בִּטְלֵי כֶסֶף אוֹ בִּטְלֵי זָהָב? אָמַר: הַיְינוּ דְּאָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: בּוֹאוּ וְנַחֲזִיק טוֹבָה לָרַמָּאִין, שֶׁאִלְמָלֵא הֵן, הָיִינוּ חוֹטְאִין בְּכׇל יוֹם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְקָרָא עָלֶיךָ אֶל ה׳ וְהָיָה בְךָ חֵטְא״.
Plata, es decir, blancas, manteles [telei] o de oro, es decir, de colores, manteles? Claramente, entonces, no tienen derecho a la caridad. Rabí Ḥanina dijo: Esto es lo que dijo Rabí Elazar: Vengan y apreciemos a los estafadores que piden caridad que no necesitan, porque, de no ser por ellos, que atraen nuestra atención y reciben nuestra caridad, estaríamos pecando todos los días al no sostener adecuadamente a los verdaderamente pobres, como está escrito: “Cuídate de que no haya en tu corazón un pensamiento vil, diciendo: El séptimo año, el año de remisión, está cerca; y que tu ojo sea malo contra tu hermano necesitado, y no le des; y él clame al Señor contra ti, y haya pecado en ti” (Deuteronomio 15:9). Porque los estafadores toman nuestro dinero en nombre de la caridad, tenemos una especie de excusa por no satisfacer plenamente las necesidades de los verdaderamente pobres.
וְתָנֵי רַבִּי חִיָּיא בַּר רַב מִדִּיפְתִּי, רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן קׇרְחָה אוֹמֵר: כׇּל הַמַּעֲלִים עֵינָיו מִן הַצְּדָקָה — כְּאִילּוּ עוֹבֵד עֲבוֹדָה זָרָה. כְּתִיב הָכָא: ״הִשָּׁמֶר לְךָ פֶּן יִהְיֶה דָבָר עִם לְבָבְךָ בְלִיַּעַל וְגוֹ׳״, וּכְתִיב הָתָם: ״יָצְאוּ אֲנָשִׁים בְּנֵי בְלִיַּעַל״. מָה לְהַלָּן עֲבוֹדָה זָרָה, אַף כָּאן עֲבוֹדָה זָרָה.
Y Rabí Ḥiyya bar Rav de Difti enseñó: Rabí Yehoshua ben Korḥa dice: Con respecto a cualquiera que aparta sus ojos de la obligación de dar caridad, es como si practicara idolatría. Está escrito aquí con respecto a la caridad: “Cuídate de que no haya un pensamiento vil [beliya’al] en tu corazón… y no le darás” (Deuteronomio 15:9), y está escrito allí con respecto a la idolatría: “Ciertos hombres viles [beliya’al] han salido” (Deuteronomio 13:14). Así como allí, en el último versículo, la palabra “vil [beliya’al]” se refiere a la idolatría, así también aquí, esta expresión indica un pecado en la escala de la idolatría.
תָּנוּ רַבָּנַן: הַמְסַמֵּא אֶת עֵינוֹ וְהַמַּצְבֶּה אֶת בִּטְנוֹ, וְהַמְקַפֵּחַ אֶת שׁוֹקוֹ — אֵינוֹ נִפְטָר מִן הָעוֹלָם עַד שֶׁיָּבֹא לִידֵי כָךְ. הַמְקַבֵּל צְדָקָה וְאֵין צָרִיךְ לְכָךְ — סוֹפוֹ אֵינוֹ נִפְטָר מִן הָעוֹלָם עַד שֶׁיָּבֹא לִידֵי כָךְ.
La Guemará cita una baraita relacionada con estafadores que recogen caridad. Los Sabios enseñaron: Aquel que falsamente ciega su ojo, y aquel que hincha su vientre como si estuviera enfermo, y aquel que falsamente aplasta [mekape’aḥ] su pierna, para beneficiarse deshonestamente de la caridad, no partirá de este mundo antes de que le suceda esto mismo, y verdaderamente sufrirá la dolencia que fingió. Más generalmente, aquel que recibe caridad y no la necesita, su final será que no partirá de este mundo antes de que llegue a esto, al estado de necesitar realmente la caridad.
