הֲוָה אָמֵינָא לְשָׂטָן: גִּירָא בְּעֵינָיךְ. אֲמַר לֵיהּ רָבָא לְרַבִּי נָתָן בַּר אַמֵּי: אַדִּידָךְ עַל צַוְּארֵי דִּבְרָיךְ. מִשִּׁיתְּסַר וְעַד עֶשְׂרִים וְתַרְתֵּי וְאָמְרִי לַהּ: מִתַּמְנֵי סְרֵי עַד עֶשְׂרִים וְאַרְבָּעָה.
Yo le diría a Satanás: Una flecha en tu ojo, es decir, no tendría ningún miedo de la inclinación al mal. Rava dijo al rabino Natán bar Ami: Mientras tu mano todavía esté sobre el cuello de tu hijo, es decir, mientras aún tengas autoridad y control sobre él, encuéntrale una esposa. ¿Cuál es la edad apropiada? Desde los dieciséis hasta los veintidós, y algunos dicen desde los dieciocho hasta los veinticuatro.
כְּתַנָּאֵי: ״חֲנֹךְ לַנַּעַר עַל פִּי דַרְכּוֹ״, רַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי נְחֶמְיָה, חַד אָמַר: מִשִּׁיתְּסַר וְעַד עֶשְׂרִים וְתַרְתֵּין, וְחַד אָמַר: מִתַּמְנֵי סְרֵי וְעַד עֶשְׂרִים וְאַרְבְּעָה.
La Guemará señala que esto es como una disputa entre tanaím, basada en el versículo: “Instruye al niño en el camino que debe seguir” (Proverbios 22:6). Rabí Yehuda y Rabí Neḥemya discreparon acerca de la edad a la que el versículo instruye al padre a educar a su hijo: Uno dijo que el versículo se refiere a las edades de dieciséis a veintidós años, y uno dijo que se refiere a las edades de dieciocho a veinticuatro años. La disputa sobre la edad correcta para el matrimonio y la disputa sobre educar a un niño son la misma, ya que, mientras un padre todavía tiene una gran medida de influencia sobre su hijo, debe tanto enseñarle como encontrarle una esposa.
עַד הֵיכָן חַיָּיב אָדָם לְלַמֵּד אֶת בְּנוֹ תּוֹרָה? אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: כְּגוֹן זְבוּלוּן בֶּן דָּן, שֶׁלִּימְּדוֹ אֲבִי אָבִיו מִקְרָא וּמִשְׁנָה וְתַלְמוּד הֲלָכוֹת וְאַגָּדוֹת. מֵיתִיבִי: לִמְּדוֹ מִקְרָא – אֵין מְלַמְּדוֹ מִשְׁנָה, וְאָמַר רָבָא: מִקְרָא – זוֹ תּוֹרָה!
§ La Guemará continúa su discusión sobre la obligación de un padre de enseñar Torá a su hijo. ¿Hasta qué punto está una persona obligada a enseñar Torá a su hijo? Rav Yehuda dice que Shmuel dice: Uno debe emular la educación de, por ejemplo, Zevulun ben Dan, contemporáneo de Shmuel, cuyo abuelo le enseñó Torá, Mishná, Talmud, halakhot y agadot. La Guemará plantea una objeción de una baraita: Si un padre enseñó a su hijo Torá, no está obligado a enseñarle Mishná. Y Rava dijo al explicar esta baraita: Torá es la Torá, no los Profetas ni los Escritos; es decir, no está obligado a enseñarle nada más, incluida la Mishná.
כִּזְבוּלוּן בֶּן דָּן, וְלֹא כִּזְבוּלוּן בֶּן דָּן. כִּזְבוּלוּן בֶּן דָּן – שֶׁלִּמְּדוֹ אֲבִי אָבִיו, וְלֹא כִּזְבוּלוּן בֶּן דָּן, דְּאִילּוּ הָתָם מִקְרָא מִשְׁנָה וְתַלְמוּד הֲלָכוֹת וְאַגָּדוֹת, וְאִילּוּ הָכָא – מִקְרָא לְבַד.
La Guemará responde que la declaración de Shmuel debe entenderse de la siguiente manera: Se debe enseñar al hijo como fue enseñado Zevulun ben Dan en ciertos aspectos, pero no como Zevulun ben Dan en otros aspectos. Se debe enseñar al hijo como Zevulun ben Dan en que el padre de su padre le enseñó; pero no como Zevulun ben Dan, pues allí se le enseñó Torá, Mishná, Talmud, halakhot y aggadot, mientras que aquí, en esta baraita, se requiere enseñar al hijo solo la Torá.
