בִּזְמַן שֶׁהַיּוֹבֵל נוֹהֵג, רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר: מֵבִיא וְקוֹרֵא. רֵישׁ לָקִישׁ אָמַר: מֵבִיא וְאֵינוֹ קוֹרֵא.
en el tiempo en que el Jubileo se practica, y toda venta de tierra es solo por su producción, porque la tierra vuelve a sus propietarios originales en el Año del Jubileo, Rabí Yoḥanan dice: El comprador trae los primeros frutos y recita los versículos. Reish Lakish dice: El comprador trae los primeros frutos pero no recita los versículos.
רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר מֵבִיא וְקוֹרֵא – קִנְיַן פֵּירוֹת כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי. רֵישׁ לָקִישׁ אָמַר מֵבִיא וְאֵינוֹ קוֹרֵא – קִנְיַן פֵּירוֹת לָאו כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי.
La Guemará explica: Rabí Yoḥanan dice que el comprador trae los primeros frutos y recita los versículos, porque sostiene que la adquisición de un objeto por sus frutos se considera como la adquisición del objeto mismo. En consecuencia, quien trae los frutos puede recitar con verdad: “La tierra que Tú, Señor, me has dado” (Deuteronomio 26:10). Reish Lakish dice que el comprador trae los primeros frutos pero no recita los versículos, porque sostiene que la adquisición de un objeto por sus frutos no se considera como la adquisición del objeto mismo.
וּצְרִיכָא. דְּאִי אִיתְּמַר בְּהָהִיא, בְּהָהִיא קָאָמַר רֵישׁ לָקִישׁ, דְּכִי קָא נָחֵית – אַדַּעְתָּא דְפֵירָא קָא נָחֵית; אֲבָל בְּהָךְ – דְּאַדַּעְתָּא דְגוּפֵיהּ קָא נָחֵית, אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לְרַבִּי יוֹחָנָן.
La Guemará comenta: Y es necesario exponer la disputa entre Rabí Yoḥanan y Reish Lakish en ambos casos. Porque si se hubiera expuesto solo en aquel caso, con respecto a quien adquiere un campo por sus frutos, se podría decir que es solo en aquel caso que Reish Lakish dice que no recita los versículos, ya que ya cuando él descendió al campo, es decir, tomó posesión de la tierra, descendió con la intención de adquirir solo los frutos, como se estipuló en el momento de la venta; pero en este caso, con respecto a quien compra el campo cuando se practica el Año del Jubileo, cuando descendió al campo con la intención de adquirir la tierra misma, di que concede a Rabí Yoḥanan que recita los versículos. Por lo tanto, es necesario declarar explícitamente que Reish Lakish sostiene que tampoco en este caso recita los versículos.
וְאִי אִיתְּמַר בְּהָא, בְּהָא קָאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן, אֲבָל בְּהָךְ אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לְרֵישׁ לָקִישׁ; צְרִיכָא.
Y si esto fue declarado solo en este caso, con respecto a quien compra el campo cuando se practica el Año del Jubileo, se podría decir que es solo en este caso que Rabí Yoḥanan dice que es como la adquisición del objeto mismo y recita los versículos, ya que compró el campo para poseerlo plenamente; pero en aquel caso, donde la venta fue solo con respecto a los frutos, di que él concede a Reish Lakish que no recita los versículos. Por lo tanto, es necesario exponer la disputa en ambos casos.
תָּא שְׁמַע: הַקּוֹנֶה אִילָן וְקַרְקָעוֹ – מֵבִיא וְקוֹרֵא! הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – בִּזְמַן שֶׁאֵין הַיּוֹבֵל נוֹהֵג.
La Guemará ofrece una prueba en apoyo de la opinión de Rabí Yoḥanán: Ven y escucha una prueba de la mishná (Bikkurim 1:11): Quien adquiere un árbol y la tierra circundante trae los primeros frutos de esos árboles y recita los versículos, aunque está obligado a devolver la tierra en el Año del Jubileo. La Guemará responde: ¿De qué estamos tratando aquí según la opinión de Reish Lakish? La mishná se refiere a quien adquiere un árbol y la tierra circundante en el tiempo en que el Jubileo no se practica, por lo que la adquisición es permanente.
תָּא שְׁמַע: הַקּוֹנֶה שְׁנֵי אִילָנוֹת בְּתוֹךְ שָׂדֵהוּ שֶׁל חֲבֵירוֹ – מֵבִיא וְאֵינוֹ קוֹרֵא. הָא שְׁלֹשָׁה – מֵבִיא וְקוֹרֵא! הָכָא נָמֵי בִּזְמַן שֶׁאֵין הַיּוֹבֵל נוֹהֵג.
