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מִכְּלָל דִּבְעָלְמָא, נְתִינָה בְּעַל כֻּרְחֵיהּ לָא הָוְיָא נְתִינָה.
Esto demuestra por inferencia que, en general, dar en contra de la voluntad del destinatario no se considera una entrega válida, pues, de ser así, Hillel no habría necesitado instituir esta ordenanza.
מַתְקֵיף לַהּ רַב פָּפָּא, וְאִיתֵּימָא רַב שִׁימִי בַּר אָשֵׁי: וְדִלְמָא כִּי אִצְטְרִיךְ לֵיהּ לְתַקּוֹנֵי – שֶׁלֹּא בְּפָנָיו, אֲבָל בְּפָנָיו – בֵּין מִדַּעְתּוֹ בֵּין בְּעַל כׇּרְחוֹ הָוְיָא נְתִינָה!
Rav Pappa objeta esto, y algunos dicen que fue Rav Shimi bar Ashi quien plantea esta objeción: Y quizá cuando fue necesario para Hillel instituir una ordenanza que permite al vendedor devolver el dinero contra la voluntad del comprador, fue específicamente en un caso en que él entrega el dinero no en presencia del comprador. Pero, cuando se lo devuelve en su presencia, ya sea que el destinatario estuviera dispuesto o fuera contra su voluntad, ello es considerado una entrega válida. En consecuencia, no se puede aplicar la ordenanza de Hillel al caso de documentos condicionales de divorcio.
וְאִיכָּא דְּאָמְרִי, אָמַר רָבָא: מִתַּקָּנָתוֹ שֶׁל הִלֵּל – ״הֲרֵי זֶה גִּיטֵּךְ עַל מְנָת שֶׁתִּתְּנִי לִי מָאתַיִם זוּז״, וּנְתָנָהּ לוֹ – בֵּין מִדַּעְתּוֹ וּבֵין בְּעַל כׇּרְחוֹ הָוְיָא נְתִינָה; וְכִי אִיצְטְרִיךְ לֵיהּ לְהִלֵּל לְתַקּוֹנֵי – שֶׁלֹּא בְּפָנָיו, אֲבָל בְּפָנָיו – בֵּין מִדַּעְתּוֹ בֵּין בְּעַל כׇּרְחוֹ הָוְיָא נְתִינָה.
Y hay quienes dicen una versión diferente de esta discusión. Rava dice: De la ordenanza de Hillel se puede inferir que si alguien le dice a su esposa: Este es tu documento de divorcio con la condición de que me des doscientos dinares, y ella se los dio, ya sea con su consentimiento o ya sea contra su voluntad, es una entrega válida . Y el caso en el que fue necesario que Hillel instituyera su ordenanza fue cuando la entrega del dinero no fue en su presencia. Pero si el pago fue en su presencia, ya sea con su consentimiento o ya sea contra su voluntad, es considerado una entrega válida .
מַתְקֵיף לַהּ רַב פָּפָּא, וְאִיתֵּימָא רַב שִׁימִי בַּר אָשֵׁי: וְדִלְמָא אֲפִילּוּ בְּפָנָיו נָמֵי – מִדַּעְתּוֹ אִין, עַל כׇּרְחוֹ לָא; וְהִלֵּל – מַאי דְּאִיצְטְרִיךְ לֵיהּ תַּקֵּין.
Rav Pappa objeta a esto, y algunos dicen que fue Rav Shimi bar Ashi quien plantea esta objeción: Y quizá incluso en un caso en que ella le da el dinero en su presencia, si ella lo da con su consentimiento, sí, es válido. Si ella lo da contra su voluntad, no, no se considera una entrega válida. Y Hillel específicamente instituyó lo que era necesario, porque en el caso de una casa en una ciudad amurallada el comprador se escondería, y por lo tanto esa ordenanza era necesaria allí.
