כׇּל חֲדָא וַחֲדָא דְּנַפְשַׁהּ שָׁקְלָה? הָכִי קָאָמַר: אִם בָּאוּ כּוּלָּם לְהִנָּשֵׂא כְּאַחַת חוֹלְקוֹת בְּשָׁוֶה.
La Guemará pregunta: ¿Por qué habrían de dividir las porciones por igual? Puesto que todas y cada una de las hijas, a su vez, toma lo suyo propio como dote, cada una recibe aquello que legítimamente le corresponde. No es razonable exigirles que vuelvan a dividir las dotes más tarde. La Guemará responde: Esto es lo que Rabí Yehuda HaNasí dijo, es decir, quiso decir: Si todas llegan a casarse al mismo tiempo, entonces dividen las porciones por igual. Sin embargo, si se casan en momentos distintos, entonces cada hija recibe el porcentaje apropiado de la herencia en el momento de su matrimonio.
מְסַיַּיע לֵיהּ לְרַב מַתְנָה. דְּאָמַר רַב מַתְנָה: אִם בָּאוּ לְהִנָּשֵׂא כּוּלָּם כְּאַחַת — נוֹטְלוֹת עִישּׂוּר אֶחָד. עִישּׂוּר אֶחָד סָלְקָא דַּעְתָּךְ? אֶלָּא: נוֹטְלוֹת עִישּׂוּר כְּאֶחָד.
Esta conclusión respalda la opinión de Rav Mattana, pues Rav Mattana dijo: Si todas vienen para casarse al mismo tiempo, toman una décima parte. La Guemará aclara: ¿Acaso se te ocurre que todas las hijas deban compartir solo una décima parte de la propiedad? Más bien, Rav Mattana quiere decir que ellas cada una toma una décima parte en una medida uniforme, así como en circunstancias normales cada una toma sucesivamente una décima parte de lo que queda de la propiedad. Sin embargo, debido a que todas las bodas tienen lugar dentro de un corto período de tiempo, las dotes se redistribuyen inmediatamente después de las bodas, de modo que todas sean de igual valor.
תָּנוּ רַבָּנַן: הַבָּנוֹת בֵּין בָּגְרוּ עַד שֶׁלֹּא נִישְּׂאוּ וּבֵין נִישְּׂאוּ עַד שֶׁלֹּא בָּגְרוּ — אִיבְּדוּ מְזוֹנוֹתֵיהֶן וְלֹא אִיבְּדוּ פַּרְנָסָתָן, דִּבְרֵי רַבִּי. רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן אֶלְעָזָר אוֹמֵר: אַף אִיבְּדוּ פַּרְנָסָתָן. כֵּיצַד הֵן עוֹשׂוֹת? שׂוֹכְרוֹת לָהֶן בְּעָלִים, וּמוֹצִיאִין לָהֶן פַּרְנָסָתָן.
§ Los Sabios enseñaron en una baraita: Con respecto a las hijas, ya sea que alcanzaron la madurez antes de casarse o que se casaron antes de alcanzar la madurez, perdieron su sustento. El sustento se proporciona de la herencia solo a las hijas solteras que aún no han alcanzado la madurez. Sin embargo, ellas no perdieron su provisión, es decir, la asignación destinada a una dote, al alcanzar la madurez. Esta es la declaración de Rabí Yehuda HaNasi. Rabí Shimon ben Elazar dice: Ellas perdieron incluso su provisión. Si alcanzaron la madurez antes de casarse, perdieron la oportunidad de cobrar sus dotes del patrimonio. ¿Qué hacen para evitar perder las dotes? No tienen otra alternativa que casarse antes de alcanzar la madurez. Se procuran maridos, es decir, se esfuerzan por asegurarse de casarse, y entonces toman su provisión, es decir, las dotes, para sí mismas.
אָמַר רַב נַחְמָן, אָמַר לִי הוּנָא: הִלְכְתָא כְּרַבִּי. אֵיתִיבֵיהּ רָבָא לְרַב נַחְמָן: יְתוֹמָה שֶׁהִשִּׂיאַתָּה אִמָּהּ אוֹ אַחֶיהָ מִדַּעְתָּהּ, וְכָתְבוּ לָהּ בְּמֵאָה אוֹ בַּחֲמִשִּׁים זוּז, יְכוֹלָה הִיא מִשֶּׁתַּגְדִּיל לְהוֹצִיא מִיָּדָם מַה שֶּׁרָאוּי לְהִנָּתֵן לָהּ. טַעְמָא דִּקְטַנָּה, הָא גְּדוֹלָה, וִיתְּרָה!
