אֲמַר לֵיהּ: לָא. אֲמַר לֵיהּ: יָהֵיבְנָא לָךְ דְּמֵי פַּלְגָא דִּסְעוֹדְתָּיךְ! אֲמַר לֵיהּ: לָא. אֲמַר לֵיהּ: יָהֵיבְנָא לָךְ דְּמֵי כּוּלַּהּ סְעוֹדְתָּיךְ! אֲמַר לֵיהּ: לָא. נַקְטֵיהּ בִּידֵיהּ וְאוֹקְמֵיהּ וְאַפְּקֵיהּ.
El anfitrión le dijo: No, debes irte. Bar Kamtza le dijo: Te daré dinero por la mitad del banquete; solo no me eches. El anfitrión le dijo: No, debes irte. Entonces Bar Kamtza le dijo: Te daré dinero por todo el banquete; solo déjame quedarme. El anfitrión le dijo: No, debes irte. Finalmente, el anfitrión tomó a Bar Kamtza de la mano, lo levantó y lo sacó.
אָמַר: הוֹאִיל וַהֲווֹ יָתְבִי רַבָּנַן וְלָא מַחוֹ בֵּיהּ, שְׁמַע מִינַּהּ קָא נִיחָא לְהוּ, אֵיזִיל אֵיכוֹל בְּהוּ קוּרְצָא בֵּי מַלְכָּא. אֲזַל אֲמַר לֵיהּ לְקֵיסָר: מְרַדוּ בָּךְ יְהוּדָאֵי! אֲמַר לֵיהּ: מִי יֵימַר? אֲמַר לֵיהּ: שַׁדַּר לְהוּ קוּרְבָּנָא, חָזֵית אִי מַקְרְבִין לֵיהּ.
Después de haber sido expulsado del banquete, bar Kamtza dijo para sí: Puesto que los Sabios estaban sentados allí y no protestaron por las acciones del anfitrión, aunque vieron cómo me humillaba, aprende de ello que estaban complacidos con lo que hizo. Por lo tanto, iré e informaré [eikhul kurtza] contra ellos ante el rey. Fue y dijo al emperador: Los judíos se han rebelado contra ti. El emperador le dijo: ¿Quién dice que este es el caso? Bar Kamtza le dijo: Ve y ponlos a prueba; envíales una ofrenda para que sea llevada en honor del gobierno, y mira si ellos la sacrificarán.
אֲזַל שַׁדַּר בִּידֵיהּ עִגְלָא תִּלְתָּא. בַּהֲדֵי דְּקָאָתֵי שְׁדָא בֵּיהּ מוּמָא בְּנִיב שְׂפָתַיִם, וְאָמְרִי לַהּ בְּדוּקִּין שֶׁבָּעַיִן – דּוּכְתָּא דִּלְדִידַן הָוֵה מוּמָא, וּלְדִידְהוּ לָאו מוּמָא הוּא.
El emperador fue y envió con él un selecto becerro de tres años. Mientras bar Kamtza venía con el becerro al Templo, le hizo una lesión en el labio superior del becerro. Y algunos dicen que hizo la lesión en sus párpados, un lugar donde según nosotros, es decir, la halakha, es una lesión, pero según ellos, las reglas gentiles para sus ofrendas, no es una lesión. Por lo tanto, cuando bar Kamtza llevó el animal al Templo, los sacerdotes no lo sacrificarían sobre el altar porque tenía una lesión, pero tampoco podían explicar esto satisfactoriamente a las autoridades gentiles, que no lo consideraban lesionado.
סְבוּר רַבָּנַן לְקָרוֹבֵיהּ מִשּׁוּם שְׁלוֹם מַלְכוּת. אֲמַר לְהוּ רַבִּי זְכַרְיָה בֶּן אַבְקוּלָס: יֹאמְרוּ בַּעֲלֵי מוּמִין קְרֵיבִין לְגַבֵּי מִזְבֵּחַ! סְבוּר לְמִיקְטְלֵיהּ דְּלָא לֵיזִיל וְלֵימָא. אֲמַר לְהוּ רַבִּי זְכַרְיָה: יֹאמְרוּ מֵטִיל מוּם בַּקֳּדָשִׁים יֵהָרֵג!
