שְׁנַיִם אוֹחֲזִין בְּסַכִּין וְשׁוֹחֲטִין, אֶחָד לְשֵׁם אֶחָד מִכׇּל אֵלּוּ וְאֶחָד לְשֵׁם דָּבָר כָּשֵׁר – שְׁחִיטָתוֹ פְּסוּלָה.
Si hubiera dos personas sosteniendo un cuchillo juntas y sacrificando un animal, una sacrificando por causa de uno de todos aquellos enumerados en la primera cláusula de la mishná y una sacrificando por una causa legítima, su sacrificio no es válido.
גְּמָ׳ פְּסוּלָה – אִין, זִבְחֵי מֵתִים – לָא. וּרְמִינְהִי: הַשּׁוֹחֵט לְשׁוּם הָרִים, לְשׁוּם גְּבָעוֹת, לְשׁוּם נְהָרוֹת, לְשׁוּם מִדְבָּרוֹת, לְשׁוּם חַמָּה וּלְבָנָה, לְשׁוּם כּוֹכָבִים וּמַזָּלוֹת, לְשׁוּם מִיכָאֵל הַשַּׂר הַגָּדוֹל, לְשׁוּם שִׁילְשׁוּל קָטָן – הֲרֵי אֵלּוּ זִבְחֵי מֵתִים.
GUEMARÁ: La mishná establece que si alguien degüella en honor de montañas u otras entidades naturales, el degüello es inválido. La Guemará infiere: Es inválido, sí; con respecto a ofrendas a los muertos, es decir, a los ídolos, eso no entra en esa categoría. Aparentemente, el estatus del animal es el de un cadáver no degollado ritualmente, del cual se permite obtener beneficio, y no el de una ofrenda idolátrica, de la cual está prohibido obtener beneficio. Y la Guemará plantea una contradicción a partir de una baraita: Con respecto a quien degüella en honor de montañas, en honor de colinas, en honor de ríos, en honor de desiertos, en honor del sol y la luna, en honor de estrellas y constelaciones, en honor de Miguel, el gran ángel ministrante, o incluso en honor de un pequeño gusano, estas son ofrendas a los muertos, de las cuales está prohibido obtener beneficio.
אָמַר אַבָּיֵי: לָא קַשְׁיָא, הָא דְּאָמַר לְהַר, הָא דְּאָמַר לְגַדָּא דְּהַר. דַּיְקָא נָמֵי, דְּקָתָנֵי דּוּמְיָא דְּמִיכָאֵל שַׂר הַגָּדוֹל, שְׁמַע מִינַּהּ.
Abaye dijo: La aparente contradicción entre la mishná y la baraita no es difícil. Esta mishná, que enseña que el degüello no es válido pero que el beneficio está permitido, se refiere a un caso en el que alguien dice que está degollando el animal por causa de la montaña misma, que no es un ídolo. Aquella baraita, que enseña que el animal es una ofrenda a los muertos y que el beneficio está prohibido, se refiere a un caso en el que alguien dice que está degollando el animal por causa del ángel de la montaña. El lenguaje de la baraita también es preciso, pues la montaña y las otras entidades naturales se enseñan junto con y por lo tanto similares a Miguel, el gran ángel ministrante. Concluye de ello que el tanna se está refiriendo al degüello por causa de una entidad espiritual, no de la montaña misma.
אָמַר רַב הוּנָא: הָיְתָה בֶּהֱמַת חֲבֵירוֹ רְבוּצָה לִפְנֵי עֲבוֹדָה זָרָה, כֵּיוָן שֶׁשָּׁחַט בָּהּ סִימָן אֶחָד – אֲסָרָהּ. סָבַר לַהּ כִּי הָא דְּאָמַר עוּלָּא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: אַף עַל פִּי שֶׁאָמְרוּ הַמִּשְׁתַּחֲוֶה לְבֶהֱמַת חֲבֵירוֹ לֹא אֲסָרָהּ, עָשָׂה בָּהּ מַעֲשֶׂה – אֲסָרָהּ.
Rav Huna dice: Si el animal de otra persona estaba postrado ante un ídolo, una vez que se cortó un siman, la tráquea o el esófago, él volvió al animal prohibido. Él sostiene de acuerdo con lo que dice Ulla que Rabbi Yoḥanan dice: Aunque los Sabios dijeron que quien se inclina ante el animal de otra persona no lo vuelve prohibido, si realizó sobre él un rito sacrificial, lo vuelve prohibido. El caso citado por Rav Huna implica una acción de ese tipo, cortar un siman; por lo tanto, el animal está prohibido.
אֵיתִיבֵיהּ רַב נַחְמָן לְרַב הוּנָא: הַשּׁוֹחֵט חַטָּאת בְּשַׁבָּת בַּחוּץ לַעֲבוֹדָה זָרָה – חַיָּיב שָׁלֹשׁ חַטָּאוֹת, וְאִי אָמְרַתְּ: כֵּיוָן שֶׁשָּׁחַט בָּהּ סִימָן אֶחָד אֲסָרָהּ – אַשְּׁחוּטֵי חוּץ לָא לִיחַיַּיב,
Rav Naḥman planteó una objeción a la opinión de Rav Huna a partir de una baraita: Quien, sin darse cuenta, sacrifica un animal que fue designado como ofrenda por el pecado en Shabat fuera del Templo, para idolatría, es responsable de traer tres ofrendas por el pecado: una por realizar la labor prohibida de sacrificar en Shabat, una por sacrificar un animal sacrificial fuera del Templo, y una por sacrificar un animal para idolatría. Y si dices que una vez que corta un siman, vuelve al animal prohibido como ofrenda idólatra, entonces que no sea responsable de traer una ofrenda por el pecado por sacrificar un animal sacrificial fuera del atrio del Templo,