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גְּמָ׳ אָמַר רַבִּי זֵירָא אָמַר רַב: אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו וּמוּתָּר. וְהָא אֲנַן תְּנַן אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו – מִיעְבָּר הוּא דְּלָא עָבַר, הָא אִיסּוּרָא אִיכָּא!
GUEMARÁ: La mishná enseña que si uno no rasgó la ubre de un animal sacrificado antes de cocinarla, no viola la prohibición de la Torah contra comer carne con leche. Rabí Zeira dice que Rav dice: No viola la prohibición, y está completamente permitido comer el producto cocido a priori. La Guemará objeta: ¿Pero no aprendimos en la mishná: No viola la prohibición, es decir, no se le considera responsable después del hecho. Se puede inferir de aquí lo siguiente: No viola una prohibición según la ley de la Torah, pero hay, sin embargo, una prohibición a priori por ley rabínica.
בְּדִין הוּא דְּאִיסּוּרָא נָמֵי לֵיכָּא, וְאַיְּידֵי דִּבְעָא לְמִיתְנֵא סֵיפָא: הַלֵּב קוֹרְעוֹ וּמוֹצִיא אֶת דָּמוֹ, לֹא קְרָעוֹ – אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו. הָתָם מִיעְבָּר הוּא דְּלָא עָבַר, הָא אִיסּוּרָא אִיכָּא, תְּנָא נָמֵי רֵישָׁא אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו.
La Guemará explica: En rigor, la mishná debería haber enseñado que no hay prohibición aquí tampoco por ley rabínica. Pero el tanna de la mishná usa este lenguaje porque quiere enseñar en la cláusula final: Quien quiera comer el corazón de un animal sacrificado lo desgarra y le extrae la sangre, pero si no desgarró el corazón antes de cocinarlo y comerlo, no viola la prohibición. Allí es cierto que, aunque no viola una prohibición según la ley de la Torah, hay una prohibición por ley rabínica. Para preservar la simetría lingüística, enseña la primera cláusula también de esta manera, diciendo: No viola la prohibición.
לֵימָא מְסַיַּיע לֵיהּ: הַכְּחָל – קוֹרְעוֹ וּמוֹצִיא אֶת חֶלְבּוֹ, לֹא קְרָעוֹ – אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו. הַלֵּב – קוֹרְעוֹ וּמוֹצִיא אֶת דָּמוֹ, לֹא קְרָעוֹ – קוֹרְעוֹ לְאַחַר בִּשּׁוּלוֹ וּמוּתָּר. לֵב הוּא דְּבָעֵי קְרִיעָה, אֲבָל כְּחָל לָא בָּעֵי קְרִיעָה.
La Guemará sugiere: Digamos que la siguiente baraita respalda esta opinión: Quien quiera comer la ubre de un animal sacrificado la desgarra y le extrae su leche. Si no desgarró la ubre antes de cocinarla, no transgrede la prohibición de cocinar y comer carne con leche y no recibe azotes por ello. Quien quiera comer el corazón de un animal sacrificado lo desgarra y le extrae su sangre. Si no desgarró el corazón antes de cocinarlo y comerlo, lo desgarra después de su cocción, y está permitido. Se puede inferir de la baraita que es solo el corazón el que requiere ser desgarrado después de la cocción si no fue desgarrado antes. Pero la ubre no requiere ser desgarrada después de haber sido cocinada ilícitamente. Evidentemente, está permitida tal como está.
דִּלְמָא לֵב הוּא דְּסַגִּי לֵיהּ בִּקְרִיעָה, אֲבָל כְּחָל – לָא סַגִּי לֵיהּ בִּקְרִיעָה.
La Guemará rechaza esto: Quizás se deba inferir lo contrario, que rasgar después de cocinar es suficiente solo para hacer que el corazón esté permitido, ya que el corazón no absorbe sangre mediante la cocción. Pero rasgar después de cocinar no es suficiente para hacer que la ubre esté permitida, ya que la carne de la ubre absorbe la leche mediante la cocción, y rasgar no eliminará la leche absorbida.
וְאִיכָּא דְּאָמְרִי, אָמַר רַבִּי זֵירָא אָמַר רַב: אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו, וְאָסוּר. לֵימָא מְסַיַּיע לֵיהּ: ״אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו״ – מִיעְבָּר הוּא דְּלָא עָבַר, הָא אִיסּוּרָא אִיכָּא.
Y algunos dicen una versión diferente del intercambio anterior, basada en una versión diferente de la declaración de Rav: Rabí Zeira dice que Rav dice: Si uno no desgarra la ubre de un animal sacrificado antes de cocinarla, no viola la prohibición de la Torah, pero está prohibido comer el producto cocido por ley rabínica. La Guemará sugiere: Digamos que la mishná respalda esta opinión, ya que afirma: No viola la prohibición, lo que indica que, aunque no viola una prohibición de la Torah y no recibe azotes, hay, sin embargo, una prohibición por ley rabínica.
