מַאי? כִּי מַהְנְיָא חִבַּת הַקֹּדֶשׁ לִפְסוּלָא דְּגוּפֵיהּ, אֲבָל לְמִימְנֵא בֵּיהּ רִאשׁוֹן וְשֵׁנִי לָא, אוֹ דִּלְמָא לָא שְׁנָא? תֵּיקוּ.
La Guemará pregunta: ¿Cuál es la resolución del dilema planteado por Rabí Shimon ben Lakish: Cuando la consideración por la santidad es eficaz para hacer que un objeto sea susceptible a la impureza, ¿es solo para descalificar ese objeto mismo, pero para contar los niveles descendentes de impureza de primer grado y segundo grado, no es eficaz; o quizá, una vez que se vuelve susceptible a la impureza, no hay diferencia entre que se vuelva susceptible por medio de la consideración por la santidad o por medio del contacto con líquidos? La Guemará responde: El dilema quedará sin resolver.
מַתְנִי׳ הַשּׁוֹחֵט אֶת הַמְסוּכֶּנֶת, רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל אוֹמֵר: עַד שֶׁתְּפַרְכֵּס בַּיָּד וּבָרֶגֶל. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר אוֹמֵר: דַּיָּהּ אִם זִינְּקָה. אָמַר רַבִּי שִׁמְעוֹן: הַשּׁוֹחֵט בַּלַּיְלָה, וּלְמָחָר הִשְׁכִּים וּמָצָא כְּתָלִים מְלֵאִים דָּם – כְּשֵׁרָה, שֶׁזִּינְּקָה, וּכְמִדַּת רַבִּי אֱלִיעֶזֶר. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים: עַד שֶׁתְּפַרְכֵּס אוֹ בַיָּד אוֹ בָרֶגֶל, אוֹ עַד שֶׁתְּכַשְׁכֵּשׁ בִּזְנָבָהּ.
MISHNÁ: En el caso de quien sacrifica un animal que está en peligro de muerte inminente, Rabán Shimón ben Gamliel dice: el sacrificio es válido solo en un caso en el que, después del sacrificio, se convulsiona con su pata delantera y con su pata trasera. Rabí Eliezer dice: Es suficiente si la sangre brotó del cuello. Rabí Shimón dice: En el caso de quien sacrifica de noche y al día siguiente se despertó y encontró paredes llenas de sangre, el sacrificio es válido, pues está claro que la sangre brotó, y esto es de acuerdo con la regla de Rabí Eliezer. Y los Sabios dicen: es válido solo en un caso en el que se convulsiona con su pata delantera o con su pata trasera, o en un caso en el que mueve la cola.
אֶחָד בְּהֵמָה דַּקָּה וְאֶחָד בְּהֵמָה גַּסָּה, בְּהֵמָה דַּקָּה שֶׁפָּשְׁטָה יָדָהּ וְלֹא הֶחְזִירָה – פְּסוּלָה, שֶׁאֵינָהּ אֶלָּא הוֹצָאַת נֶפֶשׁ בִּלְבָד. בַּמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים? שֶׁהָיְתָה בְּחֶזְקַת מְסוּכֶּנֶת, אֲבָל אִם הָיְתָה בְּחֶזְקַת בְּרִיאָה, אֲפִילּוּ אֵין בָּהּ אֶחָד מִכׇּל הַסִּימָנִים הַלָּלוּ – כְּשֵׁרָה.
Esta es la halajá con respecto a tanto un animal pequeño, por ejemplo, una oveja, como un animal grande, por ejemplo, una vaca, que está en peligro de muerte inminente. El sacrificio de un animal pequeño que, al ser sacrificado, extendió su pata delantera que estaba doblada y no la devolvió a la posición doblada no es válido, pues extender la pata es solo parte del curso natural de la salida del alma del animal de su cuerpo, y no una convulsión que indique vida. ¿En qué caso se dice esta afirmación? Es en un caso en que el estado presuntivo del animal era que estaba en peligro de muerte inminente. Pero si su estado presuntivo era que estaba sano, entonces aunque no hubiera ninguno de estos indicadores, el sacrificio es válido.
גְּמָ׳ מְסוּכֶּנֶת מִמַּאי דְּשַׁרְיָא? וּמִמַּאי תִּיסַּק אַדַּעְתִּין דַּאֲסִירָא? דִּכְתִיב: ״זֹאת הַחַיָּה אֲשֶׁר תֹּאכְלוּ״, חַיָּה אֱכוֹל, וְשֶׁאֵינָהּ חַיָּה לֹא תֹּאכַל. וְהָא מְסוּכֶּנֶת אֵינָהּ חַיָּה?
GEMARA: La Guemará pregunta: ¿De dónde se sabe que la carne de un animal en peligro de muerte inminente está permitida por medio de la matanza ritual? La Guemará responde con una pregunta: ¿Y de dónde se te ocurriría que está prohibida? La Guemará explica que se podría haber pensado que está prohibida, como está escrito: “Estos son los seres vivientes [haḥayya] que podéis comer entre todos los animales que están sobre la tierra” (Torah 11:2). Se podría haber pensado que el versículo está diciendo: Comed un animal que sea apto para vivir [ḥayya], pero no comáis un animal que no sea apto para vivir. Y este animal en peligro de muerte inminente no es apto para vivir.
מִדְּאָמַר רַחֲמָנָא נְבֵלָה לֹא תֹּאכֵל, מִכְּלָל דִּמְסוּכֶּנֶת שַׁרְיָא, דְּאִי סָלְקָא דַעְתָּךְ מְסוּכֶּנֶת אֲסִירָא – הַשְׁתָּא מֵחַיִּים אֲסִירָא, לְאַחַר מִיתָה מִיבְּעֵי?
El hecho de que su carne esté permitida se deriva del hecho de que el Misericordioso declara que no comerás un animal muerto sin degüello ritual, como está escrito: “No comeréis ningún cadáver de animal no sacrificado ritualmente” (Deuteronomio 14:21); se aprende por inferencia que comer la carne de un animal en peligro de muerte inminente está permitido. Pues, si se te ocurre que comer la carne de un animal en peligro de muerte inminente está prohibido, entonces ahora si un animal está prohibido mientras vive, ¿es necesario decir que está prohibido después de la muerte?
וְדִלְמָא הַיְינוּ נְבֵלָה הַיְינוּ מְסוּכֶּנֶת? לָא סָלְקָא דַּעְתָּךְ, דִּכְתִיב: ״וְכִי יָמוּת מִן הַבְּהֵמָה אֲשֶׁר הִיא לָכֶם לְאׇכְלָה הַנֹּגֵעַ בְּנִבְלָתָהּ״, לְאַחַר מִיתָה הוּא דְּקַרְיַיהּ רַחֲמָנָא נְבֵלָה, מֵחַיִּים לָא אִקְּרַי נְבֵלָה.
La Guemará rechaza esa prueba. Y esa no es una inferencia legítima, pues quizás el estatus halájico de una carcasa no sacrificada ritualmente sea el mismo que el de un animal en peligro de muerte inminente, y la prohibición: “No comeréis ninguna carcasa”, incluye a ambos. La Guemará responde: No se te ocurriría decir eso, pues está escrito: “Y si muriere algún animal de los que os es lícito comer, quien toque su carcasa quedará impuro hasta la noche” (Levítico 11:39). Esto indica que es después de la muerte que el Misericordioso llama al animal carcasa; mientras está vivo, el animal no es llamado carcasa.
וְדִלְמָא לְעוֹלָם אֵימָא לָךְ: הַיְינוּ נְבֵלָה הַיְינוּ מְסוּכֶּנֶת, מֵחַיִּים – בַּעֲשֵׂה, לְאַחַר מִיתָה – בְּלָאו.
La Guemará cuestiona ese entendimiento. Y quizá, en realidad, te diré: El estatus halájico de un cadáver no sacrificado ritualmente es el mismo que el de un animal en peligro de muerte inminente, pero si uno sacrifica al animal en peligro de muerte inminente mientras aún está vivo, estaría en violación de una mitzvá positiva: “Estos son los seres vivos que podéis comer” (Levítico 11:2), mientras que después de su muerte, estaría en violación de una prohibición: “No comeréis ningún cadáver no sacrificado ritualmente” (Deuteronomio 14:21).
אֶלָּא, מִדְּאָמַר רַחֲמָנָא טְרֵפָה לֹא תֹּאכַל – מִכְּלָל דִּמְסוּכֶּנֶת שַׁרְיָא, דְּאִי סָלְקָא דַעְתָּךְ מְסוּכֶּנֶת אֲסִירָא, הַשְׁתָּא מְסוּכֶּנֶת דְּלָא מְחַסְּרָא אֲסִירָא, טְרֵפָה מִיבַּעְיָא?
