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כׇּל הֵיכָא דְּלֵיכָּא אֶלָּא חָמֵשׁ סְלָעִים – הוּא קוֹדֵם לִבְנוֹ. מַאי טַעְמָא? מִצְוָה דְגוּפֵיהּ עֲדִיפָא. כִּי פְּלִיגִי הֵיכָא דְּאִיכָּא חָמֵשׁ מְשׁוּעְבָּדִים וְחָמֵשׁ בְּנֵי חוֹרִין.
que en cualquier lugar donde haya solo cinco sela disponibles, es decir, lo suficiente para redimir solo a un hombre, y uno está obligado a redimirse tanto a sí mismo como a su hijo, él, el padre, tiene precedencia sobre su hijo. ¿Cuál es la razón? Es que su propia mitzvá es preferible a aquella que realiza en nombre de otros. Cuando discrepan es en un caso en el que hay tierra por valor de cinco sela que es propiedad gravada que ha sido vendida, es decir, él vendió esta tierra a otras personas pero puede ser recuperada por su acreedor previo, y cinco sela que son propiedad totalmente no vendida.
רַבִּי יְהוּדָה סָבַר: מִלְוָה (דִּכְתִיב) [הַכְּתוּבָה] בַּתּוֹרָה כִּכְתוּבָה בִּשְׁטָר דָּמְיָא, בְּהָנֵי חָמֵשׁ פָּרֵיק לִבְרֵיהּ וְאָזֵיל כֹּהֵן וְטָרֵיף לֵיהּ לְחָמֵשׁ מְשׁוּעְבָּדִים לְדִידֵיהּ.
Y el razonamiento detrás de la disputa es el siguiente: Rabí Yehuda sostiene que un préstamo que está escrito en la Torah, es decir, cualquier obligación financiera que se aplica por la ley de la Torah, se considera como si estuviera escrito en un documento, y por lo tanto puede cobrarse de propiedad gravada, como cualquier préstamo registrado en un documento. Esto significa que la propiedad gravada por valor de cinco sela está disponible para la propia redención de la persona, pero no para la de su hijo, ya que la venta de la propiedad ocurrió antes del nacimiento de su primogénito. En consecuencia, con estos cinco sela sobre los que no hay gravamen redime a su hijo, y el sacerdote va y recupera la tierra por valor de cinco sela, que es propiedad gravada, para su propia redención. De esta manera se pueden cumplir ambas mitzvot.
וְרַבָּנַן סָבְרִי: מִלְוָה דִּכְתִיב בְּאוֹרָיְיתָא לָאו כִּכְתוּבָה בִּשְׁטָר דָּמְיָא, וְהִילְכָּךְ מִצְוָה דְגוּפֵיהּ עֲדִיף.
Y los rabinos sostienen: Un préstamo que está escrito en la Torah no se considera como si estuviera escrito en un documento, ya que los compradores no serán conscientes de esta obligación, de modo que sepan que la tierra puede ser recuperada. Y por lo tanto no hay ventaja para este hombre en redimir a su hijo con los cinco sela sobre los cuales no hay gravamen, y su propia mitzvá es preferible, lo que significa que se redime a sí mismo con la tierra libre. Con la propiedad gravada que queda no puede redimir a su hijo, ya que la tierra fue vendida antes del nacimiento de su primogénito.
תָּנוּ רַבָּנַן: לִפְדּוֹת אֶת בְּנוֹ וְלַעֲלוֹת לָרֶגֶל – פּוֹדֶה אֶת בְּנוֹ וְאַחַר כָּךְ עוֹלֶה לָרֶגֶל. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: עוֹלֶה לָרֶגֶל, וְאַחַר כָּךְ פּוֹדֶה אֶת בְּנוֹ. שֶׁזּוֹ מִצְוָה עוֹבֶרֶת, וְזוֹ מִצְוָה שֶׁאֵינָהּ עוֹבֶרֶת.
Los Sabios enseñaron: Si alguien tiene dinero para redimir a su hijo y para ascender a Jerusalén en la Festividad de peregrinación, redime a su hijo y luego asciende a Jerusalén en la Festividad de peregrinación. Rabí Yehuda dice: Asciende a Jerusalén en la Festividad de peregrinación y luego redime a su hijo. Su razonamiento es que este viaje a Jerusalén para la Festividad de peregrinación es una mitzvá cuyo tiempo pronto pasa, y esta, la redención del hijo primogénito, es una mitzvá cuyo tiempo no pronto pasa, ya que puede cumplirse más tarde.
