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פִּירְקַן! אֲמַר לֵיהּ: תְּנַן: הַמּוֹכֵר עַצְמוֹ וְאֶת בָּנָיו לַגּוֹיִם – אֵין פּוֹדִין אוֹתוֹ, אֲבָל פּוֹדִין אֶת הַבָּנִים – מִשּׁוּם קִלְקוּלָא, וְכׇל שֶׁכֵּן הָכָא דְּאִיכָּא קְטָלָא.
Redímeme. Rabí Ami le dijo: Aprendimos en una mishná: Con respecto a quien se vende a sí mismo y a sus hijos como esclavos a gentiles, no es redimido. Sin embargo, sus hijos son redimidos debido al daño de asimilarse entre los gentiles, y con mayor razón aquí, donde existe la preocupación de que dejarlo en cautiverio pueda llevar a su muerte, debe ser redimido.
אֲמַרוּ לֵיהּ רַבָּנַן לְרַבִּי אַמֵּי: הַאי יִשְׂרָאֵל מוּמָר הוּא, דְּקָא חָזוּ לֵיהּ דְּקָאָכֵיל נְבֵילוֹת וּטְרֵיפוֹת! אֲמַר לְהוּ: אֵימָא לְתֵיאָבוֹן הוּא דְּקָאָכֵיל.
Los Sabios dijeron a Rabí Ami: Este hombre es un apóstata judío, pues lo vieron cuando estaba comiendo carroña de animales no sacrificados ritualmente y animales con una herida que hará que mueran dentro de doce meses [tereifot]. Él les dijo: Digan que él estaba comiendo eso debido a su apetito, no porque sea un apóstata, sino porque fue vencido por la tentación.
אֲמַרוּ לֵיהּ: וְהָא זִמְנִין דְּאִיכָּא הֶיתֵּירָא וְאִיסּוּרָא קַמֵּיהּ, וְשָׁבֵיק הֶיתֵּירָא וְאָכֵיל אִיסּוּרָא! אֲמַר לֵיהּ: זִיל, לָא קָא שָׁבְקִי לִי דְּאֶפְרְקִינָּךְ.
Le dijeron: Pero hay veces en que hay alimentos permitidos y prohibidos delante de él, y él deja de lado lo permitido y come lo prohibido, lo que indica que no es solo la tentación lo que lo lleva a transgredir. Cuando oyó esto, el rabino Ami le dijo a aquel hombre: Vete, porque no me permiten redimirte.
רֵישׁ לָקִישׁ זַבֵּין נַפְשֵׁיהּ לְלוּדָאֵי, שְׁקַל בַּהֲדֵיהּ חַיְיתָא וְגֻלְגֻּלְתָּא, אֲמַר: גְּמִירִי דְּיוֹמָא בָּתְרָא כֹּל דְּבָעֵי מִינַּיְיהוּ עָבְדִי לֵיהּ, כִּי הֵיכִי דְּלֵיחוּל אַדְּמֵיהּ.
La Guemará relata un incidente relacionado: Reish Lakish se vendió a gladiadores. Llevó consigo una bolsa y una piedra redonda dentro de ella consigo. Él dijo: Hay una tradición de que en el último día de la vida de un cautivo, antes de que sus captores lo maten, hacen por él cualquier cosa que les pida, para que él perdone el derramamiento de su sangre.
יוֹמָא בָּתְרָא אֲמַרוּ לֵיהּ: מַאי נִיחָא לָךְ? אֲמַר לְהוּ: בָּעֵינָא אֶקְמְטִינְכוּ וְאוֹתְבִינְכוּ, וְכֹל חַד מִינַּיְיכוּ אֶמְחְיֵהּ חַיְיתָא וּפַלְגָא. קַמְטִינְהוּ וְאוֹתְבִינְהוּ, כֹּל חַד מִינַּיְיהוּ כַּד מַחְיֵיהּ חַד חַיְיתָא נְפַק נִשְׁמְתֵיהּ. חַרְקִינֵּיהּ לְשִׁינֵּיהּ, אֲמַר לֵיהּ: אַחוֹכֵי קָא מְחַיְּיכַתְּ בִּי? אַכַּתִּי פָּשׁ לָךְ גַּבַּי פַּלְגָא דְּחַיְיתָא. קַטְלִינְהוּ כּוּלְּהוּ.
