בָּא הַכָּתוּב לִיתֵּן עֲשֵׂה אַחַר לֹא תַּעֲשֶׂה, לוֹמַר שֶׁאֵין לוֹקִין עָלָיו, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה.
El versículo viene a proporcionar una mitzvá positiva de quemar los sobrantes, en la segunda parte del versículo que declara: “Pero aquello que quede de ello hasta la mañana, lo quemarás en el fuego.” Esta mitzvá positiva se declara después de la prohibición de dejarlo sobrante, que fue declarada en la primera parte del versículo, para decir que uno no recibe azotes por transgredir la prohibición. Esto se debe a que cualquier prohibición que puede ser rectificada mediante el cumplimiento de una mitzvá positiva no conlleva un castigo de azotes. Esta es la declaración de Rabí Yehuda. De no ser por esta razón, Rabí Yehuda evidentemente sostendría que recibe azotes. La advertencia dada en este caso es incierta, pues debe ser advertido antes de la mañana, y en ese momento todavía podría consumirlo.
רַבִּי יַעֲקֹב אוֹמֵר: לֹא מִן הַשֵּׁם הוּא זֶה, אֶלָּא מִשּׁוּם דְּהָוֵה לֵיהּ לָאו שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה, וְכׇל לָאו שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה – אֵין לוֹקִין עָלָיו.
Rabí Ya’akov dice: No es por esa razón [hashem]. Más bien, es porque es una prohibición que no implica una acción. La transgresión consiste simplemente en no consumir toda la carne dentro del tiempo asignado, en lugar de realizar una acción. Y no se azota por la violación de ninguna prohibición que no implique una acción.
תָּא שְׁמַע: אָכַל שְׁנֵי גִידִין מִשְּׁתֵּי יְרֵכוֹת מִשְּׁתֵּי בְהֵמוֹת – סוֹפֵג שְׁמוֹנִים; רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: אֵינוֹ סוֹפֵג אֶלָּא אַרְבָּעִים. הֵיכִי דָמֵי? אִילֵּימָא בְּזֶה אַחַר זֶה וּבִשְׁתֵּי הַתְרָאוֹת – מַאי טַעְמָא דְּרַבִּי יְהוּדָה דְּאָמַר: אַרְבָּעִים וְתוּ לָא? אֶלָּא פְּשִׁיטָא בְּבַת אַחַת וּבַחֲדָא הַתְרָאָה.
La Guemará sugiere: Ven y escucha una resolución con respecto a la opinión de Sumakhos a partir de una baraita que analiza el nervio ciático: Si alguien comió dos nervios ciáticos de dos muslos de dos animales diferentes, incurre en la pena de ochenta azotes; Rabí Yehuda dice: incurre solo en cuarenta azotes. La Guemará pregunta: ¿Cuáles son las circunstancias en este caso? Si decimos que los comió uno después del otro y con dos advertencias separadas, cuál es el razonamiento de la opinión de Rabí Yehuda, que dice: El transgresor recibe cuarenta azotes y nada más? Después de todo, viola dos prohibiciones separadas con dos advertencias separadas. Más bien, es obvio que los comió al mismo tiempo y con una sola advertencia.
מַאן תַּנָּא קַמָּא? אִילֵימָא רַבָּנַן דִּפְלִיגִי עֲלֵיהּ דְּסוֹמְכוֹס – וּמָה הָתָם, דְּגוּפִין מוּחְלָקִין, פָּטְרִי רַבָּנַן, הָכָא לֹא כׇּל שֶׁכֵּן? אֶלָּא לָאו סוֹמְכוֹס הִיא!
¿Quién es el primer tanna, que sostiene que en tal caso uno recibe ochenta azotes? Si decimos que son los Rabinos que discrepan de Sumakhos en la mishná acerca de: él mismo y su descendencia, eso contradiría su opinión: Ahora bien, si allí, en esa mishná, en un caso en que hay varios animales que son entidades separadas, los Rabinos consideran que está exento de un segundo conjunto de azotes, aquí, en la baraita sobre dos nervios ciáticos, que no son entidades separadas, ¿acaso no deberían con mayor razón considerarlo exento de un segundo conjunto de azotes? Más bien, ¿no es Sumakhos el primer tanna? En consecuencia, en su opinión, quien come el mismo elemento prohibido, como un volumen de aceituna de grasa prohibida, dos veces después de una sola advertencia recibe dos conjuntos de azotes.