וַאֲבִי אָבִיו מִי מִיחַיַּיב? וְהָתַנְיָא: ״וְלִמַּדְתֶּם אֹתָם אֶת בְּנֵיכֶם״ – וְלֹא בְּנֵי בְנֵיכֶם. וּמָה אֲנִי מְקַיֵּים: ״וְהוֹדַעְתָּם לְבָנֶיךָ וְלִבְנֵי בָנֶיךָ״, לוֹמַר לָךְ: שֶׁכׇּל הַמְלַמֵּד אֶת בְּנוֹ תּוֹרָה – מַעֲלֶה עָלָיו הַכָּתוּב כְּאִילּוּ לִמְּדוֹ לוֹ וְלִבְנוֹ וּלְבֶן בְּנוֹ, עַד סוֹף כׇּל הַדּוֹרוֹת!
La Guemará pregunta: ¿Pero acaso el padre del padre de una persona está obligado a enseñarle Torá? ¿Acaso no se enseñó en una baraita que el versículo: “Y las enseñaréis a vuestros hijos” (Deuteronomio 11:19), indica: ¿Pero no a los hijos de vuestros hijos? ¿Y cómo he de entender, es decir, comprender, el significado del versículo: “Pero las darás a conocer a tus hijos y a los hijos de tus hijos” (Deuteronomio 4:9)? Esto viene para decirte que quien enseña Torá a su hijo, el versículo le atribuye mérito como si le hubiera enseñado a él, y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta el fin de todas las generaciones.
הוּא דְּאָמַר כִּי הַאי תַּנָּא, דְּתַנְיָא: ״וְלִמַּדְתֶּם אֹתָם אֶת בְּנֵיכֶם״ – אֵין לִי אֶלָּא בְּנֵיכֶם, בְּנֵי בְנֵיכֶם מִנַּיִן? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״וְהוֹדַעְתָּם לְבָנֶיךָ וְלִבְנֵי בָנֶיךָ״. אִם כֵּן מָה תַּלְמוּד לוֹמַר: ״בְּנֵיכֶם״ – בְּנֵיכֶם וְלֹא בְּנוֹתֵיכֶם.
La Guemará responde que el tanna de esta baraitaexpresó su opinión de acuerdo con la opinión de aquel tanna, como se enseña en otra baraita: Del versículo “Y las enseñarás a tus hijos” he derivado solo que debes enseñar a tus hijos. ¿De dónde derivo que existe la obligación de enseñar a los hijos de tus hijos? El versículo dice: “Pero hazlas saber a tus hijos y a los hijos de tus hijos”. Si es así, ¿cuál es el significado cuando el versículo dice: “Tus hijos” (Deuteronomio 11:19), lo que implica solo hijos varones? Esta limitación enseña: Tus hijos, pero no tus hijas.
אָמַר רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי: כׇּל הַמְלַמֵּד אֶת בֶּן בְּנוֹ תּוֹרָה מַעֲלֶה עָלָיו הַכָּתוּב כְּאִילּוּ קִבְּלָהּ מֵהַר סִינַי, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְהוֹדַעְתָּם לְבָנֶיךָ וְלִבְנֵי בָנֶיךָ״, וּסְמִיךְ לֵיהּ: ״יוֹם אֲשֶׁר עָמַדְתָּ לִפְנֵי ה׳ אֱלֹקֶיךָ בְּחֹרֵב״.
Rabí Yehoshua ben Levi dice: Cualquiera que enseñe Torá al hijo de su hijo, el versículo le atribuye mérito como si la hubiera recibido del Monte Sinaí, como está dicho: “Hazlos saber a tus hijos y a los hijos de tus hijos”, y yuxtapuesta a ello está la frase en el versículo: “El día en que estuviste delante del Señor tu Dios en Horeb” (Deuteronomio 4:10), pues Horeb es el Monte Sinaí.
רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא אַשְׁכְּחֵיהּ לְרַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי דְּשָׁדֵי דִּיסְנָא אַרֵישֵׁיהּ וְקָא מַמְטֵי לֵיהּ לְיָנוֹקָא לְבֵי כְנִישְׁתָּא. אֲמַר לֵיהּ: מַאי כּוּלֵּי הַאי? אֲמַר לֵיהּ: מִי זוּטַר מַאי דִּכְתִיב: ״וְהוֹדַעְתָּם לְבָנֶיךָ״ וּסְמִיךְ לֵיהּ: ״יוֹם אֲשֶׁר עָמַדְתָּ לִפְנֵי ה׳ אֱלֹקֶיךָ בְּחֹרֵב״? מִכָּאן וְאֵילָךְ, רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא לָא טָעֵים אוּמְצָא עַד דְּמַקְרֵי לְיָנוֹקָא וּמוֹסְפֵיהּ. רַבָּה בַּר רַב הוּנָא לָא טָעֵים אוּמְצָא עַד דְּמַיְיתֵי לְיָנוֹקָא לְבֵית מִדְרְשָׁא.