Rav Naḥman dijo: Rav Huna me dijo que la halakha está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda HaNasi, y los huérfanos pueden cobrar sus dotes del patrimonio incluso cuando se casan después de alcanzar la madurez. Rava planteó una objeción a Rav Naḥman a partir de la mishná: Con respecto a una niña huérfana cuya madre o cuyos hermanos la casaron con su consentimiento y le escribieron una dote de cien o de cincuenta dinares, ella puede, al alcanzar la mayoría de edad, exigirles aquello que es apropiado que se le dé como dote. La Guemará infiere: La razón por la que ella puede cobrar el saldo de la dote es que se casó siendo menor de edad, pero si se casó siendo una mujer adulta, evidentemente renuncia al saldo. Esto parecería seguir la opinión de Rabí Shimon ben Elazar, quien dice que sus derechos a heredar la dote terminan cuando alcanza la madurez, en contra de la declaración de Rav Naḥman.
לָא קַשְׁיָא: הָא — דְּמַחַאי, הָא — דְּלָא מַחַאי.
La Guemará responde: Esto no es difícil; Rabí Yehuda HaNasi distingue entre dos casos de novias adultas. En este caso, como ella protesta, todavía puede cobrar el resto de su dote. En aquel caso, como no protesta, renuncia implícitamente al saldo de la dote.
הָכִי נָמֵי מִסְתַּבְּרָא, דְּאִם כֵּן, קַשְׁיָא דְּרַבִּי אַדְּרַבִּי. דְּתַנְיָא, רַבִּי אוֹמֵר: בַּת הַנִּיזּוֹנֶת מִן הָאַחִין — נוֹטֶלֶת עִישּׂוּר נְכָסִים. נִיזּוֹנֶת — אִין, שֶׁאֵינָהּ נִיזּוֹנֶת — לָא.
La Guemará señala: Esto también tiene sentido, pues si en verdad Rabí Yehuda HaNasi no distingue entre cuando ella protesta y cuando no protesta, resulta difícil: Una declaración de Rabí Yehuda HaNasi contradice otra declaración de Rabí Yehuda HaNasi, como se enseña en una baraita: Rabí Yehuda HaNasi dice: Una hija huérfana que es mantenida por los hermanos toma una décima parte de la herencia para su dote. La Guemará infiere: Si ella es mantenida cuando es menor, entonces sí, recibe de la herencia para un dote; si no es mantenida porque ha alcanzado la mayoría de edad, entonces no, no recibe un dote de la herencia. Ostensiblemente, Rabí Yehuda HaNasi enseña que una vez que madura, no puede tomar una décima parte de la herencia, lo que contradice directamente la primera declaración citada en su nombre.
אֶלָּא לָאו שְׁמַע מִינַּהּ: הָא — דְּמַחַאי, הָא — דְּלָא מַחַאי. שְׁמַע מִינַּהּ.
La Guemará propone una resolución a la contradicción: Más bien, ¿no es correcto concluir de esto que esta decisión se aplica cuando ella protesta y aquella decisión se aplica cuando ella no protesta? La Guemará confirma: Concluye de esto que esta es la resolución. Si ella alcanza la mayoría de edad antes de casarse, cobra la dote completa solo si insiste en ello.
אֲמַר לֵיהּ רָבִינָא לְרָבָא: אֲמַר לַן רַב אַדָּא בַּר אַהֲבָה מִשְּׁמָךְ: בָּגְרָה — אֵינָהּ צְרִיכָה לְמַחוֹת, נִישֵּׂאת — אֵינָהּ צְרִיכָה לְמַחוֹת. בָּגְרָה וְנִישֵּׂאת — צְרִיכָה לְמַחוֹת.
Ravina le dijo a Rava: Rav Adda bar Ahava nos dijo en tu nombre: Si ella alcanzó la mayoría de edad, no necesita protestar activamente para recibir su décima parte de la herencia. Del mismo modo, si ella se casó, no necesita protestar. Si ella tanto alcanzó la mayoría de edad como se casó, entonces necesita protestar para recibir su décima parte.
מִי אָמַר רָבָא הָכִי? וְהָא אֵיתִיבֵיהּ רָבָא לְרַב נַחְמָן יְתוֹמָה, וְשַׁנִּי לֵיהּ: הָא — דְּמַחַי, הָא — דְּלָא מַחַי! לָא קַשְׁיָא: הָא — דְּקָא מִיתַּזְנָא מִינַּיְיהוּ. הָא — דְּלָא קָא מִיתַּזְנָא מִינַּיְיהוּ.
La Guemará pregunta: ¿Acaso Rava realmente dijo esto? Pero Rava planteó una objeción a Rav Naḥman anteriormente con respecto a una huérfana que se casó, y Rav Naḥman le respondió que este dictamen se aplica cuando ella protestó, y que el otro dictamen se aplica cuando no protestó. Evidentemente, entonces, ella pierde su parte si no protesta. La Guemará responde: No es difícil. Este dictamen se aplica cuando ella es mantenida por ellos incluso después del matrimonio, y por consiguiente le da vergüenza protestar. En este caso, el silencio no indica que renuncia a la dote. Aquel dictamen, que insiste en que ella presente un reclamo, se aplica cuando no es mantenida por ellos, y no tiene razón para no protestar.