לְעוֹלָם בְּזֶה אַחַר זֶה, וּדְקָאָמְרַתְּ: מַאי טַעְמָא דְּרַבִּי יְהוּדָה? כְּגוֹן דְּלֵית בֵּיהּ כְּזַיִת, דְּתַנְיָא: אֲכָלוֹ וְאֵין בּוֹ כְּזַיִת – חַיָּיב, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: עַד שֶׁיְּהֵא בּוֹ כְּזַיִת.
La Guemará responde: En realidad, él comió los dos nervios ciáticos uno después del otro con advertencias separadas, incurriendo en dos series de azotes incluso según los Rabinos que discrepan de Sumakhos en la mishná acerca de: Él mismo y su descendencia. Y en cuanto a lo que dices: ¿Cuál es la razón de Rabí Yehuda, que sostiene que el transgresor incurre en una sola serie de azotes? Este es un caso en el que el volumen de uno de los nervios ciáticos no es siquiera del tamaño de una aceituna, y Rabí Yehuda sigue su línea de razonamiento, como se enseña en una baraita: Si alguien comió todo el nervio ciático, y su volumen no es siquiera del tamaño de una aceituna, es responsable de recibir cuarenta azotes; Rabí Yehuda dice: No es responsable a menos que tenga un volumen de al menos del tamaño de una aceituna.
מַתְנִי׳ בְּאַרְבָּעָה פְּרָקִים בַּשָּׁנָה, הַמּוֹכֵר בְּהֵמָה לַחֲבֵירוֹ צָרִיךְ לְהוֹדִיעוֹ: ״אִמָּהּ מָכַרְתִּי לִשְׁחוֹט״, ״בִּתָּהּ מָכַרְתִּי לִשְׁחוֹט״. וְאֵלּוּ הֵן: עֶרֶב יוֹם טוֹב הָאַחֲרוֹן שֶׁל חַג, וְעֶרֶב יוֹם טוֹב הָרִאשׁוֹן שֶׁל פֶּסַח, וְעֶרֶב עֲצֶרֶת, וְעֶרֶב רֹאשׁ הַשָּׁנָה. וּכְדִבְרֵי רַבִּי יוֹסֵי הַגְּלִילִי, אַף עֶרֶב יוֹם הַכִּפּוּרִים בַּגָּלִיל.
MISHNÁ:En cuatro ocasiones durante el año, quien vende un animal a otro está obligado a informarle: Vendí la madre de este animal hoy para que el comprador la sacrifique, o bien: Vendí la hija de este animal hoy para que el comprador la sacrifique. Y esas cuatro ocasiones son: la víspera del último día de la festividad de Sucot, la víspera del primer día de la festividad de Pésaj, la víspera de Shavuot, y la víspera de Rosh HaShaná. Y según la declaración de Rabí Yosei HaGelili, la víspera de Yom Kipur en Galilea también está incluida .
אָמַר רַבִּי יְהוּדָה: אֵימָתַי – בִּזְמַן שֶׁאֵין לוֹ רֶיוַח, אֲבָל יֵשׁ לוֹ רֶיוַח – אֵין צָרִיךְ לְהוֹדִיעוֹ. וּמוֹדֶה רַבִּי יְהוּדָה בְּמוֹכֵר אֶת הָאֵם לֶחָתָן וְאֶת הַבַּת לַכַּלָּה – שֶׁצָּרִיךְ לְהוֹדִיעוֹ, בְּיָדוּעַ שֶׁשְּׁנֵיהֶם שׁוֹחֲטִין בְּיוֹם אֶחָד.