A pesar del defecto, los Sabios pensaron sacrificar al animal como ofrenda debido a la necesidad de mantener la paz con el gobierno. Rabí Zekharya ben Avkolas les dijo: Si los sacerdotes hacen eso, la gente dirá que los animales con defecto pueden ser sacrificados como ofrendas sobre el altar. Los Sabios dijeron: Si no lo sacrificamos, entonces debemos impedir que bar Kamtza informe de esto al emperador. Los Sabios pensaron matarlo para que no fuera a hablar contra ellos. Rabí Zekharya les dijo: Si lo matan, la gente dirá que quien causa un defecto en animales sacrificiales debe ser ejecutado. Como resultado, no hicieron nada, la calumnia de bar Kamtza fue aceptada por las autoridades y, en consecuencia, comenzó la guerra entre los judíos y los romanos.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: עִנְוְותָנוּתוֹ שֶׁל רַבִּי זְכַרְיָה בֶּן אַבְקוּלָס, הֶחְרִיבָה אֶת בֵּיתֵנוּ, וְשָׂרְפָה אֶת הֵיכָלֵנוּ, וְהִגְלְתָנוּ מֵאַרְצֵנוּ.
Rabí Yoḥanan dice: La humildad excesiva de Rabí Zekharya ben Avkolas destruyó nuestro Templo, quemó nuestro Santuario y nos exilió de nuestra tierra.
שַׁדַּר עִלָּוַיְיהוּ לְנֵירוֹן קֵיסָר. כִּי קָאָתֵי; שְׁדָא גִּירָא לְמִזְרָח – אֲתָא נְפַל בִּירוּשָׁלַיִם. לְמַעֲרָב – אֲתָא נְפַל בִּירוּשָׁלַיִם. לְאַרְבַּע רוּחוֹת הַשָּׁמַיִם – אֲתָא נְפַל בִּירוּשָׁלַיִם.
Entonces las autoridades romanas enviaron a Nerón César contra los judíos. Cuando llegó a Jerusalén, quiso poner a prueba su destino. Disparó una flecha hacia el este y la flecha vino y cayó en Jerusalén. Luego disparó otra flecha hacia el oeste y esta también cayó en Jerusalén. Disparó una flecha en las cuatro direcciones de los cielos, y cada vez la flecha cayó en Jerusalén.
אֲמַר לֵיהּ לְיָנוֹקָא: פְּסוֹק לִי פְּסוּקָיךְ. אֲמַר לֵיהּ: ״וְנָתַתִּי אֶת נִקְמָתִי בֶּאֱדוֹם בְּיַד עַמִּי יִשְׂרָאֵל וְגוֹ׳״. אָמַר: קוּדְשָׁא בְּרִיךְ הוּא בָּעֵי לַחֲרוֹבֵי בֵּיתֵיהּ, וּבָעֵי לְכַפּוֹרֵי יְדֵיהּ בְּהָהוּא גַּבְרָא. עֲרַק וַאֲזַל וְאִיגַּיַּיר, וּנְפַק מִינֵּיהּ רַבִּי מֵאִיר.
Nerón realizó entonces otra prueba: Le dijo a un niño: Dime un versículo que aprendiste hoy. Él le dijo lo siguiente: “Y pondré Mi venganza sobre Edom por mano de Mi pueblo Israel” (Ezequiel 25:14). Nerón dijo: El Santo, Bendito sea, desea destruir Su Templo, y desea limpiarse las manos con ese hombre, es decir, conmigo. Los romanos están asociados con Edom, los descendientes de Esaú. Si continúo en esta misión, finalmente seré castigado por haber servido como agente de Dios para llevar a cabo la destrucción. Entonces huyó y se convirtió, y finalmente Rabí Meir descendió de él.
שַׁדְּרֵיהּ עִילָּוַיְיהוּ לְאַסְפַּסְיָינוּס קֵיסָר. אֲתָא, צָר עֲלַהּ תְּלָת שְׁנֵי. הֲווֹ בַּהּ הָנְהוּ תְּלָתָא עַתִּירֵי: נַקְדִּימוֹן בֶּן גּוּרְיוֹן, וּבֶן כַּלְבָּא שָׂבוּעַ, וּבֶן צִיצִית הַכֶּסֶת. נַקְדִּימוֹן בֶּן גּוּרְיוֹן – שֶׁנָּקְדָה לוֹ חַמָּה בַּעֲבוּרוֹ. בֶּן כַּלְבָּא שָׂבוּעַ, שֶׁכׇּל הַנִּכְנָס לְבֵיתוֹ כְּשֶׁהוּא רָעֵב כְּכֶלֶב, יוֹצֵא כְּשֶׁהוּא שָׂבֵעַ. בֶּן צִיצִית הַכֶּסֶת – שֶׁהָיְתָה צִיצָתוֹ נִגְרֶרֶת עַל גַּבֵּי כְּסָתוֹת. אִיכָּא דְּאָמְרִי: שֶׁהָיְתָה כִּסְתּוֹ מוּטֶּלֶת בֵּין גְּדוֹלֵי רוֹמִי.
Entonces las autoridades romanas enviaron al César Vespasiano contra los judíos. Él vino y puso sitio a Jerusalén durante tres años. Había en ese tiempo en Jerusalén estos tres hombres ricos: Nakdimon ben Guryon, ben Kalba Savua y ben Tzitzit HaKesat. La Guemará explica sus nombres: Nakdimon ben Guryon fue llamado por ese nombre porque el sol brilló [nakad] en su favor, como se relata en otra parte (véase Ta’anit 19b), que una vez el sol continuó brillando para evitar que sufriera una pérdida considerable. Ben Kalba Savua fue llamado así porque cualquiera que entraba en su casa cuando estaba hambriento como un perro [kelev] salía saciado [save’a]. Ben Tzitzit HaKesat era conocido por ese nombre porque sus flecos rituales [tzitzit] se arrastraban sobre mantas [keset], lo que significa que no caminaba por la calle con los pies sobre el suelo, sino que colocaban mantas debajo de él. Hay quienes dicen que su asiento [kiseh] se encontraba entre los nobles de Roma, lo que significa que se sentaba entre ellos.
חַד אֲמַר לְהוּ: אֲנָא זָיֵינָּא לְהוּ בְּחִיטֵּי וּשְׂעָרֵי, וְחַד אֲמַר לְהוּ: בִּדְחַמְרָא וּבִדְמִלְחָא וּמִשְׁחָא, וְחַד אֲמַר לְהוּ: בִּדְצִיבֵי. וְשַׁבַּחוּ רַבָּנַן לִדְצִיבֵי, דְּרַב חִסְדָּא כֹּל אַקְלִידֵי הֲוָה מָסַר לְשַׁמָּעֵיהּ, בַּר מִדְּצִיבֵי. דְּאָמַר רַב חִסְדָּא: אֲכַלְבָּא דְחִיטֵּי בָּעֵי שִׁיתִּין אֲכַלְבֵּי דְצִיבֵי. הֲוָה לְהוּ לְמֵיזַן עֶשְׂרִים וְחַד שַׁתָּא.
Estas tres personas ricas ofrecieron su ayuda. Una de ellas dijo a los líderes de la ciudad: Yo alimentaré a los residentes con trigo y cebada. Y una de ellas dijo a los líderes de la ciudad: Proveeré a los residentes vino, sal y aceite. Y una de ellas dijo a los líderes de la ciudad: Suministraré a los residentes madera. La Guemará comenta: Y los Sabios dieron elogio especial a quien dio la madera, ya que este fue un regalo especialmente costoso. Así como Rav Ḥisda entregaba todas las llaves [aklidei] a su sirviente, excepto la llave de su cobertizo para almacenar madera, que él consideraba la más importante de todas. Como dijo Rav Ḥisda: Un granero [akhleva] de trigo requiere sesenta depósitos de madera como combustible para cocinar y hornear. Estos tres hombres ricos tenían entre ellos suficientes mercancías para sostener a los sitiados durante veintiún años.