אָמַר רַבָּה בַּר בַּר חָנָה אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: כׇּל מָקוֹם שֶׁשָּׁנָה רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל בְּמִשְׁנָתֵינוּ – הֲלָכָה כְּמוֹתוֹ; חוּץ מֵעָרֵב, וְצַיְדָן,
§ Rabba bar bar Ḥana dice que Rabí Yoḥanan dice: En todo lugar donde Rabban Shimon ben Gamliel enseñó una halakhaen nuestro cuerpo de Mishná, la halakha está de acuerdo con su opinión, aunque se cite como una opinión individual, excepto en tres casos. Con respecto a la halakha de un garante (Bava Batra 173b), si el acreedor estipuló que puede cobrar su deuda del deudor o del garante, según los Rabinos puede cobrar de los bienes del garante incluso si el deudor tiene bienes disponibles. Rabban Shimon ben Gamliel sostiene que el acreedor puede cobrar la deuda solo del deudor. Y asimismo la halakha no es como Rabban Shimon ben Gamliel con respecto al caso mencionado aquí acerca del incidente que ocurrió en Tzaidan.
וּרְאָיָה אַחֲרוֹנָה.
Y, de manera similar, la halajá no está de acuerdo con la opinión de Rabán Shimón ben Gamliel con respecto a la disputa relativa a la prueba en la última discrepancia (Sanhedrin 31a), donde los Rabinos sostienen que si alguien afirma que no tiene prueba ni testigos, pero posteriormente presenta una prueba ante el tribunal, los jueces no la aceptan. Según la opinión de Rabán Shimón ben Gamliel, pueden aceptarla.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״הֲרֵי זֶה גִּיטִּיךְ, וְהַנְּיָיר שֶׁלִּי״ – אֵינָהּ מְגוֹרֶשֶׁת. ״עַל מְנָת שֶׁתַּחְזִירִי לִי אֶת הַנְּיָיר״ – מְגוֹרֶשֶׁת.
§ Los Sabios enseñaron en una baraita: Si el marido dijo a su esposa: He aquí tu acta de divorcio, pero el papel en el que está escrita sigue siendo mío, entonces ella no está divorciada, ya que él debe darle el acta de divorcio misma para que el divorcio surta efecto. Como el papel todavía le pertenece, es como si solo le hubiera dado la escritura. Pero si le dijo: He aquí tu acta de divorcio con la condición de que me devuelvas el papel, entonces ella está divorciada. El acta de divorcio le pertenece por completo, y la devolución del papel es solo una estipulación que debe cumplirse después.
מַאי שְׁנָא רֵישָׁא וּמַאי שְׁנָא סֵיפָא? אָמַר רַב חִסְדָּא: הָא מַנִּי – רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל הִיא, דְּאָמַר: תִּתֵּן לוֹ אֶת דָּמֶיהָ; הָכָא נָמֵי – אֶפְשָׁר דִּמְפַיְּיסָה לֵיהּ בִּדְמֵי.
La Guemará pregunta: ¿Qué diferencia hay en la primera cláusula de la baraita y qué diferencia hay en la cláusula final? En ninguno de los casos ella tiene posesión del acta de divorcio. Rav Ḥisda dijo: ¿De acuerdo con la opinión de quién es esta baraita? Es de acuerdo con la opinión de Rabán Shimón ben Gamliel, quien dice, con respecto a su manto, que ella puede darle su valor y no necesita dar el objeto mismo para cumplir la condición. Aquí también, dado que le es posible apaciguarlo con dinero y puede darle el valor del papel, por lo tanto se considera como si hubiera recibido el papel.
מַתְקֵיף לַהּ אַבָּיֵי: אֵימוֹר דְּאָמַר רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל – הֵיכָא דְּלֵיתֵיהּ בְּעֵינֵיהּ, הֵיכָא דְּאִיתֵיהּ בְּעֵינֵיהּ מִי אָמַר?!
Abaye objeta a esta respuesta: Di que Rabban Shimon ben Gamliel sostiene que es aceptable dar el valor en lugar del objeto mismo cuando el objeto ya no está presente, porque se perdió. Pero en un caso en que sí está presente, como el papel en este caso, ¿realmente Rabban Shimon ben Gamliel dijo que dar el valor del objeto es suficiente?
אֶלָּא אָמַר אַבָּיֵי: הָא מַנִּי – רַבִּי מֵאִיר הִיא, דְּאָמַר: בָּעֵינַן תְּנַאי כָּפוּל; וְהָכָא – הָא לָא כַּפְלֵיהּ לִתְנָאֵיהּ.