Rabí Yehuda dijo: ¿Cuándo debe informar al comprador en esos días? Debe hacerlo en un momento en que el vendedor no tenga intervalo entre la venta de la madre y la cría, ya que ambas fueron vendidas ese mismo día. Pero si el vendedor tiene un intervalo entre las ventas, no necesita informar al comprador, pues presumiblemente cada comprador adquirió el animal para sacrificarlo el día en que lo compró. Y Rabí Yehuda concede que en un caso en que alguien vende la madre al novio y la cría a la novia, incluso si no los vendió el mismo día, debe informar al comprador, pues es obvio que ambos están planeando sacrificar su animal en un solo día, para su banquete de bodas.
בְּאַרְבָּעָה פְּרָקִים אֵלּוּ מַשְׁחִיטִין אֶת הַטַּבָּח בְּעַל כׇּרְחוֹ, אֲפִילּוּ שׁוֹר שָׁוֶה אֶלֶף דִּינָרִים וְאֵין לוֹ לְלוֹקֵחַ אֶלָּא דִּינָר – כּוֹפִין אוֹתוֹ לִשְׁחוֹט. לְפִיכָךְ, אִם מֵת – מֵת לַלּוֹקֵחַ. אֲבָל בִּשְׁאָר יְמוֹת הַשָּׁנָה אֵינוֹ כֵּן, לְפִיכָךְ אִם מֵת – מֵת לַמּוֹכֵר.
En esas cuatro ocasiones, se obliga al carnicero a sacrificar animales incluso contra su voluntad; incluso si hay un toro que vale mil dinares y el comprador solo tiene un dinar de carne, es decir, ya le pagó al carnicero por carne por valor de un dinar, se le obliga a sacrificar el animal y a darle carne por valor de un dinar. Por lo tanto, si el toro muere antes del sacrificio, aunque no se haya realizado ningún acto de adquisición, muere a cargo del comprador, y este pierde su dinar. Pero durante el resto de los días del año no es así. En otros días, hasta que el comprador realice el acto de tirar para asumir la propiedad de la porción del toro que está comprando, el toro permanece en posesión del carnicero. Por lo tanto, si el toro muere antes de que la transacción se complete, muere a cargo del vendedor, quien devuelve el dinero al comprador.
גְּמָ׳ תָּנָא, אִם לֹא הוֹדִיעוֹ – הוֹלֵךְ וְשׁוֹחֵט וְאֵינוֹ נִמְנָע.
GUEMARÁ: La mishná enseña que en las cuatro ocasiones mencionadas es responsabilidad del vendedor informar al comprador que la madre o la cría del animal que está comprando fue vendida ese día. Con respecto a esto, se enseña: En consecuencia, el comprador no tiene obligación de aclarar la situación y, si el vendedor no le informó, el comprador puede ir y sacrificar el animal que ha comprado y no necesita abstenerse de hacerlo.
אָמַר רַבִּי יְהוּדָה אֵימָתַי. לְמָה לִי לְמִיתְנֵי אֶת הָאֵם לֶחָתָן וְאֶת הַבַּת לַכַּלָּה? מִלְּתָא אַגַּב אוֹרְחֵיהּ קָמַשְׁמַע לַן, דְּאוֹרַח אַרְעָא לְמִטְרַח בֵּי חַתְנָא טְפֵי מִבֵּי כַלְּתָא.
La mishná enseña que Rabí Yehuda dice: ¿Cuándo debe informar al comprador en esos días? Luego enseña: Y Rabí Yehuda concede que en un caso en que alguien vendió el animal madre al novio y la cría a la novia, incluso si no los vendió el mismo día, debe informar al comprador. La Guemará pregunta: ¿Por qué necesito enseñar que el carnicero vendió específicamente la madre al novio y la cría a la novia? Podría haber enseñado: vendió uno al novio y el otro a la novia. La Guemará responde: Nos enseña de paso un asunto relacionado, que es conducta apropiada que la familia del novio se esfuerce más que la familia de la novia en los preparativos de la boda. Por lo tanto, el novio compra la madre, el animal más grande, mientras que la novia compra el animal más pequeño, la cría.