אָמַר רַב הוּנָא אָמַר רַבִּי: פַּרְנָסָה אֵינָהּ כִּתְנַאי כְּתוּבָּה. מַאי ״אֵינָהּ כִּתְנַאי כְּתוּבָּה״? אִי נֵימָא: דְּאִילּוּ פַּרְנָסָה — טָרְפָא מִמְּשַׁעְבְּדִי, וּתְנַאי כְּתוּבָּה — לָא טָרְפָא מִמְּשַׁעְבְּדִי, מַאי קָא מַשְׁמַע לַן? הָא מַעֲשִׂים בְּכׇל יוֹם מוֹצִיאִין לְפַרְנָסָה, וְאֵין מוֹצִיאִין לִמְזוֹנוֹת.
§ Rav Huna dijo que Rabí Yehuda HaNasi dijo: El sustento no es tratado como una estipulación en el contrato matrimonial. La Guemará pregunta: ¿Qué significa: No es como una estipulación en el contrato matrimonial? Si decimos que él está enseñando: Mientras que, con respecto al sustento, ella puede cobrar su deuda incluso de bienes gravados que han sido vendidos, y con respecto a una estipulación en el contrato matrimonial, ella no puede cobrar su deuda de bienes gravados que han sido vendidos, ¿qué nos está enseñando? Pero los incidentes que ocurren diariamente son prueba suficiente de que el tribunal extrae dinero de bienes gravados para pagar el sustento, pero no extrae para la manutención de la hija. No necesita enseñarnos esa distinción.
וְאֶלָּא, דְּאִילּוּ פַּרְנָסָה גָּבְיָא נָמֵי מִמִּטַּלְטְלִי, וּתְנַאי כְּתוּבָּה מִמְּקַרְקְעֵי גָּבְיָא, מִמִּטַּלְטְלִי לָא גָּבְיָא.
Más bien, puede haber otra explicación de la declaración de Rav Huna: Mientras que, con respecto al sustento, ella también puede cobrarlo de bienes muebles del patrimonio, con respecto a una estipulación en el contrato matrimonial, puede cobrarla solo de bienes inmuebles, pero de bienes muebles no puede cobrar por ello.
לְרַבִּי אִידֵּי וְאִידֵּי מִיגְבָּא גָּבְיָא, דְּתַנְיָא: אֶחָד נְכָסִים שֶׁיֵּשׁ לָהֶן אַחְרָיוּת וְאֶחָד נְכָסִים שֶׁאֵין לָהֶן אַחְרָיוּת — מוֹצִיאִין לִמְזוֹן הָאִשָּׁה וְלַבָּנוֹת, דִּבְרֵי רַבִּי.
La Guemará objeta que esta explicación es insostenible: Según Rabbi Yehuda HaNasi, tanto de este como de aquel tipo de propiedad, ella ciertamente puede cobrar por ello, como se enseña en una baraita: Ya sea con respecto a propiedad que tiene garantía detrás de ella, asegurando que el vendedor compensará al comprador si la propiedad es recuperada, es decir, bienes inmuebles, o ya sea con respecto a propiedad que no tiene garantía, es decir, bienes muebles, el tribunal apropia los fondos necesarios para el sustento de la esposa y de las hijas. Esta es la declaración de Rabbi Yehuda HaNasi. Dado que el sustento es una estipulación en el contrato matrimonial, este enfoque no explica cómo una estipulación es distinta del sustento.
אֶלָּא מַאי ״פַּרְנָסָה אֵינָהּ כִּתְנַאי כְּתוּבָּה״ — לְכִדְתַנְיָא: הָאוֹמֵר ״אַל יִזּוֹנוּ בְּנוֹתָיו מִנְּכָסָיו״ — אֵין שׁוֹמְעִין לוֹ. ״אַל יִתְפַּרְנְסוּ בְּנוֹתָיו מִנְּכָסָיו״ — שׁוֹמְעִין לוֹ, שֶׁהַפַּרְנָסָה אֵינָהּ כִּתְנַאי כְּתוּבָּה.
Más bien, ¿cuál es el significado de la afirmación: El sustento no es tratado como una estipulación en el contrato matrimonial? Esta afirmación tiene implicaciones con respecto a aquello que se enseña en una baraita: En el caso de alguien que dice en su testamento que sus hijas no deben ser mantenidas de su patrimonio, no se le hace caso, ya que no está en su prerrogativa anular esta obligación. Pero si dice que sus hijas no deben ser mantenidas de su patrimonio, sí se le hace caso, ya que el estatus legal de la dote no es como el de una estipulación en el contrato matrimonial. La responsabilidad de proporcionar sustento es una ordenanza que recae sobre el padre o sus herederos, y ellos pueden optar por rechazar esta responsabilidad.