תְּנַן הָתָם: אֵין מְחַיְּיבִין אוֹתוֹ לִמְכּוֹר אֶת בֵּיתוֹ וְאֶת כְּלֵי תַשְׁמִישׁוֹ. וְלָא? וְהָתַנְיָא: הָיָה מִשְׁתַּמֵּשׁ בִּכְלֵי זָהָב — יִשְׁתַּמֵּשׁ בִּכְלֵי כֶסֶף, בִּכְלֵי כֶסֶף — יִשְׁתַּמֵּשׁ בִּכְלֵי נְחוֹשֶׁת!
§ Aprendimos en una mishná en otro lugar (Pe’a 8:8): ¿Quién tiene derecho a recibir caridad? Cualquiera que tenga menos de doscientos dinares. Sin embargo, los administradores de las caridades no le exigen vender su casa y sus accesorios para alcanzar el umbral de doscientos dinares. Para los fines de la caridad, su riqueza se calcula basándose solo en efectivo. La Guemará pregunta: ¿Y no insistimos en que venda propiedades? ¿Pero no se enseña en una baraita: Si él estaba acostumbrado a usar utensilios de oro, debe ahora usar utensilios de plata. Si estaba acostumbrado a usar utensilios de plata, debe ahora usar utensilios de cobre. Esto indica que se le exige vender al menos algunas de sus posesiones.
אָמַר רַב זְבִיד לָא קַשְׁיָא: הָא — בְּמִטָּה וְשׁוּלְחָן, הָא — בְּכוֹסוֹת וּקְעָרוֹת. מַאי שְׁנָא כּוֹסוֹת וּקְעָרוֹת דְּלָא — דְּאָמַר: מְאִיסִי לִי. מִטָּה וְשׁוּלְחָן נָמֵי, אָמַר: לָא מְקַבַּל עִילָּוַאי. אָמַר רָבָא בְּרֵיהּ דְּרַבָּה: בְּמַחֲרֵישָׁה דְכַסְפָּא.
Rav Zevid dijo: Esto no es difícil. Esta fuente, que exige que venda mercancías y reduzca su nivel de vida, habla de una cama y una mesa, y aquella fuente, que no exige que venda sus accesorios, habla de sus copas y platos. La Guemará pregunta: ¿Qué diferencia hay con las copas y los platos, para que él no esté obligado a venderlos? Es porque dice: Los más baratos me resultan repugnantes, y no puedo comer con ellos. La Guemará pregunta además: Si es así, con respecto a una cama y una mesa él puede también decir: No acepto estos utensilios inferiores para mí, ya que me resultan incómodos. ¿Cuál es la diferencia entre los muebles y la vajilla? Rava, hijo de Rabba, dijo: No hay diferencia; tampoco necesita vender los muebles. La baraita que exige que venda su propiedad habla de un peine de plata sobre su mesa u otro objeto comparable de novedad o decorativo. Tales artículos deben venderse, pero las necesidades, incluso lujosas o de alta calidad, no necesitan venderse.
רַב פָּפָּא אָמַר, לָא קַשְׁיָא: כָּאן — קוֹדֶם שֶׁיָּבֹא לִידֵי גִיבּוּי. כָּאן — לְאַחַר שֶׁיָּבֹא לִידֵי גִיבּוּי.
La Guemará ofrece una resolución alternativa a la contradicción con respecto al requisito de vender propiedad. Rav Pappa dijo: Esto no es difícil. Aquí, la fuente que no le exige vender propiedad describe circunstancias antes de que llegue al punto de recibir caridad. Allí, la fuente que sí le exige vender propiedad aborda un caso que puede surgir después de que llegue al punto de recibir caridad. Si tiene más de doscientos dinares y, sin embargo, recoge caridad, el tribunal recuperará de él la caridad que haya recogido. En caso de que no tenga suficiente efectivo para pagar, se le exige vender su propiedad de cualquier tipo y rebajarse a artículos de menor categoría.
מַתְנִי׳ יְתוֹמָה שֶׁהִשִּׂיאַתָּה אִמָּהּ אוֹ אַחֶיהָ מִדַּעְתָּהּ, וְכָתְבוּ לָהּ בְּמֵאָה אוֹ בַּחֲמִשִּׁים זוּז — יְכוֹלָה הִיא מִשֶּׁתַּגְדִּיל לְהוֹצִיא מִיָּדָן מַה שֶּׁרָאוּי לְהִנָּתֵן לָהּ.
MISHNÁ: Con respecto a una niña huérfana menor de edad a quien su madre o sus hermanos casaron, incluso con su consentimiento por una pequeña dote, ella conserva sus derechos a una dote apropiada. Y así, si le escribieron una dote de cien o de cincuenta dinares, ella puede, al alcanzar la mayoría de edad, exigir de su madre, o de sus hermanos, o de sus respectivos patrimonios, la suma de dinero que es apropiado darle como dote, que es una décima parte del patrimonio familiar. Incluso si aceptó renunciar a parte de esta suma siendo menor, puede cobrarla de adulta.
רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: אִם הִשִּׂיא אֶת הַבַּת הָרִאשׁוֹנָה — יִנָּתֵן לַשְּׁנִיָּה כְּדֶרֶךְ שֶׁנָּתַן לָרִאשׁוֹנָה. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים: פְּעָמִים שֶׁאָדָם עָנִי וְהֶעֱשִׁיר, אוֹ עָשִׁיר וְהֶעֱנִי. אֶלָּא שָׁמִין אֶת הַנְּכָסִים וְנוֹתְנִין לָהּ.
Rabí Yehuda dice: Si el padre casó a la primera hija antes de morir, se debe dar a la segunda hija una dote de la misma manera que dio una a la primera hija. Y los Rabinos dicen: No hay una norma fija, ya que a veces una persona es pobre y luego se vuelve rica, o una persona es rica y luego se vuelve pobre, por lo que la asignación de una familia para dotes está sujeta a cambios. Más bien, el tribunal valora la propiedad y le da la suma apropiada.
גְּמָ׳ אָמַר שְׁמוּאֵל: לְפַרְנָסָה — שָׁמִין בָּאָב. מֵתִיבִי: הַבָּנוֹת נִיזּוֹנוֹת וּמִתְפַּרְנְסוֹת מִנִּכְסֵי אֲבִיהֶן. כֵּיצַד? אֵין אוֹמְרִים אִילּוּ אָבִיהָ קַיָּים, כָּךְ וְכָךְ הָיָה נוֹתֵן לָהּ. אֶלָּא שָׁמִין אֶת הַנְּכָסִים וְנוֹתְנִין לַהּ. מַאי לָאו: פַּרְנָסַת הַבַּעַל? אָמַר רַב נַחְמָן בַּר יִצְחָק: לֹא, בְּפַרְנָסַת עַצְמָהּ.
GEMARA:Shmuel dijo: Con respecto a su sustento en forma de dote, el tribunal evalúa lo que se le debe dar según las circunstancias del padre y le da la cantidad que él habría dado. La Guemará plantea una objeción: Hemos aprendido: Las hijas son mantenidas y sostenidas con los bienes de su padre. ¿Cómo es eso? No especulamos sobre la base de su posición social y su experiencia previa y decimos: Si su padre estuviera todavía vivo, le daría tal y tal cantidad. Más bien, el tribunal tasa el valor total de la propiedad y le da una parte de ella, sin una estimación subjetiva basada en el padre. La Guemará analiza esta baraita: ¿Qué, acaso no se refiere la palabra sustento al sustento para el marido, que es la dote? La Guemará responde: Rav Naḥman bar Yitzḥak dijo: No, se refiere a su propio sustento y a la comida que recibe. Esa asignación se calcula sin considerar las prácticas del padre, pero la cuestión de la dote sigue sin resolverse.
הָא נִיזּוֹנוֹת וּמִתְפַּרְנְסוֹת קָתָנֵי, מַאי לָאו: אַחַת — פַּרְנָסַת הַבַּעַל, וְאַחַת — פַּרְנָסַת עַצְמָהּ?! לָא, אִידִי וְאִידִי בְּפַרְנָסַת עַצְמָהּ, וְלָא קַשְׁיָא: הָא — בַּאֲכִילָה וּבִשְׁתִיָּה, וְהָא — בִּלְבוּשָׁא וְכִיסּוּיָא.
La Guemará pregunta: Pero la fuente citada enseña: Ellas son sustentadas y mantenidas, lo que indica dos asignaciones separadas. ¿Qué, acaso no es que un término se refiere al sustento para el marido en forma de la dote y un término se refiere a su propio sustento? La Guemará responde: No, este y aquel ambos se refieren a su propio sustento para sus necesidades personales. Y el uso de dos términos no es difícil, porque este término, sustentadas, se refiere a la provisión para comer y beber, y aquel término, mantenidas, se refiere a ropa y otra cobertura.
תְּנַן, וַחֲכָמִים אוֹמְרִים: פְּעָמִים שֶׁאָדָם עָנִי וְהֶעֱשִׁיר אוֹ עָשִׁיר וְהֶעֱנִי, אֶלָּא שָׁמִין הַנְּכָסִים וְנוֹתְנִין לָהּ. מַאי ״עָנִי״, וּמַאי ״עָשִׁיר״? אִי נֵימָא ״עָנִי״ — עָנִי בִּנְכָסִים, ״עָשִׁיר״ — עָשִׁיר בִּנְכָסִים, מִכְּלָל דְּתַנָּא קַמָּא סָבַר אֲפִילּוּ עָשִׁיר וְהֶעֱנִי כִּדְמֵעִיקָּרָא יָהֲבִינַן לַהּ — הָא לֵית לֵיהּ?
Aprendimos en la mishná: Y los Rabinos dicen: A veces una persona es pobre y se vuelve rica, o una persona es rica y se vuelve pobre, y la cantidad que una familia destina a las dotes está sujeta a cambios. Más bien, el tribunal tasa los bienes y le da la suma apropiada. La Guemará analiza esta opinión: ¿Qué significa el término pobre, y qué significa el término rica? Si decimos que pobre se refiere a alguien que es pobre en bienes, y rica se refiere a alguien que es rica en bienes, entonces, por inferencia parece que el primer tanna sostiene que incluso si el padre era rico y luego se volvió pobre, damos a la segunda hija una dote que es como la dote que él proporcionó originalmente a la primera hija. Pero ¿cómo podríamos asignar tal suma cuando él no tiene suficiente en la herencia?
אֶלָּא לָאו ״עָנִי״ — עָנִי בְּדַעַת, ״עָשִׁיר״ — עָשִׁיר בְּדַעַת, וְקָתָנֵי: שָׁמִין אֶת הַנְּכָסִים וְנוֹתְנִין לָהּ, אַלְמָא לָא אָזְלִינַן בָּתַר אוּמְדָּנָא, וּתְיוּבְתָּא דִּשְׁמוּאֵל! הוּא דְּאָמַר כְּרַבִּי יְהוּדָה. דִּתְנַן, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: אִם הִשִּׂיא בַּת הָרִאשׁוֹנָה — יִנָּתֵן לַשְּׁנִיָּה כְּדֶרֶךְ שֶׁנָּתַן לָרִאשׁוֹנָה.
Más bien, ¿no es que pobre significa pobre en mentalidad, es decir, que gasta su dinero con austeridad como si fuera pobre, y que rico significa rico en mentalidad, es decir, que gasta dinero generosamente como si fuera rico? Y, sin embargo, la mishná enseña que incluso si el padre cambia su manera de gastar, el tribunal evalúa la propiedad y le da la dote a ella. Aparentemente, entonces, no seguimos la evaluación de las intenciones del padre, sino que damos una suma fija, y esto es una refutación concluyente de la opinión de Shmuel. La Guemará rechaza la refutación: Shmuel ha dicho su opinión de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, como aprendimos en la mishná: Rabí Yehuda dice: Si el padre casó a la primera hija, se debe dar a la segunda una dote de la misma manera que dio a la primera. Según esta opinión, el tribunal sí evalúa las tendencias del padre al determinar la dote de la segunda hija.
וְנֵימָא: הֲלָכָה כְּרַבִּי יְהוּדָה! אִי אָמַר הֲלָכָה כְּרַבִּי יְהוּדָה, הֲוָה אָמֵינָא דַּוְקָא הִשִּׂיאָהּ, דְּגַלִּי דַּעְתֵּיהּ. אֲבָל לֹא הִשִּׂיאָהּ — לָא! קָא מַשְׁמַע לַן טַעְמָא דְּרַבִּי יְהוּדָה דְּאָזְלִינַן בָּתַר אוּמְדָּנָא, לָא שְׁנָא הִשִּׂיאָהּ וְלָא שְׁנָא לֹא הִשִּׂיאָהּ.
La Guemará pregunta: Y que Shmuel diga explícitamente que la halakha es conforme a la opinión de Rabí Yehuda. ¿Por qué no lo hizo? La Guemará responde: Si él hubiera dicho que la halakha es conforme a la opinión de Rabí Yehuda, yo habría dicho que esto es específicamente cuando él casa a la primera hija, pues reveló su intención con respecto a la suma apropiada de una dote, pero si no la casó antes de morir, entonces el tribunal no evalúa su disposición para determinar la cantidad apropiada. Sin embargo, como Shmuel no dijo meramente que acepta la opinión de Rabí Yehuda, nos enseña que la razón detrás de la opinión de Rabí Yehuda es que seguimos la evaluación de lo que el padre habría hecho. No es diferente si casó a una hija, y no es diferente si no casó a ninguna.
וְהַאי דְּקָתָנֵי ״הִשִּׂיאָהּ״ — לְהוֹדִיעֲךָ כֹּחָן דְּרַבָּנַן, דְּאַף עַל גַּב דְּהִשִּׂיאָהּ וְגַלִּי דַּעְתֵּיהּ, לָא אָזְלִינַן בָּתַר אוּמְדָּנָא.
Y aquello que la mishná enseña en la opinión de Rabí Yehuda: Casó a la primera hija, esto es para transmitirte el alcance de la opinión discrepante de los Rabinos, quienes sostienen que aunque el padre casó a la primera hija y reveló su intención con respecto a las dotes, nosotros aun así no seguimos una estimación de cuánto habría dado el padre a la segunda hija.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא לְרַב חִסְדָּא: דָּרְשִׁינַן מִשְּׁמָךְ הֲלָכָה כְּרַבִּי יְהוּדָה. אֲמַר לֵיהּ: יְהֵא רַעֲוָא כֹּל כִּי הָנֵי מִילֵּי מְעַלְּיָיתָא תִּדְרְשׁוּ מִשְּׁמַאי.
Rava dijo a Rav Ḥisda: Enseñamos en tu nombre que la halajá está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda en este asunto. Él le dijo: Que sea la voluntad de Dios que enseñes en mi nombre todas las declaraciones apropiadas como esta. Rav Ḥisda estuvo de acuerdo con la cita que se le atribuyó.
וּמִי אָמַר רָבָא הָכִי? וְהָתַנְיָא, רַבִּי אוֹמֵר: בַּת הַנִּיזּוֹנֶת מִן הָאַחִין — נוֹטֶלֶת עִישּׂוּר נְכָסִים. וְאָמַר רָבָא: הִלְכְתָא כְּרַבִּי! לָא קַשְׁיָא הָא — דַּאֲמֵידְנֵיהּ, הָא — דְּלָא אֲמֵידְנֵיהּ.
La Guemará pregunta: ¿Y Rava realmente dijo esto, que la halakha sigue a Rabí Yehuda? ¿Pero no se enseña en una baraita: Rabí Yehuda HaNasi dice: Con respecto a una hija huérfana que es mantenida de la herencia que está en manos de sus hermanos, ella toma una décima parte de la propiedad para su dote. Y Rava dijo con respecto a esa baraita: La halakha es conforme a la opinión de Rabí Yehuda HaNasi. Evidentemente, Rava rechaza la opinión de Rabí Yehuda con respecto a aproximar la intención del padre. La Guemará responde: Esto no es difícil. En este caso, Rava adopta la opinión de Rabí Yehuda porque evaluamos al padre y entendimos su mentalidad. En aquel caso, Rava dictamina que se le debe dar una décima parte porque no evaluamos al padre y no se pudo determinar su mentalidad.
הָכִי נָמֵי מִסְתַּבְּרָא, דְּאָמַר רַב אַדָּא בַּר אַהֲבָה: מַעֲשֶׂה וְנָתַן לָהּ רַבִּי אֶחָד מִשְּׁנֵים עָשָׂר בַּנְּכָסִים! קַשְׁיָין אַהֲדָדֵי. אֶלָּא לָאו שְׁמַע מִינַּהּ: הָא — דַּאֲמֵידְנֵיהּ, הָא — דְּלָא אֲמֵידְנֵיהּ. שְׁמַע מִינַּהּ.
La Guemará señala: Así también, es razonable, como dijo Rav Adda bar Ahava: Hubo un incidente, y Rabí Yehuda HaNasi dio a una huérfana una duodécima parte de la propiedad de su difunto padre para su dote. Ostensiblemente, estas declaraciones amoraicas son difíciles, ya que se contradicen entre sí. ¿Qué porción de la herencia determinó Rabí Yehuda HaNasi que debía darse como dote, una décima parte o una duodécima? Más bien, ¿no es correcto concluir de la discrepancia que las circunstancias respectivas eran diferentes? En este fallo, en el que Rabí Yehuda HaNasi dio una duodécima parte, fue porque evaluamos al padre, y sabíamos que esa era su intención. En aquel fallo, dictaminó que ella debía recibir la décima parte estándar porque no evaluamos al padre y no pudimos determinar sus intenciones. La Guemará acepta la prueba: Concluye de esto que el asunto sí depende de la capacidad de evaluar adecuadamente la intención del padre.
גּוּפָא, אָמַר רַבִּי: בַּת הַנִּיזּוֹנֶת מִן הָאַחִין נוֹטֶלֶת עִישּׂוּר נְכָסִים. אָמְרוּ לוֹ לְרַבִּי: לִדְבָרֶיךָ, מִי שֶׁיֵּשׁ לוֹ עֶשֶׂר בָּנוֹת וּבֵן, אֵין לוֹ לַבֵּן בִּמְקוֹם בָּנוֹת כְּלוּם!
§ La Guemará vuelve a analizar el asunto mismo. Rabí Yehuda HaNasi dijo: Con respecto a una hija huérfana que es mantenida de la herencia en manos de sus hermanos, ella toma una décima parte del patrimonio para su dote. Le dijeron a Rabí Yehuda HaNasi: Según tu opinión, en el caso de alguien que tiene diez hijas y un hijo, el hijo no tiene nada donde hay hijas, ya que cada hija recibe una décima parte del patrimonio. ¿Qué sucede con la herencia del hijo, obligatoria por la Torah?
אָמַר לָהֶן, כָּךְ אֲנִי אוֹמֵר: רִאשׁוֹנָה נוֹטֶלֶת עִישּׂוּר נְכָסִים, שְׁנִיָּה — בַּמֶּה שֶׁשִּׁיְּירָה, וּשְׁלִישִׁית — בַּמֶּה שֶׁשִּׁיְּירָה. וְחוֹזְרוֹת וְחוֹלְקוֹת בְּשָׁוֶה.
Rabí Yehuda HaNasi les dijo: Esto es lo que yo digo: La primera hija en casarse toma una décima parte de la herencia; la segunda toma una décima parte de lo que la primera dejó, en lugar de una décima parte de la herencia original; y la tercera toma una décima parte de lo que la segunda dejó; y luego ellas más tarde redistribuyen las porciones por igual, de modo que cada hija reciba la misma cantidad. De esta manera, el hijo conserva una parte de la herencia.