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לְיָנוֹקָא: פְּסוֹק לִי פְּסוּקָךְ. אֲמַר לֵיהּ: ״וְאַתְּ שָׁדוּד מַה תַּעֲשִׂי כִּי תִלְבְּשִׁי שָׁנִי כִּי תַעְדִּי עֲדִי זָהָב כִּי תִקְרְעִי בַפּוּךְ עֵינַיִךְ לַשָּׁוְא תִּתְיַפִּי וְגוֹ׳״.
un niño: Recítame tu versículo. Él le recitó: “Y tú, despojada, ¿qué haces, vistiéndote de escarlata, adornándote con ornamentos de oro, agrandando tus ojos con pintura? En vano te embelleces” (Jeremías 4:30).
עַיְּילֵיהּ לְבֵי כְנִישְׁתָּא אַחֲרִיתִי, עַד דְּעַיְּילֵיהּ לִתְלֵיסַר בֵּי כְנִישָׁתָא, כּוּלְּהוּ פְּסַקוּ לֵיהּ כִּי הַאי גַוְונָא. לְבָתְרָא אֲמַר לֵיהּ: פְּסוֹק לִי פְּסוּקָךְ. אֲמַר לֵיהּ: ״וְלָרָשָׁע אָמַר אֱלֹהִים מַה לְּךָ לְסַפֵּר חֻקָּי וְגוֹ׳״. הָהוּא יָנוֹקָא הֲוָה מְגַמְגֵּם בְּלִישָּׁנֵיהּ, אִשְׁתְּמַע כְּמָה דַּאֲמַר לֵיהּ: ״וְלֶאֱלִישָׁע אָמַר אֱלֹהִים״, אִיכָּא דְּאָמְרִי: סַכִּינָא הֲוָה בַּהֲדֵיהּ, וְקַרְעֵיהּ וְשַׁדַּרֵיהּ לִתְלֵיסַר בֵּי כְנִישָׁתֵי. וְאִיכָּא דְּאָמְרִי, אֲמַר: אִי הֲוַאי בִּידִי סַכִּינָא, הֲוָה קָרַעְנָא לֵיהּ.
Lo llevó a otra sinagoga, hasta que lo llevó a trece sinagogas, donde todos los niños le recitaron versículos similares que hablan de la situación desesperada de los malvados. En la última, le dijo: Recítame tu versículo. Él le recitó: “Y al malvado [velerasha] Dios dice: ¿qué tienes tú que declarar Mis estatutos?” (Salmos 50:16). La Guemará relata: Aquel niño tenía tartamudez, así que sonó como si le estuviera diciendo: Vele’elisha, es decir, y a Elisha, Dios dice. Esto hizo que Elisha pensara que el niño lo estaba insultando deliberadamente. Algunos dicen que Aḥer tenía un cuchillo, y despedazó al niño y lo envió a las trece sinagogas. Y otros dicen que Aḥer simplemente dijo: Si tuviera un cuchillo, lo habría despedazado.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּאַחֵר, אָמְרִי: לָא מֵידָן לִידַיְּינֵיהּ, וְלָא לְעָלְמָא דְּאָתֵי לֵיתֵי. לָא מֵידָן לִידַיְּינֵיהּ — מִשּׁוּם דַּעֲסַק בְּאוֹרָיְיתָא, וְלָא לְעָלְמָא דְּאָתֵי לֵיתֵי — מִשּׁוּם דַּחֲטָא. אֲמַר רַבִּי מֵאִיר: מוּטָב דְּלִידַיְּינֵיהּ וְלֵיתֵי לְעָלְמָא דְּאָתֵי. מָתַי אָמוּת, וְאַעֲלֶה עָשָׁן מִקִּבְרוֹ. כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי מֵאִיר סְלֵיק קוּטְרָא מִקִּבְרֵיהּ דְּאַחֵר.