En el último día, antes de que estuvieran por matarlo, le dijeron: ¿Qué te resulta aceptable? Él les dijo: Quiero atarlos y hacer que se sienten, y golpearé a cada uno de ustedes una vez y media. Él los ató e hizo que cada uno de ellos se sentara. Cuando golpeó a cada uno de ellos con un golpe con la piedra de la bolsa, aquel a quien golpeó murió, porque Reish Lakish era de gran fuerza. Reish Lakish rechinó los dientes de ira y le dijo a aquel a quien mató, para impedir que los demás se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo: ¿Te estás riendo de mí? Todavía te queda medio golpe conmigo, pues te golpeé solo una vez. Los mató a todos, y Reish Lakish escapó de sus captores.
נְפַק וַאֲתָא, יָתֵיב קָאָכֵיל וְשָׁתֵי. אֲמַרָה לֵיהּ בְּרַתֵּיה: לָא בָּעֵית מִידֵּי לְמִזְגֵּא עֲלֵיהּ? אֲמַר לַהּ: בִּתִּי, כְּרֵיסִי כָּרִי. כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ שְׁבַק קַבָּא דְמוֹרִיקָא, קְרָא אַנַּפְשֵׁיהּ: ״וְעָזְבוּ לַאֲחֵרִים חֵילָם״.
Se fue y regresó a casa, y después de que pasó algún tiempo estaba sentado, comiendo y bebiendo, sin preocuparse por su sustento. Su hija le dijo: ¿No quieres algo sobre lo cual recostarte? Él le dijo: Hija mía, mi vientre es mi almohada, y eso me basta. Cuando murió dejó solo un kav de azafrán como herencia, y aun así recitó este versículo sobre sí mismo: “Y dejan su riqueza para otros” (Salmos 49:11), queriendo decir que le dolía no haber usado todos sus bienes. Demostró su confianza en que Dios proveería sus necesidades al no ahorrar dinero para el futuro.
מַתְנִי׳ הַמּוֹכֵר אֶת שָׂדֵהוּ לְגוֹי – לוֹקֵחַ וּמֵבִיא מִמֶּנּוּ בִּכּוּרִים, מִפְּנֵי תִּיקּוּן הָעוֹלָם.
MISHNÁ:Quien vende su campo a un gentil debe comprar y traer las primicias de el campo que vendió, para el mejoramiento del mundo.
גְּמָ׳ אָמַר רַבָּה: אַף עַל פִּי שֶׁאֵין קִנְיָן לְגוֹי בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל לְהַפְקִיעַ מִידֵּי מַעֲשֵׂר, שֶׁנֶּאֱמַר: ״כִּי לִי הָאָרֶץ״ – לִי קְדוּשַּׁת הָאָרֶץ; אֲבָל יֵשׁ קִנְיָן לְגוֹי בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל לַחְפּוֹר בָּהּ בּוֹרוֹת שִׁיחִין וּמְעָרוֹת, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הַשָּׁמַיִם שָׁמַיִם לַה׳ וְהָאָרֶץ נָתַן לִבְנֵי אָדָם״.
GUEMARÁ:Rabba dice: Aunque un gentil no tiene capacidad de adquisición de tierra en Eretz Yisrael para causar la anulación de la santidad de la tierra, quitándola así de la obligación de diezmar su producción, como está dicho: “Porque la tierra es Mía” (Levítico 25:23), lo que enseña: La santidad de la tierra es Mía, y no se anula cuando la tierra es vendida a un gentil; sin embargo, un gentil sí tiene la capacidad de adquisición de tierra en Eretz Yisrael para permitirle cavar fosas, zanjas y cuevas en la tierra que ha comprado, como está dicho: “Los cielos son los cielos del Señor; pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres” (Salmos 115:16).