Más bien, el hecho de que su carne esté permitida se deriva del hecho de que el Misericordioso declara: no comerás un animal con una herida que hará que muera dentro de doce meses [tereifa], como está escrito: “Y no comeréis ningún animal despedazado en el campo [tereifa]” (Éxodo 22:30). De aquí se aprende por inferencia que comer la carne de un animal en peligro de muerte inminente está permitido. Pues, si se te ocurre que comer la carne de un animal en peligro de muerte inminente está prohibido, entonces ahora que un animal en peligro de muerte inminente al que no le falta ningún miembro está prohibido, ¿es necesario decir que una tereifa, un animal que fue despedazado y al que le faltan partes del cuerpo, está prohibido?
וְדִלְמָא הַיְינוּ טְרֵפָה הַיְינוּ מְסוּכֶּנֶת, וְלַעֲבוֹר עָלָיו בַּעֲשֵׂה וְלֹא תַעֲשֶׂה! אִם כֵּן, נְבֵלָה דִּכְתַב רַחֲמָנָא לְמָה לִי? וּמָה מֵחַיִּים קָאֵי עֲלַהּ בְּלָאו וַעֲשֵׂה, לְאַחַר מִיתָה מִיבַּעְיָא?
La Guemará rechaza esa prueba. Y esa no es una inferencia legítima, pues quizás el estatus halájico de una tereifa a la que le faltan partes del cuerpo sea el mismo que el de un animal en peligro de muerte inminente al que no le faltan partes del cuerpo, y ambos están incluidos en la categoría de tereifa. Esto haría que quien sacrifica cualquiera de ellos esté en violación tanto de una mitzvá positiva: “Estos son los seres vivos que podéis comer”, como de una prohibición: “Y no comeréis ningún animal despedazado en el campo [tereifa]”. La Guemará cuestiona ese entendimiento: Si es así, ¿por qué necesito la prohibición que el Misericordioso escribe con respecto a un cadáver no sacrificado ritualmente? Si mientras un animal está vivo uno incurre en violación de una prohibición y una mitzvá positiva, ¿es necesario decir que está prohibido después de la muerte?
וְדִלְמָא הַיְינוּ נְבֵלָה, הַיְינוּ טְרֵפָה, הַיְינוּ מְסוּכֶּנֶת, וְלַעֲבוֹר עָלָיו בִּשְׁנֵי לָאוִין וַעֲשֵׂה!
La Guemará objeta: Y esa no es una pregunta legítima, pues quizás el estatus halájico de una carroña no sacrificada sea el mismo que el de una tereifa a la que le faltan partes del cuerpo, y sea el mismo que el de un animal en peligro de muerte inminente al que no le faltan partes del cuerpo. Por lo tanto, cuando la Torah escribe la palabra “carroña”, es lo mismo que si hubiera escrito tereifa y lo mismo que si hubiera escrito un animal en peligro de muerte inminente. La Torah prohíbe cada uno, y el resultado será que él violará dos prohibiciones y una mitzvá positiva.
אֶלָּא מֵהָכָא, ״וְחֵלֶב נְבֵלָה וְחֵלֶב טְרֵפָה יֵעָשֶׂה לְכׇל מְלָאכָה וְאָכֹל לֹא תֹאכְלֻהוּ״, וְאָמַר מָר: לְמַאי הִלְכְתָא אָמְרָה הַתּוֹרָה? יָבֹא אִיסּוּר נְבֵלָה וְיָחוּל עַל אִיסּוּר חֵלֶב, יָבֹא אִיסּוּר טְרֵפָה וְיָחוּל עַל אִיסּוּר חֵלֶב.
Más bien, el hecho de que la carne de un animal en peligro de muerte inminente esté permitida se deriva de aquí: “Y el sebo de un cadáver y el sebo de una tereifa podrá usarse para cualquier propósito; pero no lo comeréis” (Levítico 7:24). Y el Maestro dice: ¿Para derivar qué halakha fue escrito este versículo? ¿Acaso se imaginaría que, por ser un cadáver no sacrificado o una tereifa, su sebo estaría permitido para el consumo? La Torah dice: Que la prohibición de comer un cadáver no sacrificado venga y recaiga sobre la prohibición de comer sebo prohibido, que ya existe. Quien come el sebo prohibido de un cadáver no sacrificado es responsable por la violación de ambas prohibiciones. Asimismo, la palabra “tereifa” en el versículo enseña: Que la prohibición de comer una tereifa venga y recaiga sobre la prohibición de comer sebo prohibido, que ya existe, de modo que quien come el sebo prohibido de una tereifa es responsable por transgredir ambas prohibiciones.