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דְּמַעֲשֵׂה יָדֶיהָ הִיא, אָמַר רַבִּי עֲקִיבָא לְעַצְמָהּ — מְצִיאָתָהּ לֹא כׇּל שֶׁכֵּן?!
que está categorizado como parte de sus ganancias y sobre lo cual el marido tiene derechos, Rabí Akiva dice que el excedente pertenece a ella, entonces, con respecto a los objetos perdidos que ella encontró, que no están relacionados con su trabajo manual, ¿no con mayor razón le pertenecen a ella?
דִּתְנַן: ״קֻוֽנָּם שֶׁאֲנִי עוֹשָׂה לְפִיךָ״ — אֵינוֹ צָרִיךְ לְהָפֵר. רַבִּי עֲקִיבָא אוֹמֵר: יָפֵר, שֶׁמָּא תַּעֲדִיף עָלָיו יוֹתֵר מִן הָרָאוּי לוֹ! אֶלָּא אֵיפוֹךְ: מְצִיאַת הָאִשָּׁה לְבַעְלָהּ. רַבִּי עֲקִיבָא אוֹמֵר: לְעַצְמָהּ.
Esa es la opinión de Rabí Akiva con respecto al excedente, como aprendimos en una mishná (Nedarim 85a): Con respecto a una mujer que dijo a su marido: Todo lo que yo produzca será konam, es decir, prohibido como una ofrenda, para tu boca, él no necesita anular el voto. El voto nunca surtió efecto en absoluto, porque una mujer no puede prohibir a su marido artículos producidos por acciones que ella está obligada a realizar para él. Rabí Akiva dice: Él debe anular el voto, no sea que ella produzca excedente que sea más de la cantidad que es adecuada para él, y el voto surtirá efecto sobre el excedente, que ella no está obligada a proporcionarle. Según Rabí Akiva, cualquier excedente le pertenece a ella. La Guemará responde: Más bien, invierte las opiniones: los objetos perdidos encontrados por una esposa pertenecen a su marido; Rabí Akiva dice: pertenecen a ella.
וְהָא כִּי אֲתָא רָבִין, אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: בְּהַעְדָּפָה שֶׁלֹּא עַל יְדֵי הַדְּחָק — כּוּלֵּי עָלְמָא לָא פְּלִיגִי דְּבַעַל הָוֵי. כִּי פְּלִיגִי בְּהַעְדָּפָה שֶׁעַל יְדֵי הַדְּחָק: תַּנָּא קַמָּא סָבַר לְבַעְלָהּ, וְרַבִּי עֲקִיבָא סָבַר לְעַצְמָהּ. אָמַר רַב פָּפָּא: מְצִיאָתָהּ כְּהַעְדָּפָה שֶׁעַל יְדֵי הַדְּחָק דָּמֵי. פְּלוּגְתָּא דְּרַבִּי עֲקִיבָא וְרַבָּנַן.
La Guemará pregunta: Pero cuando Ravin vino de Eretz Israel, ¿no dijo que Rabí Yoḥanan dijo: Con respecto al excedente que no es producido mediante esfuerzo extraordinario, todos están de acuerdo en que es del marido. En lo que discrepan es en un caso de excedente que es producido mediante esfuerzo extraordinario. El primer tanna sostiene que el excedente pertenece a su marido, y Rabí Akiva sostiene que el excedente pertenece a ella. Aparentemente, no hay necesidad de invertir las opiniones, ya que Rabí Akiva reconoce que hay casos en los que el excedente pertenece al marido (Rid). La Guemará responde: Rav Pappa dijo: Un objeto perdido encontrado por una esposa es comparable al excedente que es producido mediante esfuerzo extraordinario, ya que esto no es algo habitual. Por lo tanto, los objetos perdidos están sujetos a la disputa entre Rabí Akiva y los Rabinos.
בָּעֵי רַב פָּפָּא: עָשְׂתָה לוֹ שְׁתַּיִם בְּבַת אַחַת, מַהוּ? בָּעֵי רָבִינָא: שְׁלֹשָׁה אוֹ אַרְבָּעָה בְּבַת אַחַת, מַהוּ? תֵּיקוּ.
Rav Pappa plantea un dilema: En un caso en que ella realizó dos tareas para él simultáneamente, cuál es la halakha; ¿es el estatus de las ganancias el mismo que el del excedente producido mediante esfuerzo? Del mismo modo, Ravina plantea un dilema: En un caso en que ella realizó tres o cuatro tareas simultáneamente, cuál es la halakha? Los dilemas quedarán sin resolver.
בּוֹשְׁתָּהּ וּפְגָמָהּ. מַתְקֵיף לַהּ רָבָא בַּר רַב חָנָן: אֶלָּא מֵעַתָּה, בִּיֵּישׁ סוּסָתוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, הָכִי נָמֵי דְּבָעֵי לְמִיתַּן לֵיהּ בּוֹשֶׁת? וְסוּס בַּר בּוֹשֶׁת הוּא?! אֶלָּא: רָקַק בְּבִגְדוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, הָכִי נָמֵי דְּבָעֵי לְמִיתַּן לֵיהּ בּוֹשֶׁת?
§ La mishná establece que los pagos por su humillación y por su degradación le pertenecen a ella, pero Rabí Yehuda ben Beteira sostiene que el marido recibe una parte de la compensación. Rava bar Rav Ḥanan objeta enérgicamente a esto: Si es así según Rabí Yehuda ben Beteira, entonces, si alguien humilló el caballo de otro, ¿es entonces la halakhaque también tal ofensor está obligado a darle un pago por humillación? La Guemará pregunta: ¿Y acaso un caballo está sujeto a humillación? ¿Cómo puede compararse un caballo, que no sufre humillación, con una persona, que sí la sufre? Más bien, la pregunta es: Según Rabí Yehuda ben Beteira, si alguien escupió sobre la ropa de otro, ¿es la halakhaque también tal ofensor debe darle un pago por humillación?
וְכִי תֵּימָא הָכִי נָמֵי — וְהָתְנַן: רָקַק וְהִגִּיעַ בּוֹ הָרוֹק, וּפָרַע רֹאשׁ הָאִשָּׁה, וְהֶעֱבִיר טַלִּיתוֹ מִמֶּנּוּ — חַיָּיב לִיתֵּן לוֹ אַרְבַּע מֵאוֹת זוּז. וְאָמַר רַב פָּפָּא: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא בּוֹ, אֲבָל בְּבִגְדּוֹ — פָּטוּר! בְּבִגְדּוֹ — לֵית לֵיהּ זִילוּתָא, אִשְׁתּוֹ — אִית לַהּ זִילוּתָא.
Y si dijeras que en efecto él estaría obligado a pagar, ¿acaso no aprendimos en una mishná (Bava Kamma 90a): Si él escupió a otra persona y la saliva la alcanzó, o si descubrió la cabeza de una mujer, o si le quitó la prenda a otro, está obligado a darle un pago de cuatrocientos dinares, debido a la extrema humillación que le causó. Y Rav Pappa dijo: Enseñaron que debe pagar cuatrocientos dinares solo cuando el escupitajo alcanzó su cuerpo. Sin embargo, si la saliva alcanzó su prenda, quien escupió está exento. ¿Por qué, entonces, quien humilla a una mujer debe pagar compensación a su marido? La Guemará rechaza la comparación: Cuando una persona escupe sobre la prenda de alguien, este no sufre deshonra, pero si la esposa de alguien es humillada, ella sufre deshonra, y eso le causa humillación a él.
אֲמַר לֵיהּ רָבִינָא לְרַב אָשֵׁי: אֶלָּא מֵעַתָּה, בִּיֵּישׁ עָנִי בֶּן טוֹבִים, דְּאִית לְהוּ זִילוּתָא לְכוּלְּהוּ בְּנֵי מִשְׁפָּחָה, הָכִי נָמֵי דְּבָעֵי לְמִיתַּן לְהוּ בּוֹשֶׁת לְכׇל בְּנֵי מִשְׁפָּחָה? אֲמַר לֵיהּ: הָתָם — לָאו גּוּפַיְיהוּ, הָכָא — אִשְׁתּוֹ גּוּפֵיהּ הִיא.
Ravina dijo a Rav Ashi: Sin embargo, si es así, si alguien humilló a un pobre de linaje noble, donde hay deshonra para todos los miembros de la familia, ¿la halakhatambién es que está obligado a dar pago por humillación a todos los miembros de la familia? Rav Ashi le dijo que hay una distinción entre la esposa de una persona y sus parientes. Allí, donde un pariente fue humillado, no es como si ellos mismos hubieran sufrido la humillación. Aquí, puesto que la esposa de una persona es considerada como su propio ser, es como si él mismo hubiera sido humillado.
מַתְנִי׳ הַפּוֹסֵק מָעוֹת לַחֲתָנוֹ, וּמֵת חֲתָנוֹ, אָמְרוּ חֲכָמִים: יָכוֹל הוּא שֶׁיֹּאמַר: לְאָחִיךָ הָיִיתִי רוֹצֶה לִיתֵּן, וְלָךְ אִי אֶפְשִׁי לִיתֵּן.
MISHNÁ: En el caso de quien se compromete a apartar una suma de dinero para su yerno como parte de una dote, y su yerno muere antes de recibir el dinero, los términos de la dote no se transfieren al hermano, que ahora es el yavam de la viuda. Los Sabios dijeron: El suegro puede decir al yavam: A tu hermano quise dar este dinero, pero a ti no quiero dartelo.
פָּסְקָה לְהַכְנִיס לוֹ אֶלֶף דִּינָר — הוּא פּוֹסֵק כְּנֶגְדָּן חֲמֵשׁ עֶשְׂרֵה מָנֶה, וּכְנֶגֶד הַשּׁוּם הוּא פּוֹסֵק פָּחוֹת חוֹמֶשׁ.
La mishná aborda otro asunto. Si la mujer se comprometió a aportarle mil dinares en efectivo como dote, él entonces se compromete, en el contrato matrimonial, a darle mil quinientos dinares a cambio de ellos. Es decir, escribe en el documento matrimonial que, en caso de divorcio o de su muerte, le pagará esa cantidad mayor. Y con respecto a la tasación de bienes tales como utensilios y otros objetos muebles incluidos en la dote, él se compromete por una quinta parte menos que la cantidad de la tasación. Esto se debe a que los bienes muebles generalmente se tasan en un valor una quinta parte superior al valor real, y él no puede obtener ninguna ganancia de estos artículos.
שׁוּם בְּמָנֶה וְשָׁוֶה מָנֶה — אֵין לוֹ אֶלָּא מָנֶה. שׁוּם בְּמָנֶה, הִיא נוֹתֶנֶת שְׁלֹשִׁים וְאֶחָד סֶלַע וְדִינָר. וּבְאַרְבַּע מֵאוֹת, הִיא נוֹתֶנֶת חֲמֵשׁ מֵאוֹת. מַה
Si la tasación se fija en cien dinares y la propiedad es en realidad vale cien dinares, entonces, dado que la tasación se realiza según el valor de mercado, él tiene un derecho sobre una propiedad que vale solo cien dinares. Asimismo, no puede registrar una suma reducida de la propiedad. Su tasación registrada de los bienes muebles que ella aporta al matrimonio es de cien dinares solo cuando ella está dando treinta y un sela y un dinar, equivalentes a 125 dinares. Esto se debe a que el valor real es una quinta parte menor que la valoración inflada, como se explicó. Y, de manera similar, él compromete cuatrocientos dinares contra sus bienes solo cuando ella está dando quinientos, basándose en la valoración inflada de su valor, de modo que el valor real sea de cuatrocientos dinares. En cambio, qué

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