מָה מָצִינוּ בִּטְרֵפָה שֶׁשְּׁחִיטָתָהּ מְטַהַרְתָּהּ, אַף שְׁחִיטַת בְּהֵמָה תְּטַהֵר אֶת הָאֵבֶר.
Los rabinos explican la lógica detrás de su opinión: Así como encontramos en el caso de una tereifa que su sacrificio la vuelve ritualmente pura según la ley de la Torah, es decir, el sacrificio ritual evita que tenga la impureza ritual de un cadáver, a pesar de no hacer que el animal sea permitido para el consumo, así también, el sacrificio del animal madre debería volver el miembro de su feto que salió del útero ritualmente puro, a pesar del hecho de que su consumo está prohibido.
אָמַר לָהֶם רַבִּי מֵאִיר: לֹא, אִם טִיהֲרָה שְׁחִיטַת טְרֵפָה אוֹתָהּ, דָּבָר שֶׁגּוּפָהּ, תְּטַהֵר אֶת הָאֵבֶר דָּבָר שֶׁאֵינוֹ גּוּפָהּ?
Rabí Meir les dijo: No, si el sacrificio de una tereifa vuelve el cuerpo del animal ritualmente puro, es porque el sacrificio se realiza sobre algo que es parte de su cuerpo, es decir, su garganta. ¿Se sigue necesariamente que ustedes deben también hacer puro el miembro que salió del vientre, dado que es algo que no es parte del cuerpo de la madre? Ciertamente no.
מִנַּיִן לִטְרֵפָה שֶׁשְּׁחִיטָתָהּ מְטַהַרְתָּהּ? בְּהֵמָה טְמֵאָה אֲסוּרָה בַּאֲכִילָה, אַף טְרֵפָה אֲסוּרָה בַּאֲכִילָה, מָה בְּהֵמָה טְמֵאָה – אֵין שְׁחִיטָתָהּ מְטַהַרְתָּהּ, אַף טְרֵפָה – לֹא תְּטַהֲרֶנָּה שְׁחִיטָה!
La mishná pregunta: ¿De dónde se deriva con respecto a una tereifa que su sacrificio ritual la vuelve ritualmente pura, es decir, evita que tenga la impureza ritual de un cadáver animal? La mishná señala que hay motivo para decir que el sacrificio no debería volverla pura, ya que se puede comparar una tereifa con un animal no kosher: Un animal no kosher está prohibido para el consumo; del mismo modo, una tereifa está prohibida para el consumo. Por lo tanto, concluye: Así como con respecto a un animal no kosher, su sacrificio ritual no lo vuelve ritualmente puro, del mismo modo con respecto a una tereifa, su sacrificio ritual no debería volverla ritualmente pura.
לֹא, אִם אָמַרְתָּ בִּבְהֵמָה טְמֵאָה שֶׁלֹּא הָיְתָה לָהּ שְׁעַת הַכּוֹשֶׁר, תֹּאמַר בִּטְרֵפָה שֶׁהָיְתָה לָהּ שְׁעַת הַכּוֹשֶׁר?
La mishná cuestiona la comparación: No, si dijiste que el sacrificio ritual no puede impedir que un animal tenga la impureza ritual de un cadáver en el caso de un animal no kosher, que se distingue porque no tuvo un período de aptitud potencial en el que su sacrificio ritual pudiera haber hecho permitido su consumo, ¿se sigue necesariamente que debes también decir esto en el caso de una tereifa, que sí tuvo un período de aptitud potencial? Quizás, dado que el animal tuvo un período de aptitud potencial, su sacrificio ritual sigue siendo eficaz para impedir que tenga la impureza ritual de un cadáver.
טוֹל לְךָ מַה שֶּׁהֵבֵאתָ, הֲרֵי שֶׁנּוֹלְדָה טְרֵפָה מִן הַבֶּטֶן, מִנַּיִן?
La mishná rechaza esta distinción: Retira para ti esta afirmación que trajiste, pues es insuficiente. ¿Y qué hay de un caso en que un animal nació como una tereifa desde el vientre, y por lo tanto nunca tuvo un período de aptitud potencial? En tal caso, ¿de dónde se deriva que su sacrificio ritual lo hace ritualmente puro?
לֹא, אִם אָמַרְתָּ בִּבְהֵמָה טְמֵאָה שֶׁכֵּן אֵין בְּמִינָהּ שְׁחִיטָה, תֹּאמַר בִּטְרֵפָה שֶׁיֵּשׁ בְּמִינָהּ שְׁחִיטָה?