בִּשְׁלָמָא לְרַבִּי יְהוּדָה, כִּדְקָאָמַר טַעְמָא. אֶלָּא רַבָּנַן מַאי טַעְמַיְיהוּ? דְּאָמַר קְרָא: ״כׇּל בְּכוֹר בָּנֶיךָ תִּפְדֶּה״, וַהֲדַר: ״לֹא יֵרָאוּ פָנַי רֵיקָם״.
La Guemará pregunta: Concedido, según la opinión de Rabí Yehuda, esto es como él afirmó en su razonamiento, es decir, Rabí Yehuda proporcionó la justificación de su opinión. Pero, ¿cuál es el razonamiento de los Rabinos, que dicen que primero debe redimir a su hijo? La Guemará responde que la razón es que el versículo dice: “A todo primogénito de tus hijos redimirás” (Éxodo 34:20), y luego dice, en el mismo versículo: “Y ninguno se presentará ante Mí con las manos vacías”, refiriéndose a la Fiesta de peregrinación en Jerusalén. El orden del versículo indica que uno debe redimir a su hijo primogénito antes de viajar a Jerusalén en la Fiesta de peregrinación.
תָּנוּ רַבָּנַן: מִנַּיִן שֶׁאִם הָיוּ לוֹ חֲמִשָּׁה בָּנִים מֵחָמֵשׁ נָשִׁים שֶׁחַיָּיב לִפְדּוֹת כּוּלָּן – תַּלְמוּד לוֹמַר: ״כֹּל בְּכוֹר בָּנֶיךָ תִּפְדֶּה״. פְּשִׁיטָא, בְּפֶטֶר רֶחֶם תְּלָא רַחֲמָנָא!
Los Sabios enseñaron: ¿De dónde se deriva que si alguien tuvo cinco hijos primogénitos, de cinco mujeres diferentes, está obligado a redimirlos a todos? El versículo dice: “A todos los primogénitos de tus hijos redimirás” (Éxodo 34:20), y el énfasis en “todos” incluye a cualquiera de sus hijos primogénitos. La Guemará pregunta: ¿Acaso no es obvio que este es el caso? Después de todo, el Misericordioso hizo que esta mitzvá dependiera de la apertura del vientre, como está dicho: “Conságrame a todo primogénito, todo el que abre la matriz” (Éxodo 13:2). Dado que cada uno de estos hijos es el primogénito de su madre, está claro que el padre está obligado a redimir a cada uno de ellos.
מַהוּ דְּתֵימָא: נֵילַף בְּכוֹר בְּכוֹר מִנַּחֲלָה, מָה לְהַלָּן ״רֵאשִׁית אֹנוֹ״, אַף כָּאן ״רֵאשִׁית אוֹנוֹ״, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará responde que esta resolución es necesaria no sea que digas que debemos derivar una analogía verbal entre “primogénito” dicho aquí y “primogénito” de los versículos que tratan de la herencia: Así como allí, el versículo describe a un primogénito que recibe una porción doble de la herencia como: “el primer fruto de su vigor” (Deuteronomio 21:17), es decir, es el hijo primogénito de su padre, y no el primer hijo nacido de su madre; así también aquí, con respecto a la redención del hijo primogénito, se refiere al primer fruto de su vigor, lo que significaría que el padre debe redimir solo a su hijo mayor. Por lo tanto, esta baraita nos enseña que no es así. Más bien, todo hijo primogénito de su madre debe ser redimido.
לְלַמְּדוֹ תּוֹרָה. מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״וְלִמַּדְתֶּם אֹתָם אֶת בְּנֵיכֶם״. וְהֵיכָא דְּלָא אַגְמְרֵיהּ אֲבוּהּ מִיחַיַּיב אִיהוּ לְמִיגְמַר נַפְשֵׁיהּ, דִּכְתִיב: ״וּלְמַדְתֶּם״.
§ La baraita enseña que un padre está obligado a enseñar a su hijo Torah. La Guemará pregunta: ¿De dónde derivamos este requisito? Como está escrito: “Y las enseñaréis [velimadtem] a vuestros hijos” (Deuteronomio 11:19). Y en un caso en que su padre no le enseñó, él está obligado a enseñarse a sí mismo, como está escrito, es decir, el versículo puede leerse con una vocalización diferente: Y estudiaréis [ulmadtem].
אִיהִי מְנָלַן דְּלָא מִיחַיְּיבָא? דִּכְתִיב: ״וְלִימַּדְתֶּם״ ״וּלְמַדְתֶּם״, כֹּל שֶׁמְּצֻוֶּוה לִלְמוֹד – מְצֻוֶּוה לְלַמֵּד, וְכֹל שֶׁאֵינוֹ מְצֻוֶּוה לִלְמוֹד – אֵינוֹ מְצֻוֶּוה לְלַמֵּד.
¿De dónde derivamos que una mujer no está obligada a enseñar Torá a su hijo? Como está escrito: “Y enseñaréis [velimadtem]”, lo cual también puede leerse como: “Y estudiaréis [ulmadtem]”. Esto indica que todo aquel que está mandado a estudiar Torá está mandado a enseñar, y todo aquel que no está mandado a estudiar no está mandado a enseñar. Dado que una mujer no está obligada a aprender Torá, del mismo modo no está obligada a enseñarla.
וְאִיהִי מְנָלַן דְּלָא מִיחַיְּיבָה לְמֵילַף נַפְשַׁהּ? דִּכְתִיב: ״וְלִימַּדְתֶּם״ ״וּלְמַדְתֶּם״, כֹּל שֶׁאֲחֵרִים מְצֻוִּוין לְלַמְּדוֹ – מְצֻוֶּוה לְלַמֵּד אֶת עַצְמוֹ, וְכֹל שֶׁאֵין אֲחֵרִים מְצֻוִּוין לְלַמְּדוֹ – אֵין מְצֻוֶּוה לְלַמֵּד אֶת עַצְמוֹ. וּמִנַּיִן שֶׁאֵין אֲחֵרִים מְצֻוִּוין לְלַמְּדָהּ? דְּאָמַר קְרָא: ״וְלִמַּדְתֶּם אֹתָם אֶת בְּנֵיכֶם״ אֶת בְּנֵיכֶם, וְלֹא בְּנוֹתֵיכֶם.
La Guemará pregunta: ¿Y de dónde derivamos que ella no está obligada a enseñarse a sí misma? La Guemará responde: Como está escrito: “Y enseñaréis [velimadtem]”, lo cual también puede leerse como: “Y estudiaréis [ulmadtem]”, lo que indica que todo aquel a quien otros tienen el mandato de enseñar, tiene el mandato de enseñarse a sí mismo; y todo aquel a quien otros no tienen el mandato de enseñar, no tiene el mandato de enseñarse a sí mismo. ¿Y de dónde se deriva que otros no tienen el mandato de enseñar a una mujer? Como dice el versículo: “Y las enseñaréis a vuestros hijos” (Deuteronomio 11:19), enfatizando: Vuestros hijos y no vuestras hijas.
תָּנוּ רַבָּנַן: הוּא לִלְמוֹד וּבְנוֹ לִלְמוֹד – הוּא קוֹדֵם לִבְנוֹ. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: אִם בְּנוֹ זָרִיז וּמְמוּלָּח וְתַלְמוּדוֹ מִתְקַיֵּים בְּיָדוֹ – בְּנוֹ קוֹדְמוֹ. כִּי הָא דְּרַב יַעֲקֹב בְּרֵיהּ דְּרַב אַחָא בַּר יַעֲקֹב שַׁדְּרֵיהּ אֲבוּהּ לְקַמֵּיהּ דְּאַבָּיֵי. כִּי אֲתָא חַזְיֵיהּ דְּלָא הֲוָה מִיחַדְּדָן שְׁמַעְתֵּיהּ. אֲמַר לֵיהּ: אֲנָא עֲדִיפָא מִינָּךְ, תּוּב אַתְּ, דְּאֵיזִיל אֲנָא.
Los Sabios enseñaron: Si una persona desea estudiar la Torá por sí misma y su hijo también quiere estudiar, él tiene precedencia sobre su hijo. Rabí Yehuda dice: Si su hijo es diligente y agudo, y su estudio perdurará, su hijo tiene precedencia sobre él. Esto es como aquella anécdota que se cuenta sobre Rav Ya’akov, hijo de Rav Aḥa bar Ya’akov, cuyo padre lo envió a Abaye para estudiar Torá. Cuando el hijo regresó a casa, su padre vio que sus estudios no eran agudos, pues no era lo suficientemente brillante. Rav Aḥa bar Ya’akov le dijo a su hijo: Yo soy preferible a ti, y es mejor que yo vaya a estudiar. Por lo tanto, tú siéntate y ocúpate de los asuntos de la casa para que yo pueda ir a estudiar.
שְׁמַע אַבָּיֵי דְּקָא הֲוָה אָתֵי. הֲוָה הָהוּא מַזִּיק בֵּי רַבָּנַן דְּאַבָּיֵי, דְּכִי הֲווֹ עָיְילִי בִּתְרֵין אֲפִילּוּ בִּימָמָא הֲווֹ מִיתַּזְּקִי. אֲמַר לְהוּ: לָא לִיתֵּיב לֵיהּ אִינָשׁ אוּשְׁפִּיזָא, אֶפְשָׁר דְּמִתְרְחִישׁ נִיסָּא.
Abaye oyó que Rav Aḥa bar Ya’akov venía. Había cierto demonio en la casa de estudio de Abaye, tan poderoso que cuando dos personas entraban resultaban dañadas, incluso durante el día. Abaye dijo a la gente del pueblo: No den alojamiento [ushpiza] a Rav Aḥa bar Ya’akov para que se viera obligado a pasar la noche en la casa de estudio. Como Rav Aḥa bar Ya’akov es un hombre justo, quizá ocurra un milagro en su favor y mate al demonio.
עָל, בָּת בְּהָהוּא בֵּי רַבָּנַן. אִידְּמִי לֵיהּ כְּתַנִּינָא דְּשִׁבְעָה רֵישְׁווֹתֵיהּ. כֹּל כְּרִיעָה דִּכְרַע נְתַר חַד רֵישֵׁיהּ. אֲמַר לְהוּ לִמְחַר: אִי לָא אִיתְרְחִישׁ נִיסָּא סַכֵּינְתִּין.
Rav Aḥa no encontró lugar para pasar la noche, y entró y pasó la noche en aquella casa de estudio de los Sabios. El demonio se le apareció como una serpiente con siete cabezas. Rav Aḥa bar Ya’akov comenzó a orar, y con cada reverencia que hacía, una de las cabezas del demonio caía, hasta que finalmente murió. Al día siguiente, Rav Aḥa dijo a la gente del pueblo: Si no hubiera ocurrido un milagro, me habrían puesto en peligro.
תָּנוּ רַבָּנַן: לִלְמוֹד תּוֹרָה וְלִישָּׂא אִשָּׁה – יִלְמוֹד תּוֹרָה וְאַחַר כָּךְ יִשָּׂא אִשָּׁה. וְאִם אִי אֶפְשָׁר לוֹ בְּלֹא אִשָּׁה – יִשָּׂא אִשָּׁה וְאַחַר כָּךְ יִלְמוֹד תּוֹרָה. אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: הֲלָכָה, נוֹשֵׂא אִשָּׁה וְאַחַר כָּךְ יִלְמוֹד תּוֹרָה.
Los Sabios enseñaron: Si alguien tiene que decidir si estudiar Torá o casarse con una mujer, ¿qué debe hacer primero? Debe estudiar Torá y después casarse con una mujer. Y si le es imposible estar sin esposa, debe casarse con una mujer y luego estudiar Torá. Rav Yehuda dice que Shmuel dice: La halakha es que uno debe casarse con una mujer y después estudiar Torá.
רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר: רֵיחַיִים בְּצַוָּארוֹ וְיַעֲסוֹק בַּתּוֹרָה?! וְלָא פְּלִיגִי: הָא – לַן, וְהָא – לְהוּ.
Rabí Yoḥanan dice: ¿Cómo puede uno hacer esto? Con una piedra de molino colgando de su cuello, es decir, con la responsabilidad de mantener a su familia pesando sobre él, ¿puede dedicarse al estudio de la Torah? La Guemará comenta: Y los amora’im no discrepan; esto es para nosotros y aquello es para ellos. En otras palabras, una afirmación se aplica a los habitantes de Babilonia, mientras que la otra se refiere a quienes viven en Eretz Yisrael.
