión: Todas las mitzvot de un padre con respecto a su hijo? Si decimos que esto se refiere a todas las mitzvot que un padre está obligado a realizar por su hijo, ¿las mujeres están obligadas en esto? ¿Pero no se enseña en una baraita: Un padre está obligado con respecto a su hijo a circuncidarlo y a redimirlo? Esto indica que su padre, sí, está obligado a hacer estas cosas, pero su madre, no, ella no está obligada a cumplir estas mitzvot por su hijo.
אָמַר רַב יְהוּדָה, הָכִי קָאָמַר: כׇּל מִצְוֹת הָאָב הַמּוּטָּלֹת עַל הַבֵּן לַעֲשׂוֹת לְאָבִיו, אֶחָד אֲנָשִׁים וְאֶחָד נָשִׁים חַיָּיבִין. תְּנֵינָא לְהָא דְּתָנוּ רַבָּנַן: ״אִישׁ״ – אֵין לִי אֶלָּא אִישׁ, אִשָּׁה מִנַּיִן? כְּשֶׁהוּא אוֹמֵר ״תִּירָאוּ״ – הֲרֵי כָּאן שְׁנַיִם.
Rav Yehuda dijo que esto es lo que la mishná está diciendo: Con respecto a cada mitzvá del padre que recae sobre el hijo para cumplirla por su padre, tanto los hombres como las mujeres están obligados en ellas. La Guemará comenta: Esto ya lo aprendimos, pues los Sabios enseñaron en una baraita, con respecto al versículo: “Un hombre temerá [tira’u] a su madre y a su padre” (Levítico 19:3). He derivado solo que un hombre está obligado en esta mitzvá; ¿de dónde derivo que una mujer también está obligada? Cuando dice en el mismo versículo: “Un hombre temerá [tira’u] a su madre y a su padre” (Levítico 19:3), empleando la forma plural del verbo, esto indica que hay dos que están obligados aquí, tanto un hombre como una mujer.
אִם כֵּן מָה תַּלְמוּד לוֹמַר ״אִישׁ״? – אִישׁ סִיפֵּק בְּיָדוֹ לַעֲשׂוֹת, אִשָּׁה אֵין סִיפֵּק בְּיָדָהּ לַעֲשׂוֹת, מִפְּנֵי שֶׁרְשׁוּת אֲחֵרִים עָלֶיהָ. אָמַר רַב אִידִי בַּר אָבִין אָמַר רַב: נִתְגָּרְשָׁה, שְׁנֵיהֶם שָׁוִים.
Si es así, que ambos están obligados, ¿cuál es el significado cuando el versículo dice: “Hombre”? En el caso de un hombre, está en su poder cumplir esta mitzvá; mientras que con respecto a una mujer, no siempre está en su poder cumplir esta mitzvá, porque está bajo la autoridad de otra persona, es decir, su marido. Como ella está obligada con su marido a mantener su hogar, no siempre puede encontrar tiempo para sus padres. Rav Idi bar Avin dice que Rav dice: En consecuencia, si una mujer está divorciada, entonces ambos, una hija y un hijo, son iguales con respecto a honrar y temer a su padre y a su madre.
תָּנוּ רַבָּנַן: נֶאֱמַר: ״כַּבֵּד אֶת אָבִיךָ וְאֶת אִמֶּךָ״, וְנֶאֱמַר: ״כַּבֵּד אֶת ה׳ מֵהוֹנֶךָ״, הִשְׁוָה הַכָּתוּב כִּבּוּד אָב וָאֵם לִכְבוֹד הַמָּקוֹם.
Los Sabios enseñaron que está dicho: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:11), y está dicho: “Honra al Señor con tu riqueza” (Proverbios 3:9). De esta manera, el versículo equipara la honra al padre y a la madre de una persona con la honra al Omnipresente, ya que el término “honra” se usa en ambos casos.
נֶאֱמַר: ״אִישׁ אִמּוֹ וְאָבִיו תִּירָאוּ״, וְנֶאֱמַר: ״אֶת ה׳ אֱלֹהֶיךָ תִּירָא וְאֹתוֹ תַעֲבֹד״, הִשְׁוָה הַכָּתוּב מוֹרָאַת אָב וָאֵם לְמוֹרָאַת הַמָּקוֹם.
Del mismo modo, está dicho: “Un hombre temerá a su madre y a su padre” (Levítico 19:3), y está dicho: “Temerás al Señor tu Dios, y a Él servirás” (Deuteronomio 6:13). El versículo equipara el temor al padre y a la madre con el temor al Omnipresente.
נֶאֱמַר: ״מְקַלֵּל אָבִיו וְאִמּוֹ מוֹת יוּמָת״, וְנֶאֱמַר: ״אִישׁ אִישׁ כִּי יְקַלֵּל אֱלֹהָיו וְנָשָׂא חֶטְאוֹ״, הִשְׁוָה הַכָּתוּב בִּרְכַּת אָב וָאֵם לְבִרְכַּת הַמָּקוֹם. אֲבָל בְּהַכָּאָה וַדַּאי אִי אֶפְשָׁר.
Asimismo, está escrito: “El que maldiga a su padre o a su madre ciertamente morirá” (Éxodo 21:17), y está escrito: “Quien maldiga a su Dios cargará con su pecado” (Levítico 24:15). El versículo equipara la bendición, un eufemismo por maldición, de su padre y madre con la bendición del Omnipresente. Pero con respecto a golpear, es decir, con respecto a la halakha de que quien golpea a su padre o a su madre es pasible de pena capital impuesta por el tribunal, ciertamente no es posible decir lo mismo con respecto al Santo, bendito sea Él.
וְכֵן בְּדִין, שֶׁשְּׁלָשְׁתָּן שׁוּתָּפִין בּוֹ. תָּנוּ רַבָּנַן: שְׁלֹשָׁה שׁוּתָּפִין הֵן בָּאָדָם: הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא, וְאָבִיו, וְאִמּוֹ. בִּזְמַן שֶׁאָדָם מְכַבֵּד אֶת אָבִיו וְאֶת אִמּוֹ אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: מַעֲלֶה אֲנִי עֲלֵיהֶם כְּאִילּוּ דַּרְתִּי בֵּינֵיהֶם, וְכִבְּדוּנִי.
Y así también, equiparar la actitud de una persona hacia sus padres con su actitud hacia Dios es una derivación lógica, pues los tres son socios en su creación. Como enseñaron los Sabios: Hay tres socios en la formación de una persona: El Santo, bendito sea Él, quien provee el alma, y su padre y su madre. Cuando una persona honra a su padre y a su madre, el Santo, bendito sea Él, dice: Yo les atribuyo mérito como si habitara entre ellos y ellos también Me honraran a Mí.
תַּנְיָא רַבִּי אוֹמֵר: גָּלוּי וְיָדוּעַ לִפְנֵי מִי שֶׁאָמַר וְהָיָה הָעוֹלָם שֶׁבֵּן מְכַבֵּד אֶת אִמּוֹ יוֹתֵר מֵאָבִיו, מִפְּנֵי
Se enseña en una baraita que Rabí Yehuda HaNasi dice: Es revelado y sabido ante Aquel que habló y el mundo llegó a existir que un hijo honra a su madre más que honra a su padre, porque

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