La Guemará relata: CuandoAḥerfalleció, el Tribunal Celestial declaró que no debía ser juzgado ni llevado al Mundo Venidero. No debía ser juzgado de una manera acorde con sus actos, porque se ocupó de la Torah, cuyo mérito lo protege. Y no debía ser llevado al Mundo Venidero porque pecó. Rabí Meir dijo: Es mejor que sea juzgado apropiadamente y llevado al Mundo Venidero. Cuando yo muera pediré esto al Cielo, y haré que se eleve humo de su tumba, como señal de que está siendo sentenciado en Guehinom. La Guemará relata: Cuando Rabí Meir falleció, se elevó humo de la tumba de Aḥer, lo que implica que el deseo de Rabí Meir fue concedido.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: גְּבוּרְתָּא לְמִיקְלֵי רַבֵּיהּ? חַד הֲוָה בֵּינַנָא וְלָא מָצֵינַן לְאַצּוֹלֵיהּ? אִינְקְטֵיהּ בְּיָד, מַאן מַרְמֵי לֵיהּ מִן. אָמַר: מָתַי אָמוּת, וַאֲכַבֶּה עָשָׁן מִקִּבְרוֹ. כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ דְּרַבִּי יוֹחָנָן פְּסַק קוּטְרָא מִקִּבְרֵיהּ דְּאַחֵר. פְּתַח עֲלֵיהּ הַהוּא סַפְדָנָא: אֲפִילּוּ שׁוֹמֵר הַפֶּתַח לֹא עָמַד לְפָנֶיךָ, רַבֵּינוּ!
Rabí Yoḥanan dijo: ¿Fue esta una gran hazaña por parte de Rabí Meir, quemar a su maestro? ¿Era este el único remedio disponible? ¿Puede ser que hubiera un Sabio entre nosotros que abandonó el camino y no podamos salvarlo? Si lo sostenemos de la mano, ¿quién lo apartará de nuestra protección; quién? Rabí Yoḥanan continuó y dijo: Cuando yo muera, haré que el humo se extinga de su tumba, como señal de que ha sido liberado de la sentencia de Guehinom y llevado al Mundo Venidero. En efecto, cuando Rabí Yoḥanan falleció, el humo dejó de elevarse de la tumba de Aḥer. Cierto elogista fúnebre comenzó su elogio de Rabí Yoḥanan con lo siguiente: Ni siquiera el guardia de la entrada pudo resistir ante ti, nuestro rabino. El guardia de la entrada de Guehinom no pudo impedir que Rabí Yoḥanan dispusiera la liberación de Aḥer.
בִּתּוֹ שֶׁל אַחֵר אָתְיָא לְקַמֵּיהּ דְּרַבִּי, אֲמַרָה לֵיהּ: רַבִּי, פַּרְנְסֵנִי. אָמַר לָהּ: בַּת מִי אַתְּ? אָמְרָה לוֹ: בִּתּוֹ שֶׁל אַחֵר אֲנִי. אָמַר לָהּ: עֲדַיִין יֵשׁ מִזַּרְעוֹ בָּעוֹלָם?! וְהָא כְּתִיב: ״לֹא נִין לוֹ וְלֹא נֶכֶד בְּעַמּוֹ וְאֵין שָׂרִיד בִּמְגוּרָיו״! אָמְרָה לוֹ: זְכוֹר לְתוֹרָתוֹ, וְאַל תִּזְכּוֹר מַעֲשָׂיו. מִיָּד יָרְדָה אֵשׁ וְסִכְסְכָה סַפְסָלוֹ שֶׁל רַבִּי. בָּכָה וְאָמַר רַבִּי: וּמָה לַמִּתְגַּנִּין בָּהּ — כָּךְ, לַמִּשְׁתַּבְּחִין בָּהּ — עַל אַחַת כַּמָּה וְכַמָּה!
La Guemará relata: La hija de Aḥer se presentó ante Rabí Yehuda HaNasi y le dijo: Rabí, provéeme sustento, pues necesitaba alimento. Él le dijo: ¿De quién eres hija? Ella le dijo: Soy la hija de Aḥer. Él le dijo, enojado: ¿Aún queda de su descendencia en el mundo? ¿Acaso no está dicho: “No tendrá ni hijo ni nieto entre su pueblo, ni remanente alguno en sus moradas” (Job 18:19)? Ella le dijo: Recuerda su Torah, y no recuerdes sus actos. Inmediatamente, descendió fuego y lamió el banco de Rabí Yehuda HaNasi. Rabí Yehuda HaNasi lloró y dijo: Si Dios protege el honor de quienes tratan la Torah con desprecio de tal manera, puesto que Aḥer despreció la Torah y abandonó sus enseñanzas, cuánto más lo hará por quienes la tratan con honor.
וְרַבִּי מֵאִיר, הֵיכִי גְּמַר תּוֹרָה מִפּוּמֵּיהּ דְּאַחֵר? וְהָאָמַר רַבָּה בַּר בַּר חָנָה אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מַאי דִּכְתִיב: ״כִּי שִׂפְתֵי כֹהֵן יִשְׁמְרוּ דַעַת וְתוֹרָה יְבַקְשׁוּ מִפִּיהוּ כִּי מַלְאַךְ ה׳ צְבָאוֹת הוּא״. אִם דּוֹמֶה הָרַב לְמַלְאַךְ ה׳ צְבָאוֹת — יְבַקְּשׁוּ תּוֹרָה מִפִּיהוּ, וְאִם לָאו — אַל יְבַקְּשׁוּ תּוֹרָה מִפִּיהוּ!
La Guemará plantea una pregunta: Y Rabí Meir, ¿cómo podía aprender Torah de la boca de Aḥer? Pero, ¿acaso Rabba bar bar Ḥana no dijo que Rabí Yoḥanan dijo: ¿Cuál es el significado de aquello que está escrito: “Pues los labios del sacerdote deben guardar conocimiento, y deben buscar Torah de su boca; porque él es un ángel del Señor de los Ejércitos” (Malaquías 2:7)? El versículo enseña: Si el rabino es semejante a un ángel del Señor de los Ejércitos, perfecto en sus caminos, deben buscar Torah de su boca; pero si no, no deben buscar Torah de su boca.
אָמַר רֵישׁ לָקִישׁ: רַבִּי מֵאִיר — קְרָא אַשְׁכַּח וּדְרַשׁ: ״הַט אׇזְנְךָ וּשְׁמַע דִּבְרֵי חֲכָמִים וְלִבְּךָ תָּשִׁית לְדַעְתִּי״, ״לְדַעְתָּם״ לֹא נֶאֱמַר, אֶלָּא ״לְדַעְתִּי״.
Reish Lakish dijo: Rabí Meir encontró un versículo y lo interpretó homiléticamente: “Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a Mi conocimiento” (Proverbios 22:17). No dice “a su conocimiento”, sino “a Mi conocimiento”. En otras palabras, uno debe escuchar las palabras de los Sabios, a pesar de sus defectos, siempre que su opinión concuerde con la de Dios.
רַב חֲנִינָא אָמַר מֵהָכָא: ״שִׁמְעִי בַת וּרְאִי וְהַטִּי אׇזְנֵךְ וְשִׁכְחִי עַמֵּךְ וּבֵית אָבִיךְ וְגוֹ׳״.
Rav Ḥanina dijo que se puede encontrar apoyo para esta idea de aquí: “Escucha, hija, y considera, e inclina tu oído; olvida también a tu propio pueblo y la casa de tu padre” (Salmos 45:11), lo cual igualmente indica que uno debe escuchar las palabras de un Sabio mientras olvida, es decir, ignora, los aspectos defectuosos de sus enseñanzas.
קָשׁוּ קְרָאֵי אַהֲדָדֵי? לָא קַשְׁיָא: הָא בְּגָדוֹל, הָא בְּקָטָן.
La Guemará pregunta: Si es así, los versículos se contradicen entre sí, pues una fuente afirma que solo se puede aprender de un sabio que sea perfecto en sus caminos, mientras que la otra indica que está permitido aprender incluso de alguien cuyo carácter es defectuoso. La Guemará responde: Esto no es difícil. Este caso, en el que está permitido aprender de un sabio defectuoso, se refiere a un adulto; mientras que aquel caso, que lo prohíbe, se refiere a un menor, que debe aprender solo de una persona justa, para que sus caminos no sean corrompidos por un maestro de carácter defectuoso.
כִּי אֲתָא רַב דִּימִי, אֲמַר, אָמְרִי בְּמַעְרְבָא: רַבִּי מֵאִיר אֲכַל תַּחְלָא, וּשְׁדָא שִׁיחְלָא לְבָרָא. דָּרֵשׁ רָבָא: מַאי דִּכְתִיב: ״אֶל גִּנַּת אֱגוֹז יָרַדְתִּי לִרְאוֹת בְּאִבֵּי הַנָּחַל וְגוֹ׳״, לָמָּה נִמְשְׁלוּ תַּלְמִידֵי חֲכָמִים לֶאֱגוֹז — לוֹמַר לָךְ: מָה אֱגוֹז זֶה, אַף עַל פִּי שֶׁמְּלוּכְלָךְ בְּטִיט וּבְצוֹאָה — אֵין מַה שֶּׁבְּתוֹכוֹ נִמְאָס; אַף תַּלְמִיד חָכָם, אַף עַל פִּי שֶׁסָּרַח — אֵין תּוֹרָתוֹ נִמְאֶסֶת.
Cuando Rav Dimi vino de Eretz Yisrael a Babilonia, dijo: En Occidente, Eretz Yisrael, dicen: Rabbi Meir comió un dátil medio maduro y arrojó la cáscara. En otras palabras, él podía extraer el contenido importante de la cubierta no comestible. Rava enseñó: ¿Cuál es el significado de aquello que está escrito: “Descendí al jardín de los nogales, para ver las plantas verdes del valle” (Cantar de los Cantares 6:11)? ¿Por qué los eruditos de la Torah son comparados con nueces? Para decirte: Así como esta nuez, a pesar de estar ensuciada con barro y excremento, su contenido no se vuelve repulsivo, ya que solo su cáscara está sucia; así también un erudito de la Torah, aunque haya pecado, su Torah no se vuelve repulsiva.
אַשְׁכְּחֵיהּ רַבָּה בַּר שֵׁילָא לְאֵלִיָּהוּ. אֲמַר לֵיהּ: מַאי קָא עָבֵיד הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא? אֲמַר לֵיהּ: קָאָמַר שְׁמַעְתָּא מִפּוּמַּיְיהוּ דְּכוּלְּהוּ רַבָּנַן, וּמִפּוּמֵּיהּ דְּרַבִּי מֵאִיר לָא קָאָמַר. אֲמַר לֵיהּ: אַמַּאי? מִשּׁוּם דְּקָא גָמַר שְׁמַעְתָּא מִפּוּמֵּיהּ דְּאַחֵר. אָמַר לֵיהּ: אַמַּאי? רַבִּי מֵאִיר רִמּוֹן מָצָא, תּוֹכוֹ אָכַל, קְלִיפָּתוֹ זָרַק. אֲמַר לֵיהּ: הַשְׁתָּא קָאָמַר, מֵאִיר בְּנִי אוֹמֵר: בִּזְמַן שֶׁאָדָם מִצְטַעֵר, שְׁכִינָה מָה לָשׁוֹן אוֹמֶרֶת: קַלַּנִי מֵרֹאשִׁי, קַלַּנִי מִזְּרוֹעִי. אִם כָּךְ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מִצְטַעֵר עַל דָּמָן שֶׁל רְשָׁעִים — קַל וָחוֹמֶר עַל דָּמָן שֶׁל צַדִּיקִים שֶׁנִּשְׁפַּךְ.
La Guemará relata: Rabba bar Sheila encontró a Elías el profeta, que se le había aparecido. Él le dijo a Elías: ¿Qué está haciendo el Santo, Bendito sea? Elías le dijo: Está enunciando halakhot transmitidas por todos los Sabios, pero en nombre de Rabí Meir no hablará. Él le dijo: ¿Por qué? Respondió: Porque aprendió halakhot de boca de Aḥer. Él le dijo: ¿Por qué habría de ser juzgado desfavorablemente por eso? Rabí Meir encontró una granada y comió su contenido mientras arrojaba su cáscara. Él le dijo: En efecto, tu defensa ha sido escuchada en lo alto. Ahora Dios está diciendo: Mi hijo, Meir, dice: Cuando una persona sufre, por ejemplo, al recibir azotes o la pena de muerte a manos del tribunal, ¿cómo se expresa la Presencia Divina? ¡Ay de Mí por Mi cabeza, ay de Mí por Mi brazo!, pues Dios se identifica con quien sufre. Si el Santo, Bendito sea, sufre en medida tan grande por la sangre de los malvados, cuánto más sufre por la sangre de los justos que es derramada.
אַשְׁכְּחֵיהּ שְׁמוּאֵל לְרַב יְהוּדָה דִּתְלֵי בְּעִיבְרָא דְּדַשָּׁא וְקָא בָכֵי. אָמַר לֵיהּ: שִׁינָּנָא! מַאי קָא בָכֵית? אֲמַר לֵיהּ: מִי זוּטְרָא מַאי דִּכְתִיב בְּהוּ בְּרַבָּנַן: ״אַיֵּה סוֹפֵר אַיֵּה שׁוֹקֵל אַיֵּה סוֹפֵר אֶת הַמִּגְדָּלִים״. ״אַיֵּה סוֹפֵר״ — שֶׁהָיוּ סוֹפְרִים כׇּל אוֹתִיּוֹת שֶׁבַּתּוֹרָה. ״אַיֵּה שׁוֹקֵל״ — שֶׁהָיוּ שׁוֹקְלִים קַלִּין וַחֲמוּרִין שֶׁבַּתּוֹרָה. ״אַיֵּה סוֹפֵר אֶת הַמִּגְדָּלִים״ — שֶׁהָיוּ שׁוֹנִין שְׁלֹשׁ מֵאוֹת הֲלָכוֹת בְּמִגְדָּל הַפּוֹרֵחַ בָּאֲוִיר.
La Guemará relata: Shmuel encontró a Rav Yehuda apoyado en la barra de la puerta, llorando. Le dijo: Dentudo [shinnana], ¿por qué estás llorando? Él le dijo: ¿Es acaso algo pequeño, lo que está escrito con respecto a los Sabios que pecaron: “¿Dónde está el que contó, dónde está el que pesó? ¿Dónde está el que contó las torres?” (Isaías 33:18). Procedió a explicar: “¿Dónde está el que contó?”; pues contaban todas las letras de la Torah. “¿Dónde está el que pesó?”; pues pesaban y comparaban las transgresiones menores y mayores de la Torah. “¿Dónde está el que contó las torres?”; pues enseñaban trescientas halakhot relativas a los detalles de la impureza de tienda que involucraba un armario de madera flotando en el aire. Si estudiaban un tema tan alejado de la realidad con tal profundidad, cuánto más analizaban otras cuestiones.
וְאָמַר רַבִּי אַמֵּי: תְּלָת מְאָה בַּעְיֵי בְּעוֹ דּוֹאֵג וַאֲחִיתוֹפֶל בְּמִגְדָּל הַפּוֹרֵחַ בָּאֲוִיר. וּתְנַן: שְׁלֹשָׁה מְלָכִים וְאַרְבָּעָה הֶדְיוֹטוֹת אֵין לָהֶם חֵלֶק לָעוֹלָם הַבָּא. אֲנַן מָה תִּהְוֵי עֲלַן? אֲמַר לֵיהּ: שִׁינָּנָא! טִינָא הָיְתָה בְּלִבָּם.
Y Rabí Ami dijo: Doeg le hizo a Ajitofel trescientas preguntas con respecto a un armario flotando en el aire, pues ambos eran grandes eruditos de la Torah. Y aprendimos en una mishná (Sanhedrin 90a): Tres reyes y cuatro plebeyos no tienen porción en el Mundo Venidero, una lista que incluye a Doeg y a Ajitofel. Si Sabios tan grandes pudieron pecar y perder su parte en el Mundo Venidero, nosotros, que somos menos conocedores que ellos, ¿qué será de nosotros? Él le dijo: Dentudo, había barro [tina] en sus corazones, es decir, tenían ciertos defectos que impidieron que su estudio de la Torah los protegiera.
אַחֵר מַאי — זֶמֶר יְווֹנִי לָא פְּסַק מִפּוּמֵּיהּ. אָמְרוּ עָלָיו עַל אַחֵר: בְּשָׁעָה שֶׁהָיָה עוֹמֵד מִבֵּית הַמִּדְרָשׁ, הַרְבֵּה סִפְרֵי מִינִין נוֹשְׁרִין מֵחֵיקוֹ.
La Guemará explica: Aḥer, ¿cuál fue su falla? Las melodías griegas nunca cesaban de su boca. Constantemente tarareaba canciones griegas, incluso cuando estaba entre los Sabios. Esto muestra que desde el principio se sintió atraído por la cultura y las creencias gentiles. Del mismo modo, dijeron acerca de Aḥer: Cuando se levantaba después de estudiar en la casa de estudio, muchos libros heréticos, que había estado leyendo, caían de su regazo. Por lo tanto, era en cierta medida inestable incluso cuando estaba entre los Sabios.
שָׁאַל נִימוֹס הַגַּרְדִּי אֶת רַבִּי מֵאִיר: כֹּל עֲמַר דְּנָחֵית לְיוֹרָה סָלֵיק? אֲמַר לֵיהּ: כֹּל מַאן דַּהֲוָה נְקֵי אַגַּב אִימֵּיהּ — סָלֵיק, כֹּל דְּלָא הֲוָה נְקֵי אַגַּב אִימֵּיהּ — לָא סָלֵיק.
El filósofo gentil, Nimos HaGardi, preguntó al rabino Meir: ¿Acaso toda lana que entra en el caldero para ser teñida sale coloreada? En otras palabras, ¿todos los que estudian la Torah salen decentes y dignos? Él le dijo: Quien estaba limpio cuando estaba con su madre, desde el principio, saldrá decente y digno, pero todos los que no estaban limpios cuando estaban con su madre no saldrán dignos. Quien se acerca al estudio de la Torah habiendo sido defectuoso desde el principio no será influido adecuadamente por ella.
רַבִּי עֲקִיבָא עָלָה בְּשָׁלוֹם וְיָרַד בְּשָׁלוֹם, וְעָלָיו הַכָּתוּב אוֹמֵר: ״מׇשְׁכֵנִי אַחֲרֶיךָ נָרוּצָה״. וְאַף רַבִּי עֲקִיבָא בִּקְּשׁוּ מַלְאֲכֵי הַשָּׁרֵת לְדוֹחְפוֹ, אָמַר לָהֶם הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: הַנִּיחוּ לְזָקֵן זֶה, שֶׁרָאוּי לְהִשְׁתַּמֵּשׁ בִּכְבוֹדִי.
§ La Guemará vuelve a los cuatro que entraron en el huerto. Se afirmó arriba que Rabí Akiva ascendió en paz y descendió en paz. Con respecto a él, el versículo dice: “Atráeme, correremos en pos de ti; el rey me ha llevado a sus cámaras” (Cantar de los Cantares 1:4). La Guemará relata: E incluso a Rabí Akiva, los ángeles ministrantes buscaron expulsarlo del huerto. El Santo, Bendito sea, les dijo: Dejad a este Anciano, pues es digno de servir a Mi gloria.

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