בְּדִין הוּא דְּאִיסּוּרָא נָמֵי לֵיכָּא, וְאַיְּידֵי דִּבְעָא לְמִיתְנֵא סֵיפָא: הַלֵּב קוֹרְעוֹ וּמוֹצִיא אֶת דָּמוֹ, לֹא קְרָעוֹ – אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו, דְּהָתָם מִיעְבָּר הוּא דְּלָא עָבַר, הָא אִיסּוּרָא אִיכָּא, תְּנָא נָמֵי רֵישָׁא ״אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו״.
La Guemará responde: En rigor, la mishná debería haber enseñado que no hay ni siquiera una prohibición por ley rabínica. Pero el tanna de la mishná usa este lenguaje porque quiere enseñar la cláusula final: Quien quiera comer el corazón de un animal sacrificado lo desgarra y le extrae su sangre, pero si no desgarró el corazón antes de cocinarlo y comerlo, no viola la prohibición por ello. Allí, es cierto que aunque no viola una prohibición de la Torah, hay una prohibición por ley rabínica. Por lo tanto, él enseña también en la primera cláusula de esta manera también, diciendo: No viola la prohibición por ello.
תָּא שְׁמַע: הַכְּחָל – קוֹרְעוֹ וּמוֹצִיא אֶת חֶלְבּוֹ, לֹא קְרָעוֹ – אֵינוֹ עוֹבֵר עָלָיו. הַלֵּב – קוֹרְעוֹ וּמוֹצִיא אֶת דָּמוֹ, לֹא קְרָעוֹ – קוֹרְעוֹ לְאַחַר בִּשּׁוּלוֹ, וּמוּתָּר. לֵב הוּא דְּבָעֵי קְרִיעָה, אֲבָל כְּחָל – לָא בָּעֵי קְרִיעָה!
La Guemará sugiere: Ven y escucha una prueba de una baraita: Quien quiera comer la ubre de un animal sacrificado la desgarra y extrae su leche. Si no desgarró la ubre antes de cocinarla, no transgrede la prohibición por ello. Quien quiera comer el corazón de un animal sacrificado lo desgarra y extrae su sangre. Si no desgarró el corazón antes de cocinarlo y comerlo, lo desgarra después de su cocción, y está permitido. Se puede inferir de la baraita que es solo el corazón el que requiere ser desgarrado después de la cocción si no fue desgarrado de antemano, pero la ubre no requiere ser desgarrada después de haber sido cocinada de manera ilícita. Evidentemente, está permitida tal como está.
דִּלְמָא לֵב הוּא דְּסַגִּי לֵיהּ בִּקְרִיעָה, אֲבָל כְּחָל לָא סַגִּי לֵיהּ בִּקְרִיעָה.
La Guemará rechaza esto: Quizás deba inferirse lo contrario, que rasgar después de cocinar es suficiente solo para hacer que el corazón esté permitido, ya que el corazón no absorbe sangre mediante la cocción. Pero rasgarlo después de cocinar no es suficiente para hacer que la ubre esté permitida, ya que la carne de la ubre absorbe la leche mediante la cocción, y rasgarla no eliminará la leche absorbida. Esto concluye la segunda versión de la discusión de la Guemará.
תַּנְיָא כְּלִישְׁנָא קַמָּא דְּרַב: כְּחָל שֶׁבִּשְּׁלוֹ בַּחֲלָבוֹ – מוּתָּר, קֵבָה שֶׁבִּשְּׁלָהּ בַּחֲלָבָהּ – אָסוּר.
La Guemará comenta: Se enseña en una baraitade acuerdo con la primera versión de la declaración de Rav: Una ubre que alguien cocinó, es decir, asó, en su leche está permitida. En cambio, el estómago de un cordero o becerro lactante que alguien cocinó, es decir, asó, junto con la leche que contiene, está prohibido para el consumo.
וּמָה הֶפְרֵשׁ בֵּין זֶה לָזֶה? זֶה כָּנוּס בְּמֵעָיו, וְזֶה אֵין כָּנוּס בְּמֵעָיו.
La baraita explica: ¿Y cuál es la distinción entre este estómago y aquella ubre? La leche que este ternero mamó fue considerada leche en el momento en que salió del pezón de la madre, y simplemente fue recogida en las entrañas del ternero. Pero aquella leche en la ubre no se define como leche, ya que nunca fue recogida en las entrañas del animal desde fuera, sino que se encuentra en la carne. En consecuencia, esta carne de la ubre no está prohibida si se asa con la leche que contiene, aunque aun así se la debe desgarrar por ley rabínica ab initio.
כֵּיצַד קוֹרְעוֹ? אָמַר רַב יְהוּדָה: קוֹרְעוֹ שְׁתִי וָעֵרֶב, וְטָחוֹ בַּכּוֹתֶל. אֲמַר לֵיהּ רַבִּי אֶלְעָזָר לְשַׁמָּעֵיהּ: קְרַע לִי, וַאֲנָא אֵיכוֹל. מַאי קָא מַשְׁמַע לַן? מַתְנִיתִין הִיא! הָא קָא מַשְׁמַע לַן: דְּלָא בָּעֵינַן שְׁתִי וָעֵרֶב וְטָחוֹ בַּכּוֹתֶל.
§ La Guemará pregunta: ¿Cómo se debe rasgar una ubre antes de cocinarla? Rav Yehuda dice: Se rasga a lo largo y a lo ancho [sheti va’erev] y se unta contra una pared para extraer toda la leche. La Guemará relata: Rabí Elazar dijo a su asistente: Rasga una ubre para mí antes de asarla, y la comeré. La Guemará pregunta: ¿Qué nos enseña este episodio? Esto está declarado explícitamente en la mishná que se debe hacer así. La Guemará responde: Esta historia nos enseña que, según Rabí Elazar, no requerimos que se rasgue a lo largo y a lo ancho y se unte contra una pared. Más bien, basta con rasgarla una sola vez, ya sea a lo largo o a lo ancho.
אֲמַרָה לֵיהּ יַלְתָּא לְרַב נַחְמָן: מִכְּדֵי, כֹּל דַּאֲסַר לַן רַחֲמָנָא שְׁרָא לַן כְּוָותֵיהּ, אֲסַר לַן דְּמָא – שְׁרָא לַן כַּבְדָּא, נִדָּה – דַּם טוֹהַר.
§ Yalta le dijo a su esposo Rav Naḥman: Ahora, como regla general, para cualquier cosa que el Misericordioso nos prohibió, Él nos permitió algo similar. Él nos prohibió el consumo de sangre, pero nos permitió el consumo de hígado, que está lleno de sangre y conserva el sabor de la sangre. Del mismo modo, Dios prohibió las relaciones sexuales con una mujer menstruante, pero permitió las relaciones sexuales con la propia esposa mientras ella expulsa la sangre de pureza. Durante un período particular después de dar a luz, incluso si experimenta un flujo de sangre, no se vuelve ritualmente impura y permanece permitida a su marido por la ley de la Torah.
חֵלֶב בְּהֵמָה – חֵלֶב חַיָּה, חֲזִיר – מוֹחָא דְּשִׁיבּוּטָא, גֵּירוּתָא – לִישָּׁנָא דִּכְוָורָא.
Además, la Torah prohíbe el consumo de la grasa de un animal domesticado, pero permite la grasa de un animal no domesticado, que tiene el mismo sabor. Está prohibido comer cerdo, pero se puede comer el cerebro de un pez shibuta, que tiene un sabor similar. No se puede comer giruta, un pez no kosher, pero se puede comer la lengua de un pez, que sabe parecido.
אֵשֶׁת אִישׁ – גְּרוּשָׁה בְּחַיֵּי בַעְלָהּ, אֵשֶׁת אָח – יְבָמָה, גּוֹיָה – יְפַת תֹּאַר, בָּעֵינַן לְמֵיכַל בִּשְׂרָא בַּחֲלָבָא.
Asimismo, la Torah prohíbe las relaciones sexuales con la esposa de otro hombre, pero permite casarse con una mujer divorciada durante la vida de su anterior marido. La Torah prohíbe las relaciones sexuales con la esposa del hermano, y sin embargo permite que uno se case con su yevamá, es decir, la viuda de su hermano cuando el hermano muere sin hijos. Por último, la Torah prohíbe las relaciones sexuales con una mujer gentil, pero permite casarse con una mujer hermosa que es prisionera de guerra (véase Deuteronomio 21:10–14). Yalta concluyó: La Torah prohíbe el consumo de carne cocida en leche; deseo comer un plato que sepa a carne cocida en leche.
אֲמַר לְהוּ רַב נַחְמָן לְטַבָּחֵי: זַוִּיקוּ לַהּ כַּחְלֵי. וְהָאֲנַן תְּנַן: קוֹרְעוֹ! הָהוּא לִקְדֵרָה.
Al oír esto, Rav Naḥman dijo a sus cocineros: Asen ubres en un asador para ella. La Guemará pregunta: ¿Pero no aprendimos en la mishná que primero hay que rasgar la ubre? Rav Naḥman no les dijo a sus cocineros que rasgaran las ubres. La Guemará responde: Ese requisito fue dicho solo con respecto a cocinar en una olla, no asar.
וְהָא קָתָנֵי: שֶׁבִּשְּׁלוֹ – דִּיעֲבַד אִין, לְכַתְּחִלָּה לָא? הוּא הַדִּין דַּאֲפִילּוּ לְכַתְּחִלָּה, וְאַיְּידֵי דְּקָא בָעֵי לְמִיתְנֵא סֵיפָא קֵבָה
La Guemará pregunta: ¿Pero no se enseña en la baraita citada arriba: Una ubre que alguien cocinó en su leche está permitida? Esto indica que a posteriori, sí, está permitida, pero no se puede asarla a priori sin rasgarla. La Guemará responde: Lo mismo es cierto incluso para asarla a priori, es decir, está permitido, y el tanna de la baraita usa este lenguaje ya que quiere enseñar en la cláusula final: Un estómago

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