La mishná reformula la distinción: No, si dices que el sacrificio ritual no puede impedir que un animal prohibido tenga la impureza ritual de un cadáver animal con respecto a un animal no kosher, el cual se distingue en que no hay animales de su especie que estén permitidos mediante el sacrificio ritual, pues la Torah establece el concepto de sacrificio ritual solo con respecto a animales kosher, ¿se sigue necesariamente que debas también decir esto con respecto a un tereifa de animal kosher, dado que hay otros animales de su especie que están permitidos mediante el sacrificio ritual, es decir, animales kosher que no son tereifa? Quizá, puesto que el concepto de sacrificio ritual es relevante para ese tipo de animal, pueda servir para impedir que el animal tenga la impureza ritual de un cadáver animal, aunque el sacrificio ritual no pueda hacerlo permitido para el consumo.
בֶּן שְׁמֹנֶה חַי, אֵין שְׁחִיטָתוֹ מְטַהַרְתּוֹ, לְפִי שֶׁאֵין בְּמִינוֹ שְׁחִיטָה.
La mishná señala: Basándose en este razonamiento, se debe concluir que con respecto a un feto de ocho meses que nació vivo, el sacrificio ritual no lo hace ritualmente puro, ya que no hay animales de su especie que estén permitidos mediante el sacrificio ritual. La Torah aplica el concepto de sacrificio ritual solo con respecto a animales que nacieron a término.
גְּמָ׳ אַמַּאי? טוּמְאַת בֵּית הַסְּתָרִים הִיא, וְטוּמְאַת בֵּית הַסְּתָרִים לָא מְטַמְּיָא! לֵימָא רַבִּי מֵאִיר לְטַעְמֵיהּ?
GEMARA: La mishná afirma que, según Rabí Meir, si una pata delantera de un feto emerge del útero y es cercenada después del degüello de la madre, se considera una carroña con la impureza ritual asociada. Además, el resto del feto del que fue cortada queda por ello ritualmente impuro por su contacto con la pata delantera. La Guemará pregunta: ¿Por qué debería el resto del feto ser impuro? Este es un caso de impureza transmitida dentro de una zona oculta, ya que el punto de contacto entre la pata delantera y el feto existía cuando todavía estaban conectados naturalmente entre sí. Y la halakha es que un objeto impuro dentro de una zona oculta no transmite impureza. Si los dos objetos estaban en contacto en una zona oculta y no sobre una superficie externa, la impureza no puede transmitirse de un objeto al otro. ¿Diremos que Rabí Meir sigue su línea habitual de razonamiento también en este asunto, pues sostiene que un objeto impuro dentro de una zona oculta sí transmite impureza?
דִּתְנַן: שְׁלֹשָׁה עַל שְׁלֹשָׁה שֶׁנֶּחְלַק – טָהוֹר מִן הַמִּדְרָס,
Esto es como aprendimos en una mishná (Kelim 27:10) con respecto a la impureza ritual impartida por pisoteo: Si una persona que es ritualmente impura debido a haber experimentado una emisión corporal, como un hombre que experimenta una secreción similar a la gonorrea [zav], se sienta o se reclina sobre un objeto que fue designado para ese propósito, el objeto queda ritualmente impuro debido a la impureza ritual impartida por pisoteo. El objeto entonces impartirá impureza a personas o utensilios que entren en contacto con él. En el caso de una prenda que es impura con impureza ritual impartida por pisoteo y que tenía tres por tres palmos de tamaño, es decir, el tamaño mínimo para impartir tal impureza, que fue rasgada en partes más pequeñas, cada parte es ritualmente pura con respecto a la impureza ritual impartida por pisoteo y ya no impartirá impureza a personas y utensilios que entren en contacto con ella.
אֲבָל טָמֵא מַגַּע מִדְרָס, דִּבְרֵי רַבִּי מֵאִיר.
La mishná continúa: Pero cada pieza seguirá teniendo la impureza ritual de haber estado en contacto con un objeto que transmite impureza ritual impartida por pisoteo. Antes de que la prenda se rasgara, cuando todavía transmitía impureza ritual impartida por pisoteo, cada pieza de la prenda estaba en contacto con otra parte de ella. Por medio de esa conexión, cada pieza quedó ritualmente impura con la impureza de haber estado en contacto con impureza ritual impartida por pisoteo. Cuando posteriormente la prenda se rasgó, aunque las piezas ya no podían transmitir impureza ritual impartida por pisoteo, conservaron la impureza ritual que adquirieron por su contacto con las otras piezas antes de que la prenda se rasgara. Esta es la declaración de Rabbi Meir. En este caso, el contacto entre las piezas ocurrió dentro de un área oculta, ya que la conexión entre partes del mismo objeto tiene el estatus de una conexión dentro de un área oculta. Evidentemente, Rabbi Meir sostiene que la impureza puede transmitirse dentro de un área oculta.
וְתַנְיָא, אָמַר רַבִּי יוֹסֵי: וְכִי בְּאֵיזֶה מִדְרָס נָגַע זֶה? אֶלָּא שֶׁאִם נָגַע בּוֹ זָב, שֶׁיְּהֵא טָמֵא מַגַּע זָב.
Y se enseña en esa mishná que Rabí Yosei dice, en desacuerdo con Rabí Meir: Pero ¿qué fuente de impureza transmitida por pisoteo tocaron estas piezas ? Rabí Yosei desestima el contacto entre las piezas que ocurrió antes de que la prenda fuera dividida, ya que ese contacto tiene el estatus de una conexión dentro de un área oculta. Más bien, la única manera en que las piezas aún podrían ser ritualmente impuras es si un zav hubiera tocado la prenda directamente; por ejemplo, cuando se sentó sobre la prenda también la tocó con su piel. En ese caso, la prenda también habría quedado ritualmente impura debido al contacto con un zav, y esa impureza permanecería incluso después de que la prenda fuera dividida. Parecería, entonces, que la opinión de Rabí Meir en la mishná aquí puede conciliarse solo con la opinión de Rabí Meir en la mishná en Kelim, pero no con la opinión de Rabí Yosei.
לָאו אִיתְּמַר עֲלַהּ, אָמַר עוּלָּא: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא שְׁלֹשָׁה עַל שְׁלֹשָׁה שֶׁנֶּחְלַק.
La Guemará responde: ¿Acaso no se declaró con respecto a aquella mishná en Kelim que Ulla dijo: Enseñaron que Rabí Yosei discrepa de Rabí Meir solo en el caso de una prenda de tres por tres palmos que fue rasgada en piezas más pequeñas, pues una vez rasgada, no hay ninguna pieza lo bastante grande como para transmitir a las otras piezas la impureza transmitida por pisoteo.
אֲבָל שָׁלֹשׁ עַל שָׁלֹשׁ הַבָּאוֹת מִבֶּגֶד גָּדוֹל – בִּשְׁעַת פְּרִישָׁתָן מֵאֲבִיהֶן, מְקַבְּלוֹת טוּמְאָה מֵאֲבִיהֶן. הָא נָמֵי בִּשְׁעַת פְּרִישָׁתָן מֵאֵבֶר, מְקַבֵּל טוּמְאָה מֵאֵבֶר.
Pero, con respecto a piezas de tres por tres palmos que provienen, es decir, que son cortadas, de una prenda grande, todos están de acuerdo en que en el momento de su separación de su prenda original, antes de que queden completamente desprendidas de ella, se vuelven impuras por medio de su contacto con la prenda original, a pesar de que el contacto ocurre dentro de un área oculta. En este caso de la mishná aquí también, se puede decir que en el momento de la separación de la carne del feto del miembro, es decir, la pata delantera, esta se vuelve impura por medio de su contacto con el miembro. Según Ulla, entonces, la mishná también puede reconciliarse con la opinión de Rabbi Yosei.
רָבִינָא אָמַר: בֶּגֶד – לָאו לַחֲתִיכָה קָאֵי, עוּבָּר – לַחֲתִיכָה קָאֵי, וְכׇל הָעוֹמֵד לַחְתּוֹךְ
Ravina dijo que hay una explicación diferente de cómo la mishná puede reconciliarse con la opinión de Rabí Yosei: Una prenda no está destinada, es decir, no se pretende, a ser cortada. Al contrario, es mejor que permanezca entera. Por lo tanto, las uniones entre sus partes se consideran como si estuvieran dentro de un área oculta que no puede transmitir impureza. En cambio, con respecto a un feto que extiende su pata delantera, la pata delantera sí está destinada a ser cortada, ya que está prohibida para el consumo mientras que el resto del feto está permitido, y el principio halájico es que cualquier objeto que está destinado a ser cortado