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טֶבֶל וְחוּלִּין מְעוֹרָבִין זֶה בָּזֶה, דִּבְרֵי רַבִּי. רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל אוֹמֵר: שֶׁל גּוֹי – פָּטוּר, וְשֶׁל יִשְׂרָאֵל – חַיָּיב.
el producto cultivado en ese campo se considera producto no diezmado y no sagrado mezclados entre sí; esta es la declaración de Rabí Yehuda HaNasi. Rabán Shimon ben Gamliel dice: La porción del gentil está exenta de terumot y diezmos, y la porción del judío está obligada.
עַד כָּאן לָא פְּלִיגִי אֶלָּא דְּמָר סָבַר ״יֵשׁ בְּרֵירָה״. וּמַר סָבַר ״אֵין בְּרֵירָה״; אֲבָל דְּכוּלֵּי עָלְמָא – יֵשׁ קִנְיָן לְגוֹי בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל לְהַפְקִיעַ מִיַּד מַעֲשֵׂר!
La Guemará explica la inferencia: Ellos discrepan solo con respecto a la siguiente cuestión: Que un Sabio, Rabán Shimón ben Gamliel, sostiene que hay clarificación retroactiva, es decir, cuando dividan la producción, se aclarará quién poseía qué producción desde el principio. Y un Sabio, Rabí Yehuda HaNasi, sostiene que no hay clarificación retroactiva y, por lo tanto, dado que creció en un estado mixto, conserva ese estatus incluso después de que dividan la producción. Sin embargo, todos están de acuerdo en que un gentil tiene la capacidad de adquisición de tierra en Eretz Yisrael para causar la abrogación de la santidad de la tierra, retirándola de la obligación de diezmar su producción, ya que la porción del gentil se considera producción no sagrada.
הָכָא נָמֵי בְּסוּרְיָא; וְקָסָבַר כִּיבּוּשׁ יָחִיד לָא שְׁמֵיהּ כִּיבּוּשׁ.
La Guemará responde: Aquí también, se refiere a un caso en Siria, y él sostiene que la conquista de un individuo no se llama conquista, y un gentil tiene la capacidad de adquirir tierra en Siria para causar la anulación de la santidad de la tierra.
אָמַר רַב חִיָּיא בַּר אָבִין, תָּא שְׁמַע: הַמּוֹכֵר שָׂדֵהוּ לְגוֹי – לוֹקֵחַ וּמֵבִיא בִּיכּוּרִים מִפְּנֵי תִּיקּוּן הָעוֹלָם. מִפְּנֵי תִּיקּוּן הָעוֹלָם – אִין, מִדְּאוֹרָיְיתָא – לָא!
Rav Ḥiyya bar Avin dijo: Ven y escucha una prueba de la mishná: Quien vende su campo a un gentil debe comprar y traer los primeros frutos del campo que vendió, para el mejoramiento del mundo. Rav Ḥiyya bar Avin infiere: Para el mejoramiento del mundo, sí, debe traer los primeros frutos; sin embargo, por la ley de la Torah, no, no está obligado. Esto enseña que la adquisición de un gentil causa la anulación de la santidad de la tierra.
אָמַר רַב אָשֵׁי: שְׁתֵּי תַּקָּנוֹת הֲווֹ – מֵעִיקָּרָא הֲווֹ מַיְיתִי מִדְּאוֹרָיְיתָא; כֵּיוָן דַּחֲזוֹ דְּקָא מִקְּרִי וּמְזַבְּנִי, דְּסָבְרִי בִּקְדוּשְׁתַּיְיהוּ קָיְימָן, תַּקִּינוּ לְהוּ דְּלָא לַיְתוֹ;
Rav Ashi dijo: Hubo dos ordenanzas con respecto a este asunto. Inicialmente, quienes vendían sus campos a gentiles traían las primicias por ley de la Torah, pues sostenían que la adquisición de un gentil no anula la santidad de la tierra. Una vez que los Sabios vieron que los judíos vendían su tierra a gentiles cuando tenían la oportunidad, porque estos judíos pensaban que el hecho de que el judío todavía tuviera que traer las primicias indica que la tierra conserva su santidad, y por lo tanto no hay razón para no vender la tierra a gentiles, instituyeron para quienes venden tierra a gentiles que no trajeran las primicias, para enfatizar que la tierra no debe venderse a gentiles. Esta fue la primera ordenanza.