בְּאַרְבָּעָה פְּרָקִים אֵלּוּ, וְהָא לֹא מָשַׁךְ! אָמַר רַב הוּנָא אָמַר רַב: כְּשֶׁמָּשַׁךְ. אִי הָכִי, אֵימָא סֵיפָא: אֲבָל בִּשְׁאָר יְמוֹת הַשָּׁנָה אֵינוֹ כֵּן, לְפִיכָךְ אִם מֵת – מֵת לַמּוֹכֵר, וְהָא מָשַׁךְ!
§ La mishná enseña: En esas cuatro ocasiones, se obliga al carnicero a sacrificar animales incluso contra su voluntad, e incluso si hay un toro que vale mil dinares y el comprador ha pagado solo por carne por valor de un dinar, se le obliga a sacrificar el animal. Por lo tanto, si el toro muere antes del sacrificio, muere a expensas del comprador. La Guemará objeta: Pero el comprador aún no tiró del animal para efectuar la adquisición; en consecuencia, aunque pagó al vendedor, el animal no es suyo. Rav Huna dijo que Rav dijo: El caso es cuando él tiró de él, y con ello lo adquirió. La Guemará pregunta: Si es así, di la cláusula final: Pero durante el resto de los días del año no es así. Por lo tanto, si el toro muere, muere a expensas del vendedor, quien devuelve el dinero del comprador. Pero según Rav, ¿no tiró el comprador del animal? Si es así, ¿por qué su muerte es a expensas del vendedor?
אָמַר רַבִּי שְׁמוּאֵל בַּר רַב יִצְחָק: לְעוֹלָם שֶׁלֹּא מָשַׁךְ, וּכְגוֹן שֶׁזִּיכָּה לוֹ עַל יְדֵי אַחֵר, בְּאַרְבָּעָה פְּרָקִים אֵלּוּ דִּזְכוּת הוּא לוֹ – זָכִין לְאָדָם שֶׁלֹּא בְּפָנָיו, בִּשְׁאָר יְמוֹת הַשָּׁנָה דְּחוֹב הוּא לוֹ – אֵין חָבִין לָאָדָם שֶׁלֹּא בְּפָנָיו.
Rabí Shmuel bar Rav Yitzḥak dijo: En realidad, el caso en la mishná es uno en el que el comprador no hizo la adquisición por tracción del animal, y es un caso en el que el vendedor transfiere la propiedad al cliente por medio de otra persona, es decir, al instruir a otro para que adquiera en nombre del cliente carne del buey por valor de un dinar, sin haber obtenido el consentimiento del cliente. Por lo tanto, en esas cuatro ocasiones, en las que ello es para el beneficio del cliente, ya que quiere carne para la Fiesta, se aplica el principio: Se puede actuar en interés de una persona en su ausencia, . En cambio, durante el resto de los días del año, en los que ello es para la desventaja del cliente adquirir la carne antes de que el toro sea sacrificado, ya que no quiere incurrir en gastos evitables, no se puede actuar en perjuicio de otra persona en su ausencia. Por lo tanto, si el toro muere, es a expensas del vendedor.
רַבִּי אֶלְעָזָר אוֹמֵר, אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: בְּאַרְבָּעָה פְּרָקִים אֵלּוּ הֶעֱמִידוּ חֲכָמִים דִּבְרֵיהֶם עַל דִּין תּוֹרָה.
Rabí Elazar dice que Rabí Yoḥanan dice que hay una explicación diferente: En esas cuatro ocasiones los Sabios basaron su declaración en la ley de la Torah según la cual entregar dinero efectúa la adquisición, y por lo tanto, el pago del comprador adquiere la carne para él sin necesidad de jalarla.
דְּאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: דְּבַר תּוֹרָה – מָעוֹת קוֹנוֹת, וּמָה טַעַם אָמְרוּ מְשִׁיכָה קוֹנָה – גְּזֵירָה שֶׁמָּא יֹאמַר לוֹ ״נִשְׂרְפוּ חִטֶּיךָ בַּעֲלִיָּה״.
