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בְּטוּמְאָה מָה לִי אָמַר רַבִּי יְהוּדָה? מִי אָמְרִינַן: עַד כָּאן לָא קָאָמַר רַבִּי יְהוּדָה וָלָד שֵׁנִי כְּמַאן דְּלֵיתֵיהּ דָּמֵי אֶלָּא לְעִנְיַן קׇרְבָּן, כֵּיוָן דְּלֹא יָצְאָה שָׁעָה שֶׁרְאוּיָה לְהַקְרִיב בָּהּ קׇרְבָּן, הוֹאִיל וְכֵן – וָלָד שֵׁנִי כְּמַאן דְּלֵיתֵיהּ דָּמֵי, אֲבָל לְעִנְיַן טוּמְאָה וְטׇהֳרָה, אֵימָא סְבִירָא לֵיהּ כְּמַאן דְּאִיתֵיהּ דָּמֵי, וּמַפְסְקָא טוּמְאָה דְּשֵׁנִי, וּמְמַלֵּא יוֹמֵי טׇהֳרָה דְּרִאשׁוֹן וַהֲדַר (מוֹנֶה) [מָנֵי לֵיהּ] יוֹמֵי,
En lo que respecta a la impureza ritual, ¿qué dice Rabí Yehuda? ¿Decimos que Rabí Yehuda dice que la segunda cría es considerada como si no existiera solo con respecto al asunto de una ofrenda? En otras palabras, puesto que el momento en que era posible sacrificar una ofrenda por el segundo feto aún no había llegado, siendo ese el caso, la segunda cría es considerada como si no existiera. Pero en lo que respecta al asunto de la impureza y la pureza ritual, decimos que él sostiene que se considera como algo que sí existe, y, en consecuencia, los días de impureza ocasionados por el segundo nacimiento interrumpen los días de pureza posteriores al primer nacimiento. Por lo tanto, la mujer debe observar los días de impureza del segundo nacimiento, y, después, completa los días de pureza del primer nacimiento, y luego cuenta los días de pureza ocasionados por el segundo feto.
אוֹ דִלְמָא לְרַבִּי יְהוּדָה חוּמְרָא הוּא דְּאִית לֵיהּ, אֲבָל הָכָא – קוּלָּא הוּא, וְקוּלָּא לֵית לֵיהּ.
O quizás, según Rabí Yehuda, la segunda criatura se considera como si existiera solo donde hay una rigurosidad que resulta de esa definición. Pero aquí, si la mujer completara los días de pureza del primer parto después de los días de impureza del segundo, esto es una lenidad, ya que se la considera pura incluso si ve sangre durante esos días, y, por lo tanto, quizá Rabí Yehuda no sostiene que la criatura se considere existente cuando ello resulta en una lenidad.
אָמַר רַב הוּנָא מִסּוּרָא, תָּא שְׁמַע: יוֹלֶדֶת, שׁוֹחֲטִין וְזוֹרְקִין עָלֶיהָ בְּיוֹם אַרְבָּעִים לַזָּכָר וּבְיוֹם שְׁמוֹנִים לַנְּקֵבָה.
Rav Huna de Sura dijo: Ven y escucha una prueba de una baraita: En el caso de una mujer después del parto, se sacrifica la ofrenda de Pésaj y se rocía su sangre por ella el catorce de Nisán, si esto ocurre en el cuadragésimo día después de dar a luz a un varón o en el octogésimo día después de dar a luz a una mujer. Aunque todavía está impura en el momento del sacrificio, podrá participar de la ofrenda de Pésaj en la noche del quince de Nisán.
עַד כָּאן? טְמֵאָה הִיא! וְאָמַר רַב חִסְדָּא: הָא מַנִּי? רַבִּי יְהוּדָה הִיא, דְּאָמַר: וָלָד שֵׁנִי כְּמַאן דְּלֵיתֵיהּ דָּמֵי.
Los Sabios cuestionaron esta baraita: ¿Es realmente así? Pero ella sigue estando impura en la noche del quince de Nisán, y no puede participar de la carne sacrificial hasta que traiga su ofrenda en el cuadragésimo primer día por un varón o en el octogésimo primer día por una mujer. Y Rav Ḥisda dijo en respuesta: Según la opinión de quién es esta baraita? Es de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, que dice que el segundo recién nacido es considerado como si no existiera. La baraita trata de un caso en el que la mujer dio a luz a dos hijos varones en dos días consecutivos, y el catorce de Nisán ocurrió en el cuadragésimo día después del nacimiento del segundo, que es el cuadragésimo primer día después del nacimiento del primero.
וְאִי אָמְרַתְּ בְּטוּמְאָה סְבִירָא לֵיהּ לְרַבִּי יְהוּדָה וָלָד שֵׁנִי כְּמַאן דְּאִיתֵיהּ דָּמֵי, הֵיכִי שָׁחֲטִינַן עֲלַהּ בְּיוֹם אַרְבָּעִים? לְאוּרְתָּא נָמֵי לָא מָצְיָא אָכְלָה! אֶלָּא לָאו שְׁמַע מִינָּה: לְטׇהֳרָה וּלְטוּמְאָה סְבִירָא לֵיהּ לְרַבִּי יְהוּדָה וָלָד שֵׁנִי כְּמַאן דְּלֵיתֵיהּ דָּמֵי!
Y si dices que, con respecto a la impureza, Rabí Yehuda sostiene que el segundo feto es considerado como si estuviera presente, lo que significa que los días de pureza posteriores al primer parto se retrasan por el segundo parto y la madre no se vuelve pura hasta que se complete el segundo período, ¿cómo se puede sacrificar la ofrenda de Pésaj por ella en el cuadragésimo día? Después de todo, por la noche del día quince ella tampoco puede comer la ofrenda de Pésaj, porque solo habrán pasado cuarenta días desde el segundo parto, y todavía estaría impura. Más bien, ¿no se debe concluir de esto que con respecto a la pureza e impureza ritual, Rabí Yehuda sostiene que el segundo feto es considerado como si no existiera?
לְעוֹלָם אֵימָא לָךְ: לְטוּמְאָה וּלְטׇהֳרָה סְבִירָא לֵיהּ לְרַבִּי יְהוּדָה דְּוָלָד שֵׁנִי כְּמַאן דְּאִיתֵיהּ דָּמֵי, וְכִי תַנְיָא הַהִיא – בְּפֶסַח הַבָּא בְּטוּמְאָה.
La Guemará rechaza esta prueba: En realidad, yo podría decirte: Incluso con respecto a la impureza y la pureza, Rabí Yehuda sostiene que el segundo descendiente se considera como algo que existe; y cuando esabaraitase enseña, se trata del caso de una mujer que dio a luz a un hijo, y se refiere al caso de una ofrenda de Pésaj traída en impureza. Cuando la mayoría de la comunidad es impura, la ofrenda de Pésaj se trae incluso en impureza.
וּמִי אָכְלָה? וְהָתְנַן: פֶּסַח הַבָּא בְּטוּמְאָה, לֹא יֹאכְלוּ מִמֶּנּוּ זָבִים וְזָבוֹת, נִדּוֹת וְיוֹלְדוֹת!
La Guemará objeta: Y en ese caso, ¿participa ella de ello, como sugiere la baraita? ¿Pero no aprendimos en una mishná (Pesaḥim 95b): Con respecto a una ofrenda de Pésaj traída en impureza, los hombres que experimentan una secreción similar a la gonorrea [zavim], las mujeres que experimentan una secreción de sangre uterina después de sus períodos menstruales [zavot], las mujeres menstruantes y las mujeres después del parto no pueden participar de ella?
הָהִיא, לָא אָכְלָן כִּי לָא טְבִילָן. כִּי תַּנְיָא הַהִיא דְּשׁוֹחֲטִין וְזוֹרְקִין עָלֶיהָ, דְּהָא טָבְלָה. אִי הָכִי, מִשְּׁמִינִי דִּילַיהּ הוּא דְּחַזְיָא!
La Guemará explica: En aquel caso, ellos no participan de ello porque no se sumergieron en un baño ritual. Pero cuando aquella mishná enseña que se sacrifica la ofrenda pascual y se rocía su sangre por cuenta de ella, la razón es que ella ya se había sumergido el octavo día después de dar a luz. La Guemará objeta: Si eso es así, entonces es desde el octavo día después de su nacimiento que ella es apta para comer una ofrenda pascual traída en impureza, y no hay razón para que la baraita especifique que la ofrenda se sacrifica en el cuadragésimo día.
מִשְּׁמִינִי לָא חַזְיָא, קָסָבַר: טְבוּל יוֹם דְּזָב – כְּזָב דָּמֵי.
La Guemará explica: En realidad, ella no es apta desde el octavo día, porque el tanna sostiene que un zav que se sumergió ese día y está esperando la caída de la noche para que se complete el proceso de purificación es considerado como teniendo el estatus de un zav y no puede participar de una ofrenda de Pésaj traída en impureza ritual. De manera similar, una mujer que se sumerge después de dar a luz es considerada como alguien que se sumergió ese día y, por lo tanto, no puede participar de carne sacrificial hasta el final del período de cuarenta días.
אִי הָכִי, בְּיוֹם אַרְבָּעִים נָמֵי לָא חַזְיָא! לָאיֵי, בְּיוֹם אַרְבָּעִים חַזְיָא, קָסָבַר: מְחוּסַּר כִּפּוּרִים דְּזָב – לָאו כְּזָב דָּמֵי.
La Guemará objeta: Si eso es así, entonces en el cuadragésimo día ella tampoco es apta para comer la ofrenda de Pésaj. La Guemará explica: Esto no es así; en el cuadragésimo día ella es apta para participar de la ofrenda de Pésaj después del anochecer, porque el tannasostiene que un zav que se ha sumergido y ha esperado hasta el anochecer pero carece de expiación, es decir, todavía no ha traído una ofrenda de expiación para completar el proceso de purificación, no es considerado como poseedor del estatus de zav. Por lo tanto, después de completar el período de purificación, la mujer puede participar de la ofrenda, a pesar de que todavía no ha traído su ofrenda de expiación.
וּלְרָבָא, דְּאָמַר מְחוּסַּר כִּפּוּרִים דְּזָב כְּזָב דָּמֵי, הָא מַתְנִייתָא הֵיכִי מְתָרֵץ לַהּ? אָמַר רַב אָשֵׁי: רָבָא מְתָרֵץ לַהּ בְּיוֹם אַרְבָּעִים לִיצִירַת זָכָר וּבְיוֹם שְׁמוֹנִים לִיצִירַת נְקֵבָה, וְרַבִּי יִשְׁמָעֵאל הִיא, דְּאָמַר: לְזָכָר אַרְבָּעִים וְאֶחָד, לִנְקֵבָה שְׁמוֹנִים וְאֶחָד.
La Guemará pregunta: Pero según Rava, que dice que un zav que aún carece de expiación es considerado con el estatus de un zav, ¿cómo resuelve él la dificultad en esta baraita? Rav Ashi dijo que Rava la resuelve de la siguiente manera: La baraita no se refiere al cuadragésimo día después del nacimiento de un varón, sino a un aborto espontáneo que ocurrió en el cuadragésimo día después de la concepción de un varón, o en el octogésimo día después de la concepción de una mujer. Y esto es conforme a la opinión de Rabí Yishmael, quien dice que se requieren cuarenta y un días para que se forme un feto masculino, y ochenta y un días para que se forme un feto femenino. Dado que el aborto espontáneo ocurrió antes del cuadragésimo primer o del octogésimo primer día, no hace impura a la mujer con la impureza del parto, y por lo tanto ella puede participar de la ofrenda de Pésaj.
סוֹף סוֹף, תִּיפּוֹק לִי דִּטְמֵאָה הִיא מִשּׁוּם נִדָּה! – בְּלֵידָה יַבִּישְׁתָּא. אִי הָכִי, מַאי לְמֵימְרָא? מַהוּ דְּתֵימָא: אִי אֶפְשָׁר לִפְתִיחַת הַקֶּבֶר בְּלֹא דָּם, קָא מַשְׁמַע לַן דְּאֶפְשָׁר לִפְתִיחַת הַקֶּבֶר בְּלֹא דָּם.
La Guemará objeta: Pero, en última instancia, se debe concluir que ella es impura porque tiene el estatus de una mujer menstruante. La Guemará explica: La mishná fue enunciada con respecto al caso de un parto seco, en el que no se expulsó sangre y, por lo tanto, no se impartió impureza. La Guemará pregunta: Si es así, entonces ¿cuál es el propósito de decirlo? El fallo en tal caso es obvio. La Guemará responde: Fue necesario decirlo, no sea que digas que es imposible que el útero se abra sin sangre siendo expulsada. El tanna, por lo tanto, nos enseña que es posible que el útero se abra sin sangre siendo expulsada. En consecuencia, la opinión de Rabí Yehuda con respecto a la impureza de un segundo parto no puede deducirse de esta mishná.
אָמַר רַבִּי שְׁמַעְיָה, תָּא שְׁמַע: ״שִׁשִּׁים״, יָכוֹל בֵּין רְצוּפִין בֵּין מְפוּזָּרִין? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״יוֹם״, מָה יוֹם רָצוּף – אַף שִׁשִּׁים כּוּלָּן רְצוּפִין. מַנִּי? אִלֵּימָא רַבָּנַן, מִי אִית [לְהוּ] לְרַבָּנַן מְפוּזָּרִין?
Rabí Shemaya dijo: Ven y escucha una prueba de una baraita: El versículo declara con respecto a una mujer que dio a luz a una niña: “Y ella continuará en la sangre de purificación sesenta días y seis días” (Levítico 12:5). Uno podría haber pensado que ella cuenta los días ya sean continuos o dispersos. Por lo tanto, el versículo declara: “Sesenta días y seis días”, para enseñar que así como un día es un período continuo de tiempo, así también todos los sesenta días son continuos. ¿Y de quién es esta opinión? Si decimos que es la opinión de los Rabinos, eso no puede ser correcto, pues ¿acaso los Rabinos sostienen que es posible que una mujer que dio a luz cuente días dispersos? No es así, ya que los Rabinos cuentan los días de purificación desde el segundo parto.
אֶלָּא לָאו רַבִּי יְהוּדָה הִיא, וּמִדְּקָא יָהֵיב לַהּ שִׁשִּׁים רְצוּפִים בַּהֲדֵי הֲדָדֵי, שְׁמַע מִינָּה חוּמְרָא אִית לֵיהּ, לְרַבִּי יְהוּדָה קוּלָּא לֵית לֵיהּ!
Más bien, ¿no es esta la opinión de Rabí Yehuda? Y del hecho de que él le prescribe sesenta días continuos para ser contados juntos, concluye de ello que Rabí Yehuda sostiene que la segunda criatura se considera existente solo cuando de ello resulta una stringencia; pero cuando de ello resulta una leniencia, en el sentido de que ella continúa contando los días de pureza del primer parto después de completar los días de impureza del segundo parto, él no sostiene que la segunda criatura sea considerada como si existiera.
לָא, לְעוֹלָם רַבָּנַן הִיא. וְהָכָא בְמַאי עָסְקִינַן – לְיוֹלֶדֶת זָכָר מִתּוֹךְ שְׁמוֹנִים שֶׁל נְקֵבָה.
La Guemará rechaza esta prueba: No, en realidad, la baraitafue formulada de acuerdo con la opinión de los Rabinos. ¿Y de qué estamos tratando aquí? Estamos tratando con una mujer que da a luz a un varón dentro del período de ochenta días posterior al nacimiento de una mujer, de modo que el período de cuarenta días para el varón queda enteramente subsumido dentro del período de purificación de la mujer. En tal caso, incluso los Rabinos sostendrían que el segundo nacimiento no interrumpe el plazo posterior al primero. Ella observaría los siete días de impureza por el varón y luego completaría los días de pureza por la mujer. En consecuencia, el versículo enseña que los sesenta y seis días de pureza posteriores al primer nacimiento se observan de manera continua, y no hay necesidad de observar días adicionales debido a los días intermedios de impureza.
סוֹף סוֹף, שָׁלְמִין יוֹמֵי דְּקַדְמָאָה, וְעַד כָּאן דְּבָתְרָאָה לָא שָׁלְמִין, דְּהָא רַבָּנַן לְוָלָד שֵׁנִי מָנוּ! אֶלָּא מַשְׁכַּחַתְּ לַהּ לְרַבָּנַן – בְּיוֹלֶדֶת תְּאוֹמִים, נְקֵבָה קַדְמָיְיתָא וְזָכָר בָּתְרָאָה, וּכְגוֹן דִּילֵידְתֵּיהּ לְזָכָר בָּתְרָאָה בְּעֶשְׂרִים לְיוֹמֵי טׇהֳרָה, דְּבָעֲיָא מִינְקָט לֵיהּ שִׁבְעָה יוֹמֵי טוּמְאָה דְּלֵידָה (תאומים נקבה),
La Guemará objeta: Pero en última instancia, este escenario es imposible; la razón es que los días del primer parto se completan mientras que los días del parto posterior no se completan, ya que los Rabinos cuentan los días posteriores al segundo parto, y por lo tanto se abandona el plazo relativo al primer parto. La Guemará ofrece una explicación diferente de la baraita: Más bien, encuentras un caso de contar días dispersos según los Rabinos en un caso en que una mujer da a luz gemelos, primero una hembra y luego un varón, y, por ejemplo, da a luz al último descendiente, el varón, en el vigésimo día de los días de pureza por la hembra, ya que debe observar por él siete días de impureza por parto.
וְהָכִי קָאָמַר: יָכוֹל הֵיכָא דְּיָלְדָה תְּאוֹמִים, נְקֵבָה מֵעִיקָּרָא וְזָכָר לְבַסּוֹף, תַּפְסֵיק טוּמְאָה דְּלֵידָה בְּמִיצְעֵי, וְנִימְנֵי לַהּ שִׁשָּׁה וְשִׁשִּׁים מְפוּזָּרִין? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״יוֹם״, מָה יוֹם כּוּלּוֹ רָצוּף – אַף שִׁשִּׁים כּוּלָּם רְצוּפִין.
La Guemará explica: Y esto es lo que la baraitaestá diciendo: Se podría haber pensado que cuando ella dio a luz gemelos, una hembra primero y un varón después, la impureza del segundo parto interrumpe el período posterior al primer parto en medio, y ella cuenta sesenta y seis días dispersos. Por lo tanto, el versículo declara: “Sesenta días y seis días”, para enseñar que así como un día es un período de tiempo enteramente continuo, también los sesenta días deben ser continuos. Dado que la baraita podría estar de acuerdo con la opinión de los Rabinos, no puede inferirse ninguna prueba con respecto a la opinión de Rabí Yehuda.
אָמַר אַבָּיֵי, תָּא שְׁמַע: ״שְׁלֹשִׁים״ – יָכוֹל בֵּין רְצוּפִין בֵּין מְפוּזָּרִין? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״יוֹם״, מָה יוֹם כּוּלּוֹ רָצוּף – אַף שְׁלֹשִׁים רְצוּפִין. מַנִּי הָא? אִלֵּימָא רַבָּנַן, וּמִי אִית לְהוּ לְרַבָּנַן
Abaye dijo: Ven y escucha una prueba de una baraita que trata de una mujer que dio a luz a un varón. El versículo dice: “Y ella continuará en la sangre de purificación tres días y treinta días” (Levítico 12:4). Uno podría haber pensado que ella cuenta los días ya sean continuos o dispersos. Por lo tanto, el versículo dice: “Tres días y treinta días”, para enseñar que así como un día es un período de tiempo completamente continuo, así también todos los treinta días deben ser continuos. ¿Y de quién es esta opinión? Si decimos que es de los Rabinos, eso no puede ser correcto, pues ¿acaso los Rabinos sostienen la opinión de que

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