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זָכוּ בָּהֶן יוֹרְשִׁין — כָּךְ מוּעָטִין וְנִתְרַבּוּ זָכוּ בָּהֶן יוֹרְשִׁין.
los herederos adquirieron derechos sobre los contratos matrimoniales de las madres debido al valor de la herencia cuando su padre murió, así también, en un caso en que las propiedades eran pocas y el valor posteriormente aumentó, los herederos adquirieron derechos a dividir toda la herencia por igual, debido al valor de la herencia cuando su padre murió.
(סִימַן: אֶלֶף וּמֵאָה מִצְוָה בִּכְתוּבָּה יַעֲקֹב זָקַף שְׂדוֹתָיו בִּדְבָרִים עֲסִיקִין).
§ Este es un recurso mnemotécnico para las siguientes halakhot, que están conectadas de una manera u otra con el problema tratado en la mishná: Mil, y cien, mitzvá, en el contrato matrimonial, Ya’akov, estableció, sus campos, con palabras, litigantes.
הָהוּא גַּבְרָא דַּהֲווֹ מַסְּקִי בֵּיהּ אַלְפָּא זוּזֵי, הֲווֹ לֵיהּ תְּרֵי אַפַּדְנֵי, זַבְּנִינְהוּ חֲדָא בַּחֲמֵשׁ מְאָה וַחֲדָא בַּחֲמֵשׁ מְאָה. אֲתָא בַּעַל חוֹב טַרְפַאּ לַחֲדָא מִינַּיְיהוּ, הֲדַר קָטָרֵיף לְאִידַּךְ.
Había cierto hombre que tenía un acreedor con una reclamación de mil dinares contra él. Tenía dos mansiones [appedanei]. Las vendió, una por quinientos y la otra también por quinientos. El acreedor vino y recuperó una de ellas del comprador, como pago de parte de su deuda. Posteriormente, trató de recuperar también la otra mansión, como pago del resto de su deuda.
שְׁקַל אַלְפָּא זוּזֵי וְקָא אָזֵיל לְגַבֵּיהּ, אֲמַר לֵיהּ: אִי שַׁוְיָא לָךְ אַלְפָּא זוּזֵי — לְחַיֵּי, וְאִי לָא — שְׁקֹיל אַלְפָּא זוּזֵי וְאִיסְתַּלַּק.
El comprador tomó mil dinares y fue a donde el acreedor. Le dijo: Si la primera mansión que embargaste vale para ti mil dinares, muy bien, que sea tuya a cambio de toda la suma que se te debe, y si no, toma estos mil dinares y abroga tus derechos sobre ambas mansiones, dejándolas ambas en mi posesión.
סְבַר רָמֵי בַּר חָמָא לְמֵימַר: הַיְינוּ מַתְנִיתִין אִם אָמְרוּ יְתוֹמִים ״הֲרֵי אָנוּ מַעֲלִין עַל נִכְסֵי אָבִינוּ יָפֶה דִּינָר״.
Rami bar Ḥama pensó decir que este caso es idéntico a lo que se enseña en la mishná: Si los huérfanos dicen: Aumentamos el valor de la propiedad de nuestro padre en un dinar, el tribunal no los escucha. Parece ser el caso aquí también, y el valor de la mansión no debe tasarse por encima de su valor de mercado.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא: מִי דָּמֵי? הָתָם — אִית לְהוּ פְּסֵידָא לְיַתְמֵי, הָכָא — מִי אִית לֵיהּ פְּסֵידָא? אַלְפָּא יָהֵיב וְאַלְפָּא שָׁקֵיל!
Rava le dijo: ¿Son los dos casos comparables? Allí, en la mishná, los otros huérfanos cuyo contrato matrimonial de su madre era de menor valor sufrirán una pérdida económica si la propiedad se valora por encima de lo que realmente vale. Aquí, en el caso del acreedor, ¿incurre él en una pérdida? Prestó mil dinares y tomó mil dinares; en consecuencia, sería cruel de su parte negarse a aceptar el dinero e insistir en tomar la segunda mansión del comprador.
וְטִירְפָא, בְּכַמָּה כָּתְבִינַן?
La Guemará pregunta: Si el acreedor decidió quedarse con la primera mansión y perdonar el resto de la deuda, ¿qué cantidad se escribe en el documento de autorización para recuperar la propiedad gravada, mediante el cual el comprador reclamará compensación al vendedor? El comprador había pagado solo quinientos dinares por la mansión que fue recuperada, pero la recuperación de esa mansión le reportó al vendedor mil dinares, ya que toda su deuda quedó saldada.