La Guemará relata: Una vez Rabí Ḥiyya bar Abba se encontró con Rabí Yehoshua ben Levi, y vio que se había puesto una cobertura sencilla sobre la cabeza y había llevado a su hijo a la sinagoga para estudiar. Rabí Ḥiyya bar Abba le dijo: ¿Cuál es la razón de todo este alboroto, si estás tan apurado que no tienes tiempo de vestirte adecuadamente? Rabí Yehoshua ben Levi le dijo: ¿Acaso es insignificante aquello que está escrito: “Pero hazlos saber a tus hijos”, y yuxtapuesta a ello está la frase del versículo que dice: “El día en que estuviste ante el Señor tu Dios en Horeb”? La Guemará comenta: A partir de este momento en adelante, Rabí Ḥiyya bar Abba no probaba carne [umtza], es decir, no desayunaba, antes de haber leído a su hijo y haber añadido a los estudios del niño lo del día anterior. Del mismo modo, Rabba bar Rav Huna no probaba carne antes de haber llevado a su hijo a la casa de estudio.
אָמַר רַב סָפְרָא מִשּׁוּם רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן חֲנַנְיָא: מַאי דִּכְתִיב ״וְשִׁנַּנְתָּם לְבָנֶיךָ״ – אַל תִּקְרֵי ״וְשִׁנַּנְתָּם״, אֶלָּא ״וְשִׁלַּשְׁתָּם״.
§ Rav Safra dice en nombre de Rabbi Yehoshua ben Ḥananya: ¿Cuál es el significado de aquello que está escrito: “Y las enseñarás diligentemente [veshinnantam] a tus hijos” (Deuteronomio 6:7)? No leas esto como “veshinnantam,” con la raíz shin, nun, nun, que indica repetición. Más bien, léelo como veshillashtam, con la raíz shin, lamed, shin, relacionada con la palabra tres, shalosh. Esto significa que uno debe estudiar, repasar y estudiar de nuevo, dividiendo así sus estudios en tres partes.
לְעוֹלָם יְשַׁלֵּשׁ אָדָם שְׁנוֹתָיו: שְׁלִישׁ בַּמִּקְרָא, שְׁלִישׁ בַּמִּשְׁנָה, שְׁלִישׁ בַּתַּלְמוּד. מִי יוֹדֵעַ כַּמָּה חָיֵי? לָא צְרִיכָא לְיוֹמֵי.
A la luz de esta afirmación, los Sabios dijeron que una persona siempre debe dividir sus años en tres partes, de la siguiente manera: un tercio para la Torah, un tercio para la Mishna y un tercio para el Talmud. La Guemará pregunta: ¿Cómo puede una persona dividir su vida de esta manera? ¿Quién conoce la duración de su vida, para poder calcular cuánto será un tercio? La Guemará responde: No, es necesario para los días de una persona; es decir, uno debe dividir cada día de su vida de esta manera.
לְפִיכָךְ נִקְרְאוּ רִאשׁוֹנִים ״סוֹפְרִים״, שֶׁהָיוּ סוֹפְרִים כׇּל הָאוֹתִיּוֹת שֶׁבַּתּוֹרָה, שֶׁהָיוּ אוֹמְרִים: וָא״ו דְּ״גָחוֹן״– חֶצְיָין שֶׁל אוֹתִיּוֹת שֶׁל סֵפֶר תּוֹרָה. ״דָּרֹשׁ דָּרַשׁ״ – חֶצְיָין שֶׁל תֵּיבוֹת. ״וְהִתְגַּלָּח״ – שֶׁל פְּסוּקִים. ״יְכַרְסְמֶנָּה חֲזִיר מִיָּעַר״ – עַיִ״ן דְּיַעַר חֶצְיָין שֶׁל תְּהִלִּים. ״וְהוּא רַחוּם יְכַפֵּר עָוֹן״ – חֶצְיוֹ דִּפְסוּקִים.
Por lo tanto, debido a que dedicaban tanto tiempo a la Torah, los primeros Sabios eran llamados: Los que cuentan [soferim], porque contaban todas las letras de la Torah, pues decían que la letra vav en la palabra “vientre [gaḥon]” (Levítico 11:42) es el punto medio de las letras en un rollo de la Torah. Las palabras: “Inquirió diligentemente [darosh darash]” (Levítico 10:16), son el punto medio de las palabras en un rollo de la Torah. Y el versículo que comienza con: “Entonces será rapado” (Levítico 13:33), es el punto medio de los versículos. De manera similar, en la expresión: “El jabalí del bosque [miya’ar] la devasta” (Salmos 80:14), la ayin en la palabra bosque [ya’ar] es el punto medio de los Salmos, en cuanto al número de letras. El versículo: “Pero Él, lleno de compasión, perdona la iniquidad” (Salmos 78:38), es el punto medio de los versículos en el libro de Salmos.