Más bien, Abaye dijo: ¿De acuerdo con la opinión de quién es esta baraita? Es de acuerdo con la opinión de Rabí Meir, quien dice: Exigimos que toda condición estipulada esté estructurada como una condición doble que describa ambos resultados; es decir, que la condición debe mencionar lo que sucederá tanto si la condición se cumple como si no se cumple. Y aquí él no duplicó su condición. El marido dijo solamente: Este es tu documento de divorcio con la condición de que me devuelvas el papel. No especificó que no será un documento de divorcio válido si ella no lo devuelve.
מַתְקֵיף לַהּ רָבָא: טַעְמָא דְּלָא כַּפְלֵיהּ לִתְנָאֵיהּ, הָא כַּפְלֵיהּ לִתְנָאֵיהּ – לָא הָוֵי גִּיטָּא; מִכְּדֵי כֹּל תְּנָאֵי מֵהֵיכָא גָּמְרִינַן לְהוּ? מִתְּנַאי בְּנֵי גָּד וּבְנֵי רְאוּבֵן;
Rava objeta a esta explicación: Según Abaye, la razón por la que el acta de divorcio es válida es que el marido no duplicó su condición, pero si el marido duplicara su condición, entonces no sería una acta de divorcio válida. Ahora bien, ¿de dónde aprendemos las halakhot de todas las condiciones? Se derivan de la condición de los hijos de Gad y de los hijos de Reuben. Moisés estipuló con ellos que, si luchaban las batallas junto con el pueblo judío en Eretz Yisrael, heredarían la tierra de Gilead en Transjordania, como solicitaron; pero si no luchaban las batallas junto con el pueblo judío en Eretz Yisrael, no heredarían esa tierra (véase Torah, capítulo 32 de Números).
מָה הָתָם – תְּנַאי קוֹדֵם לְמַעֲשֶׂה, אַף כֹּל תְּנַאי קוֹדֵם לְמַעֲשֶׂה; לְאַפּוֹקֵי הָכָא – דְּמַעֲשֶׂה קוֹדֵם לִתְנַאי!
Así como allí, en las condiciones que Moisés estableció, el lenguaje de la condición precede a la acción resultante, pues primero enunció la condición y después describió el resultado si cumplían la condición: “Y les daréis la tierra de Galaad en heredad” (Números 32:29), así también, cualquier condición es válida solo cuando se enuncia antes de la acción resultante. Y esto sirve para excluir el caso mencionado aquí, donde la acción resultante de la entrega de la carta de divorcio precede a la condición. En consecuencia, según Rabí Meir, esta carta de divorcio no sería válida, incluso si el marido hubiera duplicado la condición.
אֶלָּא אָמַר רָבָא: מִשּׁוּם דְּמַעֲשֶׂה קוֹדֵם לִתְנַאי.
Más bien, Rava dijo: La condición no se aplica y la mujer está divorciada porque la acción de entregar el documento de divorcio precede a la condición.
מַתְקֵיף לַהּ רַב אַדָּא בַּר אַהֲבָה: טַעְמָא דְּמַעֲשֶׂה קוֹדֵם לִתְנַאי, הָא תְּנַאי קוֹדֵם לְמַעֲשֶׂה – לָא הָוֵי גִּיטָּא; מִכְּדֵי כֹּל תְּנָאֵי מֵהֵיכָא גָּמְרִינַן לְהוּ – מִתְּנַאי בְּנֵי גָּד וּבְנֵי רְאוּבֵן, מָה הָתָם – תְּנַאי בְּדָבָר אֶחָד וּמַעֲשֶׂה בְּדָבָר אַחֵר, אַף כֹּל; לְאַפּוֹקֵי הָכָא –
Rav Adda bar Ahava objeta a esta explicación: La razón por la que el documento de divorcio es válido es que la acción precede a la condición, y la condición no entra en vigor. Pero, si la condición precediera a la acción, entonces no sería un documento de divorcio válido. Ahora bien, ¿de dónde aprendemos todas las halakhot de las condiciones? Se derivan de la condición de los hijos de Gad y de los hijos de Reuben. Así como allí hay una condición con respecto a un asunto, es decir, que lucharan junto con el resto del pueblo judío, y una acción resultante con respecto a otro asunto, es decir, que recibirían la tierra de Gilead, así también toda otra condición debe seguir este patrón. Esto sirve para excluir el caso mencionado aquí,

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