רָבִינָא אָמַר: בְּאַלְפָּא. רַב עַוִּירָא אָמַר: בַּחֲמֵשׁ מְאָה. וְהִלְכְתָא: בַּחֲמֵשׁ מְאָה.
Ravina dijo: Se escribe por mil dinares. Rav Avira dijo: Se escribe por quinientos dinares; el hecho de que el acreedor perdonara el monto total de la deuda a cambio de esta casa fue su decisión personal y no refleja un aumento en el valor de la propiedad de la casa. La Guemará concluye: La halakha es que se escribe por quinientos dinares.
הָהוּא גַּבְרָא דַּהֲווֹ מַסְּקִי בֵּיהּ מְאָה זוּזֵי. הֲווֹ לֵיהּ תְּרֵי קַטִּינֵי דְאַרְעָא, (חַד זַבֵּינְהוּ) [זַבְּנִינְהוּ לְחַד] בְּחַמְשִׁין וְחַד בְּחַמְשִׁין. אֲתָא בַּעַל חוֹב טַרְפַאּ לְחַד מִינַּיְיהוּ, הֲדַר אֲתָא וְקָטָרֵיף לְאִידַּךְ.
También se relata que había cierto hombre que tenía un acreedor con una reclamación de cien dinares contra él. Tenía dos pequeñas parcelas de tierra. Vendió una por cincuenta y también vendió la otra por cincuenta. El acreedor vino y recuperó una de ellas del comprador como cobro de parte de su deuda. Posteriormente vino, buscando recuperar también la otra parcela de tierra, como pago por el resto de la deuda que se le debía.
שְׁקַל מְאָה זוּזֵי וְקָאָזֵיל לְגַבֵּיהּ וַאֲמַר לֵיהּ: אִי שָׁוְיָא לָךְ מְאָה זוּזֵי — לְחַיֵּי, וְאִי לָא — שְׁקוֹל מְאָה זוּזֵי וְאִיסְתַּלַּק.
El comprador tomó cien dinares y fue a donde el acreedor. Le dijo: Si esta parcela vale para ti cien dinares, muy bien; y si no, toma cien dinares y revoca tus derechos sobre ambas parcelas, dejándolas ambas en mi posesión.
סָבַר רַב יוֹסֵף לְמֵימַר: הַיְינוּ מַתְנִיתִין אִם אָמְרוּ יְתוֹמִים כּוּ׳. אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: מִי דָּמֵי? הָתָם — אִית לְהוּ פְּסֵידָא לְיַתְמֵי, הָכָא — מַאי פְּסֵידָא אִית לֵיהּ? מְאָה יָהֵיב, מְאָה שָׁקֵיל.
Rav Yosef pensó decir que este caso es idéntico a aquel que se enseña en la mishná, según el cual si los huérfanos dicen: Aumentamos el valor de la propiedad de nuestro padre en un dinar, el tribunal no los escucha. Abaye le dijo: ¿Son los dos casos comparables? Allí, en la mishná, los otros huérfanos sufren una pérdida económica si la propiedad es tasada en un valor mayor del que realmente vale; aquí, qué pérdida sufre el acreedor? Prestó cien dinares y toma cien dinares. Sería cruel de su parte negarse a aceptar el dinero e insistir en tomar la tierra del comprador.
וְטִירְפָּא בְּכַמָּה כָּתְבִינַן? רָבִינָא אָמַר: בִּמְאָה, רַב עַוִּירָא אָמַר: בְּחַמְשִׁין. וְהִלְכְתָא בְּחַמְשִׁין.
La Guemará pregunta: Si el acreedor decidió conservar la primera parcela de tierra y perdonar el resto de la deuda, ¿qué cantidad se escribe en el documento de autorización para recuperar propiedad gravada, por medio del cual el comprador reclamará compensación al vendedor? Ravina dijo que se escribe cien. Rav Avira dijo que se escribe cincuenta. La Guemará concluye: La halajá es que se escribe cincuenta dinares.
הָהוּא גַּבְרָא דַּהֲווֹ מַסְּקִי בֵּיהּ מְאָה זוּזֵי. שָׁכֵיב, שְׁבַק קַטִּינָא דְּאַרְעָא דַּהֲוָה שָׁוְיָא חַמְשִׁין זוּזֵי. אֲתָא בַּעַל חוֹב וְקָטָרֵיף לֵיהּ, אֲזוּל יַתְמֵי יְהַבוּ לֵיהּ חַמְשִׁין זוּזֵי, הֲדַר קָטָרֵיף לַהּ.
La Guemará relata que había cierto hombre que tenía un acreedor con una reclamación de cien dinares contra él. Murió y dejó una pequeña parcela de tierra que valía cincuenta dinares. El acreedor vino y la embargó. Los huérfanos vinieron y le dieron cincuenta dinares y redimieron la propiedad de sus manos. Él regresó y la embargó de nuevo para cobrar el resto de la deuda.
אֲתוֹ לְקַמֵּיהּ דְּאַבָּיֵי. אָמַר לָהֶן: מִצְוָה עַל הַיְּתוֹמִים לִפְרוֹעַ חוֹב אֲבִיהֶן. הָנֵי קַמָּאֵי מִצְוָה עָבְדִיתוּ, הַשְׁתָּא כִּי טָרֵיף — בְּדִין קָטָרֵיף.
Ellos fueron ante Abaye para quejarse. Él les dijo: Es una mitzvá para los huérfanos saldar la deuda de su padre. En consecuencia, con el dinero que pagaron al acreedor inicialmente, ustedes cumplieron una mitzvá, ya que saldaron parcialmente una deuda que su padre debía. Sin embargo, este pago no canceló el gravamen sobre la propiedad, y por eso ahora, cuando él la recupera la tierra, la recupera legalmente.
וְלָא אֲמַרַן דְּלָא אֲמַרוּ לֵיהּ: ״הָנֵי חַמְשִׁין זוּזֵי דְּמֵי דְּאַרְעָא קַטִּינָא״, אֲבָל אֲמַרוּ לֵיהּ: ״הָנֵי חַמְשִׁין זוּזֵי דְּמֵי אַרְעָא קַטִּינָא״ — סַלּוֹקֵי סַלְּקוּהּ.
La Guemará señala: Y dijimos que esta decisión se aplica solo en un caso en el que los huérfanos no dijeron al acreedor: Estos cincuenta dinares son pago por la pequeña parcela de tierra. Sin embargo, si le dijeron: Estos cincuenta dinares son pago por la pequeña parcela de tierra, lo han apartado con éxito de la tierra, y él ya no tiene más reclamación sobre ella.
הָהוּא גַּבְרָא דְּזַבְּנַהּ לִכְתוּבְּתַהּ דְּאִימֵּיהּ בְּטוֹבַת הֲנָאָה, וַאֲמַר לֵיהּ: אִי אָתְיָא אֵם וּמְעַרְעֲרָא, לָא מְפַצֵּינָא לָךְ.
§ La Guemará relata que había cierto hombre que vendió los derechos sobre la ketubá de su madre por cierta ventaja económica, es decir, recibió una suma determinada con la condición de que, si heredaba la ketubá de su madre —lo que ocurriría si el marido de su madre muriera antes que ella—, el comprador obtendría el derecho de cobrar el dinero. Y le dijo al comprador: Si mi madre viene y objeta la venta, no te reembolsaré tu compra.
שְׁכִיבָא אִימֵּיהּ וְלָא (אִי)עַרְעַרָא, וַאֲתָא אִיהוּ וְקָא מְעַרְעַר. סְבַר רָמֵי בַּר חָמָא לְמֵימַר: אִיהוּ בִּמְקוֹם אִימֵּיהּ קָאֵי. אֲמַר לֵיהּ רָבָא: נְהִי דְּאַחְרָיוּת דִּידַהּ לָא קַבֵּיל עֲלֵיהּ, אַחְרָיוּת דִּידֵיהּ מִי לָא קַבֵּיל?
Su madre murió después de que su marido murió, y no se opuso a la venta. Él, sin embargo, vino y disputó la venta. Rami bar Ḥama pensó decir que él ocupa el lugar de su madre y, puesto que actúa en su nombre, tiene derecho a oponerse a la venta. Rava le dijo: Concedamos que él no asumió la garantía de la venta frente a las objeciones de su madre, pero ¿acaso no asumió la garantía de ella frente a sus propias objeciones? Cuando vendió el derecho a cobrar el contrato matrimonial, ciertamente garantizó que no se retractaría de la venta.
אָמַר רָמֵי בַּר חָמָא: רְאוּבֵן שֶׁמָּכַר שָׂדֶה לְשִׁמְעוֹן שֶׁלֹּא בְּאַחְרָיוּת, וַאֲתָא שִׁמְעוֹן וּמְכָרָהּ לִרְאוּבֵן בְּאַחְרָיוּת,
La Guemará relata una discusión similar. Rami bar Ḥama dijo: Si Reuven vendió un campo a Shimon sin garantía, y Shimon vino y vendió el campo de vuelta a Reuven, pero lo vendió con garantía de que, si el campo es confiscado, compensará al comprador por su pérdida,

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