וְרַבִּי אֶלְעָזָר אוֹמֵר: אַף עַל פִּי שֶׁיֵּשׁ קִנְיָן לְגוֹי בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל לְהַפְקִיעַ מִידֵי מַעֲשֵׂר, שֶׁנֶּאֱמַר: ״דְּגָנְךָ״ – וְלֹא דְּגַן גּוֹי; אֲבָל אֵין קִנְיָן לְגוֹי בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל לַחְפּוֹר בָּהּ בּוֹרוֹת שִׁיחִין וּמְעָרוֹת, שֶׁנֶּאֱמַר: ״לַה׳ הָאָרֶץ״.
Y Rabí Elazar dice: Aunque un gentil tiene la capacidad de adquisición de tierra en Eretz Yisrael para causar la anulación de la santidad de la tierra, quitándola de la obligación de diezmar su producción, como está dicho con respecto a los diezmos: “El diezmo de tu grano” (Deuteronomio 12:17), lo que enseña que solo el grano de un judío está obligado a los diezmos y no el grano de un gentil; un gentil no tiene, sin embargo, la capacidad de adquisición de tierra en Eretz Yisrael para permitirle cavar fosas, zanjas y cuevas, en la tierra que ha comprado, como está dicho: “La tierra es del Señor” (Salmos 24:1).
בְּמַאי קָמִיפַּלְגִי? מָר סָבַר: ״דְּגָנְךָ״ – וְלֹא דְּגַן גּוֹי, וּמָר סָבַר: דִּיגּוּנְךָ, וְלֹא דִּיגּוּן גּוֹי.
La Guemará pregunta: ¿Con respecto a qué principio discrepan Rabá y Rabí Elazar ? La Guemará responde: Un Sabio, Rabí Elazar, sostiene que “tu grano” enseña que solo el grano cultivado en el campo de un judío está obligado a los diezmos, pero no el grano cultivado en el campo de un gentil. Y un Sabio, Rabá, sostiene que “tu grano” no se refiere al producto mismo, sino más bien a tu acumulación del producto en un montón, lo cual obliga al producto a los diezmos, y no la acumulación del producto en un montón por un gentil, ya que Rabá sostiene que si un gentil cosecha y recoge grano, el grano no está obligado a los diezmos.
אָמַר רַבָּה: מְנָא אָמֵינָא לַהּ? דִּתְנַן: הַלֶּקֶט וְהַשִּׁכְחָה וְהַפֵּאָה שֶׁל גּוֹי – חַיָּיבִין בְּמַעֲשֵׂר, אֶלָּא אִם כֵּן הִפְקִיר.
Rabba dijo: ¿De dónde digo yo que la adquisición de tierra por parte de un gentil en Eretz Yisrael no causa la anulación de la santidad de la tierra con respecto a los diezmos? Como aprendimos en una mishná (Pe’a 4:9): Con respecto a las espigas caídas dejadas para los pobres, y las gavillas olvidadas dejadas para los pobres, y el producto en la esquina del campo, que se da a los pobres [pe’a], de un gentil, se está obligado a diezmarlos a menos que el propietario los haya declarado sin dueño.
הֵיכִי דָמֵי? אִילֵּימָא דְּיִשְׂרָאֵל וְלַיקְּטִינְהוּ גּוֹי – ״אֶלָּא אִם כֵּן הִפְקִיר״?! הָא מַפְקְרִי וְקָיְימִי! אֶלָּא לָאו דְּגוֹי – וְלַקְּטִינְהוּ יִשְׂרָאֵל;
La Guemará analiza: ¿Cuáles son las circunstancias? Si decimos que esto se refiere a las espigas recogidas, las gavillas olvidadas y la pe’a de un judío, y un gentil las recogió y se las vendió a un judío, entonces ¿cómo podría la mishná escribir: A menos que las hubiera declarado sin dueño? Pero ya son sin dueño, ya que las espigas recogidas, las gavillas olvidadas y la pe’a ya son sin dueño, pues cualquiera puede tomarlas. Más bien, ¿no es el caso que la mishná se refiere al producto de un gentil, que luego separó espigas recogidas, gavillas olvidadas y pe’a, y las declaró sin dueño, y un judío las recogió.
טַעְמָא דְּהִפְקִיר, הָא לֹא הִפְקִיר – חַיָּיב!
Rabba explica su inferencia: La razón por la que este producto está exento de los diezmos es específicamente porque el gentil lo declaró sin dueño, pero si no lo hubiera declarado sin dueño, entonces estaría obligado a los diezmos. Se puede inferir de esta mishná que la adquisición de tierra por parte de un gentil no causa la anulación de la santidad de la tierra con respecto a los diezmos.
לָא, לְעוֹלָם דְּיִשְׂרָאֵל וְלַקְּטִינְהוּ גּוֹי, וּדְקָא אָמְרַתְּ: הָא מַפְקְרִי וְקָיְימִי, נְהִי דְּמַפְקְרִי אַדַּעְתָּא דְיִשְׂרָאֵל, אַדַּעְתָּא דְגוֹי מִי מַפְקְרִי?!
La Guemará rechaza esto: No, en realidad puede ser que estos fueran espigas caídas, gavillas olvidadas y pe’a de un judío, y un gentil las recogió. Y eso que dijiste: Pero ya no tienen dueño, es incorrecto. Supongamos que él las hizo sin dueño con la intención de que un judío las recogiera, pero ¿las hizo sin dueño con la intención de que un gentil las recogiera? En realidad no las hizo sin dueño, ya que esperaba que solo un judío las recogiera. Por lo tanto, si un gentil las recoge y se las vende a un judío, el judío está obligado a diezmarlas.
תָּא שְׁמַע: יִשְׂרָאֵל שֶׁלָּקַח שָׂדֶה מִגּוֹי עַד שֶׁלֹּא הֵבִיאָה שְׁלִישׁ, וְחָזַר וּמְכָרָהּ לוֹ מִשֶּׁהֵבִיאָה שְׁלִישׁ – חַיֶּיבֶת בְּמַעֲשֵׂר, שֶׁכְּבָר נִתְחַיְּיבָה. נִתְחַיְּיבָה – אִין, לֹא נִתְחַיְּיבָה – לָא!
La Guemará sugiere: Ven y escucha otra prueba de una baraita: Si había un judío que adquirió un campo de un gentil antes de que su producción alcanzara un tercio de su crecimiento, momento en el cual uno está obligado a separar los diezmos de la producción, y luego se lo vendió al gentil después de que su producción alcanzara un tercio de su crecimiento, entonces el propietario está obligado a separar los diezmos de la producción porque la producción ya quedó obligada a los diezmos cuando alcanzó un tercio de su crecimiento mientras estaba bajo propiedad judía. La Guemará deduce de aquí: Solo cuando la producción quedó obligada a los diezmos mientras estaba bajo propiedad judía, entonces sí, el propietario está obligado a separar los diezmos; pero si la producción no quedó obligada a los diezmos mientras estaba bajo propiedad judía, entonces no, el propietario no está obligado a separar los diezmos. Esto enseña que la producción que crece mientras el campo es propiedad de un gentil está exenta de los diezmos, y que la adquisición de un gentil en la Tierra de Israel anula la santidad de la tierra con respecto a los diezmos.
הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – בְּסוּרְיָא, וְקָסָבַר: כִּיבּוּשׁ יָחִיד לָא שְׁמֵיהּ כִּיבּוּשׁ.
La Guemará rechaza esto: ¿Con qué estamos tratando aquí? No estamos tratando con la Tierra de Israel propiamente dicha, sino con tierra en Siria, y este tannasostiene que la conquista de un individuo no se llama conquista. Dado que Siria fue conquistada en batalla por el rey David, y no por el pueblo judío en su conjunto, no está obligada por todas las mismas halakhot que se aplican en la Tierra de Israel.
תָּא שְׁמַע: יִשְׂרָאֵל וְגוֹי שֶׁלָּקְחוּ שָׂדֶה בְּשׁוּתָּפוּת –
La Guemará sugiere: Ven y escucha una prueba de una baraita (Tosefta, Terumot 2:10): Si hubiera un judío y un gentil que compraron un campo en sociedad,

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