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לִיתְנֵי רוֹבְדֵי אִילָן, וְכׇל שֶׁכֵּן מְעוֹפֶפֶת? מְעוֹפֶפֶת אִיצְטְרִיךְ לֵיהּ, דַּאֲפִילּוּ כְּנָפֶיהָ נוֹגְעוֹת בַּקֵּן – פָּטוּר מִלְּשַׁלֵּחַ.
que la baraitaenseñe que uno está exento en un caso en que el ave está posada entre dos ramas de árbol, lo cual se asemeja a un caso en que el ave está descansando sobre el nido mismo, en que el ave está posada en ambos casos, y sería claro con mayor razón que uno está exento si la madre está revoloteando. La Guemará responde: Era necesario que la baraita enseñara el caso de un ave revoloteando para enseñar que incluso si sus alas están tocando el nido, uno está exento de ahuyentar a la madre ave. Si la baraita hubiera enseñado la exención en un caso de un ave descansando entre dos ramas de árbol, se podría haber pensado que esto es porque las alas del ave no están tocando el nido.
וְהָאֲנַן תְּנַן: בִּזְמַן שֶׁכְּנָפֶיהָ נוֹגְעוֹת בַּקֵּן – חַיָּיב לְשַׁלֵּחַ! אָמַר רַב יְהוּדָה: כִּי קָתָנֵי מַתְנִיתִין – בְּנוֹגֵעַ מִן הַצַּד.
La Guemará ahora cuestiona la propia baraita: ¿Cómo puede la baraita afirmar que incluso si las alas del ave que se cierne están tocando el nido, uno está exento de ahuyentar al ave? ¿Pero no aprendimos en la mishná: Cuando sus alas están tocando el nido, uno está obligado a ahuyentar a la madre? Dijo Rav Yehuda: Cuando el caso del ave madre que se cierne se enseña en la baraita, se refiere a un ave tocando el nido desde el costado. En tal caso, uno está exento porque sus alas no están tocando el nido desde arriba. En cambio, la mishná se refiere a un caso en el que el ave se cierne directamente sobre el nido y toca el nido con sus alas desde arriba.
אֵין שָׁם אֶפְרוֹחַ וְכוּ׳. אֲמַר לֵיהּ הָהוּא מֵרַבָּנַן לְרָבָא: אֵימָא אִיפְּכָא, אֵין שָׁם אֶפְרוֹחַ אֶלָּא אֶחָד אוֹ בֵּיצָה אַחַת – פָּטוּר מִלְּשַׁלֵּחַ, דְּבָעֵינַן ״אֶפְרוֹחִים אוֹ בֵיצִים״ וְלֵיכָּא.
§ La mishná enseña: Incluso si hay solo un polluelo o un huevo, uno está obligado a ahuyentar a la madre, como está dicho: “Si un nido de ave se presenta ante ti” (Deuteronomio 22:6), lo que indica que uno está obligado a ahuyentar a la madre del nido en cualquier caso. Además, si hubiera polluelos capaces de volar o huevos no fecundados, uno está exento de ahuyentar a la madre, como está dicho en el mismo versículo: “Y la madre está posada sobre los polluelos o sobre los huevos”. De la yuxtaposición de los polluelos y los huevos, se deriva que los huevos o los polluelos deben ser capaces de vivir y deben necesitar a sus madres. Con respecto a esto, uno de los Sabios le dijo a Rava: Di lo contrario, que si hay solo un polluelo o un huevo, uno está exento de ahuyentar a la madre, ya que requerimos que la madre esté “posada sobre los polluelos o sobre los huevos”, y esta condición no se cumple con menos de dos.
הָיוּ שָׁם אֶפְרוֹחִים מַפְרִיחִים אוֹ בֵּיצִים מוּזָרוֹת, חַיָּיב לְשַׁלֵּחַ, שֶׁנֶּאֱמַר ״קַן״ – קֵן מִכׇּל מָקוֹם. אִם כֵּן, נִכְתּוֹב קְרָא ״וְהָאֵם רוֹבֶצֶת עֲלֵיהֶם״, מַאי ״וְהָאֵם רֹבֶצֶת עַל הָאֶפְרֹחִים אוֹ עַל הַבֵּיצִים״? לְאַקּוֹשֵׁי אֶפְרוֹחִים לְבֵיצִים וּבֵיצִים לְאֶפְרוֹחִים.