La Guemará sugiere otra prueba en apoyo de la opinión de Rabí Yoḥanan: Ven y escucha una prueba de la mishná (Bikkurim 1:6): Quien adquiere dos árboles en el campo de otro trae los primeros frutos de esos árboles pero no recita los versículos, ya que adquiere solo los árboles pero no la tierra. Pero si alguien adquiere tres árboles, trae los primeros frutos de esos árboles y recita los versículos, porque también adquiere la tierra que rodea los árboles, a pesar de que la tierra retorna en el Año del Jubileo. La Guemará rechaza esto: Aquí también, Reish Lakish explicaría que la mishná se refiere a quien adquiere tres árboles en el tiempo en que el Jubileo no se practica.
וְהַשְׁתָּא דְּאָמַר רַב חִסְדָּא: מַחְלוֹקֶת בְּיּוֹבֵל שֵׁנִי, אֲבָל בְּיּוֹבֵל רִאשׁוֹן – דִּבְרֵי הַכֹּל מֵבִיא וְקוֹרֵא, דְּאַכַּתִּי לָא סְמַךְ דַּעְתַּיְיהוּ; לָא קַשְׁיָא: הָא בְּיוֹבֵל רִאשׁוֹן, הָא בְּיוֹבֵל שֵׁנִי.
La Guemará comenta: Y ahora que Rav Ḥisda dijo: la disputa entre Rabí Yoḥanan y Reish Lakish es con respecto a una tierra vendida durante el segundo Jubileo, después de que el pueblo judío ya hubiera practicado una vez el Año del Jubileo y la gente pudiera confiar en que la tierra sería devuelta en el Año del Jubileo, pero con respecto a una tierra vendida durante el primer Jubileo, que fue practicado por los judíos inmediatamente después de su entrada en Eretz Yisrael, todos están de acuerdo en que él trae las primicias y recita los versículos, ya que todavía no confiaban en el hecho de que los campos serían devueltos, no hay necesidad de afirmar que según Reish Lakish estas mishnayot se refieren a cuando el Año del Jubileo no se practicaba. Más bien, se podría responder que no es difícil: Esto, las mishnayot que afirman que él trae las primicias y recita los versículos, se refieren a una tierra vendida durante el primer Jubileo. Aquello, donde Reish Lakish dictamina que él trae las primicias pero no recita los versículos, se refiere a una tierra vendida durante el segundo Jubileo.
לֵימָא כְּתַנָּאֵי: מִנַּיִן לַלּוֹקֵחַ שָׂדֶה מֵאָבִיו, וְהִקְדִּישָׁהּ, וְאַחַר כָּךְ מֵת אָבִיו – מִנַּיִין שֶׁתְּהֵא לְפָנָיו כִּשְׂדֵה אֲחוּזָּה?
La Guemará sugiere: Digamos que la disputa entre Rabí Yoḥanan y Reish Lakish es paralela a una disputa entre tanaím. La halajá es que, si alguien consagró pero no redimió su campo ancestral, y la tesorería del Templo lo vendió a otro judío, se convierte en propiedad del sacerdocio en el Año del Jubileo. Sin embargo, si alguien compra un campo de otro judío y lo consagra, vuelve al propietario original en el Año del Jubileo. La baraita enseñó: ¿De dónde se deriva que quien compra un campo de su padre en el tiempo en que se practicaba el Año del Jubileo y lo consagra, y después su padre muere, de dónde se deriva que debe ser considerado ante él como un campo ancestral, y no vuelve a la propiedad del hijo en el Año del Jubileo?
תַּלְמוּד לוֹמַר: ״אִם אֶת שְׂדֵה מִקְנָתוֹ אֲשֶׁר לֹא מִשְּׂדֵה אֲחוּזָּתוֹ״ – שָׂדֶה שֶׁאֵינָהּ רְאוּיָה לִהְיוֹת שְׂדֵה אֲחוּזָּה, יָצְתָה זוֹ שֶׁרְאוּיָה לִהְיוֹת שְׂדֵה אֲחוּזָּה, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי שִׁמְעוֹן.
La baraita continúa: El versículo declara: “Y si consagra al Señor un campo que ha comprado, que no es del campo de su posesión ancestral” (Levítico 27:22). La adición de la frase: “Que no es del campo de su posesión ancestral” enseña que la halakha de que el campo vuelve al propietario original se aplica específicamente a un campo que no es apto para ser un campo ancestral, es decir, que él no lo heredaría en el futuro. Este campo, que el hijo tenía derecho a heredar después de haberlo consagrado, queda excluido, ya que es apto para ser un campo ancestral, aunque el hijo lo hubiera comprado. Esta es la declaración de Rabbi Yehuda y Rabbi Shimon.
רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: מִנַּיִין לַלּוֹקֵחַ שָׂדֶה מֵאָבִיו וּמֵת אָבִיו וְאַחַר כָּךְ הִקְדִּישָׁהּ, מִנַּיִין שֶׁתְּהֵא לְפָנָיו כִּשְׂדֵה אֲחוּזָּה? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״אִם אֶת שְׂדֵה מִקְנָתוֹ אֲשֶׁר לֹא מִשְּׂדֵה אֲחוּזָּתוֹ״ – שָׂדֶה שֶׁאֵינָהּ שְׂדֵה אֲחוּזָּה, יָצְתָה זוֹ שֶׁהִיא שְׂדֵה אֲחוּזָּה. וְאִילּוּ לְרַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי שִׁמְעוֹן, מֵת אָבִיו וְאַחַר כָּךְ הִקְדִּישָׁהּ – לָא צְרִיכָא קְרָא.
La baraita continúa: Rabí Meir dice: ¿De dónde se deriva que quien compra un campo de su padre en el tiempo en que se practicaba el Año del Jubileo y su padre murió, y después lo consagró, de dónde se deriva que debe ser considerado para él como un campo ancestral, y no vuelve al hijo en el Año del Jubileo? El versículo declara: “Y si consagra al Señor un campo que ha comprado, que no es del campo de su campo ancestral.” La adición de la frase: “Que no es del campo de su campo ancestral” enseña que la halakha de que el campo vuelve al propietario original se aplica específicamente a un campo que no es un campo ancestral, es decir, que no lo heredó. Este campo, que el hijo heredó antes de consagrarlo, queda excluido, ya que es un campo ancestral, mientras que, según la opinión de Rabí Yehuda y Rabí Shimon, no se requiere un versículo para enseñar que en un caso en que su padre murió, y él lo consagró después, se considera un campo ancestral, pues esto es obvio. La Guemará explica por qué los otros tanna’im no requieren un versículo para enseñar la halakha en el caso discutido por Rabí Meir:
מַאי, לָאו בְּהָא קָמִיפַּלְגִי? דְּרַבִּי מֵאִיר סָבַר: קִנְיַן פֵּירוֹת כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי, וּבְהָא – בְּמִיתַת אָבִיו הוּא דְּלָא יָרֵית וְלָא מִידֵּי, וְהִלְכָּךְ מֵת אָבִיו וְאַחַר כָּךְ הִקְדִּישָׁהּ – צְרִיךְ קְרָא;
La Guemará aclara: ¿Qué, acaso no es que discuten sobre esto, pues Rabí Meir sostiene: La adquisición de un objeto para sus frutos se considera como la adquisición del objeto mismo, y en este caso, cuando él compró el campo, es decir, los derechos sobre los frutos, de su padre antes de su muerte, es el caso de que no hereda nada cuando su padre muere, ya que ya había adquirido la propiedad del campo cuando lo compró de su padre, y nada cambió con la muerte de su padre; y por lo tanto, si su padre murió y él lo consagró después, entonces es necesario un versículo para enseñar que se lo trata como un campo ancestral, pues se podría haber pensado que el campo es enteramente suyo como resultado de la compra, y no por una herencia ancestral.
רַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי שִׁמְעוֹן סָבְרִי: קִנְיַן פֵּירוֹת לָאו כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי, וּבְהָא – בְּמִיתַת אָבִיו הַשְׁתָּא הוּא דְּקָא יָרֵית, וְהִלְכָּךְ מֵת אָבִיו וְאַחַר כָּךְ הִקְדִּישָׁהּ – לָא צְרִיכָא קְרָא; וְכִי אִיצְטְרִיךְ קְרָא – לְהִקְדִּישָׁהּ וְאַחַר כָּךְ מֵת אָבִיו הוּא דְּאִיצְטְרִיךְ.
Mientras que Rabí Yehuda y Rabí Shimon sostienen que la adquisición de un objeto por sus frutos no se considera como la adquisición del objeto mismo, y en este caso, cuando había comprado el campo de su padre antes de que su padre muriera, con la muerte de su padre ahora hereda también el campo, ya que hasta ahora solo poseía los derechos sobre los frutos; y por lo tanto, si su padre murió y él consagró el campo después, no es necesario un versículo para enseñar que es un campo ancestral, pues es obvio que ahora lo posee debido a su herencia. Y cuando era necesario un versículo, era para un caso en que él consagró el campo y su padre murió después; para eso era necesario.