הֲווֹ בְּהוּ הָנְהוּ בִּרְיוֹנֵי, אֲמַרוּ לְהוּ רַבָּנַן: נִיפּוֹק וְנַעֲבֵיד שְׁלָמָא בַּהֲדַיְיהוּ. לָא שַׁבְקִינְהוּ. אֲמַרוּ לְהוּ: נִיפּוֹק וְנַעֲבֵיד קְרָבָא בַּהֲדַיְיהוּ, אֲמַרוּ לְהוּ רַבָּנַן: לָא מִסְתַּיְּיעָא מִילְּתָא. קָמוּ קְלֹנְהוּ לְהָנְהוּ אַמְבָּרֵי דְּחִיטֵּי וּשְׂעָרֵי, וַהֲוָה כַּפְנָא.
Había ciertos zelotes entre el pueblo de Jerusalén. Los Sabios les dijeron: Salgamos y hagamos la paz con los romanos. Pero los zelotes no se lo permitieron. Los zelotes dijeron a los Sabios: Salgamos y entablemos batalla contra los romanos. Pero los Sabios les dijeron: No tendrán éxito. Sería mejor que esperaran hasta que se rompiera el asedio. Para obligar a los habitantes de la ciudad a entrar en batalla, los zelotes se levantaron y quemaron estos graneros [ambarei] de trigo y cebada, y hubo una hambruna general.
מָרְתָּא בַּת בַּיְיתּוֹס עַתִּירְתָּא דִּירוּשָׁלַיִם הַוְיָא. שַׁדַּרְתֵּהּ לִשְׁלוּחַה,ּ וַאֲמַרָה לֵיהּ: זִיל אַיְיתִי לִי סְמִידָא. אַדַּאֲזַל אִיזְדַּבַּן. אֲתָא אֲמַר לַהּ: סְמִידָא לֵיכָּא, חִיוָּרְתָּא אִיכָּא. אֲמַרָה לֵיהּ: זִיל אַיְיתִי לִי. אַדַּאֲזַל אִיזְדַּבַּן. אֲתָא וַאֲמַר לַהּ: חִיוָּרְתָּא לֵיכָּא, גּוּשְׁקְרָא אִיכָּא. אֲמַרָה לֵיהּ: זִיל אַיְיתִי לִי. אַדַּאֲזַל אִזְדַּבַּן. אֲתָא וַאֲמַר לַהּ: גּוּשְׁקְרָא לֵיכָּא, קִימְחָא דִשְׂעָרֵי אִיכָּא. אֲמַרָה לֵיהּ: זִיל אַיְיתִי לִי. אַדַּאֲזַל אִיזְדַּבַּן.
Con respecto a esta hambruna, se relata que Marta bat Baitos era una de las mujeres ricas de Jerusalén. Ella envió a su agente y le dijo: Ve a traerme harina fina [semida]. Para cuando fue, la harina fina ya estaba agotada. Él volvió y le dijo: No hay harina fina, pero hay harina común. Ella le dijo: Ve entonces y tráeme harina común. Para cuando fue, la harina común también estaba agotada. Él volvió y le dijo: No hay harina común, pero hay harina gruesa [gushkera]. Ella le dijo: Ve entonces y tráeme harina gruesa. Para cuando fue, la harina gruesa ya estaba agotada. Él volvió y le dijo: No hay harina gruesa, pero hay harina de cebada. Ella le dijo: Ve entonces y tráeme harina de cebada. Pero una vez más, para cuando fue, la harina de cebada también estaba agotada.
הֲוָה שְׁלִיפָא מְסָאנָא, אֲמַרָה: אִיפּוֹק וְאֶחְזֵי אִי מַשְׁכַּחְנָא מִידֵּי לְמֵיכַל. אִיתִיב לַהּ פַּרְתָּא בְּכַרְעַאּ, וּמִתָה.
Ella acababa de quitarse los zapatos, pero dijo: Yo misma saldré y veré si puedo encontrar algo de comer. Pisó estiércol, que se le pegó al pie, y, vencida por el asco, murió.