Además, si hubiera polluelos capaces de volar o huevos no fecundados en el nido, se diría que uno está obligado a ahuyentar a la madre ave, como está dicho en ese versículo: “Nido”, lo que indica que uno está obligado a ahuyentar a la madre ave del nido en cualquier caso. Rava responde: Si fuera así, que el versículo dijera: Y la madre está posada sobre ellos. Pues, ¿por qué razón dice el versículo: “Y la madre está posada sobre los polluelos o sobre los huevos”? Es para comparar los polluelos con los huevos y los huevos con los polluelos, es decir, para indicar que los huevos o los polluelos deben ser viables y necesitar a sus madres. Por lo tanto, los polluelos que pueden volar y los huevos no fecundados no están incluidos en la mitzvá. En consecuencia, la palabra “nido” sirve para indicar que uno está obligado a ahuyentar a la madre ave incluso si en el nido hay solo un huevo o un polluelo.
מַתְנִי׳ שִׁלְּחָהּ וְחָזְרָה, אֲפִילּוּ אַרְבָּעָה וַחֲמִשָּׁה פְּעָמִים – חַיָּיב, שֶׁנֶּאֱמַר: ״שַׁלֵּחַ תְּשַׁלַּח אֶת הָאֵם״. אָמַר: הֲרֵינִי נוֹטֵל אֶת הָאֵם וּמְשַׁלֵּחַ אֶת הַבָּנִים – חַיָּיב, שֶׁנֶּאֱמַר: ״שַׁלֵּחַ תְּשַׁלַּח אֶת הָאֵם״. נָטַל אֶת הַבָּנִים וְהֶחְזִירָן לָהּ, וְאַחַר כָּךְ חָזְרָה הָאֵם עֲלֵיהֶן – פָּטוּר מִלְּשַׁלֵּחַ.
MISHNÁ: Si alguien ahuyentó a la madre ave y ella regresó para posarse sobre los huevos, incluso si regresó cuatro o cinco veces, está obligado a ahuyentarla nuevamente, como está dicho: “Ciertamente enviarás [shalle’aḥ teshallaḥ] a la madre” (Deuteronomio 22:7). El verbo duplicado indica que se debe ahuyentar a la madre ave múltiples veces si es necesario. Si alguien dijo: Por la presente tomo a la madre y envío lejos a las crías, sigue estando obligado a ahuyentar a la madre incluso si envió lejos a las crías, como está dicho: “Enviarás a la madre.” Si alguien ahuyentó a la madre y tomó a las crías y luego las devolvió al nido de la madre, y después la madre regresó y se posó sobre ellas, está exento de ahuyentar a la madre ave.
גְּמָ׳ אֲמַר לֵיהּ הָהוּא מֵרַבָּנַן לְרָבָא, וְאֵימָא: ״שַׁלֵּחַ״ – חֲדָא זִימְנָא, ״תְּשַׁלַּח״ – תְּרֵי זִימְנִין.
GUEMARÁ: La mishná enseña que si el ave madre regresó a posarse sobre los huevos, incluso si regresó cuatro o cinco veces, se está obligado a ahuyentarla nuevamente, como está dicho: “Ciertamente enviarás [shalle’aḥ teshallaḥ].” Con respecto a esto, uno de los Sabios dijo a Rava: Pero di, en cambio, que la palabra shalle’aḥ indica que se debe ahuyentar a la madre una vez, y la palabra teshallaḥ indica que se debe hacerlo dos veces, y más allá de eso no hay obligación.
אֲמַר לֵיהּ: ״שַׁלֵּחַ״ – אֲפִילּוּ מֵאָה פְּעָמִים, ״תְּשַׁלַּח״ – אֵין לִי אֶלָּא לִדְבַר הָרְשׁוּת, לִדְבַר מִצְוָה מִנַּיִן? תַּלְמוּד לוֹמַר ״תְּשַׁלַּח״ – מִכׇּל מָקוֹם.
Rava le dijo: En realidad, la halakha de que se debe ahuyentar a la madre múltiples veces no se deriva de la frase “shalle’aḥ teshallaḥ”. Más bien, la palabra shalle’aḥ indica que se debe ahuyentar al ave madre incluso cien veces, y la palabra teshallaḥ enseña otro asunto: solo he derivado la obligación de ahuyentar al ave madre en un caso en que uno toma los huevos o los polluelos y quiere tomar al ave madre para un propósito discrecional, por ejemplo, para comerla. En un caso en que uno toma los huevos o los polluelos y necesita al ave madre para un asunto que involucra una mitzva, por ejemplo, la purificación de un leproso, ¿de dónde se deriva la halakha de que debe ahuyentar a la madre? El versículo dice: “Teshallaḥ”, para enseñar que en cualquier caso se debe ahuyentar al ave madre.
אֲמַר לֵיהּ רַבִּי אַבָּא בְּרֵיהּ דְּרַב יוֹסֵף בַּר רָבָא לְרַב כָּהֲנָא: אֶלָּא טַעְמָא דִּכְתַב רַחֲמָנָא ״תְּשַׁלַּח״, הָא לָאו הָכִי, הָוֵה אָמֵינָא: לִדְבַר מִצְוָה לָא? עֲשֵׂה וְלֹא תַעֲשֶׂה הוּא, וְאֵין עֲשֵׂה דּוֹחֶה לֹא תַעֲשֶׂה וַעֲשֵׂה!
Rabí Abba, hijo de Rav Yosef bar Rava, dijo a Rav Kahana: Pero, según esta explicación, la única razón por la que se debe enviar a la madre ave incluso cuando se la necesita para un asunto relacionado con una mitzvá es que el Misericordioso escribió: “Teshallaḥ”; pero, de no ser por esto, yo diría que, cuando la madre es necesaria para un asunto relacionado con una mitzvá, no se está obligado a enviarla. Pero esto es difícil, pues el envío de la madre ave es tanto una mitzvá positiva como una prohibición, como dice el versículo: “No tomarás a la madre con las crías; ciertamente enviarás a la madre” (Deuteronomio 22:6–7), y existe un principio según el cual una mitzvá positiva no puede prevalecer sobre tanto una prohibición como una mitzvá positiva.
לָא צְרִיכָא, דַּעֲבַר וְשַׁקְלַהּ לְאֵם, דְּלָאו עַבְרֵיהּ, עֲשֵׂה הוּא דְּאִיכָּא, לֵיתֵי עֲשֵׂה וְלִידְחֵי עֲשֵׂה, קָא מַשְׁמַע לַן.
Rav Kahana respondió: No, la palabra “teshallaḥ” es necesaria para un caso en el que alguien transgredió y tomó a la madre junto con los polluelos. En tal caso, él ya ha transgredido la prohibición, y ahora solo hay una mitzvá positiva de enviar a la madre. Quizás alguien podría decir: Que la mitzvá positiva realizada con la madre, por ejemplo, la purificación del leproso, venga y prevalezca sobre la mitzvá positiva de enviar a la madre. Por lo tanto, la palabra “teshallaḥnos enseña que no es así, y uno está obligado a enviar a la madre.
הָנִיחָא לְמַאן דְּתָנֵי קִיְּימוֹ וְלֹא קִיְּימוֹ.
La Guemará señala: Esto encaja bien según quien enseña que el criterio para determinar si uno recibe azotes por violar una prohibición que conlleva el cumplimiento de una mitzvá positiva es si cumplió la mitzvá inmediatamente después o no la cumplió. Si no cumple la mitzvá de inmediato, recibe azotes cuando deja de hacerlo. En consecuencia, si alguien no ahuyenta a la madre ave inmediatamente después de tomarla junto con los polluelos, ha violado de inmediato la prohibición, y solo queda el requisito de cumplir la mitzvá positiva.
אֶלָּא לְמַאן דְּתָנֵי בִּטְּלוֹ וְלֹא בִּטְּלוֹ, כַּמָּה דְּלָא שַׁחְטַהּ – לָא עַבְרֵיהּ לְלָאו.
La Guemará continúa: Pero según quien enseña que el criterio para determinar si uno recibe azotes en ese caso es si anuló la posibilidad de cumplir la mitzvá positiva o no la anuló, y uno recibe azotes solo si realizó una acción que hace imposible cumplir la mitzvá, esta explicación no encaja bien. Después de todo, mientras uno no haya degollado a la madre ave, no ha transgredido la prohibición, ya que todavía puede enviarla. En consecuencia, incluso si uno toma a la madre, mientras no la haya degollado, la prohibición permanece además de la mitzvá positiva. Si es así, no hay necesidad de que la Torah enseñe que la obligación de enviar a la madre ave se aplica en el caso de una mitzvá.
וְתוּ, לְרַבִּי יְהוּדָה דְּאָמַר ״שַׁלֵּחַ״ מֵעִיקָּרָא מַשְׁמַע, אֲפִילּוּ עֲשֵׂה נָמֵי לֵיכָּא!
Y además, se puede preguntar: Según la opinión de Rabí Yehuda, quien dijo que la palabra shalle’aḥ” indica que la mitzvá de enviar a la madre ave se aplica solo desde el principio, es decir, antes de tomar los polluelos, quien toma a la madre junto con los polluelos viola tanto la prohibición como la mitzvá positiva asociada con ello, de modo que ni siquiera una mitzvá positiva permanece.