אָמַר רַב נַחְמָן בַּר יִצְחָק: לְעוֹלָם אֵימָא לָךְ, בְּעָלְמָא קָסָבְרִי רַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי שִׁמְעוֹן קִנְיַן פֵּירוֹת כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי. וְהָכָא, רַבִּי יְהוּדָה וְרַבִּי שִׁמְעוֹן קְרָא אַשְׁכַּחוּ וּדְרוּשׁ – לִכְתּוֹב רַחֲמָנָא ״אִם אֶת שְׂדֵה מִקְנָתוֹ אֲשֶׁר לֹא אֲחוּזָּתוֹ״; מַאי ״מִשְּׂדֵה אֲחוּזָּתוֹ״? שָׂדֶה שֶׁאֵינָהּ רְאוּיָה לִהְיוֹת שְׂדֵה אֲחוּזָּה – יָצְתָה זוֹ, שֶׁרְאוּיָה לִהְיוֹת שְׂדֵה אֲחוּזָּה.
La Guemará rechaza esta explicación de la disputa. Rav Naḥman bar Yitzḥak dijo: En realidad, yo podría decirte que, en general, Rabbi Yehuda y Rabbi Shimon sostienen que la adquisición de un objeto por sus frutos se considera como la adquisición del objeto mismo, y están de acuerdo en que el versículo es necesario para enseñar la halakha con respecto a un caso en el que él consagró el campo después de la muerte de su padre. Y aquí, Rabbi Yehuda y Rabbi Shimon encontraron otro elemento del versículo y lo expusieron. Sostienen que, si el versículo enseña la halakha solo en el caso en que él consagró el campo después de la muerte de su padre, entonces que el Misericordioso escriba en la Torah: Y si santifica al Señor un campo que ha comprado, que no es su campo ancestral. ¿Cuál es el significado de la expresión: “De su campo ancestral” (Levítico 27:22)? Esto enfatiza: Un campo que no es apto para ser un campo ancestral, es decir, que no lo heredaría en el futuro. Este campo, que el hijo tenía derecho a heredar después de haberlo consagrado, queda excluido, ya que es apto para ser un campo ancestral, aunque el hijo lo hubiera comprado.
אָמַר רַב יוֹסֵף: אִי לָאו דְּאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן קִנְיַן פֵּירוֹת כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי, לֹא מָצָא יָדָיו וְרַגְלָיו בְּבֵית הַמִּדְרָשׁ. דְּאָמַר רַבִּי אַסִּי אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: הָאַחִין שֶׁחָלְקוּ – לָקוֹחוֹת הֵן, וּמַחְזִירִין זֶה לָזֶה בְּיוֹבֵל;
Rav Yosef dijo: De no ser por el hecho de que Rabí Yoḥanan dijo que la adquisición de un objeto para sus frutos se considera como la adquisición del objeto mismo, no encontraría sus manos ni sus pies en la casa de estudio, es decir, habría una contradicción entre las declaraciones de Rabí Yoḥanan. Como dice Rav Asi que Rabí Yoḥanan dice: Los hermanos que dividieron una propiedad recibida como herencia son considerados compradores unos de otros, y como compradores de tierra deben devolver las porciones unos a otros en el año del Jubileo, momento en el cual podrán redistribuir la propiedad.
וְאִי סָלְקָא דַעְתָּךְ לָאו כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי, לָא מַשְׁכַּחַתְּ דְּמַיְיתֵי בִּיכּוּרִים אֶלָּא חַד בַּר חַד עַד יְהוֹשֻׁעַ בִּן נוּן!
Y si se te ocurre decir que el estatus legal de la adquisición de un objeto por sus frutos no es como el de la adquisición del objeto mismo, entonces, según la opinión de Rabí Yoḥanan, encontrarás que uno trae las primicias por ley de la Torah solo cuando es hijo único de hijo único, y así sucesivamente, remontándose a la época de Josué, hijo de Nun. Solo en tal caso el hijo hereda plenamente la tierra. En cualquier otro caso, los hijos heredan solo los derechos sobre los frutos, ya que deben devolverse entre sí la tierra misma en el Año del Jubileo, y no podrían recitar los versículos relacionados con las primicias, puesto que no podrían referirse a la tierra que el Señor les ha dado. Dado que Rabí Yoḥanan sostiene que la adquisición de un objeto por sus frutos se considera como la adquisición del objeto mismo, cualquiera que herede tierra puede recitar los versículos.
אָמַר רָבָא: קְרָא וּמַתְנִיתָא מְסַיְּיעִי לֵיהּ לְרֵישׁ לָקִישׁ. קְרָא –
Rava dijo: Un versículo y una baraita respaldan la opinión de Reish Lakish. Un versículo, como está escrito: