בְּהֵמָה טְמֵאָה בִּכְלַל חַיָּה טְמֵאָה, בְּהֵמָה טְהוֹרָה בִּכְלַל חַיָּה טְהוֹרָה, וּבַלָּשׁוֹן הַזֶּה אָמַר לִי: חֲבָל עַל בֶּן עַזַּאי שֶׁלֹּא שִׁימֵּשׁ אֶת רַבִּי יִשְׁמָעֵאל.
Y del mismo modo, una behema no kosher está incluida en la categoría de una ḥayya no kosher, y una behema kosher está incluida en la categoría de una ḥayya kosher. En consecuencia, aunque el versículo aquí se refiere a una behema, se entiende que se refiere colectivamente tanto a una behema como a una ḥayya, y enseña que los cadáveres de ambos tipos transmiten impureza. Y, al oír esto, ben Azzai me dijo con estas palabras: Ay [ḥaval] de ben Azzai, que no sirvió a Rabí Yishmael.
חַיָּה בִּכְלַל בְּהֵמָה מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״זֹאת הַבְּהֵמָה אֲשֶׁר תֹּאכֵלוּ שׁוֹר שֵׂה כְשָׂבִים וְגוֹ׳ אַיָּל וּצְבִי וְיַחְמוּר וְגוֹ׳״, הָא כֵּיצַד? חַיָּה בִּכְלַל בְּהֵמָה.
La Guemará analiza la declaración de Rabí Yishmael: ¿De dónde derivamos que, según la Torá, una ḥayya está incluida en la categoría de una behema? Como está escrito: “Estos son los behema que podéis comer: un buey, una oveja, y una cabra, un ciervo, y una gacela, y un gamo, y una cabra montés, y un oryx, y un uro, y una oveja salvaje” (Deuteronomio 14:4–5). A pesar de emplear el término “behema”, el versículo también enumera el ciervo y la gacela, que son animales no domesticados. ¿Cómo es esto posible? De aquí resulta evidente que una ḥayya está incluida por la Torá en la categoría de una behema.
בְּהֵמָה בִּכְלַל חַיָּה מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״זֹאת הַחַיָּה אֲשֶׁר תֹּאכְלוּ מִכׇּל הַבְּהֵמָה אֲשֶׁר עַל הָאָרֶץ כֹּל מַפְרֶסֶת פַּרְסָה״, הָא כֵּיצַד? בְּהֵמָה בִּכְלַל חַיָּה.
¿De dónde derivamos que, según la Torah, una behema está incluida en la categoría de una ḥayya? Como está escrito: “Estas son las ḥayya que podéis comer, entre toda la behema que hay sobre la tierra. Todo lo que tiene la pezuña hendida” (Levítico 11:2–3). ¿Cómo es esto posible, que el versículo mencione una ḥayya y luego se refiera a una behema? Esto indica que un animal domesticado está incluido en la categoría de una ḥayya por la Torah.
חַיָּה טְהוֹרָה בִּכְלַל בְּהֵמָה טְהוֹרָה – לְסִימָנִים.
La Guemará aclara además: El principio de que una ḥayya kosher está incluida por la Torah en la categoría de una behema kosher es relevante con respecto a las características distintivas de los animales kosher. La Torah establece con respecto a un animal domesticado que solo una especie que rumia y tiene pezuñas hendidas es kosher. No obstante, este requisito se entiende como una referencia tanto a los animales domesticados como a los no domesticados.
חַיָּה טְמֵאָה בִּכְלַל בְּהֵמָה טְמֵאָה – לְהַרְבָּעָה.
El principio de que una ḥayya no kosher está incluida por la Torah en la categoría de una behema no kosher es relevante con respecto a la prohibición de aparear una especie con otra. La Torah enuncia la prohibición con respecto a una behema: “No aparearás tu animal [behema] con una especie diferente” (Levítico 19:19). Sin embargo, esto se entiende como referido tanto a una behema como a una ḥayya.
בְּהֵמָה טְמֵאָה בִּכְלַל חַיָּה טְמֵאָה – לְכִדְרַבִּי.
El principio de que una behema no kosher está incluida por la Torah en la categoría de una ḥayya no kosher es relevante con respecto a lo que Rabí Yehuda HaNasi enseñó, como se enseña en una baraita: El versículo delimita un caso en el que uno está obligado a traer una ofrenda de escala variable como expiación: “Una persona que tocó cualquier cosa impura, o el cadáver de un animal salvaje no kosher [ḥayya], o el cadáver de un animal doméstico no kosher [behema], o el cadáver de un animal rastrero impuro, y es culpable, habiéndosele ocultado que es impura” (Levítico 5:2). Pero la naturaleza de la transgresión por la cual la persona requiere expiación no es evidente del versículo.
דְּתַנְיָא, רַבִּי אוֹמֵר: אֶקְרָא אֲנִי ״חַיָּה״, בְּהֵמָה לָמָּה נֶאֶמְרָה?
Rabí Yehuda HaNasi dice: Dado que un animal domesticado también es denominado ḥayya, sería suficiente si yo leyera, es decir, si el versículo escribiera solo la cláusula sobre una ḥayya, y yo sabría que quien toca el cadáver de cualquier animal no kosher es impuro. ¿Por qué, entonces, se declara explícitamente una cláusula sobre una behema? Sirve como base para una analogía verbal.
נֶאֶמְרָה כָּאן ״בְּהֵמָה טְמֵאָה״, וְנֶאֱמַר לְהַלָּן ״בְּהֵמָה טְמֵאָה״, מָה לְהַלָּן טוּמְאַת קֹדֶשׁ – אַף כָּאן טוּמְאַת קֹדֶשׁ.
Se declara aquí, con respecto a quien no sabe que tocó un objeto impuro: “Animal no kosher”, y también se declara abajo, con respecto a quien sabía que tocó un objeto impuro: “Animal no kosher”, en el siguiente versículo: “Y cuando alguien toque cualquier cosa impura, ya sea la impureza de una persona o un animal no kosher, y luego coma de la carne de una ofrenda de paz al Señor, esa alma será cortada de su pueblo” (Levítico 7:21). Así como abajo, el versículo se refiere a la contaminación de alimentos sacrificiales, así también aquí, la referencia es a la contaminación de alimentos sacrificiales, y por lo tanto debe traer una ofrenda de escala variable como expiación.
בְּהֵמָה טְהוֹרָה בִּכְלַל חַיָּה טְהוֹרָה, לִיצִירָה, דִּתְנַן: הַמַּפֶּלֶת מִין בְּהֵמָה חַיָּה וָעוֹף, בֵּין טְמֵאִין בֵּין טְהוֹרִין, אִם זָכָר – תֵּשֵׁב לְזָכָר.
La Guemará aclara la declaración final: El principio de que una behema kosher está incluida por la Torah en la categoría de una ḥayya kosher es relevante con respecto a la formación de los hijos. Como aprendimos en una mishná (Nidda 21a): Con respecto a una mujer que aborta un feto que parece tener la forma de un tipo de behema, ḥayya o ave, ya sea que tuviera la forma de una especie no kosher o de una especie kosher, si el feto es varón, entonces ella observa los períodos de impureza y pureza requeridos para dar a luz a un varón.
אִם נְקֵבָה – תֵּשֵׁב לִנְקֵבָה.
La mishná continúa: Y si el feto es una hembra, entonces ella observa los períodos requeridos para dar a luz a una hembra. Después de dar a luz a un varón, una mujer es impura durante siete días, durante los cuales le está prohibido mantener relaciones sexuales. Durante los siguientes treinta y tres días puede sumergirse en un baño ritual en cualquier momento, después de lo cual se le permite mantener relaciones sexuales incluso si entonces experimenta una secreción de sangre uterina. Sin embargo, durante todo el período de cuarenta días no puede entrar en el Templo ni estar en contacto con alimentos consagrados. Después de dar a luz a una niña, la duración de cada uno de estos períodos se duplica a catorce días y sesenta y seis días, respectivamente (véase Levítico 12:2–5).
אֵינוֹ יָדוּעַ – תֵּשֵׁב לְזָכָר וְלִנְקֵבָה,
Si el sexo del feto es desconocido, ella observa las restricciones de una mujer que dio a luz tanto a un varón como a una mujer. En consecuencia, le está prohibido mantener relaciones sexuales durante los catorce días posteriores al parto, después de los cuales se sumerge en un baño ritual. Después de eso, se le permite mantener relaciones sexuales a pesar de cualquier flujo de sangre uterina hasta el cuadragésimo día después del parto, es decir, durante treinta y tres días después de los siete días en los que se le habría prohibido mantener relaciones sexuales si el feto hubiera sido varón. La prohibición de entrar en el Templo, sin embargo, continúa hasta que hayan pasado ochenta días desde el nacimiento.
דִּבְרֵי רַבִּי מֵאִיר.
Esta es la declaración de Rabí Meir. La Guemará en otra parte (Nidda 22b) explica que Rabí Meir deriva su opinión del hecho de que el término “formación” se usa para describir tanto la formación del hombre: “Entonces el Señor Dios formó al hombre” (Génesis 2:7), como la formación de los animales y las aves: “El Señor Dios formó todo animal [ḥayya] del campo, y toda ave del cielo” (Génesis 2:19). Además, sostiene que el término “ḥayya” se refiere tanto a animales domesticados como no domesticados, y concluye que una mujer observa estos períodos de pureza e impureza si el feto tiene la forma de cualquiera de estos tipos de animales.
וַחֲכָמִים אוֹמְרִים: כֹּל שֶׁאֵינוֹ מִצּוּרַת אָדָם אֵינוֹ וָלָד.
Y los Rabinos dicen: Cualquier feto que no tenga forma humana no es considerado descendencia con respecto a la observancia de estos períodos de pureza e impureza, y se le permite mantener relaciones sexuales siempre que no experimente una secreción de sangre uterina.
וּלְרַבָּנַן, הַאי קְרָא לְמָה לִי?
§ La Guemará vuelve a explicar la opinión de los Rabinos, citada en la mishná, quienes sostienen que un feto muerto hallado dentro del vientre de su madre no transmite impureza, ya sea de un animal kosher o no kosher. Rabí Yosei HaGelili discrepa y sostiene que un feto muerto dentro de un animal no kosher transmite impureza. Él deriva esto del versículo: “Una persona que tocó cualquier cosa impura, o el cadáver de una ḥayya no kosher, o el cadáver de una behema no kosher, o el cadáver de un animal reptante impuro, y es culpable” (Levítico 5:2), que se refiere solo a animales no kosher. La Guemará pregunta: Y según los Rabinos, para qué necesito este versículo?
כּוּלֵּיהּ לְכִדְרַבִּי הוּא דַּאֲתָא.
La Guemará responde: Todo el versículo viene a enseñar aquello que Rabí Yehuda HaNasi enseñó en la baraita citada anteriormente: que el versículo obliga a una persona a traer una ofrenda de escala variable solo en los casos en que comió alimentos consagrados o entró en el Templo en un estado de impureza del que no era consciente.
מַתְנִי׳ הָאִשָּׁה שֶׁמֵּת וְלָדָהּ בְּתוֹךְ מֵעֶיהָ, וּפָשְׁטָה חַיָּה אֶת יָדָהּ וְנָגְעָה בּוֹ – הַחַיָּה טְמֵאָה טוּמְאַת שִׁבְעָה, וְהָאִשָּׁה טְהוֹרָה עַד שֶׁיֵּצֵא הַוָּלָד.
MISHNÁ: Con respecto a una mujer cuyo feto murió en su vientre y la partera extendió su mano dentro del útero y tocó al feto, la partera queda por ello impura con la impureza de siete días transmitida por un cadáver, y la mujer permanece ritualmente pura hasta que el feto salga del útero.
גְּמָ׳ אָמַר רַבָּה: כְּשֵׁם שֶׁטּוּמְאָה בְּלוּעָה אֵינָהּ מְטַמְּאָה, כָּךְ טׇהֳרָה בְּלוּעָה אֵינָהּ מִיטַּמְּאָה.
GUEMARÁ:Rabba dice: Así como un objeto ritualmente impuro que está encapsulado dentro de un cuerpo no transmite impureza a un objeto que entra en contacto con él, así también, un objeto ritualmente puro que está encapsulado dentro de un cuerpo no puede volverse impuro si entra en contacto con un objeto impuro. Por ejemplo, si alguien tragó un anillo que era ritualmente puro y luego entró en una tienda que contenía un cadáver, el anillo no se volvería impuro.
טוּמְאָה בְּלוּעָה מְנָלַן? דִּכְתִיב: ״וְהָאֹכֵל מִנִּבְלָתָהּ יְכַבֵּס בְּגָדָיו״, מִי לָא עָסְקִינַן דַּאֲכַל סָמוּךְ לִשְׁקִיעַת הַחַמָּה, וְקָאָמַר רַחֲמָנָא טָהוֹר.
La Guemará pregunta: ¿De dónde derivamos que un elemento impuro encapsulado no transmite impureza? Como está escrito: “Y quien coma de su carroña lavará sus vestidos, y será impuro hasta la tarde” (Levítico 11:40), es decir, debe sumergir su cuerpo y sus vestiduras en un baño ritual, y luego se vuelve puro a la puesta del sol. ¿No estamos tratando incluso con un caso en que alguien comió de la carroña cerca de la puesta del sol y luego se sumergió? Y, sin embargo, el Misericordioso declara que está puro una vez que se pone el sol, a pesar de que su estómago todavía contiene trozos de la carroña que aún no han sido digeridos. Si es así, es evidente que un elemento impuro encapsulado no transmite impureza.
וְדִלְמָא שָׁאנֵי הָתָם, דְּלָא חַזְיָא לְגֵר.
La Guemará objeta: Pero quizás allí sea diferente, ya que con respecto a la prohibición de comer un cadáver, la Torah dice: “No comerás ningún cadáver; podrás dárselo al extranjero residente que está en tus ciudades” (Deuteronomio 14:21). La yuxtaposición de las dos partes del versículo enseña que la prohibición se limita a un cadáver que sea apto para ser dado a un extranjero residente, es decir, que sea apto para el consumo humano. En consecuencia, quizás el cadáver que la persona comió no transmite impureza, pues ya no es apto para un extranjero residente, es decir, ahora no es apto para el consumo humano.
הָנִיחָא לְרַבִּי יוֹחָנָן, דְּאָמַר: אַחַת זוֹ וְאַחַת זוֹ, עַד לְכֶלֶב – שַׁפִּיר.
La Guemará comenta que la eficacia de la prueba depende de si un cadáver puede transmitir impureza a una persona a pesar de no ser apto para el consumo humano: Esta prueba encaja bien según la opinión de Rabí Yoḥanan, quien dice: Un cadáver transmite impureza a ambos, una persona, y aquello, alimento, incluso si no es apto para el consumo humano, hasta que ya no sea apto para el consumo de un perro. Según esta opinión, la prueba se entiende bien, ya que el cadáver en el estómago de la persona todavía tiene la capacidad de transmitirle impureza, porque todavía es apto para el consumo de un perro. Por lo tanto, es evidente que la única razón por la que no transmite impureza es que está encapsulado dentro de su cuerpo.
אֶלָּא לְבַר פְּדָא, דְּאָמַר: טוּמְאָה חֲמוּרָה לְגֵר, וְטוּמְאָה קַלָּה עַד לְכֶלֶב – מִשּׁוּם דְּלָא חַזְיָא לְגֵר הוּא!
Pero según la opinión de bar Padda, quien dice que una carroña tiene la forma severa de impureza ritual, que puede transmitir impureza a las personas solo mientras todavía sea apta para ser comida por un gentil residente y tiene la forma leve de impureza ritual incluso hasta el punto en que ya no sea apta para el consumo de un perro, esta prueba es defectuosa. Esto se debe a que es posible que la carroña en el estómago de la persona no lo vuelva impuro simplemente porque ya no es apta para el consumo humano. ¿Puede sostenerse que la carroña no puede transmitir impureza porque ya no es apta para un gentil residente?
נְהִי דְּלָא חַזְיָא בְּפָנָיו, שֶׁלֹּא בְּפָנָיו מִיחַזְיָא חַזְיָא לֵיהּ.
Dado que el cadáver no es apto para ser comido por alguien cuando fue comido en su presencia, ya que él sabe que fue tragado y considera repugnante comer un elemento tragado, pero sigue siendo a veces apto para que una persona lo coma cuando fue comido no en su presencia y no sabe que había sido previamente tragado. Esto es posible cuando alguien consumió un pequeño trozo de comida y no lo masticó antes de tragarlo. La Guemará concede este punto y, por lo tanto, acepta la prueba.
אַשְׁכְּחַן טוּמְאָה בְּלוּעָה, טׇהֳרָה בְּלוּעָה מְנָלַן?
La Guemará pregunta: Encontramos una fuente para la halakha de que un objeto impuro encapsulado no transmite impureza. ¿De dónde derivamos que un objeto puro que está encapsulado dentro de otro cuerpo no puede volverse impuro si entra en contacto con un objeto impuro?
קַל וָחוֹמֶר: וּמָה כְּלִי חֶרֶס הַמּוּקָּף צָמִיד פָּתִיל, שֶׁאֵינוֹ מַצִּיל עַל טוּמְאָה שֶׁבְּתוֹכוֹ מִלְּטַמֵּא, דְּאָמַר מָר: טוּמְאָה רְצוּצָה בּוֹקַעַת וְעוֹלָה עַד לָרָקִיעַ – מַצִּיל עַל טׇהֳרָה שֶׁבְּתוֹכוֹ מִלְּטַמֵּא,
La Guemará explica: Se deriva mediante una inferencia a fortiori: Si una vasija de barro cerrada con una tapa bien sellada, que no protege, es decir, no impide, que el impuro fragmento de un cadáver contenido dentro de ella transmita impureza a otros objetos en la misma tienda que ella; la Guemará interrumpe la explicación de la inferencia y aclara: Como dijo el Maestro: El impuro fragmento de un cadáver que está en un espacio estrecho; por ejemplo, está enterrado en la tierra y no hay un palmo de espacio hueco sobre él, debajo de la tierra, atraviesa la tierra que está sobre él y asciende hasta los cielos, impartiendo impureza a lo largo de ese trayecto. La Guemará reanuda la explicación de la inferencia: Aunque la vasija de barro bien sellada no protege el objeto impuro, sí protege un objeto puro contenido dentro de ella de volverse impuro (véase Números 19:15).