קָרֵי עֲלַהּ רַבָּן יוֹחָנָן בֶּן זַכַּאי: ״הָרַכָּה בְךָ וְהָעֲנוּגָּה אֲשֶׁר לֹא נִסְּתָה כַף רַגְלָהּ״. אִיכָּא דְּאָמְרִי: גְּרוֹגֶרֶת דְּרַבִּי צָדוֹק אֲכַלָה, וְאִיתְּנִיסָא וּמִתָה. דְּרַבִּי צָדוֹק יְתֵיב אַרְבְּעִין שְׁנִין בְּתַעֲנִיתָא דְּלָא לֵיחָרֵב יְרוּשָׁלַיִם, כִּי הֲוָה אָכֵיל מִידֵּי הֲוָה מִיתְחֲזֵי מֵאַבָּרַאי. וְכִי הֲוָה בָּרֵיא, מַיְיתִי לֵיהּ גְּרוֹגְרוֹת, מָיֵיץ מַיַּיְהוּ וְשָׁדֵי לְהוּ.
Rabban Yoḥanan ben Zakkai leyó acerca de ella un versículo que se encuentra en la sección de la Torah que enumera las maldiciones que sobrevendrán a Israel: “La mujer más tierna y delicada entre vosotros, que no se atrevería a poner la planta de su pie sobre la tierra” (Deuteronomio 28:56). Hay quienes dicen que ella no pisó estiércol, sino que comió un higo de Rabbi Tzadok, sintió repugnancia y murió. ¿Qué eran estos higos? Rabbi Tzadok ayunó durante cuarenta años, orando para que Jerusalén no fuera destruida. Quedó tan demacrado por los ayunos que, cuando comía algo, se veía desde el exterior de su cuerpo. Y cuando comía después de un ayuno, le traían higos y él les chupaba el líquido y arrojaba el resto lejos. Fue uno de esos higos el que encontró Marta bat Baitos y el que causó su muerte.
כִּי הֲוָה קָא נִיחָא נַפְשַׁהּ, אַפִּיקְתֵּהּ לְכֹל דַּהֲבַהּ וְכַסְפַּהּ שְׁדֵיתֵיהּ בְּשׁוּקָא, אֲמַרָה: הַאי לְמַאי מִיבְּעֵי לִי! וְהַיְינוּ דִּכְתִיב: ״כַּסְפָּם בְּחוּצוֹת יַשְׁלִיכוּ״.
Además, se relata que mientras estaba muriendo, sacó todo su oro y plata y lo arrojó en el mercado. Ella dijo: ¿Para qué necesito esto? Y esto es como está escrito: “Arrojarán su plata en las calles y su oro será como cosa impura; su plata y su oro no podrán librarlos en el día de la ira del Señor; no saciarán sus almas ni llenarán sus entrañas” (Ezequiel 7:19).
אַבָּא סִקְרָא – רֵישׁ בִּרְיוֹנֵי דִּירוּשָׁלַיִם, בַּר אֲחָתֵיהּ דְּרַבָּן יוֹחָנָן בֶּן זַכַּאי הֲוָה. שְׁלַח לֵיהּ: תָּא בְּצִינְעָא לְגַבַּאי. אֲתָא. אֲמַר לֵיהּ: עַד אֵימַת עָבְדִיתוּ הָכִי, וְקָטְלִיתוּ לֵיהּ לְעָלְמָא בְּכַפְנָא? אֲמַר לֵיהּ: מַאי אֶיעֱבֵיד, דְּאִי אָמֵינָא לְהוּ מִידֵּי קָטְלוּ לִי! אֲמַר לֵיהּ: חֲזִי לִי תַּקַּנְתָּא לְדִידִי דְּאֶיפּוֹק, אֶפְשָׁר דְּהָוֵי הַצָּלָה פּוּרְתָּא.
§ La Guemará relata: Abba Sikkara era el líder de los zelotes [biryonei] de Jerusalén y el hijo de la hermana de Rabán Yoḥanan ben Zakkai. Rabán Yoḥanan ben Zakkai envió un mensaje a él: Ven a verme en secreto. Él vino, y Rabán Yoḥanan ben Zakkai le dijo: ¿Hasta cuándo harán esto y matarán a todos por hambre? Abba Sikkara le dijo: ¿Qué puedo hacer? Porque si les digo algo, me matarán. Rabán Yoḥanan ben Zakkai le dijo: Muéstrame un método para que yo pueda salir de la ciudad, y es posible que por medio de esto haya alguna pequeña salvación.
אֲמַר לֵיהּ: נְקוֹט נַפְשָׁךְ בִּקְצִירֵי, וְלֵיתוֹ כּוּלֵּי עָלְמָא וְלִישַׁיְּילוּ בָּךְ, וְאַיְיתִי מִידֵּי סַרְיָא וְאַגְנִי גַּבָּךְ, וְלֵימְרוּ דְּנָח נַפְשָׁךְ. וְלִיעַיְּילוּ בָּךְ תַּלְמִידָךְ וְלָא לֵיעוּל בָּךְ אִינִישׁ אַחֲרִינָא, דְּלָא לַרְגְּשׁוּן בָּךְ דְּקַלִּיל אַתְּ, דְּאִינְהוּ יָדְעִי דְּחַיָּיא קַלִּיל מִמִּיתָא.
Abba Sikkara le dijo: Esto es lo que debes hacer: Finge estar enfermo, y haz que todos vengan a preguntar por tu bienestar, para que se difunda la noticia sobre tu delicado estado. Después, trae algo podrido y colócalo cerca de ti, para que la gente diga que has muerto y te estás descomponiendo. Y entonces, haz que tus estudiantes entren para llevarte al entierro, y no dejes entrar a nadie más para que los zelotes no noten que todavía estás liviano. Pues los zelotes saben que una persona viva es más liviana que una muerta.
עָבֵיד הָכִי. נִכְנַס בּוֹ רַבִּי אֱלִיעֶזֶר מִצַּד אֶחָד, וְרַבִּי יְהוֹשֻׁעַ מִצַּד אַחֵר. כִּי מְטוֹ לְפִיתְחָא, בְּעוֹ לְמִדְקְרֵיהּ. אֲמַר לְהוּ: יֹאמְרוּ: רַבָּן דָּקְרוּ! בְּעוֹ לְמִדְחֲפֵיהּ. אֲמַר לְהוּ: יֹאמְרוּ: רַבָּן דָּחֲפוּ! פְּתַחוּ לֵיהּ בָּבָא, נְפַק.
Rabán Yoḥanan ben Zakkai hizo esto. El rabino Eliezer entró por un lado y el rabino Yehoshua por el otro lado para sacarlo. Cuando llegaron a la entrada de la ciudad por dentro, los guardias, que eran de la facción de los zelotes, quisieron atravesarlo con sus espadas para cerciorarse de que realmente estaba muerto, como era la práctica habitual. Abba Sikkara les dijo: Los romanos dirán que ellos atraviesan incluso a su maestro. Entonces los guardias quisieron al menos empujarlo para ver si todavía estaba vivo, en cuyo caso gritaría a causa del empujón. Abba Sikkara les dijo: Dirán que ellos empujan incluso a su maestro. Entonces los guardias abrieron la puerta y él fue sacado.
כִּי מְטָא לְהָתָם, אֲמַר: שְׁלָמָא עֲלָךְ מַלְכָּא, שְׁלָמָא עֲלָךְ מַלְכָּא. אֲמַר לֵיהּ: מִיחַיְּיבַתְּ תְּרֵי (קְטָלָא) [קָטְלִי], חֲדָא דְּלָאו מַלְכָּא אֲנָא וְקָא קָרֵית לִי מַלְכָּא, וְתוּ אִי מַלְכָּא אֲנָא עַד הָאִידָּנָא אַמַּאי לָא אָתֵית לְגַבַּאי. אֲמַר לֵיהּ: דְּקָאָמְרַתְּ לָאו מַלְכָּא אֲנָא,
Cuando Rabán Yoḥanan ben Zakkai llegó allí, es decir, al campamento romano, dijo: Saludos a ti, oh rey; saludos a ti, oh rey. Vespasiano le dijo: Eres pasible de dos penas de muerte, una porque yo no soy rey y, sin embargo, me llamas rey, y además, si soy rey, ¿por qué no viniste a mí hasta ahora? Rabán Yoḥanan ben Zakkai le dijo: En cuanto a lo que dijiste sobre ti mismo: yo no soy rey,