אֶלָּא אָמַר מָר בַּר רַב אָשֵׁי: כְּגוֹן שֶׁנְּטָלָהּ עַל מְנָת לְשַׁלֵּחַ, דְּלָאו לֵיכָּא, עֲשֵׂה הוּא דְּאִיכָּא, וְלֵיתֵי עֲשֵׂה וְלִידְחֵי עֲשֵׂה.
Más bien, Mar bar Rav Ashi dijo: La palabra “teshallaḥ” es necesaria para indicar que la mitzvá de enviar a la madre ave se aplica en un caso en que alguien la tomó para enviarla de inmediato. En tal caso, no hay prohibición, ya que su intención es enviarla, pero sigue habiendo una mitzvá positiva de enviarla. Y, por lo tanto, se podría haber dicho: Que venga otra mitzvá positiva, por ejemplo, tomar a la madre para la purificación de un leproso, y anule la mitzvá positiva de enviar a la madre. Por lo tanto, la palabra “teshallaḥ” indica que la mitzvá de enviar a la madre ave se aplica incluso en tal caso.
מַאי אוּלְמֵיהּ דְּהַאי עֲשֵׂה מֵהַאי עֲשֵׂה? סָלְקָא דַּעְתָּךְ, הוֹאִיל וְאָמַר מָר: גָּדוֹל שָׁלוֹם שֶׁבֵּין אִישׁ לְאִשְׁתּוֹ, שֶׁהֲרֵי אָמְרָה תּוֹרָה: שְׁמוֹ שֶׁל הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁנִּכְתַּב בִּקְדוּשָּׁה יִמָּחֶה עַל הַמַּיִם.
La Guemará pregunta: ¿Cuál es la fuerza de aquella otra mitzvá positiva sobre esta mitzvá positiva de enviar a la madre del ave? ¿Por qué podría la primera prevalecer sobre la segunda? La Guemará responde: Podría pasar por tu mente decir que, puesto que el Maestro dijo: Grande es la paz entre un hombre y su esposa, como dijo la Torah, que el nombre del Santo, Bendito sea Él, que está escrito en santidad, será borrado sobre las aguas como parte del ritual de una mujer sospechada por su marido de adulterio (véase Números 5:23), para librarla de la sospecha y restaurar la paz entre ella y su marido, por lo tanto, quizá la halakha debería ser más flexible con respecto al leproso.
וְהַאי מְצוֹרָע, כֵּיוָן דְּכַמָּה דְּלָא מִטַּהַר, אָסוּר בְּתַשְׁמִישׁ הַמִּטָּה, דִּכְתִיב: ״וְיָשַׁב מִחוּץ לְאׇהֳלוֹ שִׁבְעַת יָמִים״, ״אׇהֳלוֹ״ – זוֹ אִשְׁתּוֹ, מִכָּאן שֶׁאָסוּר בְּתַשְׁמִישׁ הַמִּטָּה. מַהוּ דְּתֵימָא: כֵּיוָן דְּאָסוּר בְּתַשְׁמִישׁ הַמִּטָּה, לֵיתֵי עֲשֵׂה דִּידֵיהּ וְלִידְחֵי עֲשֵׂה דְּשִׁלּוּחַ הַקֵּן, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará explica: Y con respecto a este leproso, dado que mientras no sea purificado le está prohibido mantener relaciones maritales, como está escrito: “Pero habitará fuera de su tienda siete días” (Levítico 14:8), y cuando el versículo dice: “Su tienda”, esto se refiere a su esposa, de modo que se puede derivar de aquí que un leproso tiene prohibido mantener relaciones maritales, quizá su ceremonia de purificación debería tener precedencia. Esto se debe a que quizá usted diga: Puesto que le están prohibidas las relaciones maritales, que su mitzvá positiva de purificación venga y anule la mitzvá positiva del envío de la madre ave fuera del nido. Por lo tanto, la palabra “teshallaḥnos enseña que aun así no se puede tomar a la madre ave.
מַתְנִי׳ הַנּוֹטֵל אֵם עַל הַבָּנִים – רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: לוֹקֶה וְאֵינוֹ מְשַׁלֵּחַ, וַחֲכָמִים אוֹמְרִים: מְשַׁלֵּחַ וְאֵינוֹ לוֹקֶה. זֶה הַכְּלָל: כׇּל מִצְוַת לֹא תַעֲשֶׂה שֶׁיֵּשׁ בָּהּ קוּם עֲשֵׂה – אֵין לוֹקִין עָלֶיהָ.
MISHNÁ: Con respecto a quien toma a la madre ave con sus polluelos, Rabí Yehuda dice: Recibe azotes por tomar a la madre, y no la envía. Y los Sabios dicen: La envía, a la madre, y no recibe azotes, pues este es el principio: Con respecto a cualquier prohibición que conlleva un mandamiento de levantarse y cumplir una mitzvá, no se reciben azotes por su transgresión.
גְּמָ׳ בָּעֵי רַבִּי אַבָּא בַּר מֶמֶל: טַעְמָא דְּרַבִּי יְהוּדָה מִשּׁוּם דְּסָבַר לָאו שֶׁנִּיתָּק לַעֲשֵׂה לוֹקִין עָלָיו.
GUEMARÁ: La mishná enseña que, según Rabí Yehuda, quien toma a la madre con la cría recibe azotes. Con respecto a esto, Rabí Abba bar Memel plantea un dilema: ¿Es que el razonamiento del dictamen de Rabí Yehuda es que él sostiene que se recibe azotes por violar una prohibición que conlleva el cumplimiento de una mitzvá positiva? En consecuencia, se recibe azotes por transgredir la prohibición: “No tomarás a la madre con las crías”, lo cual conlleva el cumplimiento de: “Ciertamente enviarás a la madre”.
אוֹ דִלְמָא בְּעָלְמָא סָבַר, לָאו שֶׁנִּיתָּק לַעֲשֵׂה אֵין לוֹקִין עָלָיו, וְהָכָא הַיְינוּ טַעְמָא, מִשּׁוּם דְּקָסָבַר ״שַׁלֵּחַ״ מֵעִיקָּרָא מַשְׁמַע.
Ahora se presenta la segunda posibilidad: O quizá, en general, Rabí Yehuda sostiene que no se recibe flagelación por la transgresión de una prohibición que conlleva el cumplimiento de una mitzvá positiva; y aquí, esta es la razón por la que se recibe flagelación por tomar a la madre: Es porque él sostiene que, cuando el versículo dice: “Ciertamente enviarás a la madre [shalle’aḥ teshallaḥ]” (Deuteronomio 22:7), la palabra shalle’aḥ” indica que la mitzvá de enviar a la madre del ave se aplica solo desde el inicio, es decir, al encontrarse con el nido. En consecuencia, este no es un caso de una prohibición que conlleva el cumplimiento de una mitzvá positiva, sino una prohibición independiente, por la cual uno es pasible de recibir azotes.
תָּא שְׁמַע: גַּנָּב וְגַזְלָן יֶשְׁנָן בִּכְלַל מַלְקוֹת, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. וְהָא הָכָא, דְּלָאו שֶׁנִּיתָּק לַעֲשֵׂה הוּא, דְּרַחֲמָנָא אָמַר ״לֹא תִגְזוֹל״ ״וְהֵשִׁיב אֶת הַגְּזֵלָה״. שְׁמַע מִינַּהּ טַעְמָא דְּרַבִּי יְהוּדָה מִשּׁוּם דְּקָסָבַר לָאו שֶׁנִּיתָּק לַעֲשֵׂה לוֹקִין עָלָיו.
La Guemará sugiere: Ven y escucha una resolución al dilema de lo que se enseña: Un ladrón y un asaltante están incluidos entre aquellos que son pasibles de recibir azotes según la ley de la Torah. Un ladrón viola la prohibición de: “No hurtaréis” (Levítico 19:11), y un asaltante viola la prohibición de: “No robarás” (Levítico 19:13); esta es la declaración de Rabí Yehuda. La Guemará continúa: Pero aquí, la prohibición contra robar es una prohibición que conlleva el cumplimiento de una mitzvá positiva, como el Misericordioso dice: “No robarás” (Levítico 19:13), y: “Y él devolverá el objeto robado” (Levítico 5:23). Y, sin embargo, Rabí Yehuda considera a uno responsable de recibir azotes por transgredir la prohibición contra robar. Por lo tanto, concluye de ello que el razonamiento del fallo de Rabí Yehuda en la mishná es que él sostiene que se azota por la violación de una prohibición que conlleva el cumplimiento de una mitzvá positiva.
אֲמַר לֵיהּ רַבִּי זֵירָא: לָאו אָמֵינָא לְכוּ, כֹּל מַתְנִיתָא דְּלָא תַּנְיָא בֵּי
Rabí Zeira le dijo: ¿Acaso no te dije ya que cualquier baraita que no se enseña en la casa de estudio

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