Como dice Rabí Yoḥanan: según la ley de la Torah, entregar dinero efectúa la adquisición de bienes muebles sin necesidad de tirar de ellos. ¿Y cuál es la razón por la que los Sabios dijeron que tirar efectúa la adquisición? Es un decreto rabínico no sea que el vendedor, una vez que reciba el dinero, deje de preocuparse por el bienestar de los bienes muebles que ha vendido y, por ejemplo, no los proteja del fuego, de modo que le diga al comprador: Tu trigo se quemó en el piso superior de mi casa y no tengo responsabilidad por ello. En beneficio de la alegría en la Fiesta, los Sabios ordenaron que la ley de la Torah permanezca en vigor en esas cuatro ocasiones, y el dinero del comprador efectúa la adquisición, y se obliga al carnicero a sacrificar animales incluso contra su voluntad.
מַתְנִי׳ ״יוֹם אֶחָד״ הָאָמוּר בְּאוֹתוֹ וְאֶת בְּנוֹ – הַיּוֹם הוֹלֵךְ אַחַר הַלַּיְלָה. אֶת זוֹ דָּרַשׁ רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן זוֹמָא: נֶאֱמַר בְּמַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית ״יוֹם אֶחָד״, וְנֶאֱמַר בְּאוֹתוֹ וְאֶת בְּנוֹ ״יוֹם אֶחָד״ – מָה ״יוֹם אֶחָד״ הָאָמוּר בְּמַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית הַיּוֹם הוֹלֵךְ אַחַר הַלַּיְלָה, אַף ״יוֹם אֶחָד״ הָאָמוּר בְּאוֹתוֹ וְאֶת בְּנוֹ הַיּוֹם הוֹלֵךְ אַחַר הַלַּיְלָה.
MISHNÁ: Con respecto a la expresión “un día” que se declara con respecto a la prohibición de sacrificar un animal y su cría, el día sigue a la noche. Por lo tanto, se puede sacrificar un animal durante el día y sacrificar su cría esa noche, pero no se puede sacrificar un animal por la noche y sacrificar su cría al día siguiente. Rabí Shimon ben Zoma derivó esto por medio de una analogía verbal. Está dicho en el acto de la Creación: “un día” (Génesis 1:5), y está dicho con respecto al sacrificio de un animal y su cría: “un día” (Levítico 22:28). Así como con respecto a la expresión “un día” que está dicha en el acto de la Creación, el día sigue a la noche, así también con respecto a la expresión “un día” que está dicha con respecto al sacrificio de un animal y su cría, el día sigue a la noche.
גְּמָ׳ תָּנוּ רַבָּנַן: אֶת זוֹ דָּרַשׁ רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן זוֹמָא, לְפִי שֶׁכׇּל הָעִנְיָן כּוּלּוֹ אֵינוֹ מְדַבֵּר אֶלָּא בְּקָדָשִׁים, וּבְקָדָשִׁים לַיְלָה הוֹלֵךְ אַחַר הַיּוֹם, יָכוֹל אַף זֶה כֵּן? נֶאֱמַר כָּאן ״יוֹם אֶחָד״, וְנֶאֱמַר בְּמַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית ״יוֹם אֶחָד״, מָה ״יוֹם אֶחָד״ הָאָמוּר בְּמַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית – הַיּוֹם הוֹלֵךְ אַחַר הַלַּיְלָה, אַף יוֹם הָאָמוּר בְּאוֹתוֹ וְאֶת בְּנוֹ – הַיּוֹם הוֹלֵךְ אַחַר הַלַּיְלָה.
GUEMARÁ:Los Sabios enseñaron en una baraita: Rabí Shimon ben Zoma enseñó esta explicación: Debido a que toda la sección de la Torah donde aparece la prohibición: él mismo y su descendencia, habla solo de animales sacrificiales, y con respecto a los animales sacrificiales la noche sigue al día, uno podría haber pensado que incluso con respecto a esta prohibición es así. Por lo tanto, se requiere la siguiente derivación: Se declara aquí, con respecto al sacrificio de un animal y su descendencia: “Un día”, y se declara en el acto de la Creación: “Un día”. Así como con respecto a la expresión “un día” que se declara en el acto de la Creación, el día sigue a la noche, así también con respecto a la expresión “un día” que se declara con respecto al sacrificio de un animal mismo y su descendencia, el día sigue a la noche.