מִשְׁתַּבַּח לֵיהּ רַב חִסְדָּא לְרַב הוּנָא בִּדְרַב הַמְנוּנָא דְּאָדָם גָּדוֹל הוּא. אֲמַר לֵיהּ: כְּשֶׁיָּבֹא לְיָדְךָ – הֲבִיאֵהוּ לְיָדִי. כִּי אֲתָא חַזְיֵיהּ דְּלָא פָּרֵיס סוּדָרָא. אֲמַר לֵיהּ: מַאי טַעְמָא לָא פָּרֵיסַתְּ סוּדָרָא? אֲמַר לֵיהּ: דְּלָא נְסֵיבְנָא. אַהְדְּרִינְהוּ לְאַפֵּיהּ מִינֵּיהּ. אֲמַר לֵיהּ: חֲזִי דְּלָא חָזֵית לְהוּ לְאַפַּי עַד דְּנָסְבַתְּ.
§ Con respecto al matrimonio, la Guemará relata: Rav Ḥisda elogiaba a Rav Hamnuna ante Rav Huna diciendo que es un gran hombre. Rav Huna le dijo: Cuando venga a ti, envíamelo. Cuando Rav Hamnuna vino ante él, Rav Huna vio que no cubría su cabeza con un paño, como hacían los eruditos de la Torah. Rav Huna le dijo: ¿Cuál es la razón por la que no cubres tu cabeza con un paño? Rav Hamnuna le dijo: La razón es que no estoy casado, y no era costumbre que los hombres solteros cubrieran su cabeza con un paño. Rav Huna apartó su rostro de él en señal de reprensión, y le dijo: Procura que no veas mi rostro hasta que te cases.
רַב הוּנָא לְטַעְמֵיהּ דְּאָמַר: בֶּן עֶשְׂרִים שָׁנָה וְלֹא נָשָׂא אִשָּׁה – כׇּל יָמָיו בַּעֲבֵירָה. בַּעֲבֵירָה סָלְקָא דַּעְתָּךְ?! אֶלָּא אֵימָא: כָּל יָמָיו בְּהִרְהוּר עֲבֵירָה.
La Guemará señala: Rav Huna concuerda con su línea habitual de razonamiento, como él dice: Si alguien tiene veinte años y no se ha casado todavía con una mujer, todos sus días estarán en un estado de pecado en lo que respecta a asuntos sexuales. La Guemará pregunta: ¿Puede pasar por tu mente que él estará en un estado de pecado todos sus días? Más bien, di que esto significa lo siguiente: Todos sus días estarán en un estado de pensamientos de pecado, es decir, pensamientos sexuales. Quien no se casa en su juventud se acostumbrará a pensamientos sobre asuntos sexuales, y el hábito permanecerá con él por el resto de su vida.
אָמַר רָבָא, וְכֵן תָּנָא דְּבֵי רַבִּי יִשְׁמָעֵאל: עַד עֶשְׂרִים שָׁנָה יוֹשֵׁב הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא וּמְצַפֶּה לָאָדָם מָתַי יִשָּׂא אִשָּׁה, כֵּיוָן שֶׁהִגִּיעַ עֶשְׂרִים וְלֹא נָשָׂא, אוֹמֵר: תִּיפַּח עַצְמוֹתָיו.
Rava dijo, y de manera similar, la escuela del rabino Yishmael enseñó: Hasta que uno alcanza la edad de veinte años, el Santo, Bendito sea Él, se sienta y espera a una persona, diciendo: ¿Cuándo se casará con una mujer? Una vez que alcanza la edad de veinte años y no se ha casado, Él dice: Que sus huesos se hinchen, es decir, está maldito y Dios ya no se preocupa por él.
אָמַר רַב חִסְדָּא: הַאי דַּעֲדִיפְנָא מֵחַבְרַאי, דִּנְסֵיבְנָא בְּשִׁיתְּסַר, וְאִי הֲוָה נָסֵיבְנָא בְּאַרְבֵּיסַר
Rav Ḥisda dijo: El hecho de que soy superior a mis colegas es porque me casé a la edad de dieciséis años, y si me hubiera casado a la edad de catorce,

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