בָּעֵי רַב יוֹסֵף: וָא״ו ״דְּגָחוֹן״, מֵהַאי גִּיסָא אוֹ מֵהַאי גִּיסָא? אֲמַרוּ לֵיהּ: נֵיתֵי סֵפֶר תּוֹרָה וְנִימְנִינְהוּ, מִי לָא אָמַר רַבָּה בַּר בַּר חָנָה: לֹא זָזוּ מִשָּׁם עַד שֶׁהֵבִיאוּ סֵפֶר תּוֹרָה וּמְנָאוּם? אֲמַר לְהוּ: אִינְהוּ בְּקִיאִי בַּחֲסֵירוֹת וִיתֵרוֹת, אֲנַן לָא בְּקִיאִינַן.
Rav Yosef plantea un dilema: ¿La vav de la palabra “vientre [gaḥon]” pertenece a este lado o a aquel lado? ¿Forma parte de la primera o de la segunda mitad de la Torah? Los Sabios le dijeron: Traigamos un rollo de la Torah y contemos las letras. ¿Acaso Rabba bar bar Ḥana no dijo, con respecto a otro asunto: No se movieron de allí hasta que trajeron un rollo de la Torah y contaron las letras? Por lo tanto, podemos hacer lo mismo. Rav Yosef les dijo: Ellos eran expertos en las formas defectiva y plena de las palabras y, por lo tanto, podían contar las letras con precisión. Nosotros no somos expertos en esto y, por lo tanto, no podríamos resolver la cuestión incluso si contáramos las letras.
בָּעֵי רַב יוֹסֵף: ״וְהִתְגַּלָּח״, מֵהַאי גִּיסָא אוֹ מֵהַאי גִּיסָא? אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: פְּסוּקֵי מִיהָא לַיְתוֹ לִימְנִינְהוּ! בִּפְסוּקֵי נָמֵי לָא בְּקִיאִינַן, דְּכִי אֲתָא רַב אַחָא בַּר אַדָּא, אָמַר: בְּמַעְרְבָא פָּסְקִי לֵיהּ לְהַאי קְרָא לִתְלָתָא פְּסוּקֵי: ״וַיֹּאמֶר ה׳ אֶל מֹשֶׁה הִנֵּה אָנֹכִי בָּא אֵלֶיךָ בְּעַב הֶעָנָן״.
De manera similar, Rav Yosef plantea un dilema: ¿El punto medio de los versículos en la Torah, que es “entonces será rapado,” pertenece a este lado o a aquel lado? Abaye le dijo: Incluso si no podemos contar las letras, al menos podemos traer un rollo de la Torah para contar los versículos. Rav Yosef explicó: Tampoco somos expertos en versículos, pues cuando Rav Aḥa bar Adda vino de Eretz Yisrael a Babilonia dijo: En Occidente, es decir, Eretz Yisrael, dividen este siguiente versículo en tres versículos separados: “Y el Señor dijo a Moisés: He aquí, vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga cuando hable contigo, y también te crea para siempre; Y Moisés refirió las palabras del pueblo al Señor” (Éxodo 19:9). Quizá haya otros versículos que no sabemos dividir correctamente.
תָּנוּ רַבָּנַן: חֲמֵשֶׁת אֲלָפִים וּשְׁמוֹנֶה מֵאוֹת וּשְׁמוֹנִים וּשְׁמוֹנָה פְּסוּקִים הָווּ פְּסוּקֵי סֵפֶר תּוֹרָה, יָתֵר עָלָיו תְּהִלִּים שְׁמוֹנָה, חָסֵר מִמֶּנּוּ דִּבְרֵי הַיָּמִים שְׁמוֹנָה.
Los Sabios enseñaron: Cinco mil ochocientos ochenta y ocho versículos son los versículos en un rollo de la Torah. Salmos tiene ocho versículos más que eso, y Crónicas tiene ocho menos versículos que eso.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״וְשִׁנַּנְתָּם״, שֶׁיְּהוּ דִּבְרֵי תוֹרָה מְחוּדָּדִים בְּפִיךְ, שֶׁאִם יִשְׁאַל לְךָ אָדָם דָּבָר אַל תְּגַמְגֵּם וְתֹאמַר לוֹ, אֶלָּא אֱמוֹר לוֹ מִיָּד, שֶׁנֶּאֱמַר:
§ Los Sabios enseñaron: El versículo dice: “Y las enseñarás diligentemente [veshinnantam]” (Deuteronomio 6:7). La raíz shin, nun, nun, de veshinnantam debe entenderse con el sentido de afilado, es decir, que los asuntos de la Torah deben estar afilados y claros en tu boca, para que si una persona te pregunta algo, no tartamudees con incertidumbre y le digas una respuesta incierta . Más bien, respóndele de inmediato, como está dicho: