וְאִי סָלְקָא דַּעְתִּין נִתְּנָה כְּתוּבָּה לִגָּבוֹת מֵחַיִּים, נְיַיחֵד לַהּ שִׁיעוּר כְּתוּבָּה, וְהַשְּׁאָר לִיזַבֵּין! וּלְטַעְמָיךְ, וְלוֹתְבַהּ מִמַּתְנִיתִין: לֹא יֹאמַר לָהּ הֲרֵי כְּתוּבָּתִיךְ מוּנַּחַת לִיךְ עַל הַשֻּׁלְחָן, אֶלָּא כׇּל נְכָסָיו אַחְרָאִין לִכְתוּבָּתָהּ?!
Y si se nos ocurre que un contrato matrimonial puede cobrarse durante su vida, ¿por qué es necesario todo esto? Que aparte para ella parte de la propiedad que corresponda al monto del contrato matrimonial, y que venda el resto. Abaye respondió: Y según tu razonamiento, en lugar de formular esta pregunta basándose en una baraita, que plantee esta dificultad a partir de la mishná, que enseña que él no puede decirle: Tu contrato matrimonial está colocado sobre la mesa para ti. Más bien, toda su propiedad está hipotecada para su contrato matrimonial. ¿Por qué no puede designar una propiedad equivalente a la suma de su contrato matrimonial y vender el resto?
הָתָם עֵצָה טוֹבָה קָא מַשְׁמַע לַן. דְּאִי לָא תֵּימָא הָכִי, סֵיפָא דְּקָתָנֵי: וְכֵן לֹא יֹאמַר אָדָם לְאִשְׁתּוֹ ״הֲרֵי כְּתוּבָּתִיךְ מוּנַּחַת לִיךְ עַל הַשֻּׁלְחָן״, אֶלָּא כׇּל נְכָסָיו אַחְרָאִין לִכְתוּבַּת אִשְׁתּוֹ — אִי בָּעֵי לֵיהּ לְזַבּוֹנֵי, הָכָא נָמֵי דְּלָא מָצֵי מְזַבֵּין?! אֶלָּא עֵצָה טוֹבָה קָמַשְׁמַע לַן, הָכָא נָמֵי עֵצָה טוֹבָה קָא מַשְׁמַע לַן,
La Guemará responde: El tanna en la mishná allí nos enseña un buen consejo, es decir, que no se debe hacer eso ab initio, para asegurar que la cantidad apartada para su contrato matrimonial no se pierda, lo que haría necesario escribir un nuevo contrato matrimonial. Sin embargo, no debe inferirse de la mishná que esté prohibido hacerlo. Pues, si no dices eso, que es meramente un buen consejo, considera la cláusula final de la mishná, que enseña: Y de manera similar, un hombre no puede decirle a su esposa: Tu contrato matrimonial está colocado sobre la mesa. Más bien, todos sus bienes están hipotecados para su contrato matrimonial. Si él quiere vender, aquí también, ¿acaso no puede vender? Más bien, en ese caso el tanna nos enseña un buen consejo, y por lo tanto aquí también, con respecto a una yevama, nos enseña un buen consejo.
אֶלָּא, דְּרַבִּי אַבָּא קַשְׁיָא? דְּרַבִּי אַבָּא נָמֵי לָא קַשְׁיָא, מִשּׁוּם אֵיבָה.
La Guemará pregunta: Pero si es así, la cuestión se plantea una vez más, ya que la declaración de Rabí Abba, dicha en nombre de Sumakhos, es difícil. ¿Por qué es necesario que el marido se divorcie de su esposa cuando puede apartar la suma de su contrato matrimonial? La Guemará responde: Esa enseñanza de Rabí Abba tampoco es difícil, pues la razón por la que no se puede hacer eso no es que él no pueda designar una suma como su contrato matrimonial, sino debido a la enemistad. Si apartara una cierta porción para su contrato matrimonial, ella percibiría esto como una señal de que él desea deshacerse de ella. Si él se divorcia de ella y vuelve a casarse con ella, ella entendería que eso es solo una artimaña para permitirle vender la propiedad y no indica su deseo de divorciarse de ella.
הָהוּא גַּבְרָא דִּנְפַלָה לֵיהּ יְבָמָה בְּפוּמְבְּדִיתָא, בָּעֵי אֲחוּהּ לְמִפְסְלַהּ (לַהּ) בְּגִיטָּא מִינֵּיהּ.
La Guemará relata: Cierto hombre tenía una yevamá que se presentó ante él para matrimonio de levirato en la ciudad de Pumbedita. Su hermano quería descalificarla para él por medio de una carta de divorcio, pues la halajá establece que, si uno de los posibles yevamín da a la yevamá una carta de divorcio, ella ya no puede contraer matrimonio de levirato con los otros.
אֲמַר לֵיהּ: מַאי דַּעְתָּיךְ — מִשּׁוּם נִכְסֵי? אֲנָא בְּנִכְסֵי פָּלֵיגְנָא לָךְ.
El hermano que deseaba realizar el matrimonio de levirato le dijo: ¿Cuál es tu opinión? ¿Por qué haces esto? ¿Es por la propiedad, porque te molesta que su propiedad me pertenezca a mí, de acuerdo con la halakha de que el hermano que realiza el matrimonio de levirato hereda la propiedad del hermano fallecido, mientras que si la yevama recibe ḥalitza o una carta de divorcio, todos los hermanos comparten la herencia por igual? Compartiré la propiedad contigo. Al oír esto, el hermano consintió en que él realizara el matrimonio de levirato. Sin embargo, cuando se casó con la mujer, el marido se negó a darle algo a su hermano, y el caso llegó ante el tribunal.
אָמַר רַב יוֹסֵף: כֵּיוָן דַּאֲמוּר רַבָּנַן לָא לִיזַבֵּין, אַף עַל גַּב דְּזַבֵּין — לָא הֲוָה זְבִינֵיהּ זְבִינֵי. דְּתַנְיָא: מִי שֶׁמֵּת וְהִנִּיחַ שׁוֹמֶרֶת יָבָם, וְהִנִּיחַ נְכָסִים בְּמֵאָה מָנֶה, אַף עַל פִּי שֶׁכְּתוּבָּתָהּ אֵינָהּ אֶלָּא מָנֶה — לֹא יִמְכּוֹר, שֶׁכׇּל נְכָסָיו אַחְרָאִין לִכְתוּבָּתָהּ.
Rav Yosef dijo: Puesto que los Sabios dijeron que uno no puede vender la propiedad de una viuda que espera a su yavam antes de casarse con ella, aunque la haya vendido, su venta no es una venta válida. Del mismo modo, su promesa de dar la mitad de la propiedad a su hermano, lo cual en este caso equivale a una venta, no tiene ninguna consecuencia. Como se enseña en una baraita: Con respecto a alguien que murió y dejó una viuda esperando a su yavam y también dejó propiedad por un valor de cien maneh, equivalente a diez mil dinares, aunque su contrato matrimonial sea de solo un maneh, o cien dinares, el yavam no puede vender ninguna parte de sus posesiones, ya que toda su propiedad está hipotecada para su contrato matrimonial. Los Sabios le prohibieron venderla. Por lo tanto, si lo hizo, la transacción es nula.
אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: וְכׇל הֵיכָא דַּאֲמוּר רַבָּנַן לָא לִיזַבֵּין — אַף עַל גַּב דְּזַבֵּין לָא הֲוָה זְבִינֵיהּ זְבִינֵי? וְהָתְנַן: בֵּית שַׁמַּאי אוֹמְרִים תִּמְכּוֹר, וּבֵית הִלֵּל אוֹמְרִים לֹא תִּמְכּוֹר, אֵלּוּ וְאֵלּוּ מוֹדִים שֶׁאִם מָכְרָה וְנָתְנָה — קַיָּים. שַׁלְחוּהָ לְקַמֵּיהּ דְּרַבִּי חֲנִינָא בַּר פַּפֵּי, שַׁלְחַהּ: כִּדְרַב יוֹסֵף.
Abaye le dijo a Rav Yosef: ¿Y en todo lugar donde los Sabios dijeron que uno no puede vender, es la halakha que aunque haya vendido, su venta no es venta? Pero, ¿no aprendimos en la mishná (78a), con respecto a una mujer desposada que vende propiedad: Beit Shammai dicen: Ella puede vender, y Beit Hillel dicen: Ella no puede vender; estos, Beit Shammai, y aquellos, Beit Hillel, están de acuerdo en que si ella vendió eso o lo dio como regalo, la transacción es válida? Evidentemente, incluso Beit Hillel están de acuerdo en que, a pesar de la violación de la disposición de los Sabios, la venta es válida. Por lo tanto, Abaye rechaza el dictamen de Rav Yosef. Enviaron este problema ante Rabí Ḥanina bar Pappi, quien envió de vuelta la siguiente respuesta: La halakha es conforme a la opinión de Rav Yosef.
אָמַר אַבָּיֵי: אַטּוּ רַבִּי חֲנִינָא בַּר פַּפֵּי כִּיפֵי תְּלָה לַהּ? שַׁלְחוּהָ לְקַמֵּיהּ דְּרַב מִנְיוֹמֵי בְּרֵיהּ דְּרַב נְחוּמִי, שַׁלְחַהּ: כִּדְאַבָּיֵי, וְאִי אָמַר בַּהּ רַב יוֹסֵף טַעְמָא אַחֲרִינָא שִׁלְחוּ לִי.
Abaye dijo en respuesta: ¿Quiere eso decir que Rabí Ḥanina bar Pappi le ha colgado joyas, es decir, a este dictamen? Su declaración tajante de que la halakha está de acuerdo con la opinión de Rav Yosef sin una explicación lógica no añade nada a la discusión, y su decisión debe ser rechazada. Enviaron esta consulta ante Rav Minyumi, hijo de Rav Naḥumi, quien envió de vuelta la siguiente respuesta por escrito: La halakha está de acuerdo con la opinión de Abaye, pero si Rav Yosef expone una razón diferente para ello, enviadme su razonamiento y reconsideraré el asunto.
נְפַק רַב יוֹסֵף דָּק וְאַשְׁכַּח דְּתַנְיָא: הֲרֵי שֶׁהָיָה נוֹשֶׁה בְּאָחִיו, וּמֵת וְהִנִּיחַ שׁוֹמֶרֶת יָבָם, לֹא יֹאמַר: הוֹאִיל וְשֶׁאֲנִי יוֹרֵשׁ — הֶחְזַקְתִּי, אֶלָּא מוֹצִיאִין מִיָּבָם, וְיִקַּח בָּהֶן קַרְקַע וְהוּא אוֹכֵל פֵּירוֹת.
Rav Yosef fue, examinó cuidadosamente las mishnayot, y encontró la siguiente fuente para su opinión. Como se enseña en una baraita: Si alguien reclamó dinero de su hermano que previamente le había prestado, y luego el prestamista murió y dejó atrás una viuda esperando a su yavam, entonces el yavam que tomó prestado el dinero no puede decir: Puesto que heredo la propiedad de mi hermano por medio de la yevama, yo también puedo tomar posesión de la deuda, y no tengo que devolverla a los otros hermanos. Más bien, se toma la suma de la deuda del yavam, y se compra tierra con ella para el contrato matrimonial de la mujer, y él come los frutos. Esto sirve como prueba para la opinión de Rav Yosef de que un yavam no puede vender la propiedad de su hermano ni tomar posesión de una deuda que debía a su hermano.
אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: דִּלְמָא דְּטָבָא לֵיהּ עֲבַדוּ לֵיהּ. אֲמַר לֵיהּ: תַּנָּא תָּנֵי מוֹצִיאִין, וְאַתְּ אָמְרַתְּ דְּטָבָא לֵיהּ עֲבַדוּ לֵיהּ?
Abaye le dijo: Quizás hicieron por él aquello que es bueno para él. En otras palabras, la baraita que establece que uno debe comprar tierra y comer el producto es meramente un buen consejo para evitar que el dinero se pierda. Rav Yosef le dijo: El tanna enseña: Se apropia, es decir, contra su voluntad, ¿y tú dices que hicieron por él aquello que es bueno para él? El lenguaje indica que esto es una obligación, no una cuestión de consejo.
הֲדוּר שַׁלְחוּהָ קַמֵּיהּ דְּרַב מִנְיוֹמֵי בְּרֵיהּ דְּרַב נְחוּמִי. אֲמַר לְהוּ: הָכִי אָמַר רַב יוֹסֵף בַּר מִנְיוֹמֵי אָמַר רַב נַחְמָן: זוֹ אֵינָהּ מִשְׁנָה.
Ellos una vez más enviaron esta pregunta ante Rav Minyumi, hijo de Rav Naḥumi. Él les dijo: Así dijo Rav Yosef bar Minyumi que Rav Naḥman dijo: Esta baraita no es una mishná y por lo tanto no es autoritativa. En consecuencia, no puede aducirse ninguna prueba de ella.
מַאי טַעְמָא? אִילֵּימָא מִשּׁוּם דְּהָווּ לְהוּ מִטַּלְטְלִי, וּמִטַּלְטְלִי לִכְתוּבָּה לָא מְשַׁעְבְּדִי — דִּלְמָא רַבִּי מֵאִיר הִיא, דְּאָמַר: מִטַּלְטְלִי מְשַׁעְבְּדִי לִכְתוּבָּה.
La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón por la que esta baraita es rechazada? Si decimos que es porque el dinero que él debe es considerado bien mueble, ya que no está presente, y el bien mueble no queda hipotecado a un contrato matrimonial, pues solo la tierra puede quedar hipotecada para este propósito, tal argumento no refuta la baraita. Quizás sea de acuerdo con la opinión de Rabí Meir, quien dijo que el bien mueble queda hipotecado a un contrato matrimonial.
וְאֶלָּא — מִשּׁוּם דְּאָמַר לַהּ: אַתְּ לָאו בַּעֲלַת דְּבָרִים דִּידִי אַתְּ.
Más bien, la razón para dudar de la fiabilidad de la baraita es porque él le dice: Tú no eres mi litigante. No existe disputa legal entre el hombre y la yevama. Él sostiene que ella no es parte en este pleito, ya que le debe dinero a su difunto hermano. Por lo tanto, ella no puede reclamarle el dinero argumentando que está hipotecado para su contrato matrimonial.