כֵּיוָן דַּחֲזוֹ דְּמַאן דְּלָא סַגִּי לֵיהּ – מְזַבֵּן, וְקָא מִשְׁתַּקְּעָן בְּיַד גּוֹיִם, הֲדַר תַּקִּינוּ לְהוּ דְּלַיְתוֹ.
Una vez que los Sabios vieron que aquellos que no podían mantenerse venderían su tierra a pesar de esta ordenanza, y los campos permanecerían en posesión de los gentiles y no serían redimidos, volvieron e instituyeron que debían traer las primicias para penalizar al vendedor, a fin de alentarlo a recomprar el campo. Esta fue la segunda ordenanza. Por lo tanto, no se puede probar a partir de la mishná si la adquisición de un gentil abroga o no la santidad de la tierra.
אִיתְּמַר: הַמּוֹכֵר שָׂדֵהוּ לְפֵירוֹת, רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר: מֵבִיא וְקוֹרֵא. רֵישׁ לָקִישׁ אָמַר: מֵבִיא וְאֵינוֹ קוֹרֵא.
§ Se declaró: Con respecto a quien vende su campo por solo su producto, es decir, que conserva la propiedad del campo mismo y vende a otra persona los derechos sobre todo su producto, Rabí Yoḥanan dice: El comprador trae las primicias de este campo al Templo y recita los versículos en la Torah asociados con la presentación de las primicias, en los que agradece a Dios por: “La tierra que Tú, Señor, me has dado” (Deuteronomio 26:10). Reish Lakish dice: Aunque el comprador trae las primicias, no recita los versículos, ya que no es su campo.
רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר מֵבִיא וְקוֹרֵא – קִנְיַן פֵּירוֹת כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי. רֵישׁ לָקִישׁ אָמַר מֵבִיא וְאֵינוֹ קוֹרֵא – קִנְיַן פֵּירוֹת לָאו כְּקִנְיַן הַגּוּף דָּמֵי.
La Guemará explica la razón detrás de la disputa: Rabí Yoḥanan dice que él trae los primeros frutos y recita los versículos porque sostiene que la adquisición de un objeto para sus frutos se considera como la adquisición del objeto mismo. Aunque el campo en sí no le pertenece, es como si hubiera adquirido el campo, porque en la práctica todos los frutos le pertenecen. Reish Lakish dice que él trae los primeros frutos y no recita los versículos porque sostiene que la adquisición de un objeto para sus frutos no se considera como la adquisición del objeto mismo.
אֵיתִיבֵיהּ רַבִּי יוֹחָנָן לְרֵישׁ לָקִישׁ: ״וּלְבֵיתְךָ״ – מְלַמֵּד, שֶׁאָדָם מֵבִיא בִּיכּוּרֵי אִשְׁתּוֹ, וְקוֹרֵא.
Rabí Yoḥanan planteó una objeción a Reish Lakish a partir de una baraita relativa a la ofrenda de las primicias, como dice el versículo: “Y te regocijarás por todo el bien que el Señor tu Dios te ha dado y a tu casa” (Deuteronomio 26:11). La expresión “tu casa” a menudo se refiere a una esposa. Por lo tanto, los Sabios dijeron: Esto enseña que un hombre trae las primicias de su esposa y recita los versículos pertinentes. Esto es así a pesar de que un marido adquiere el campo de su esposa solo en cuanto a los frutos. Parece, de esta baraita, que la adquisición de los frutos de un campo se considera como la adquisición del campo mismo.
אֲמַר לֵיהּ: שָׁאנֵי הָתָם, דִּכְתִיב ״וּלְבֵיתֶךָ״.
Reish Lakish le dijo: Allí es diferente, pues está escrito explícitamente: “Y a tu casa,” lo que enseña que, con respecto a las primicias, hay un decreto de la Escritura según el cual un campo perteneciente a la esposa de una persona también está incluido en la mitzvá. Esto no prueba que, en general, la adquisición de los frutos de un campo se considere como la adquisición del campo mismo.
וְאִיכָּא דְּאָמְרִי: אֵיתִיבֵיהּ רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן לָקִישׁ לְרַבִּי יוֹחָנָן: ״וּלְבֵיתֶךָ״ – מְלַמֵּד, שֶׁאָדָם מֵבִיא בִּיכּוּרֵי אִשְׁתּוֹ וְקוֹרֵא – הָתָם הוּא דִכְתִיב ״וּלְבֵיתֶךָ״, אֲבָל בְּעָלְמָא – לָא! אֲמַר לֵיהּ: טַעְמָא דִּידִי נָמֵי מֵהָכָא קָאָמֵינָא.
Y hay quienes dicen que tuvieron un intercambio diferente: Rabí Shimon ben Lakish planteó una objeción a Rabí Yoḥanan a partir de aquella baraita: Está escrito: “Y a tu casa,” lo cual enseña que un hombre trae los primeros frutos de su esposa, y recita los versículos pertinentes. Reish Lakish infiere de esto: Allí, es donde él trae los primeros frutos y recita los versículos a pesar de haber adquirido solo los derechos sobre los productos del campo de su esposa, como está escrito explícitamente: “Y a tu casa”; pero en general, no, quien adquirió solo los productos de un campo no recitaría los versículos. Rabí Yoḥanan le dijo: Yo también expongo mi razón a partir de aquí, pues veo la halakha de que un hombre trae los productos del campo de su esposa no como una excepción, sino como la fuente del principio general de que la adquisición de los productos de un campo se considera como la adquisición del campo mismo.
אֵיתִיבֵיהּ: הָיָה בָּא בַּדֶּרֶךְ וּבִיכּוּרֵי אִשְׁתּוֹ בְּיָדוֹ, וְשָׁמַע שֶׁמֵּתָה אִשְׁתּוֹ – מֵבִיא וְקוֹרֵא. מֵתָה – אִין, לֹא מֵתָה – לָא!
Reish Lakish planteó una objeción a Rabí Yoḥanan basándose en una baraita: Si iba viajando por el camino a Jerusalén y los primeros frutos del campo de su esposa estaban en su posesión, y oyó que su esposa murió, entonces él trae los primeros frutos y recita los versículos. Se puede inferir: Si ella murió, sí, él trae los frutos y recita los versículos, pues ahora ha heredado el campo mismo; pero si ella no murió, entonces no, no recita los versículos, porque la adquisición de los productos de un campo no se considera como la adquisición del campo mismo.
הוּא הַדִּין דְּאַף עַל גַּב דְּלֹא מֵתָה; וּמֵתָה אִצְטְרִיכָא לֵיהּ – סָלְקָא דַּעְתָּךְ אָמֵינָא לִיגְזוֹר מִשּׁוּם דְּרַבִּי יוֹסֵי בַּר חֲנִינָא –
La Guemará responde: Lo mismo es cierto en ese caso, que aunque ella no murió, él también trae los frutos y recita los versículos, pero era necesario que la baraita mencionara la posibilidad de que ella murió, porque podría habérsete ocurrido decir que debería haber un decreto rabínico en este caso debido a la declaración de Rabí Yosei bar Ḥanina con respecto a una halakha similar.
דְּאָמַר רַבִּי יוֹסֵי בַּר חֲנִינָא: בְּצָרָן, וְשִׁגְּרָן בְּיַד שָׁלִיחַ, וּמֵת שָׁלִיחַ בַּדֶּרֶךְ – מֵבִיא וְאֵינוֹ קוֹרֵא, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְלָקַחְתָּ״–״וְהֵבֵאתָ״ – עַד שֶׁתְּהֵא לְקִיחָה וַהֲבָאָה בְּאֶחָד; קָא מַשְׁמַע לַן.
Como dice Rabí Yosei bar Ḥanina: Si alguien cosechó sus primeros frutos y los envió en posesión de un agente, y el agente murió en el camino, entonces otra persona trae los frutos pero no recita los versículos, como está dicho: “Y tomarás... y traerás” (véase Deuteronomio 26:2–3), y esta yuxtaposición enseña que los versículos no se recitan hasta que el tomar y el traer sean realizados por una sola persona. Se podría haber dicho que, dado que el marido tomó los frutos como dueño solo de los frutos y no del campo, ya que el campo pertenecía a su esposa, y luego se convirtió también en dueño del campo y está trayendo los frutos como dueño pleno, no debería recitar los versículos. Por lo tanto, la baraitanos enseña que se lo considera dueño pleno antes de la muerte de su esposa, porque la adquisición de los productos de un campo se considera como la adquisición del campo mismo.
וְאָזְדוּ לְטַעְמַיְיהוּ, דְּאִיתְּמַר: הַמּוֹכֵר שָׂדֵהוּ
La Guemará comenta: Y Rabí Yoḥanan y Reish Lakish siguen su línea habitual de razonamiento con respecto a la cuestión de la adquisición del producto de un campo. Como se declaró, también tuvieron una disputa en el siguiente caso: Uno que vende su campo

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